El componente pragmático en ELE

Este apartado se ha escrito el 24 de enero de 2026.

La enseñanza del español como lengua extranjera exige una visión comunicativa e integrada de la lengua, donde la corrección gramatical y léxica se articula con la adecuación pragmática: lo decisivo no es solo qué se dice, sino qué se hace con lo que se dice en situaciones concretas, con interlocutores reales y propósitos definidos dentro de un contexto determinado.

En este marco, la competencia pragmática abarca la interpretación de significados literales e implícitos, la elección de estrategias y recursos discursivos según el contexto y la gestión de la relación interpersonal y de los valores socioculturales que la sustentan.

Esta competencia no es accesoria, es vertebral y fundamental: los errores pragmáticos suelen tener consecuencias comunicativas y sociales más graves que los gramaticales (siendo estos importantes), porque afectan a la imagen, a la cortesía y a la interpretación de intenciones de los interlocutores. Su tratamiento explícito y contextualizado desde los niveles iniciales mejora la eficacia comunicativa y la integración del aprendiente en la comunidad de habla. 

Los marcos curriculares actuales permiten hacer este nivel pragmático más operativo. El MCER y su Volumen complementario incorporan descriptores de interacción, mediación e incluso comunicación en línea; el PCIC organiza el componente pragmático‑discursivo en funcionestácticas y estrategias y géneros, graduados de A1 a C2. Esta doble referencia facilita planificar objetivos, secuencias de actividades y criterios de evaluación al ritmo evolutivo del alumnado.

A lo largo de la asignatura, desplegaremos tres planos que se entrelazan:

  • Un plano discursivo, dedicado a la coherencia y cohesión, los marcadores del discurso, la gestión de turnos y temas, y las convenciones de géneros y prácticas comunicativas actuales, incluidas las digitales y multimodales.
  • Un plano cognitivo y sociocultural, centrado en representaciones mentalesesquemas y normas compartidas que guían inferencias, presuposiciones y expectativas. Aquí aparecen la transferencia y la interferencia pragmáticas, fundamentales en el aprendizaje y clave para explicar similitudes y choques entre L1 y L2.
  • Un plano de acción comunicativa, donde se abordan actos de habla y funciones comunicativas (pedir, rechazar, invitar, disculparse, opinar…), las estructuras argumentativas, la cortesía, la atenuación y la intensificación, así como fenómenos como ironía y humor. En este sentido, es importante atender a la variación regional y situacional en el mundo hispano.

En lo metodológico, se propone un enfoque combinado que integra input auténtico (corpus, audiovisuales, textos reales), tareas y juegos de rol con conciencia metapragmática y análisis contrastivo guiado. La evidencia didáctica muestra que la instrucción explícita, apoyada en muestras reales y reflexión, favorece aprendizajes duraderos.

La evaluación de la competencia pragmática exige instrumentos sensibles al contexto y a la variación: pruebas de comprensión y producción pragmática, escalas de valoración, portolios y observación de interacciones auténticas.

Con este marco, los contenidos que siguen profundizan y se encadenan: desde la visión comunicativa de la lengua y la competencia pragmática, pasando por estrategias y contrastes entre hablantes nativos, no nativos y aprendientes; estructuras argumentativas y marcadores del discursoesquemas sociocognitivosactos de hablacooperaciónpresuposiciones e inferenciasteoría de la relevanciaironía y humorcortesíaatenuación e intensificaciónpragmagramática y, finalmente, un repertorio de habilidades sociales para el aula de ELE y la conexión con el componente sociocultural.

El objetivo es dotar a los estudiantes y profesores de criterios claros para planificar, secuenciar y evaluar tareas y materiales, alineados con MCER/PCIC y con la diversidad real del español contemporáneo.

 

El lugar de la pragmática en la lingüística y la enseñanza de las lenguas

Esta es una actualización a 12 de enero de 2026 de un contenido más antiguo.

