Los actos de habla y las funciones comunicativas en la enseñanza de ELE

La teoría de los actos de habla

Para un conocimiento más específico de las teorías de los enunciados performativos y la teoría de los actos de habla (tipos de actos de habla, fuerza ilocutiva, actos de habla indirectos, etc.), resulta conveniente repasar los apartados generales dedicados a estos aspectos en la parte general.

De forma resumida, podemos decir que John Austin estableció una teoría que afirmaba que, al hablar, no solo realizamos una serie de procesos fónicos, morfológicos, sintácticos o semánticos, sino que también «hacemos» cosas concretas mediante el lenguaje. Mediante el lenguaje, podemos afirmar, exigir, informar, prohibir, informar… Son aspectos que están englobados en la teoría de los actos de habla.

La teoría de los actos de habla ha realizado una serie de aportaciones fundamentales para la enseñanza/adquisición de una LE/L2. Estos planteamientos añaden también muchas cuestiones interesantes a los aspectos interculturales.

Un aspecto esencial para los apartados siguientes es tener en cuenta que una misma forma lingüística puede originar actos ilocutivos distintos. Un enunciado interrogativo, por ejemplo, puede ser una invitación, una advertencia, un consejo, un aviso, una orden, etc. Y no necesariamente se realizan igual en todas las lenguas. De este modo, desde el punto de vista comunicativo, resulta esencial identificar la intención del hablante. Las formas lingüísticas son, por supuesto, un indicio, pero han de complementarse con aspectos situacionales, cognitivos, emocionales, etc.

Los actos de habla, por lo tanto, traspasan lo puramente lingüístico para convertirse en unidades de comunicación en los que hay que tener muy presentes la situación comunicativa y discursiva, así como los rasgos lingüísticos que se utilizan en los enunciados.

En el aprendizaje de una LE/L2, hay que tener muy presente la necesidad de elegir la forma adecuada a la intención que deseamos comunicar.

Para una enseñanza adecuada de los actos de habla en una LE/L2, hemos de tener muy presente la integración entre las representaciones mentales, la relación existente entre los interlocutores, el entorno físico, el contexto en el que se enmarca el discurso… En suma, el reto es relacionar el conocimiento del mundo con las estructuras lingüísticas.

Por ejemplo, no solamente tenemos que enseñar una fórmula de saludo, es positivo enseñar las posibles causas que generan que, en el nivel de lengua, nos encontremos ante fórmulas demasiado «cercanas» y coloquiales, fórmulas excesivamente formales y la impresión que dichas fórmulas causan en nuestro interlocutor (falta de respeto, frialdad, etc.).

Es conveniente tener en cuenta, en primer lugar, los esquemas y representaciones mentales.

Las funciones comunicativas

Las funciones comunicativas, estudiadas en la enseñanza de las lenguas extranjeras, procede de la teoría de los actos de habla. Las funciones comunicativas son un aspecto clave en el mundo de la enseñanza de lenguas.

Al utilizar una lengua con un propósito comunicativo, siempre tenemos en cuenta unos objetivos muy concretos: conseguir información, manifestar nuestra opinión, establecer contacto… Los enunciados que emitimos son el instrumento lingüístico por el cual cumplimos una función. Por lo tanto, la función comunicativa puede definirse como la intención comunicativa expresada a través de la lengua que tiene el hablante cuando produce un enunciado.

El empleo de las funciones comunicativas favorece que el aprendizaje de lenguas no sea una mera acumulación de vocabulario o de reglas gramaticales, de manera que actuemos con eficacia en una LE/L2 y los aprendices sean capaces de manejarse con soltura en situaciones cotidianas. El centro de atención pasa de las estructuras a la práctica de la eficacia comunicativa.

Funciones y exponentes

Basándose en la teoría de los actos de habla, David A. Wilkins utilizó los términos de función lingüística (o comunicativa), exponente lingüístico (o funcional) y noción.

Los actos de habla (asertivos, compromisos, directivos, declarativos o expresivos) pueden ser interpretados, pues, como funciones: describir, narrar o indicar (asertivos), prometer, jurar (compromisivos), pedir, rogar, invitar (directivos), casar, dictar sentencia (declarativos), felicitar, agradecer, lamentar (expresivos).

La clave del enfoque funcional es que el aprendizaje no se estructura según las formas, sino que se orienta a la función comunicativa en situaciones normales (presentarse, describir a algo o a alguien, informar, etc.).

A cada función comunicativa se le asocia una serie de expresiones lingüísticas con las que llevamos a cabo dicha función, que se denominan exponentes.

FuncionesIntenciones del hablante
ExponentesEnunciados concretos

Por ejemplo, pedir un favor sería la función comunicativa, mientras que expresiones como «¿No me dejarás diez euros?» o «Dame la propina, que estoy pelao» serían los exponentes de la función. En la función de saludar, «Buenas tardes» u «Hola, ¿qué tal?» serían los exponentes.

El uso de un determinado exponente corresponde siempre al uso en una situación determinada, la idiosincrasia de nuestro interlocutor, el registro lingüístico que estamos empleando, etc.

Para describir algunos aspectos del aprendizaje de lenguas resulta muy útil y apropiado el uso de los actos de habla o de las funciones comunicativas, puesto que la función que lleva a cabo un enunciado no tiene una relación directa con unas formas lingüísticas determinadas (que, además, pueden ser distintas en una u otra lengua).

Además, describir la lengua en términos de acciones que se llevan a cabo a través del uso sirve muy bien para delimitar lo que puede realizar un aprendiz en las distintas etapas de su aprendizaje de manera secuenciada.

Nociones

Además de las funciones y las expresiones, Wilkins aportó el término noción.

Las nociones son conceptos a los que se refieren los participantes de la comunicación. Son muy heterogéneas, dado que podemos referirnos a objetos concretos, pero también a categorías abstractas o entidades imaginarias.

Aunque no ve forma exclusiva, las nociones se expresan, fundamentalmente, a través del léxico.

