La Pragmática, entre lo social y lo cognitivo

En el estudio de la Pragmática, podemos encontrar dos dimensiones diferentes: la dimensión cognitiva y la dimensión social. En definitiva, no son sino dos ángulos que se producen en la actualidad para estudiar el lenguaje: como estructura innata que poseemos desde el nacimiento y que se activa cuando aprendemos a hablar o como producto aprendido de nuestra manera de relacionarnos en una sociedad y contextos determinados.

  • Pragmática cognitiva. Según esta dimensión, el lenguaje es una facultad regida por nuestra mente. Las ideas que almacenamos en nuestra mente nos sirven para interpretar los enunciados de nuestros interlocutores
  • Pragmática social. Según esta dimensión, el lenguaje solo existe en el uso. Los hablantes y los receptores reales interactúan en una situación comunicativa concreta. En este sentido, la dimensión social de la pragmática indaga en las estrategias de producción y recepción de los hablantes y las categorías que se derivan de esta interacción.

Es preciso subrayar que no son dos dimensiones excluyentes: los seres humanos poseemos una capacidad innata para el lenguaje que desarrollamos en un ámbito social concreto.

Tema y rema

En el enunciado informativo, se recurre a una construcción textual que simula a la del emisor dando respuesta a una pregunta (real o hipotética) que le formulan desde el ámbito de la recepción.

En esta “pregunta”, se distinguen los dos elementos de toda estructura informativa:

  • Tema o soporte. Lo que “el que pregunta” declara saber. Es la información conocida, supuesta o supuestamente conocida.
  • Rema o aporte. Lo que “el que pregunta” declara no saber y pregunta. Es la información nueva, novedosa o supuestamente desconocida por el receptor.
INFORMACIÓN NUEVAINFORMACIÓN CONOCIDA
¿Quiéndirigió Blade Runner en 1982?
¿Quédirigió Ridley Scott en 1982?
¿Cuándodirigió Ridley Scott Blade Runner?

El emisor tiene en mente esta “pregunta” y se hace una idea de lo que el destinatario sabe o ignora. De este modo, realiza una segmentación paralela a la de la “pregunta”:

INFORMACIÓN CONOCIDAINFORMACIÓN NUEVA
Blade Runner la dirigió en 1982Ridley Scott
Ridley Scott en 1982 dirigióBlade Runner
Ridley Scott dirigió Blade Runneren 1982

Veamos otro ejemplo:

Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato presidencial

INFORMACIÓN NUEVAINFORMACIÓN CONOCIDA
¿Quiénfirmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato?
¿Cuándofirmó Trumpo 18 órdenes ejecutivas?
¿Quéfirmo Trump la primera semana de su mandato?
¿Quéhizo Trump la primera semana de su mandato?
¿Quéha ocurrido?
INFORMACIÓN CONOCIDAINFORMACIÓN NUEVA
Firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandatoDonald Trump
Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivasla primera semana de su mandato
Trump, la primera semana de su mandato, firmó18 órdenes ejecutivas
La primera semana de su mandatofirmó 18 órdenes ejecutivas
La semana pasadaTrumpo firmó 18 órdenes ejecutivas
(Que)Trump firmó la pasada semana 18 órdenes ejecutivas

Lo habitual es que la información temática aparezca en primer lugar y la remática en segundo lugar. Un cambio de posición modifica también un cambio en la estructura de la información:

¿Quién dirigió Blade Runner en 1982?
#En 1982 Ridley Scott dirigió Blade Runner. Ridley Scott dirigió Blade Runner en 1982.

¿Qué presidente firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato presidencial?

#En su primera semana de mandato presidencial Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivas.

¿Qué conclusión podemos sacar? Que la función informativa se organiza de la misma manera en sus funciones semánticas y sintácticas, pero se distingue en su forma de disponer el contenido desde un criterio analítico-discursivo.