La Pragmática es una pieza clave para explicar cómo funcionan el lenguaje y la comunicación en las interacciones realices: la comunicación efectiva depende de la capaicad para usar el lenguaje de manera adecuada según el contexto, la intención y la relación entre los interlocutores. El siguiente esquema, traducido y adaptado de JALT Pragmatics SIG, muestra la posición de esta disciplina tanto en la investigación lingüística como en su aplicación didáctica:

ÁREAS DE ESTUDIO E INVESTIGACIÓNPERSPECTIVAS DE APLICACIÓN DIDÁCTICA
FonologíaPronunciación, acento, entonación
Morfología y sintaxisGramática
SemánticaVocabulario y gramática
PragmáticaUso del lenguaje
Registro, cortesía, adecuación, funciones comunicativas
COMUNICACIÓNENSEÑANZA COMUNICATIVA

En PragmaUBU abordamos la pragmática como formación transversal que conecta investigación y aula: diseñamos materiales y actividades centrados en objetivos comunicativos, géneros y tareas auténticas, donde el estudiante aprende a elegir y justificar estrategias de cortesía, actos de habla y gestión de turnos. Promovemos la evaluación de la adecuación mediante análisis que integran registro, intención y coherencia multimodal, y fomentamos la reflexión metapragmática para transferir aprendizajes entre contextos académicos, profesionales y cotidianos.

En definitiva, en este apartado sintetizamos nuestra línea de trabajo: integrar niveles formales (fonología, morfología, sintaxis y semántica) con el uso del lenguaje adecuado al contexto y el uso real. El resultado que perseguimos es una competencia comunicativa plena: mensajes no solamente «correctos», pertinentes y socialmente adecuados.

 

 

Pragmagramática

Para saber más:

  • Briz, A. (1998). El español coloquial en la conversación. Esbozo de pragmagramática. Ariel.
  • Díaz, L., & Hernández, M. J. (1993). Gramática y comunicación en la clase de español como lengua extranjera. En L. Miquel & N. Sans (Eds.), Didáctica del Español como Lengua Extranjera (pp. I, 89-105). Fundación Actilibre.
  • Leonetti, M. (2009). Gramática y PragmáticaFrecuencia, 3-9.
  • Martí Sánchez, M. (2004). Estudios de Pragmagramática para la enseñanza del español como lengua extranjera. Edinumen.
  • Martí Sánchez, M. (2011). Entre la gramática y la pragmática (sobre la pragmagramática). En J. J. de Bustos Tobar, R. Cano Aguilar, E. Méndez García de Paredes, & A. López Serena (Eds.), Sintaxis y análisis del discurso hablado en español : homenaje a Antonio Narbona (vol. II) (pp. 827-842). Universidad de Sevilla.

(Des)cortesía comunicativa y ELE

La (des)cortesía comunicativa tiene una aplicación muy directa en la enseñanza de una LE/L2. Pueden emplearse perfectamente cuestiones generales como:

  1. La (des)cortesía comunicativa.
  2. Cortesía, actos de habla indirectos y ruptura de las máximas.
  3. Las estrategias de cortesía negativa.
  4. Las estrategias de cortesía positiva.
  5. Violación de máximas y cortesía comunicativa.
  6. Principios teóricos de la cortesía. Lakoff
  7. Principios teóricos de la cortesía. Leech
  8. Principios teóricos de la cortesía. Brown y Levinson
  9. Los actos comunicativos corteses y descorteses
  10. Medios lingüísticos para expresar la cortesía
  11. Estrategias de cortesía

Los intercambios comunicativos y el principio de cooperación en ELE

Las conversaciones tienen una estructura que está fundamentada en la colaboración de los participantes en el acto de enunciación. En el fondo, todo se basa en el conocimiento social de situaciones que suelen ser frecuentes y unos principios generales de racionalidad y cooperación (lo que Grice llamaba «principio de cooperación»).

En el aula de LE/L2, las actividades deberían fomentar los procesos de comunicación de la manera más similar a un proceso auténtico.

(Para un buen aprovechamiento de este tema, es aconsejable acudir a los contenidos del tema 5 de la guía de PRAGMAubu).

La estructura de la conversación

La estructura de la conversación.

Los intercambios rituales

Los intercambios rituales.

El principio de cooperación en el aula de lenguas

El principio de cooperación en el aula de lenguas.

El principio de cooperación en el aula de lenguas

El principio de cooperación en el aula de lenguas

Existe un fenómeno general esencial para entender los intercambios comunicativos: los participantes en el acto de comunicación suelen ver cumplidas sus expectativas porque los hablantes y sus interlocutores llevan a cabo un comportamiento cooperativo.