Nociones generalesEjemplos: tiempo, espacio, cantidad, frecuencia, movimiento…Pueden aparecer en muchas situaciones y en ámbitos conceptualmente muy diversos. Son comunes a diferentes lenguas
Nociones específicasEjemplos: espacios urbanos, clima, tipos de transporte, salud, ocio…Son mucho más concretas y aplicables a entornos con unas características muy específicas.

Lo importante es que, cuando nos comunicamos, las funciones y las nociones se cruzan con los exponentes. Por lo tanto, un exponente lingüistico implica la realización de una función asociada a determinadas nociones.

Tabla con ejemplos de funciones, exponentes y nociones

Función comunicativaExponente funcionalNociones
Pedir un favor¿Me dejas diez euros?Cantidad (números)
Dinero (euros)
Pedir un favorNo tengo dineroDisponibilidad (tener)
Dinero
Dar una opiniónYo creo que Barcelona es una ciudad preciosaOpinión (creer)
Espacios urbanos (ciudad)
Evaluación general (preciosa)
Dar una ordenPor favor, envía esta carta por mensajería urgenteTrabajo en oficina (enviar carta)
Correrpondencia (carta)
Medios de comunicación (mensajería urgente)
Dar una orden¿Haces copias de estas cartas y las envías, por favor?Trabajo en oficina (hacer copias, enviar cartas)
Correspondencia (carta)
Ofrecer e invitar¿Salimos esta noche?Tiempo libre (salir, quedar)
Hora del día (noche)
Ofrecer e invitarTe invitó a un caféTomar algo, invitar
Bebida (café)
Basada en una tabla elaborada por José Amenós

En resumen, el exponente ¿Le quedan kiwis?, vendría dado por: [En un mercado y siendo el cliente (situación), pedir información (función) por la disponibilidad (noción general) de un determinado tipo de fruta (noción específica): ¿Le quedan kiwis?, que podría expresarse con otros exponentes como: ¿No tendrá usted más kiwis?

Es importante subrayar, por lo tanto, la vinculación que tienen estas cuestiones con los criterios de eficacia comunicativa y los objetivos que se marquen para su secuenciación.

Aplicación a la enseñanza de las lenguas extranjeras

Las propuestas de Wilkins son fácilmente perceptibles en documentos de referencia como el MCER o el PCIC.

Estos elementos son unidades básicas para programar contenidos en los cursos de lenguas El PCIC, por ejemplo, propone inventarios de funciones, exponentes y contenidos nocionales para cada uno de los niveles del MCER.

A la hora de organizar y graduar estos contenidos, es necesario partir de que un usuario de nivel inicial (A1 o A2) puede enfrentarse tan solo a situaciones predecibles de la vida cotidiana. Un usuario de nivel intermedio (B1 o B2) puede desensilverse en mayor número de situaciones frecuentes, aunque no sean necesariamente cotidianas. Por último, un usuario de nivel avanzado (C1 o C2) desarrolla progresivamente la capacidad de actuar en situación cada vez más complejas.

Por lo tanto, es muy importante ajustar la selección de funciones, exponentes y nociones (léxico) de dada nivel. Es necesario estudiar la situación comunicativa y la intención, pero también es imprescindible tener en cuenta la frecuencia con la que se utilizan estos exponentes y su complejidad formal.

En consecuencia, es necesario atender a estos criterios:

  • La necesidad comunicativa.
  • La mayor o menor complejidad inherente a la función.
  • El registro lingüístico.
  • La complejidad formal.
  • La frecuencia de uso.
  • El tipo de situaciones y temas (más concretos y cotidianos o más abstractos y especializados) a los que se vinculan.

Veamos la manera en que una función puede desarrollarse en distintos niveles:

A1A2B1B2C1C2
Pedir
una
opinión
Opinión +
¿Y tú?

Opinión +
¿no?
¿Cres
que…?

Opinión +
¿Y para ti?
¿Tú qué piensas +
de + SN? /de que…?

¿Te parece
que…?

Opinión +
¿Tú qué piensas /
crees? / ¿A ti qué
te parece?

En tu opinión /
Desde tu punto de vista +
oración interrogativa

Según tú +
oración interrogativa
¿(Tú) qué piensas / opinas +
de que + subj. /
de lo de (que)…?

¿Qué te parece
lo de…?

¿Consideras / Opinas…?
¿Qué piensas / opinas de
lo que…?

¿Qué te parece
lo de que…?
¿Cuál es tu postura
respecto a…?

¿Estimas / Entiendes…?

¿Eres de la opinión de…?
Tabla elaborada por José Amenós

Podemos ver que los aprendices en los niveles iniciales son capaces de preguntar una opinión de mono muy simple y adecuado a situaciones de comunicación personal. En los niveles intermedios, en B1 aparece un número mayor de exponentes nuevos para realizar esta función, por lo que las funciones lingüísticas están más allá de lo necesario para la supervivencia (en los niveles intermedios es donde se presta más atención a estas cuestiones). Por último, en los niveles superiores se introducen algunos exponentes nuevos, propios de la argumentación, que manifestan un uso más formal y complejo.

Comunicación y gramática

Esta manera de estudiar la lengua, «haciendo» cosas con palabras, significa una manera diferente de incorporar los contenidos gramaticales al aprendizaje y genera también una pauta para graduar estos contenidos: manejar determinados exponentes se asocia al dominio de determinados contenidos gramaticales.

Además, no es suficiente con que el aprendiz conozca los enunciados que sirven para llevar a cabo una función, sino que tiene que ser capaz de utilizarlos de manera adecuada.

Por lo tanto, es importante considerar que aprender una lengua extranjera supone aprender a comunicarse a través de ella de manera adecuada. Por lo tanto, es necesario primar las actividades que desarrollen la capacidad de manejar la lengua. En resumen, estudiar una lengua extranjera supone dar la importancia debida a la práctica comunicativa.