PREGUNTARESPUESTA
rematematemarema
¿cuándodirigió Ridley Scott Blade Runner?Blade Runner la dirigió Ridley Scotten 1982
¿quiéndirigió Blade Runner en 1982?Blade Runner la dirigió en 1982Ridley Scott

 

 

 

 

Dos cuestiones importantes:

  • Una observación: solo la información nueva puede ser objeto de una negación adversativa «No A sino B»:
  • No a Marc sino a Pau lo han elegido como “All Star” en 2016. o A Rafa Nadal no lo ganó Federer en París sino en Australia.

• La organización informativa del discurso es binaria. Aunque haya elipsis, la información conocida sigue funcionando.

 

Tema

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Rema
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¿Qué sucede?

Juan toca el piano

¿Qué hace Juan?

Juan

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toca el piano

¿Qué toca Juan?

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Juan toca

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el piano

¿Cómo diferenciar y delimitar la función informativa cuando no hay una pregunta explícita?

Negación. Solo el elemento conformado como información remática permite la negación adversativa «no A sino B»:

  •  ¿Qué hizo Pepe?
  •  *No Pepe sino Juan escribió un cuento.
  • Pepe no escribió un cuento, sino que pintó un cuadro.

Orden. El orden de palabras en español no obedece a la función representativa. El orden no depende, normalmente de las funciones sintácticas ni de las funciones semánticas, sino de las funciones informativas.

o El orden «natural» existe, pero no es absoluto, sino que depende del orden impuesto por la pregunta inicial (a no ser que haya algún otro factor que intervenga).

• Elipsis. El tema puede ser elidido si el hablante lo considera necesario, pero la información nueva jamás admite la supresión.

Pregunta

Orden natural

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Orden distorsionado

¿Qué hace Juan?

Juan toca el piano

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#El piano lo toca Juan

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Pregunta

Respuesta correcta

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Respuesta incorrecta

¿Quién eres?

(Yo) soy el delegado

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*El delegado soy yo

¿Quién es el delegado?

(El delegado) soy yo

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(Soy yo) el delegado

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Para saber más:

  • Gutiérrez Ordóñez, S. (2000). Temas, remas, focos, tópicos y comentarios (2nd ed.). Madrid: Arco Libros.

La función informativa

En los enunciados no solo aplicamos reglas y unidades de código, sino que entran en funcionamiento otros factores que configuran su esquema comunicativo: intencionalidad, conocimientos y sentimientos del receptor, el lugar y el momento del acto del acto comunicativo, los conocimientos compartidos entre emisor y receptor y las relaciones sociales que mantienen.

En la comunicación informativa el hablante tiene como función básica que el receptor recuerde, actualice o aumente sus conocimientos.

La función representativa ha de adaptarse a las necesidades del acto comunicativo y a las necesidades cognoscitivas del interlocutor.

Hay tres procedimientos para adaptar y canalizar esas necesidades informativas:

  • Separando lo que conoce de lo que desconoce (tema o soporte / rema o aporte).

  • Resaltando un elemento (foco o focalización).

  • Marcando límites referenciales y/o veritativos (tópico / comentario).

    El acto comunicativo de tipo informativo supone que el productor textual modifique el estado de conocimientos del receptor transmitiéndole datos que supone que son nuevos.

Presuposiciones

Las presuposiciones son tipos de inferencias pragmáticas por las que el emisor de un enunciado transmite un tipo determinado de información implícita en el que es indispensable que exista unos conocimientos compartidos entre el emisor y el receptor de este enunciado.

Dicho de otro modo, las presuposiciones son significados adicionales que están implícitos en ciertas expresiones, y que cuentan para evaluar la verdad de la oración (esto último las diferencia de las implicaturas convencionales). De manera informal, podríamos definir la presuposición como una información o una proposición cuya verdad se da por sentada en el enunciado mismo de una oración.

Una de las características fundamentales de las presuposiciones es que la información implícita debe ser verdadera. Por lo tanto, tienen un valor de verdad.

(1) Los habitantes de Burgos son mexicanos.
(2) Los habitantes de Venus son ciudadanos españoles.
(3) En mi familia hemos dejado de comer carne.
(4) En mi familia hemos dejado de comer rocas lunares.