Esta es una idea propuesta por Grice a finales de los años sesenta del pasado siglo y que se revela de gran utilidad.

Las personas adaptamos nuestra comunicación a lo que se espera de nosotros y a lo que requiere cada momento. Es necesario, por lo tanto, tener en cuenta la intención comunicativa del hablante y también nuestras necesidades y preferencias comunicativas.

Grice estableció que había unas máximas que evidenciaban nuestro comportamiento cooperativo en la comunicación:

  • Máxima de cantidad. Aportar en cada momento una cantidad razonable de información: ni demasiada, ni demasiado poca.
  • Máxima de cualidad o calidad .No decir cosas que sabemos que son falsas.
  • Máxima de relación. Producir enunciados que guardan relación con lo que se ha dicho o con lo que es esperable en esa situación.
  • Máxima de maneraProcurar expresarse de manera ordenada y con claridad, para ser entendido mejor.

El principio de cooperación y las implicaturas

No obstante, parece obvio que los hablantes no siempre nos comportamos de manera cooperativa. Por ejemplo, podemos ocultar información, faltar a la verdad, extendernos en demasiado detalles o ser demasiado escuetos, decir cosas inapropiadas, hablar de manera excesivamente metafórica o crítica. En estos casos, el interlocutor establece la inferencia de que el hablante no está siendo cooperativo y saca unas conclusiones de lo que ocurre y, probablemente, de por qué ocurre.

En consecuencia, tanto si el hablante mantiene una actitud cooperativa como si no, el oyente, gracias a su capacidad de inferencia, extrae consecuencias sobre los pensamientos, intenciones y actitudes del interlocutor.

Esta información complementaria que se obtiene a partir de la inferencia será denominada por Grice implicatura.

Un aspecto decisivo que tiene la teoría de Grice para la comunicación es que los hablantes siempre comunicamos más de lo que decimos, por lo que las implicaturas tienen un papel esencial en la comunicación.

Aplicación del principio de cooperación al aula

Como veíamos en temas anteriores, los exponentes funcionales suelen formar parte de series de enunciados que mantienen una relación entre sí. Esta organización suele proceder de guiones o esquemas mentales. A su vez, los hablantes tenemos presente el principio de cooperación y la posibilidad de existencia de implicaturas en nuestra actividad comunicativa.

Gracias a las implicaturas, sabemos cuando un hablante no tiene ganas de conversar, cuando rechaza (aunque no de modo explícito) una invitación. A través de estos mecanismos, podemos deducir también cuando un hablante es un poco torpe.

Es necesario tener en cuenta siempre que los roles de los participantes en un acto comunicativo están incluidos por la cultura de procedencia, pero también por la manera de verbalizar actitudes como el rechazo, la aceptación, el interés… En español, por ejemplo, mientras la aceptación suele manifestarse de forma abierta, enfática y contundente, el rechazo suele venir acompañado de muchos elementos de mitigación o atenuación.

En definitiva, es necesario tener presente que en otras lenguas y en otras sociedades el rechazo y aceptación —por ejemplo— se rigen por normas diferentes y pueden estar marcados de manera diferente. Esto puede conducir a que nuestro interlocutor saque una implicatura que sería adecuada en su lengua, pero no en la lengua meta.

Por lo tanto, los aprendices de una LE tienen que aprender a formular invitaciones en español, pero también saber cómo responder de un modo lo más acorde posible. Esto nos conduce, como ha ocurrido más ocasiones en este curso, a ser conscientes de la necesidad de practicar siempre los exponentes funcionales en conexión con otros exponentes que suelen estar vinculados a ellos en la vida real. Con ello, conseguimos estar insertos en una situación de comunicación lo más real posible como para saber medir la mayor o menos adecuación de los enunciados que proferimos.

Otra consecuencia derivada es la necesidad de llevar siempre al aula muestras reales o, al menos, verosímil, siempre ajustadas al uso de la lengua en un contexto o situación determinados.

En el aula de idiomas, resulta muy conveniente que, seamos conscientes de las interacciones comunicativas no están establecidas de antemano, sino que son el resultado de un proceso de negociación cuyo resultado final depende de las aportaciones de los participantes para que la comunicación sea exitosa.

De esta forma, la planificación de actividades comunicativas tienen que perseguir un motivo concreto, identificable y coherente para utilizar la lengua de un modo determinado en la realización de una tarea concreta.