Para saber más…

  • Ahern, A. (2017). De los actos de habla a las funciones comunicativas. In Seminario Internacional Pragmática e Interculturalidad 2016-2017. Madrid: UNED.
  • Amenós Pons, J., Ahern, A., & Escandell Vidal, M. V. (2019). Comunicación y cognición en ELE: la perspectiva pragmática. Barcelona: Edinumen.
  • Matte Bon, F. (2014). Los contenidos funcionales y comunicativos. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE)(pp. 811–834). Madrid: SGEL.
  • Pons Bordería, S. (2005). La enseñanza de la pragmática en la clase de E/LE. Madrid: Arco Libros.

Bibliografía complementaria:

  • CARLA (Center for Advanced Research on Language Acquisition) (2015). Pragmatics and Speech Acts. Pragmatics and Speech Acts.
  • Podcast «Actos de habla y saber reaccionar» específico para ELE de TICELE.
  • Del Bot Moyano, B. (2007). ¿Podemos hacerlo? Análisis del tratamiento de las peticiones desde una perspectiva pragmática, en los manuales en el nivel inicial de E/LE. Memoria de Máster Inédita, Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá.
  • Duffé Montalvan, A. L. (Ed.). (2018). Singularidad y novedad en los estudios sobre los actos de habla. Madrid: Síntesis.
  • Vera Luján, A., & Blanco Rodríguez, M. (2014). Cuestiones de pragmática en la enseñanza del español como 2/L. Madrid: Arco Libros.
  • Vera Luján, A., & Martínez, I. (2019). Actos ilocutivos y unidades discursivas en el “Plan Curricular del Instituto Cervantes.” Revista de Investigación Lingüística22, 199–220.

Las representaciones mentales y los esquemas mentales. Esquemas mentales socialmente compartidos. Transferencia e interferencia pragmáticas

Los seres nos comunicamos no solamente para transmitir informaciones o hacer llegar a otros nuestras ideas o necesidades, sino que utilizamos también la comunicación para intentar conseguir que nuestros interlocutores muestren interés por lo que decimos, para influir en los demás, para modificar su actitud…

Representaciones mentales

Mediante la comunicación no solo transmitimos cosas (datos, ideas, etc.), sino que también intentamos producir determinados efectos a través de actitudes, pensamientos y creencias que sirven para crear un conjunto de representaciones mentales.

Esta creación de representaciones mentales se consigue por medio de la palabra, pero también por recursos no verbales o por la combinación de elementos lingüísticos y no verbales.

La Pragmática nos enseña que cada individuo tiene unas representaciones mentales (ideas, creencias) sobre las cosas que hacemos o pensamos los seres humanos, que pueden no coincidir con las de su interlocutor. Esto significa que, en la comunicación, cada interlocutor puede tener una representación mental distinta sobre un mismo hecho o una misma situación. Interpretar correctamente la intención supone conocer el conjunto de representaciones que manejan otros individuos.

Por lo tanto, podemos concluir que las representaciones mentales, en lo que atañe al emisor, son los datos, ideas y creencias que tiene presentes para producir un enunciado y, en lo que afecta al receptor, son todos los datos, ideas y creencias que el oyente tiene presentes a la hora de interpretar un enunciado. En la medida en la que se conozcan estas representaciones mentales del emisor y el receptor, podremos establecer una comunicación adecuada.

En la enseñanza de ELE, es muy importante conocer esas representaciones mentales y analizar de forma muy cuidadosa si coinciden con las nuestras o no. Y la interpretación correcta procede de saber qué intentamos conseguir con las cosas que decimos.

El emisor debería construir su mensaje eligiendo los procedimientos más adecuados para contribuir a que el destinatario reconstruya de manera adecuada las representaciones mentales que el emisor quiere comunicar. Como hemos dicho más arriba, el destinatario cuenta también con una representaciones mentales propias, que pueden coincidir (total o parcialmente) o no con las del emisor.

Esquemas mentales socialmente compartidos

Es muy frecuente que nos encontramos con situaciones en las que las expectativas respecto al comportamiento de los interlocutores en la comunicación lleguen a construir un esquema mental, un guion que está constituido por un conjunto estructurado de representaciones mentales.

Aunque muchas veces no somos conscientes de ello, tenemos esquemas mentales para muchas de nuestras interacciones: cuando vamos a comprar, cuando vamos a un restaurante, cuando quedamos con los amigos, cuando hacemos un regalo, cuando acudimos a una fiesta, cuando pedimos algo a nuestros jefes, cuando intentamos conseguir algo de nuestros familiares…

Los problemas comunicativos no provienen, en muchos casos, del desconocimiento del código de una lengua, sino de las distintas representaciones mentales que tiene cada interlocutor, que están basados en unos esquemas mentales previos.

Si no poseeemos unos esquemas mentales compartidos, la comunicación fracasa.

En el caso del aprendizaje de una segunda lengua, muchos de estos aspectos vienen condicionados por elementos socioculturales que es necesario conocer. Si no se conocen, se generan malentendidos pragmáticos.

En nuestra vida cotidiana, estos esquema mentales socialmente compartidos se traducen en comportamientos y acciones casi totalmente automatizados. Actuamos según nuestra experiencia, según lo que hemos visto y lo que hemos aprendido. Suele tratarse de comportamientos compartidos socialmente con otros miembros de nuestra comunidad cuyo conocimiento facilita el éxito a la hora de relacionarnos con los demás.

En este entorno social, conocemos las secuencias de acciones que suelen ir unidas, las frases y las expresiones que solemos utilizar en esas situaciones… Los hablantes, en suma, necesitamos reconocer esos esquemas mentales para ser pragmáticamente competentes.

Si pensamos detenidamente en estos esquemas mentales de las situaciones cotidianas, veremos que contienen información sobre los lugares, las personas y las acciones que intervienen en dicha situación, así como lo que se suele decir en ese contexto. Basta desplazarnos a otro lugar y hablar en otra lengua para comprobar que no toda comunidad tiene los mismos esquemas mentales que nosotros manejamos. Ese contexto no es un conjunto objetivo de elementos, sino que las representaciones mentales influyen en la situación concreta de comunicación, condicionada por convenciones en la interacción, patrones de conductas, roles sociales de los interlocutores, etc.