Para que estos cuatro enunciados tengan valor de verdad, es necesario, por ejemplo:

(a)  Que los habitantes de Burgos existan.
(a') Que Burgos esté en México.
(b) Que existan habitantes en Venus.
(c) Que en mi familia comiésemos antes carne.
(d) Que en mi familia antes comiésemos rocas lunares.

Por lo tanto, teniendo en cuenta lo anterior, solo son aceptables los enunciados (1) y (3).

En el caso de (1), además, es necesario el conocimiento compartido de que, además del Burgos que se encuentra en España, existe también un municipio mexicano llamado Burgos. De lo contrario, los receptores tenderían a pensar que el enunciado (1) tampoco es verdadero.

Se trata, por lo tanto, de informaciones explícitas pero entendidas por los interlocutores y que son indispensables para la correcta interpretación de un enunciado.

Otra característica importante de las presuposiciones es que siguen manteniéndose bajo la negación.

(1) Carlos es burgalés.
(2) Carlos no es burgalés.
(a) Carlos existe.
(3) Luis dejó de fumar.
(4) Luis no dejó de fumar.
(b) Luis fumaba.
(5) Luis dejó de respirar.
(c) Luis respiraba (presuposición). Luis está muerto (implicatura, puesto que dejar de respirar no es posible).

La tercera característica de las presuposiciones es que están activadas por determinadas formas lingüísticas. La presuposición se genera mediante el uso de un determinado léxico y/o determinadas construcciones lingüísticas que ejercen como desencadenantes.

Por ejemplo, los nombres propios o formas lingüísticas como mi casa, el padre de Julia, mis libros, etc., activan presuposiciones de existencia: Julia tiene un padre, yo tengo libros, etc.

En la expresión (4) En mi familia hemos dejado de tomar carne, el activador está en el verbo dejar, que tiene un significado de ‘ya no’.

Ejemplos de activadores:

Frases nominales definidas:
(1) La primera ministra de Gran Bretaña pronunció un discurso.
(La primera ministra de Gran Bretaña existe).
(2) Vino con el alcalde de Burgos
(El alcalde de Burgos existe = Burgos tiene alcalde).
Construcciones escindidas:
(3) Fue la familia de la novia la que pagó la fiesta.
(Alguien pagó la fiesta).
(4) No fui yo quien lo dijo
(Alguien lo dijo).
Verbos que indican cambio de estado:
(5) Carolina ya no sigue ganando premios
(Carolina ganaba premios antes).
(6) Los perdedores del premio empezaron a llorar
(Antes no lloraban).
Verbos factivos:
(7) Ellos sabían que esas setas son venenosas
(Esas setas son venenosas).
(8) Lamento que sean tan imprudente
(Es imprudente).
Negación interna:
(9) No bebió ginebra
(Bebió algo).
Verbos y adverbios iterativos:
(10) El equipo volvió a ganar
(El equipo ganaba antes).
Cláusulas temporales:
(11) Julio se echaba colonia antes de dar clase
(Julio daba clase).
(12) Ahora empieza a molestar
(Antes no molestaba).
(13) Dejaron de decirlo hace tres años
(Hace tres años lo decían).
Preguntas parciales:
(14) ¿Quién lo dijo?
(Alguien lo dijo).
Cuantificadores:
(15a) La comisión entrevistó a todos los candidatos preseleccionados para el cargo.
(15b) La comisión no entrevistó a todos los candidatos preseleccionados para el cargo.
(Hubo candidados).
Factores epistémicos o cognitivos:
(16a) Chema sabe que Antonio Meucci inventó el teléfono.
(16b) Chema no sabe que Antonio Meucci inventó el teléfono.
(Antonio Meucci inventó el teléfono).

La presencia de activadores es muy útil para diferenciar las presuposiciones de otro tipo de inferencias pragmáticas.

Veamos la diferencia entre una presuposición y una implicatura:

(1) Eugenia se arrepiente de haber estudiado Filología.
(2) Maite: Mi gata ha tenido una cría. ¿Quieres un gatito?
Lucía: Mi novio se niega a tener animales en casa.

En el primer caso, el verbo lamentar activa activa la presuposición de que Eugenia estudió Filología, pero en el segundo no hay ninguna expresión que active esa inferencia.