Para llevar a cabo esta tarea en el aula, necesitamos, por un lado que la resolución de la tarea tenga como fin compartir ideas de manera que se cubra un vacío informativo inicial (el concepto de vacío informativo es muy importante en las teorías comunicativas) y, por otro lado, que la disposición de los aprendices les conduzca a realizar la tarea con un objetivo concreto de cara a la intención comunicativa.

Una actividad en el aula nos será realmente comunicativa si no se organiza de modo que los aprendices, en su papel de productores, tengan algo que decir y un motivo para decirlo y, en su papel de receptores, tengan razones para escuchar y luego interactuar. El intercambio de información ha de ser el centro de la actividad comunicativa y no solamente la excusa para practicar formas lingüísticas o gramaticales.

Para saber más…

  • Amenós Pons, J., Ahern, A., & Escandell Vidal, M. V. (2019). Comunicación y cognición en ELE: la perspectiva pragmática. Barcelona: Edinumen.

 

 

Los intercambios rituales

La manera en que las funciones comunicativas se encadenan en una secuencia comunicativa conversacional está muy relacionada con los esquemas mentales.

Como vimos en su momento, las expectativas de los participantes en un intercambio comunicativo dependen en parte de algunos hábitos y creencias que, más allá del individuo, están basados en aspectos socioculturales de una comunidad.

En la medida en que las expectativas de los participantes tiendan a ser parecidas, es más fácil que la conversación tenga un desarrollo fluido. Sin embargo, cuando las expectativas son diferentes y se originan por motivos socioculturales, el intercambio puede dar lugar a confusiones o, de forma más radical, puede fracasar completamente.

Los intercambios rituales se producen en situaciones muy estereotipadas. Suelen ser muy breves y aparecen aislados o formando parte de secuencias más largas.

La emisión del enunciado iniciativo suele llevar aparejada automáticamente una reacción verbal muy concretar por parte del interlocutor. Este tipo de intercambios suelen estar fijados en los esquemas mentales de los hablantes y se producen en situaciones de dar y recibir regalos, dar la bienvenida, invitar, agradecer algo o elogiar a alguien…

En el caso de dominar ese esquema mental, todos los participantes del intercambio comunicativo saben qué comportamiento se espera de ellos y cómo lo tienen que expresar verbalmente. Si alguien se sale del guion, lo hace por motivos muy concretos que también resultan muy útiles desde el punto de vista comunicativo.

En el caso de una LE/L2, lo adecuado es abordar estos intercambios como un todo, asociando las intervenciones dentro de una estructura conversacional concreta. De este modo, los estudiantes aprenden qué comportamiento verbal (y no verbal) se espera de ellos para que se ajusten a él.

 

Para saber más

  • Amenós Pons, J., Ahern, A., & Escandell Vidal, M. V. (2019). Comunicación y cognición en ELE: la perspectiva pragmática. Barcelona: Edinumen.

La estructura de la conversación

 Los actos de habla no se producen «en abstracto», sino que entran en funcionamiento en realizaciones comunicativas concretas que se desarrollan en un contexto específico. De hecho, esto es lo que motiva que, según la situación, un enunciado puede conducir a un acto de habla u otro. Si un docente entra en una clase bulliciosa y dice «Buenos días», puede tener la intención de saludar a sus estudiantes antes de comenzar. Sin embargo, si en clase siguen hablando y el docente eleva un poco la voz y, de forma algo más contundente, dice «Buenos días», la intención cambia y se produce un acto de habla distinto.

En la comunicación ritual, la formulación de algunos enunciados suele conllevar una respuesta específica que se ajusta en una estructura de intercambio. Ante un saludo, se suele responder con un saludo; ante un ofrecimiento, se suele responder con una aceptación o un rechazo (incorporando, posiblemente, un agradecimiento); ante una recriminación, suele responderse con una disculpa o con una justificación.

Por ejemplo, en una situación real de comunicación, no es frecuente que un hablante diga «Buenos días» y su interlocutor diga «Adiós».

