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La Pragmática, como disciplina lingüística moderna, es el resultado de la convergencia de múltiples tradiciones científicas cuyos intereses y procedimientos metodológicos estaban inicialmente muy alejados entre sí. Esta confluencia representa uno de los fenómenos más fascinantes en la historia de la lingüística contemporánea, donde corrientes filosóficas, semióticas, retóricas y antropológicas acabaron entrelazándose para dar forma a una nueva manera de entender e interpretar el lenguaje humano.
Raíces históricas

La Pragmática no nació de la nada. Se nutre de varias tradiciones:
- Retórica clásica: como hemos visto ha en otro apartado, desde Aristóteles, Cicerón y Quintiliano, la Retórica consideraba el contexto y la intención comunicativa. Conceptos como ethos, pathos y logos anticipan la visión pragmática. La Retórica antigua puede considerarse, en muchos sentidos, la primera simiente de la pragmática moderna. Figuras como Aristóteles, Cicerón y Quintiliano desarrollaron técnicas que tenían en cuenta no solo el mensaje, sino también el auditorio, el contexto y los objetivos comunicativos. Esta disciplina ya reconocía que el significado no reside únicamente en las palabras, sino en su uso estratégico dentro de situaciones comunicativas concretas.
- Pragmatismo filosófico estadounidense: Peirce, James y Dewey defendieron que el significado depende de sus efectos prácticos. A finales del siglo XIX, filósofos como Charles Sanders Peirce, William James, George Herbert Mead y John Dewey desarrollaron una corriente de pensamiento que enfatizaba la relación entre teoría y práctica, entre verdad y utilidad. Peirce, en particular, desarrolló una teoría semiótica que distinguía entre iconos, índices y símbolos, y que entendía el significado como algo dinámico, basado en convenciones sociales y en constante evolución. Este enfoque orientado a las consecuencias prácticas influyó profundamente en el desarrollo posterior de la pragmática lingüística.
- Filosofía del lenguaje de la primera mitad del siglo XX: Wittgenstein constituye una bisagra fundamental. En su primera etapa (Tractatus Logico-Philosophicus, 1922), defendía una concepción lógica del lenguaje basada en la correspondencia entre proposiciones y hechos. Sin embargo, en su segunda etapa (Investigaciones filosóficas, publicadas póstumamente en 1953), revolucionó completamente su visión al introducir conceptos como los «juegos de lenguaje» y la idea de que «el significado de una palabra es su uso». Esta segunda filosofía wittgensteiniana, que revalorizaba el lenguaje ordinario y rechazaba la idea de una esencia única del lenguaje, preparó el terreno para el desarrollo de la pragmática lingüística moderna.
El momento fundacional
El momento fundacional de la Pragmática como disciplina independiente se sitúa en 1938, cuando el filósofo y semiótico estadounidense Charles Morris publicó Foundations of the Theory of Signs (Fundamentos de la teoría de los signos). En ella, definió la Pragmática como la parte de la semiótica que estudia la relación entre signos y usuarios.
Morris propuso tres dimensiones:
- Sintaxis: relación de los signos entre sí.
- Semántica: relación de los signos con sus referentes.
- Pragmática: relación con los intérpretes y con el contexto.
La concepción de Morris sobre la Pragmática incorporaba, además, el estudio del contexto, elemento que se convertiría en absolutamente central para toda la Pragmática posterior. Su definición de la disciplina, aparentemente simple contenía una revolución conceptual: desplazaba el foco de atención desde el sistema abstracto de signos hacia el uso real que los hablantes hacen de ellos en situaciones comunicativas concretas.

De la Filosofía a la Lingüística
Aunque Morris había acuñado el término y delimitado el campo, la Pragmática necesitaba aún desarrollarse como disciplina con contenidos y métodos propios. Este desarrollo se produjo principalmente a partir de la década de 1950, con las contribuciones de filósofos del lenguaje de la tradición analítica anglosajona. Por lo tanto, los primeros acercamientos a la Pragmática no se produjeron en la Lingüística, sino en la Filosofía del Lenguaje. Estas aportaciones, no obstante, fueron el pilar de alguna de las grandes teorías de la disciplina.
- Austin (1955): Cómo hacer cosas con palabras. El lenguaje no solo describe, también actúa: podemos «hacer» cosas con palabras. Nacen los actos de habla, que luego desarrollará John R. Searle.
- Grice (1967): principio de cooperación y máximas conversacionales (calidad, cantidad, relación, manera). Explica cómo inferimos significados implícitos.
5. Desarrollo en clave lingüístico y teorías clave
Desde los años 70, la pragmática se expande con teorías como:
A partir de los años 60 y 70, la pragmática experimentó un desarrollo exponencial. En 1968, Yehoshua Bar-Hillel extendía el alcance de la Pragmática al locutor y al oyente, al contexto lingüístico y extralingüístico, al conocimiento implícito compartido y a la buena voluntad de los participantes en el acto comunicativo.
En 1979, Francis Jacques ofrecía una definición que enfatizaba la dimensión social: «la Pragmática aborda el lenguaje como fenómeno discursivo, comunicativo y social». Esta concepción más amplia conectaba la Pragmática con disciplinas como la Sociología y la Antropología, y preparaba el camino para el desarrollo de la Pragmática Sociocultural.
A partir de entonces, se desarrollaron múltiples teorías y enfoques dentro de la pragmática:
- El Análisis de la Conversación, desarrollado por Harvey Sacks, Emanuel Schegloff y Gail Jefferson a finales de los años 60 y principios de los 70, que estudia la organización secuencial de la interacción verbal espontánea.
- La Lingüística del Texto, desarrollada por Teun A. van Dijk, János S. Petöfi y Siegfried J. Schmidt y en España por Antonio García Berrio y Tomás Albaladejo, que surgió a finales de los años sesenta como alternativa a modelos centrados solo en la oración. Este cambio permitió que el análisis lingüístico incorporara el contexto, lo que abrió el camino hacia una visión más comunicativa del lenguaje. La integración entre Lingüística del Texto y Pragmática transformó la disciplina. De esta convergencia surge la pragmática lingüístico-textual, que ve el texto como inseparable de su contexto de producción, interpretación y uso. el texto pasó a entenderse como unidad comunicativa completa, no como suma de oraciones.
- La Teoría de la Relevancia de Dan Sperber y Deirdre Wilson (1986), que propone que la comunicación humana se basa en un único principio cognitivo: los seres humanos buscan maximizar la relevancia de la información minimizando el esfuerzo cognitivo.
- Los estudios sobre deíxis y referencia, que analizan cómo el lenguaje depende del contexto espacial, temporal y personal para su interpretación.
- Las teorías de la (des)cortesía lingüística, desarrolladas por Penelope Brown y Stephen Levinson, Robin Lakoff y Geoffrey Leech, entre otros.
- La Pragmática intercultural, que estudia las diferencias en los usos comunicativos entre culturas
De este modo, la Pragmática ha evolucionado desde sus orígenes multidisciplinares hasta convertirse en una disciplina central dentro de la lingüística contemporánea, con múltiples subdisciplinas (pragmática histórica, computacional, experimental, clínica, etc.) y con aplicaciones fundamentales en campos como la enseñanza de lenguas, la traducción, la inteligencia artificial y los estudios del discurso.
6. Aplicaciones actuales
La Pragmática es esencial en la actualidad aplicada, entre otros muchos campos, a:
- Enseñanza de lenguas (ELE).
- Traducción.
- Inteligencia artificial.
- Estudios del discurso.