En la enseñanza de una lengua extranjera, es tremendamente útil manejarse bien con estos esquemas. Son un punto de partida excelente para desenvolverse en situaciones naturales del uso de la lengua, conocer cómo desenvolverse en dichas situaciones y saber qué tipo de expresiones se utilizan adecuándonos a un determinado contexto y una situación comunicativa específica. En suma, es una manera de acercarse adecuadamente a la interculturalidad.

Transferencia pragmática interferencia pragmática

El fenómeno de transferencia en la adquisición de una LE/L2 supone el intento que hace el aprendiz por relacionar la información en la lengua que está aprendiendo con los conocimientos de su lengua materna.

La transferencia supone, por lo tanto, un intento aprovechamiento de su conocimiento lingüístico y de su conocimiento y concepción del mundo (el esquema mental que hemos visto más arriba) como estrategia de aprendizaje y de comunicación.

El proceso de transferencia puede aparecer en cualquier nivel lingüístico, aunque nosotros nos ocuparemos aquí de la transferencia pragmática.

La transferencia puede ser un fenómeno positivo, pero, cuando la transferencia entre la lengua de origen y la lengua meta ocasiona un error, hablamos de interferencia.

Interferencia pragmática

La interferencia es un proceso de transferencia negativa por el cual los errores cometidos en una LE/L2 se deben al contacto con la lengua materna.

En el caso de los esquemas mentales y los hábitos culturales, la interferencia se produce cuando estos difieren entre la L1 y la LE/L2 y afecta tanto al ámbito de la producción como al de la recepción.

En el caso de las interferencias pragmáticas, un enunciado puede ser gramaticalmente correcto en su sentido literal, pero posee un valor comunicativo muy distinto en la cultura meta.

Esta interferencia (algunos lo llaman «error pragmático») se origina por un desconocimiento de los esquemas mentales que contienen un valor sociocultural. Como acabamos de explicar, el sentido literal es idéntico en ambas lenguas, pero el valor comunicativo es muy distinto porque se aplica una fuera ilocutiva diferente. Por ejemplo, hay ocasiones en que los enunciados interrogativos no tienen un valor de pregunta, sino que tienen un valor interaccional de invitación. En algunos casos, ocasiona lo que se denomina «choque cultural».

Puede haber dos tipos de interferencias pragmáticas (o «errores» pragmáticos):

  • Interferencia pragmalingüística. Se produce cuando se emplea en una lengua una fórmula propia de otra lengua y cuyo significado no coincide. Es frecuente en los elementos más ritualizados de las relaciones interpersonales, como los saludos, las despedidas o las felicitaciones. De esta manera, conocer y emplear de manera adecuada las fórmulas propias de una comunidad lingüística y cultural se erige en uno de los objetivos esenciales a la hora de aprender una lengua extranjera.
  • Interferencia sociopragmática. Se produce cuando se trasladan de una lengua a otra percepciones sociales y comportamientos propios de otra cultura. En estos casos, lo que se produce es un cambio en la interpretación del enunciado y en la valoración social que recibe. Por ejemplo, si alguien elogia nuestra chaqueta: Qué chaqueta tan bonita llevas hoy, en la cultura hispana el destinatario del cumplido tiende a mitigarlo de alguna manera (Pues me ha costado muy barata / La tengo hace muchos años / La compré en las rebajas), mientras que la cultura anglosajona se agradecerá el cumplido sin más (Gracias / Sí, lo sé), lo que para la cultura hsipana podría parecer descortés.

En este sentido, la enseñanza de la pragmática y del componente sociocultural en la adquisición de la lengua extranjera supone un hito esencial para comprender la manera que cumplen las normas sociales y culturales en la selección de las formas lingüísticas.

Es necesario tener en cuenta que los hablantes nativos suelen ser benevolentes con los errores lingüísticos, pero suelen ser mucho menos comprensivos con esos «errores» de ámbito sociocultural (probablemente, porque contemplan el mundo desde los esquemas mentales que comparten y no son conscientes de que, en los aprendientes de lenguas, se producen también esos procesos de transferencia negativa de corte sociopragmático).

Para saber más:

Los marcadores del discurso

Los marcadores del discurso son unidades lingüísticas cuyo significado, fijado convencionalmente, condiciona el procesamiento del discurso en relación con el contexto.

La finalidad de los marcadores es el de guiar de acuerdo con sus distintas propiedades morfosintácticas, semánticas y pragmáticas, las inferencias que se realizan en la comunicación.

El discurso supone la acción y el resultado de utilizar las distintas unidades de la gramática en un acto concreto de comunicación. Tiene, por lo tanto, una parte gramatical y una parte pragmática. 

El trabajo con los marcadores discursivos en ELE es muy fructífero en el aula de ELE. Es importante partir siempre del repertorio ajustado a cada nivel del PCIC.

Aquí tenéis un ejemplo de aplicación práctica partiendo de un anuncio publicitario:

Un breve resumen sobre los marcadores del discurso, para empezar:

  • Urbina Fonturbel, R. (2017). Los marcadores del discurso. En la ponencia “Más allá de la gramática. Conexiones de la gramática con la pragmática y el análisis del discurso”, impartida en el curso Más allá de la gramáticaorganizado por el CFIE y el IFIE de la Universidad de Burgos (febrero de 2017).

Bibliografía general sobre los marcadores del discurso:

  • Martín Zorraquino, M. A., & Montolío Durán, E. (Eds.). (2008). Los marcadores del discurso. Teoría y análisis (2.a ed.). Arco/Libros.
  • Montolío Durán, E. (2015). Conectores de la lengua escrita. Ariel.
  • Portolés Lázaro, J., & Martín Zorraquino, M. A. (1999). “Los marcadores del discurso”. En I. Bosque & V. Demonte (eds.), Gramática descriptiva de la lengua española (pp. 4051-4214). Madrid: Espasa.
  • Portolés Lázaro, J., Sainz González, M. E., & Murillo Ornat, S. (2021). Partículas discursivas e instrucciones de procesamiento. En M. V. Escandell Vidal, J. Amenós Pons, & A. Ahern (Eds.), Pragmática (pp. 284-302). Akal.
  • Portolés, J. (2014). Marcadores del discurso. Ariel.