A. Buenos días.
B. Buenos días.

A. Buenos días.
B. ?Adiós.

A. ¿Te vienes con nosotros al cine?
B. Me encantaría, pero había quedado con Teresa. Pero la próxima vez me apunto.

A. ¿Te vienes con nosotros al cine?
B. ?Pues mira, me gustaría pero no me gusta ver películas. Adiós.

A. No tenías que haberle dicho que no te gustaba su regalo…
B. Pues mira, tienes razón, tenía que haber sido un poco menos brusca.

A. No tenías que haberle dicho que no te gustaba su regalo…
B. ?Es que yo soy así, sincero y directo.

En los ejemplos anteriores hemos visto que se produce un intercambiocomunicativo. Un intercambio comunicativo se compone de, al menos, dos intervenciones: la intervención iniciativa y la intervención reactiva.

Aunque en los ejemplos indicados más arriba se ha producido un intercambio con dos intervenciones, también es frecuente una tercera intervención como cierre.

(Estamos en una clase el viernes a última hora y los estudiantes van saliendo del aula. Quedan Teresa y Pablo)
A. Bueno, hasta el lunes (intervención iniciativa; función comunicativa: despedida).
B. Hasta el lunes, ¡buen fin de semana! (intervención reactiva; funciones comunicativas: despedida; expresar buenos deseos).
A. ¡Gracias, igualmente! (intervención de cierre; función comunicativa: agradecimiento).

La estructura de estas interacciones como las apuntadas es muy simple. Sin embargo, la combinación de funciones comunicativas en intercambios puede llegar a tener una estructura muy compleja.

(Estamos en la biblioteca el viernes a última hora y en las mesas próximas ya solo quedan Teresa y Pablo)
A. Adiós, hasta el lunes (intervención iniciativa 1a; función comunicativa: despedida).
B. Ah, ¿ya te vas? (intervención iniciativa 2a; función: pedir confirmación).
A. Sí, es que tengo que coger el autobús, que si voy andando llego a casa muy tarde (intervención reactiva 2b; función: justificarse).
B. ¡Buen fin de semana! (intervención reactiva 1b; función comunicativa: expresar buenos deseos).
A. ¡Gracias, igualmente! (intervención de cierre; función comunicativa: agradecimiento).

Vemos aquí dos intercambios distintos: uno con una intervención iniciativa, una reactiva y una de cierre, y otro con una intervención iniciativa y una reactiva intercalada.

Cuando se producen varios intercambios comunicativos nos encontramos con una secuencia conversacional.

De este modo, podemos concluir que la estructura de la conversación es secuencial y jerárquica. Los exponentes funcionales se combinan para formar intervenciones, las intervenciones se combinan para formar intercambios y varios intercambios conforman una secuencia.

Para saber más…

  • Amenós Pons, J., Ahern, A., & Escandell Vidal, M. V. (2019). Comunicación y cognición en ELE: la perspectiva pragmática. Barcelona: Edinumen.
  • Briz Gómez, A. (2004). La estructura de la conversación. Orden externo y orden interno. Archivo de Filología Aragonesa5960, 265–280.
  • Calsamiglia, H., & Tusón, A. (2015). Las cosas del decir: manual de análisis del discurso (3a). Barcelona: Ariel.
  • Grupo Val.Es.Co. (2014). Las unidades del discurso oral: la propuesta Val.Es.Co. de segmentación de la conversación (coloquial)Estudios de Lingüística Del Español35(1), 11–71.
  • López Alonso, C. (2014). Análisis del discurso. Madrid: Síntesis.
  • Tusón Valls, A. (2015). Análisis de la conversación. Barcelona: Ariel.

Novedades

Esta web está concebida como un elemento dinámico para aprender pragmática y, por ello, se van incorporando contenidos de manera progresiva. Iremos dejando aquí nota de las actualizaciones que vayamos realizando en la web.

Lamentablemente, siempre se escapan erratas. Si te das cuenta de alguna, te agradeceré muchísimo que me mandes un mensaje para poder subsanarla cuanto antes. ¡Gracias de antemano por tu colaboración!

1-6 de febrero de 2026

  • Reestructuración de contenidos de la web.
  • Replanteamiento teórico y práctico de los primeros temas.
  • Actualizaciones técnicas.

12-24 de enero de 2026

  • Reestructuración de contenidos de la web.
  • Replanteamiento teórico y práctico de los primeros apartados.
  • Actualizaciones técnicas.

26 de enero de 2025

  • Actualización de la bibliografía.