Es importante tener en cuenta que la existencia de activadores confiere a las presuposiciones un marcado carácter semántico. Sin embargo, las presuposiciones también tienen elementos pragmáticos, dado que algunos datos del contexto o de la estructura del enunciado pueden invalidar (cancelar) las presuposiciones. Parece que hay un consenso para considerar la presuposición no como un fenómeno único con una explicación unitaria, sino más bien un dominio de cuestiones relacionadas que involucran la interacción de varios aspectos semánticos y los principios pragmáticos, y por lo tanto las teorías de la presuposición no son exclusivamente semánticas ni exclusivamente pragmáticas, sino que requieren la integración de ambos tipos de información.

Lo dicho en el párrafo anterior conviene matizarlo para no confundirnos con las implicaturas (sobre todo las implicaturas conversacionales particularizadas, que veremos más adelante): mientras en las presuposiciones el contexto es necesario para determinar el valor de veracidad del enunciado, en las implicaturas el contexto nos ayuda a inferir de forma adecuado lo que queremos comunicar con un enunciado.

(1) Diego no se arrepiente de haber sido espía, si alguna vez lo fue.
(2) La tía Marta llamó a sus hijos antes de hacer testamento.
(3) Todos los estudiantes españoles saben que Graham Bell fue el inventor del teléfono.

En (1), el significado de arrepentirse queda anulado (cancelado) por la cláusula condicional posterior.

En (2), se entiende que la tía Marta hizo testamento, dado que nuestro conocimiento del mundo no nos permite presuponer como información verdadera que una persona muerta pueda hacer testamento.

En (3), la información presupuesta resulta inaceptable cuando se sabe que no fue Graham Bell el inventor del teléfono, sino Antonio Meucci. En este caso, un receptor, por ignorancia o por otros motivos, podría tomar por verdadero algo que es falso. Esto tiene un valor comunicativo muy importante, ya que, en algunas ocasiones, el emisor puede utilizar estas proposiciones de modo intencional para evocar, sin afirmarlo, algo que no es cierto y conduciendo al receptor a poder aceptarlo como verdadero.

Tabla de diferencias entre las presupposicones y las implicaturas convencionales:


Este apartado sobre las presuposiciones está basado en las obras de Graciela Reyes (hay algunos ejemplos literales, otros adaptados y alguno más de invención propia) y, especialmente, en:

Reyes, G. (2018). Palabras en contexto. Pragmática y otras teorías del significado. Madrid: Arco Libros, pp. 313-318.

Fragmento de ‘Rayuela’ de Cortázar

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, ensalvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un primado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arcillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dajado caer unas Mulas de cariaconcia. Y, sin embargo, era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavamente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayustaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumílica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volpsados en la cresta del marcho, se sentían balparanar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, sevencían las marioplumas, y todo ello se resolviraba en un profundo pínice, en nilamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

(J. Cortázar, Rayuela, capítulo 68).

Fragmento de ‘El avaro’ de Molière

ESCENA XI

HARPAGÓN, MARIANA, CLEANTO, ELISA, VALERIO, FROSINA y MIAJAVENA

HARPAGÓN. Aquí está también mi hijo, que viene a cumplimentaros. 

MARIANA. (Bajo, a Frosina.) ¡Ah, Frosina, qué encuentro! Es precisamente el joven de quien te hablé. 

FROSINA. (A Mariana.) La aventura es maravillosa. 

HARPAGÓN. Veo que os extraña ver que tengo unos hijos tan mayores; mas dentro de poco me desharé de ambos. 

CLEANTO. (A Mariana.)Señora, a deciros verdad, es ésta una aventura que no me esperaba, sin duda, y mi padre me ha sorprendido bastante al decirme hace un rato el propósito que había forjado. 

MARIANA. Yo puedo decir lo mismo. Es un encuentro imprevisto que me asombra tanto como a vos, y no estaba preparada para semejante aventura.