Trabajos interesantes sobre los marcadores del discurso y ELE:

Marcadores del discurso y ELE (tesis doctoral):

Documentos esenciales ELE

 

Estructuras argumentativas

Un texto argumentativo tiene como fin persuadir a los receptores. En el ámbito de la recepción, la argumentación puede ir dirigida a un receptor único o un grupo de receptores específico.

Muchas actividades discursivas tienen presente a la argumentación. La argumentación está presente tanto en una conversación como en una entrevista para buscar trabajo, en un mitin político como en un juicio, en una mesa redonda como en un un artículo de opinión, en una crítica literaria como en un anuncio publicitario.

El carácter persuasivo de la argumentación busca influir en el receptor. Para lograr esta influencia, se establecen unas estrategias que pueden estar orientadas hacia elementos racionales u orientadas a la emoción mediante la apelación a los afectos.

La argumentación tiene que tener, de forma explícita o implícita, los siguientes elementos:

  • Una estructura en la que haya una conclusión derivada de unas premisas o argumentos.
  • Una estructura en la que subyace, de algún modo, una tesis y una antítesis.
  • Un posible causa de desacuerdo, sea real, probable o posible.
  • Un emisor y un receptor (individual o colectivo, mencionado expresamente o no) al que va dirigida la argumentación. Su finalidad, por lo tanto, es básicamente perlocutiva.
  • Unos mecanismos lingüísticos orientados a la persuasión.

Elementos de la argumentación

En esquema:

Los argumentos son los elementos que van a conducir, de forma justificada, a una conclusión.Es necesario que los argumentos posean fuerza argumentativa que tenga cierto peso para justificar la conclusión. La fuerza argumentativa puede estar reflejada en marcadores del discurso de carácter argumentativo, el léxico, la reiteración…

La conclusión es la tesis que intenta defender el emisor. Puede estar implícita. En este caso, los argumentos conducen a sugerir o inferir esta conclusión.

Los tópicos conectan dos hechos o conceptos aceptados y socializados por una determinada comunidad. Permite la relación entre los argumentos para llegar a una conclusión. Es importante señalar que los tópicos pueden ser «universales», pero también propios de un país, una comunidad o un grupo. En la medida en la que pueden abarcar a todos, a veces se hace necesaria una explicación. También pueden producirse tópicos nuevos, fruto del cambio de una reaidad determinada. Para contraargumentar, se puede declarar un tópico como no pertinente, relativizar su valor oponiéndolo a un tópico inverso o aceptar el tópico pero rechazar su aplicación a esa argumentación en concreto.

El marco argumentativo es el contexto en el que se interpreta un enunciado para poder ser interpretado de forma adecuada. Puede conocerse y permanecer implícito o, si es necesario, manifestarse de forma explícita.

Funciones argumentativas

Hay funciones argumentativas que sirven para orientarse y coincidir con la conclusión (coorientación), mientras que otras tienen como función rebatir o estar en contra de una determinada conclusión (antiorientación).

Funciones argumentativas en la coorientación
  1. Justificación o prueba. Se explica la razón del enunciado anterior. Es la más frecuente, dado que se aportan las razones que avalan lo que se dice en la conclusión. Puede explicitarse con marcadores (porque) o sin ellos.
  2. Asentimiento o confirmación. Se supone la aceptación de la tesis del interlocutor. El marcador puede ser efectivamente u otros equivalentes. Tras un enunciado de asentimiento o confirmación, puede aparecer otro del mismo sentido que refuerce o pruebe el anterior o, por el contrario, un enunciado que se oponga a él.
  3. Refuerzo del argumento o de la conclusión. Marcadores es decir, o sea, etc. La explicación del enunciado sirve para reforzarlo desde la óptica del hablante. También pueden aparecer los elementos de fuerza argumentativa que reafirmar una conclusión o un argumento de forma intensificada: claro, naturalmente, por supuesto, etc.
Funciones argumentativas en la antiorientación
  1. Objeción. El enunciado intenta invalidar un argumento o conclusión anterior por llevar una dirección opuesta. Marcador: pero. Se puede intentar situar a nuestro interlocutor en una contradicción de sus propias afirmaciones.
  2. Concesión. El enunciador acepta de manera momentánea los argumentos o conclusiones de su interlocutor para pasar luego a oponerse a ellos.
  3. Rectificación. Se hace referencia a lo dicho por otro interlocutor para efectuar una reformulación discursiva que reorienta el argumento final.
  4. Contestación y desacuerdo. Es una forma especial de la objeción. No estoy de acuerdo, no comprendo cómo…
  5. Crítica, acusación, reproche. Sirve para refutar las tesis del interlocutor.

El uso de la argumentación en ELE

El uso de la argumentación y de las estructuras argumentativas es muy productivo en las clases de ELE. Puede trabajarse desde los primeros niveles y se extiende a producciones orales u escritas más complejos.

Para el trabajo de la argumentación en ELE, es necesario tener muy en cuenta los aspectos que hemos abordado más arriba. Se trabaja con estructuras textuales y elementos lingüísticos, pero también hay que tener en cuenta que entran en juego elementos culturales como el marco argumentativo y los tópicos.