20 de enero de 2025

  • Actualización para el segundo semestre del curso.
  • Corrección de erratas.

27 de noviembre de 2024

  • Corrección de erratas.

30 de octubre de 2024

  • Actualización de la bibliografía.

29 de marzo de 2024

14 de febrero de 2024

  • Corrección de erratas.

17 de enero de 2024

  • Cambio y adaptación de los apartados para el curso 2023-2024.

9 de marzo de 2023

  • Adición de referencias bibliográficas a algún apartado y a la bibliografía general.

23 de febrero de 2023

  • Corrección de erratas.

17 de febrero de 2023

4 de febrero de 2023

  • Corrección de erratas.

16 de abril de 2022

  • Corrección de erratas.

16 de febrero de 2022

  • Corrección de erratas.

7 de febrero de 2022

  • Preparación de los apartados previos para el curso 2021-2022.

7 de diciembre de 2021

  • Corrección de erratas y actualización de la bibliografía.

28 de octubre de 2021

29 de septiembre de 2021

  • Actualización de los documentos básicos de ELE en la bibliografía.

30 de agosto de 2021

  • Actualización de la bibliografía general de ELE.
  • Corrección de erratas

6 de abril de 2021

15 de marzo de 2021

13 de marzo de 2021

10 de marzo de 2021

24 de febrero de 2021

  • Redacción de contenidos para el MELE (no visibles en su totalidad: algunos están en borrador).

23 de febrero de 2021

  • Incorporación de una referencia en la bibliografía.
  • Solución a un par de enlaces rotos.
  • Adición de una referencia en Marcadores del discurso.

21 de febrero de 2021

19 de febrero de 2021 de 2021

17 de febrero de 2021 de 2021

15 de febrero de 2021 de 2021

11 de febrero de 2021 de 2021

10 de febrero de 2021 de 2021

8 de febrero de 2021 de 2021

Las representaciones mentales y los esquemas mentales. Esquemas mentales socialmente compartidos. Transferencia e interferencia pragmáticas

Los seres nos comunicamos no solamente para transmitir informaciones o hacer llegar a otros nuestras ideas o necesidades, sino que utilizamos también la comunicación para intentar conseguir que nuestros interlocutores muestren interés por lo que decimos, para influir en los demás, para modificar su actitud…

Representaciones mentales

Mediante la comunicación no solo transmitimos cosas (datos, ideas, etc.), sino que también intentamos producir determinados efectos a través de actitudes, pensamientos y creencias que sirven para crear un conjunto de representaciones mentales.

Esta creación de representaciones mentales se consigue por medio de la palabra, pero también por recursos no verbales o por la combinación de elementos lingüísticos y no verbales.

La Pragmática nos enseña que cada individuo tiene unas representaciones mentales (ideas, creencias) sobre las cosas que hacemos o pensamos los seres humanos, que pueden no coincidir con las de su interlocutor. Esto significa que, en la comunicación, cada interlocutor puede tener una representación mental distinta sobre un mismo hecho o una misma situación. Interpretar correctamente la intención supone conocer el conjunto de representaciones que manejan otros individuos.

Por lo tanto, podemos concluir que las representaciones mentales, en lo que atañe al emisor, son los datos, ideas y creencias que tiene presentes para producir un enunciado y, en lo que afecta al receptor, son todos los datos, ideas y creencias que el oyente tiene presentes a la hora de interpretar un enunciado. En la medida en la que se conozcan estas representaciones mentales del emisor y el receptor, podremos establecer una comunicación adecuada.

En la enseñanza de ELE, es muy importante conocer esas representaciones mentales y analizar de forma muy cuidadosa si coinciden con las nuestras o no. Y la interpretación correcta procede de saber qué intentamos conseguir con las cosas que decimos.

El emisor debería construir su mensaje eligiendo los procedimientos más adecuados para contribuir a que el destinatario reconstruya de manera adecuada las representaciones mentales que el emisor quiere comunicar. Como hemos dicho más arriba, el destinatario cuenta también con una representaciones mentales propias, que pueden coincidir (total o parcialmente) o no con las del emisor.

Esquemas mentales socialmente compartidos

Es muy frecuente que nos encontramos con situaciones en las que las expectativas respecto al comportamiento de los interlocutores en la comunicación lleguen a construir un esquema mental, un guion que está constituido por un conjunto estructurado de representaciones mentales.