CLEANTO. Cierto es, señora, que mi padre no puede hacer mejor elección y que representa para mí una gran alegría sensible el veros; mas, con todo, no os aseguro que me regocije el deseo que podéis sentir de convertiros en mi madrastra. El parabién, os lo confieso, resulta harto difícil para mí, y es un título, con vuestra licencia, que no os deseo en modo alguno. Este discurso parecerá brutal a los ojos de ciertas personas; mas estoy seguro de que vos lo tomaréis como es debido; éste es un casamiento, señora, que, como os imaginaréis, me causa aversión; no ignoráis, sabiendo lo que soy, que ofende mis intereses; y tendré, en fin, que deciros, con permiso de mi padre, que, si las cosas dependiesen de mí, este himeneo no se celebraría. 

HARPAGÓN. ¡Vaya un cumplido impertinente! ¡Linda confesión le hacéis! 

MARIANA. Y yo, para contestaros, debo deciros que las cosas son muy semejantes y que, si os causa aversión considerarme como vuestra madrastra, no la sentiré yo menor, sin duda, considerándoos como hijastro mío. No creáis, os lo ruego, que soy yo quien intenta produciros esa inquietud. Me disgustaría grandemente causaros enojo, y, de no yerme obligada a ello por una fuerza irresistible, os doy mi palabra que no accederé en modo alguno al casamiento que os apesadumbra. 

HARPAGÓN. Tiene razón. A cumplido necio debe darse una respuesta a tono. Os pido perdón, encanto mío, por la impertinencia de mi hijo; es un joven necio que no conoce todavía el alcance de las palabras que pronuncia. 

MARIANA. Os aseguro que lo que me ha dicho no me ha ofendido en absoluto; al contrario, me complace que me explique así sus verdaderos sentimientos. Me agrada en él semejante confesión, y si hubiese hablado de otro modo, le estimaría mucho menos. 

HARPAGÓN. Es harta bondad en vos querer disculpar así sus faltas. El tiempo le hará más cuerdo, y ya veréis cómo cambia de sentimientos. 

CLEANTO. No, padre mío; no soy capaz de cambiar, y ruego encarecidamente a esta señora que me crea. 

HARPAGÓN. ¿Hasevisto semejante extravagancia? (Eleva aún más el tono.)

CLEANTO. ¿Queréis que traicione mi corazón? 

HARPAGÓN. ¡Y dale! ¿Vais a cambiar de una vez de discurso? 

CLEANTO. ¡Pues bien! Ya que deseáis que hable de otra manera, permitid, señora, que me coloque en el lugar de mi padre y que os confiese que no he visto nada en el mundo tan encantador como vos; que no concibo nada igual a la dicha de agradaros, y que el título de esposo vuestro es una gloria, una felicidad que yo preferiría al destino de los más grandes príncipes de la Tierra… Sí, señora; la aventura de poseeros es, a mis ojos, la más bella de todas las fortunas; en ella cifro toda mi ambición. Nada hay que no sea capaz de hacer por tan preciada conquista; y los más poderosos obstáculos… 

HARPAGÓN. Poco a poco, hijo mío, por favor. 

CLEANTO. Es un cumplido que hago a esta señora en nombre vuestro. 

Fragmento de ‘Julio César’, de Shakespeare

Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención. Vengo a sepultar a César, no a ensalzarle El mal que los hombres hacen les sobrevive; el bien es a menudo enterrado con sus huesos. Sea también así con César. El noble Bruto os ha dicho que César era un ambicioso. Si tal ha sido, su falta fue muy grave, y la habrá pagado terriblemente. Ahora, con permiso de Bruto y los demás, porque Bruto es un hombre honorable, y honorables son todos aquellos, todos, vengo a hablar en el funeral de César. Amigo mío era, leal, justo para mí, pero Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honorable. Muchos cautivos trajo a Roma y con sus rescates llenó las arcas públicas. ¿Pareció esto ambicioso en César? Las lágrimas de los pobres hacían llorar a César, y la ambición debería ser de índole más dura. Si embargo, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honorable. Todos habéis visto cómo en las fiesta lupercaliale presenté tres veces una corona real, y cómo la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? Sin embargo, Bruto dice que era ambicioso, y por cierto que él es un hombre honorable. No hablo para reprobar lo que habló Bruto, pero estoy aquí para decir lo que sé.

(Shakespeare,Julio César)