Para saber más:

  • Amossy, R. (2012). L’argumentation dans le discours. Paris: Armand Colin.
  • Calsamiglia, H., & Tusón, A. (2015). Las cosas del decir: manual de análisis del discurso (3.ª ed). Barcelona: Ariel. Páginas 284-296.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide, E. R. (2002). Mecanismos lingüísticos de la persuasión : cómo convencer con palabras. Madrid: Arco Libros.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide Lara, E. R. (2007). La argumentación lingüística y sus medios de expresión. Arco Libros.
  • Urbina Fonturbel, R. (2020). La función del ‘delectare’ en la argumentación publicitaria. El humor como estrategia persuasiva en la publicidad. Language Design : Journal of Theoretical and Experimental Linguistics, Special Issue20.
  • Urbina Fonturbel, R. (2020). Аргументативная ценность рекламы. Социокультурный аспект – El valor argumentativo de la publicidad. Aplicaciones socioculturales. En K. N. V; & A. Santana Arribas (Eds.), НАЦИОНАЛЬНАЯ ИДЕНТИЧНОСТЬ СКВОЗЬ ПРИЗМУ ДИАЛОГА КУЛЬТУР НАЦИОНАЛЬНАЯ ИДЕНТИЧНОСТЬ СКВОЗЬ ПРИЗМУ ДИАЛОГА КУЛЬТУР – La identidad nacional a través del diálogo entre culturas: estudios científicos sobre el área de las humanidades en los espacios científicos (pp. 171-177). Taganrog : Editorial de la Universidad Federal del Sur.
  • Urbina Fonturbel, R. (2013). Poliacroasis y argumentación emocional. El discurso publicitario y la retórica culturalTonos digital.
  • Urbina Fonturbel, R. (2012). La dimensión publicitaria de la comunicación institucional: la publicidad institucional y la argumentación emocional. En E. del Río Sanz, M. del C. Ruiz de la Cierva, & T. Albaladejo (Eds.), Retórica y política. Los discursos de la construcción de la sociedad (pp. 657-670). Instituto de Estudios Riojanos.
  • Urbina Fonturbel, R. (2018). Los valores emocionales y comunicativos de la publicidad en españolSinoELE17, 1048-1062.
  • Urbina Fonturbel, R. (2015). Cortesía lingüística y estrategias argumentativas en el discurso publicitario en español. En N. V. Karspóvskaya & A. Santana Arribas (Eds.), La identidad nacional a través del diálogo entre culturas – НАЦИОНАЛЬНАЯ ИДЕНТИЧНОСТЬ СКВОЗЬ ПРИЗМУ ДИАЛОГА КУЛЬТУР (pp. 158-161). Editorial de la Universidad Federal del Sur.

Estrategias pragmáticas

El Diccionario de términos de clave de ELE aborda con completa en qué consisten las tácticas y estrategias pragmáticas, que recogemos aquí de manera casi literal, junto con las aportaciones generales del PCIC sobre este tema.

Se trata, como afirman en esta obra, de recursos verbales y no verbales que utilizan los hablantes de una lengua de forma consciente para construir de forma apropiada los discursos de una lengua ajustándolos a un contexto, así como para interactuar eficazmente en la comunicación. La Pragmática complementa las funciones de la Gramática aportando la descripción y la explicación de las reglas de los hablantes y las estrategias quqe sigen estos hablantes para que los mensajes sean adecuados y eficaces, ajustados a los destinatarios a los que se dirigen y al contexto en el que tienen lugar.

Pertenece a la dimensión pragmático-discursiva de la lengua en el ámbito de la competencia comunicativa.

Las estrategias pragmáticas son procedimientos de decisión que se emplean para satisfacer un propósito comunicativo. Por ejemplo, para mitigar la «amenaza» de un imperativo en una petición, se utilizan recursos variados por medio de distintas tácticas:

Dame una cerveza se tranforma en : Quería una cerveza, ¿Me pones una cerveza?, ¿Me traes una cerveza, por favor?

Como se afirma en el PCIC:

«Aprender a usar una lengua extranjera supone aprender a categorizar e interpretar las situaciones y las relaciones sociales tal y como las categorizan e interpretan los hablantes nativos; implica también aprender a interactuar de manera adecuada en función del contexto y del interlocutor, de acuerdo con esquemas de actuación y recursos propios de la comunidad de hablantes a la que se accede. Dicho de otro modo, el desarrollo de una competencia pragmática supone necesariamente el conocimiento de los recursos de que dispone la lengua para emitir e interpretar enunciados con una determinada intención comunicativa, así como la interiorización de los procesos que permiten activar tácticas y estrategias para lograr el éxito en la comunicación».

Plan Curricular del Instituto Cervantes

El PCIC organiza las tácticas y estrategias pragmáticas en tres apartados:

  1. Tácticas y estrategias relacionadas con la construcción e interpretación del discurso. En la construcción, se incluyen los procedimientos para mantener el referente, los marcadores del discurso, los elementos deícticos, las tácticas para señalar la información nueva y la compartida o los procedimientos de cita. En la interpretación de las inferencias e implicaturas discursivas, se abordan los enunciados interrogativos que no preguntan, el uso de la negación que no niega, indicadores de ironía y metáforas.
  2. Tácticas y estrategias de modalización. Abarcan la intensificación de los elementos en el discurso, el acuerdo o desacuerdo con el interlocutor, la focalización o los desplazamientos de la perspectiva temporal.
  3. Tácticas y estrategias de conducta interaccional. Se aborda la cortesía verbal con los mecanismos de atenuación y la cortesía verbal valorizante.

Este inventario del PCIC nos ofrece, por lo tanto, «un repertorio de recursos lingüísticos y de tácticas y estrategias pragmáticas que utilizan los hablantes de español para construir e interpretar los discursos de forma apropiada al contexto, para modalizar sus enunciados y mostrar, de este modo, su actitud ante lo dicho y ante el interlocutor, y para interactuar con otros de acuerdo con las reglas propias de la cortesía estratégica».

Las tácticas se refieren a la selección de un recurso concreto para cada situación y las estrategias son los procedimientos de decisión por los que el usuario de una lengua satisface un propósito comunicativo determinado.

Como resulta evidente, el PCIC establece una gradación en el inventario de estas tácticas y estrategias pragmáticas de acuerdo a la complejidad gramatical o de interacción discursiva de estos recursos, con su especificidad y fijación léxicas, o con la exigencia de los saberes culturales o implícitos requeridos. Los contenidos de tácticas y estrategias pragmáticas y su nivelación, pues, se describen en función de los otros componentes que definen la lengua como comunicación: el componente gramatical, el cultural y el de aprendizaje, de forma adecuada a las necesidades comunicativas de los aprendientes.

Para saber más:

Visión comunicativa de la lengua. La competencia pragmática

La competencia lingüística y la competencia pragmática

Para estudiar esta cuestión, es necesario dirimir cómo se relacionan la competencia lingüística y la competencia pragmática en LE/L2, cómo se desarrolla la competencia pragmática en LE/L2 y qué factores contribuyen y dificultan ese desarrollo.

Como ya es conocido, Chomsky definía en 1965 la competencia lingüística como la habilidad de producir y comprender oraciones gramaticalmente bien formadas. En 1966, Hymes rechaza un enfoque centrado exclusivamente en las reglas gramaticales para evaluar si una oración es o no aceptable y abogó por la existencia de una competencia comunicativa.

Se trata, en suma, de la necesidad de tener en cuenta las formas lingüísticas, pero también variables extralingüísticas como el contextos, los participantes en el acto de comunicación y la comunidad a la que pertenecen, la cultura, etc.

En el modelo de Canale y Swain, la competencia comunicativa tenía cuatro componentes: la competencia gramatical, la competencia estratégica, la competencia discursiva y la competencia sociolingüística. Los usos pragmáticos estarían relacionados con esta última en tanto que los hablantes siguen reglas socioculturales para producir e interpretar de manera adecuada los enunciados.

En el modelo de Bachman y Palmer, la competencia pragmática representava el componente central de la competencia lingüística, junto con la competencia organizacional (que abarca la competencia gramatical y la competencia textual). En la competencia pragmática encontraríamos la competencia ilocutiva (el conocimiento y dominio de las expresiones para realizar funciones en una lengua) y la competencia sociolingüística (el conocimiento de las normas sociales para usar las expresiones de manera adecuada ajustándose al contexto).

En la Pragmática intercultural (desarrollada cuando el sistema lingüístico se emplea por hablantes que tienen diferentes lenguas maternas y, por lo tanto, pertenecen con una probabilidad muy alta a diferentes culturas), las interferencias pragmáticas o los fallos pragmáticos se originan debido a una falta de conocimiento en la competencia pragmalingüística (las formas lingüísticas empleadas para realizar actos de habla en una lengua meta) o en la competencia sociopragmática (el conocimiento de las realizaciones pragmáticas ajustadas a contexto culturales diferentes).

Más recientemente, algunos estudiosos se han centrado en la competencia pragmática en el ámbito de la interacción. Por ejemplo, Celce-Murcia añade la competencia interaccional, que abarca dos áreas lingüísticas (la competencia accional y la competencia conversacional), un área paralingüística y un área no verbal.

  • En la competencia accional, los aprendices han de saber cómo realizar actos de habla mediante un solo enunciado o una serie de expresiones en varios turnos en una interacción.
  • En la competencia conversacional, los aprendices deben emplear estrategias adecuadas para iniciar y terminar conversaciones, así como para saber cambiar de temas.

Faerch y Kasper concebían la competencia pragmática basándose en los procesos cognitivos producidos cuando los hablantes llevan a cabo actos pragmáticos. Se basan en dos tipos de conocimiento: el conocimiento declarativo (que incluye conocimientos como el lingüístico, el sociocultural o el discursivo) y el conocimiento procidemental (que explica cómo escogen y combinan los componentes anteriores los hablantes).

También hay que tener en cuenta modelos como el de Ifantidou al estudiar las inferencias pragmáticas en los aprendices de inglés como LE/L2. La competencia pragmática se define en base a la conciencia pragmática (la habilidad para identificar aspectos como la ironía, el humor, el desprecio, etc.) y la conciencia metapragmática (la habilidad de representar y explicar los elementos lingüísticos y los efectos pragmáticos reconocidos por los hablantes o lectores).

Los componentes de la competencia pragmática

Los componentes de la competencia pragmática son los relacionados con la deíxis, los actos de habla, los presuposiciones, los implícitos y las inferencias o la (des)cortesía.

En muchas ocasiones, los aprendices de una LE/L2 no comunican bien estos componentes pragmáticos, lo que conduce a malentendidos cuando no a actitudes negativas por parte de los oyentes nativos. Los fallos comunicativos se pueden encontrar en las formas (pragmalingüística) y/o en las reglas de uso (sociopragmática).

También sucede que un aprendiz pueda entender bien aspectos pragmáticos procedentes de otro hablante en un discurso, pero no sea capaz de expresar sus propias intenciones por carecer de recursos lingüísticos y/o pragmáticos en la LE/L2. Esto se debe a la tendencia a transferir los elementos propios de su L1.

En la adquisición de la competencia pragmática, además de su «nivel», también han de tenerse en cuenta aspectos como el contacto con personas que hablan la lengua meta, su actitud o la motivación hacia la lengua y su cultura o la edad de sus primeros contactos con la lengua meta. Estos aspectos se aprecian muy bien, por ejemplo, en los hablantes de herencia.

Cómo conseguir buenos resultados en el desarrollo de la competencia pragmática

Un aspecto clave para la enseñanza de la competencia pragmática es pensar cómo obtener buenos resultados.

En primer lugar, el instructor debe conocer perfectamente el funcionamiento del componente pragmático, aspecto que, desgraciadamente, no siempre se produce. Existen muchas lagunas en los programas de profesores de lengua respecto a la Pragmática.

Además de ese conocimiento global, los instructores necesitan conocimientos explícitos sobre la Pragmática de la L2 que les haga ser conscientes de los problemas que pueden subyacer en su enseñanza.

Un tercer problema proviene de que no existen muchos libros de texto y materiales que integren de manera adecuada la Pragmática de la LE/L2. Aunque faltan muchos aspectos de explicación metapragmática, afortunadamente en los últimos años van incorporándose estos aspectos.

Sería necesario superar las limitaciones utilizando materiales que incorporen de manera eficaz un contexto y una interacción entre interlocutores que es difícil de producirse entre instructor y aprendices en un contexto de enseñanza tradicional.

Otra clave sería aprender, además, mediante la observación y la interacción con hablantes nativos en contextos reales. No obstante, esta vía no es muy eficaz sin el apoyo de la instrucción explícita.

Otros apoyos son los programas de inmersión, las empresas que conectan con estudiantes no nativos, fórmulas interactivas en internet a través de chats, redes sociales o juegos.

  1. Competencia lingüística, competencia pragmática y competencia comunicativa.
  2. Lectura obligatoria: Escandell Vidal, M. V. (2004). Aportaciones de la Pragmática. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE)(pp. 179–198). Madrid: SGEL.
  3. Lectura optativa: Cenoz Iragui, J. (2004). El concepto de competencia comunicativa. En Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua/lengua extranjera (pp. 449-465). Madrid: SGEL.
  4. Lectura optativa: Gutiérrez Ordóñez, S. (2006): Ejercitarás la competencia pragmática. En La competencia pragmática y la enseñanza del español como lengua extranjera (pp. 25-44).
  5. Lectura optativa: Koike, D., & Pearson, L. (2021). La adquisición de la competencia pragmática en L2. En M. V. Escandell Vidal, J. Amenós Pons, & A. Ahern (Eds.), Pragmática (pp. 729-741). Akal.

Breve guía de recursos para la enseñanza de la Pragmática como LE

Mencionamos aquí algunos recursos muy básicos para el estudio de la Pragmática aplicada a la LE/L2:

El libro de Derrin Pinto y Carlos de Pablo-Ortega contiene explicaciones muy sencillas y aplicaciones breves para interesantes para la enseñanza de la Pragmática en ELE:

Pinto, D., & Pablos-Ortega, C. de. (2014). Seamos pragmáticos. Introducción a la pragmática española. Yale University Press.

El libro de María E. Placencia y Xosé A. Padilla, de publicación muy reciente (2019), también en versión electrónica.

Placencia, M. E., & Padilla, X. A. (2019). Guía práctica de pragmática del español. Routledge.

Dentro de su programa de desarrollo profesional para la enseñanza de lenguas extrajeras, la Universidad de Texas at Austin incluye un módulo dedicado a la pragmática:

Foreign Language Teaching Methods: Pragmatics

La página web de CARLA (Center for Advanced  Research  on  Language  Acquisition), elaborada por la Universidad de Minnesota, incluye una sección específica sobre Pragmática y actos de habla:

Pragmatics and Speech Acts

Félix Brasdefer, de la Universidad de Indiana, Bloomington incluye interesantes recursos sobre Pragmática y lingüística hispánica:

Resources in Pragmatics and Spanish Linguistics

Disponéis, además, de los trabajos citados en la bibliografía de esta web.

Hacia un nuevo modelo de la comunicación humana

Como ya hemos dicho en algún otro apartado de esta web, resulta necesario hacer un nuevo planteamiento el modelo de comunicación tradicional, tan extendido y estudiado.

El modelo de comunicación de Jakobson, que tenía su fundamento en el modelo de Shannon y Weaver, es el más conocido y aplicado, pero presenta graves deficiencias que ya estaban en su origen para las comunicaciones entre máquinas y que dificultan en extremo su aplicación a la comunicación humana:

  • Los emisores y receptores no se limitan a codificar y descodificar los mensajes. Si fuese así, la comunicación sería solamente una cuestión de conocimiento del código. Sabemos, sin embargo, que los hablantes utilizan la comunicación no verbal, gastan bromas, dicen las cosas con segundos sentidos…
  • En relación con lo anterior, sabemos que podemos haber entendido perfectamente las palabras de nuestro interlocutor y no haber captado el sentido de lo que nos ha querido decir. Y, a la inversa, podemos también comprender a alguien que no esté empleando ningún código.
  • La comunicación humana no se limita a la comunicación lingüística, sino que nos podemos comunicar a través de otras vías no menos importantes.
  • El ruido es un concepto demasiado simple para aplicarlo a la comunicación humana. Podemos no comprender un mensaje por falta de conocimiento sobre el tema del que nos hablan, por falta de domino del código (como ocurre con un estudiante extranjero que aprende una lengua), por pertenecer a dos modelos de cultura diferentes, por la falta de voluntad de llegar a un acuerdo, etc.
  • El contexto del hablante y del oyente puede no ser el mismo. Cada persona selecciona una serie de elementos en la comunicación según su capacidad cognitiva, por ejemplo.

En consecuencia debemos ser extremadamente prudentes y ser conscientes de que el modelo de Jakobson no explica de modo adecuado la comunicación humana.

El modelo comunicativo del que debemos partir tiene las siguientes premisas:

  • La comunicación lingüística es solamente una parte (aunque, eso sí, muy importante) en nuestra manera de transmitir mensajes.
  • Es necesario saber distinguir entre el deseo de establecer contacto con nuestro interlocutor (intención comunicativa) y el deseo de transmitir un mensaje (la intención comunicativa). En algunas ocasiones, estas dos intenciones se solapan, pero hay otras ocasiones en las que es evidente que alguien quiere establecer un contacto comunicativo, pero no sabemos con exactitud qué nos quiere transmitir.
  • Dado que cada persona tiene su propia visión del mundo (un determinado entorno cognitivo), va a utilizar esta visión para intentar comprender los mensajes que reciba. El éxito comunicativo radica en que esa visión del mundo sea común para los interlocutores.
  • Pese a lo interior, los interlocutores tratan de cooperar para que la comunicación sea lo más eficaz posible. El hablante intentará escoger (mostrar) la forma de comunicarse que, en la medida de sus posibilidades, sea lo más eficaz posible, y el receptor tratará de inferir lo que quiere decir el hablante.
  • El contexto ya no es algo dado, la escena sobre la que se produce la comunicación, sino que es un conjunto de ideas y estímulos para procesar los mensajes.
  • Fundamentamos nuestra comunicación en el principio de relevancia: los seres humanos buscamos una forma de comunicarnos en la que el esfuerzo para procesar la información sea el más sencillo posible. Para ello, es necesario dosificar con inteligencia la información nueva combinándola con la información conocida.

Para saber más:

  • Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación. Lengua, cognición y sociedad. Madrid: Akal.
  • Pons Bordería, S. (2004). Conceptos y aplicaciones de la teoría de la relevancia. Madrid: Arco Libros.
  • Pons Bordería, S. (2005). La enseñanza de la pragmática en la clase de E/LE. Madrid: Arco Libros.