Aunque muchas veces no somos conscientes de ello, tenemos esquemas mentales para muchas de nuestras interacciones: cuando vamos a comprar, cuando vamos a un restaurante, cuando quedamos con los amigos, cuando hacemos un regalo, cuando acudimos a una fiesta, cuando pedimos algo a nuestros jefes, cuando intentamos conseguir algo de nuestros familiares…

Los problemas comunicativos no provienen, en muchos casos, del desconocimiento del código de una lengua, sino de las distintas representaciones mentales que tiene cada interlocutor, que están basados en unos esquemas mentales previos.

Si no poseeemos unos esquemas mentales compartidos, la comunicación fracasa.

En el caso del aprendizaje de una segunda lengua, muchos de estos aspectos vienen condicionados por elementos socioculturales que es necesario conocer. Si no se conocen, se generan malentendidos pragmáticos.

En nuestra vida cotidiana, estos esquema mentales socialmente compartidos se traducen en comportamientos y acciones casi totalmente automatizados. Actuamos según nuestra experiencia, según lo que hemos visto y lo que hemos aprendido. Suele tratarse de comportamientos compartidos socialmente con otros miembros de nuestra comunidad cuyo conocimiento facilita el éxito a la hora de relacionarnos con los demás.

En este entorno social, conocemos las secuencias de acciones que suelen ir unidas, las frases y las expresiones que solemos utilizar en esas situaciones… Los hablantes, en suma, necesitamos reconocer esos esquemas mentales para ser pragmáticamente competentes.

Si pensamos detenidamente en estos esquemas mentales de las situaciones cotidianas, veremos que contienen información sobre los lugares, las personas y las acciones que intervienen en dicha situación, así como lo que se suele decir en ese contexto. Basta desplazarnos a otro lugar y hablar en otra lengua para comprobar que no toda comunidad tiene los mismos esquemas mentales que nosotros manejamos. Ese contexto no es un conjunto objetivo de elementos, sino que las representaciones mentales influyen en la situación concreta de comunicación, condicionada por convenciones en la interacción, patrones de conductas, roles sociales de los interlocutores, etc.

En la enseñanza de una lengua extranjera, es tremendamente útil manejarse bien con estos esquemas. Son un punto de partida excelente para desenvolverse en situaciones naturales del uso de la lengua, conocer cómo desenvolverse en dichas situaciones y saber qué tipo de expresiones se utilizan adecuándonos a un determinado contexto y una situación comunicativa específica. En suma, es una manera de acercarse adecuadamente a la interculturalidad.

Transferencia pragmática interferencia pragmática

El fenómeno de transferencia en la adquisición de una LE/L2 supone el intento que hace el aprendiz por relacionar la información en la lengua que está aprendiendo con los conocimientos de su lengua materna.

La transferencia supone, por lo tanto, un intento aprovechamiento de su conocimiento lingüístico y de su conocimiento y concepción del mundo (el esquema mental que hemos visto más arriba) como estrategia de aprendizaje y de comunicación.

El proceso de transferencia puede aparecer en cualquier nivel lingüístico, aunque nosotros nos ocuparemos aquí de la transferencia pragmática.

La transferencia puede ser un fenómeno positivo, pero, cuando la transferencia entre la lengua de origen y la lengua meta ocasiona un error, hablamos de interferencia.

Interferencia pragmática

La interferencia es un proceso de transferencia negativa por el cual los errores cometidos en una LE/L2 se deben al contacto con la lengua materna.

En el caso de los esquemas mentales y los hábitos culturales, la interferencia se produce cuando estos difieren entre la L1 y la LE/L2 y afecta tanto al ámbito de la producción como al de la recepción.

En el caso de las interferencias pragmáticas, un enunciado puede ser gramaticalmente correcto en su sentido literal, pero posee un valor comunicativo muy distinto en la cultura meta.

Esta interferencia (algunos lo llaman «error pragmático») se origina por un desconocimiento de los esquemas mentales que contienen un valor sociocultural. Como acabamos de explicar, el sentido literal es idéntico en ambas lenguas, pero el valor comunicativo es muy distinto porque se aplica una fuera ilocutiva diferente. Por ejemplo, hay ocasiones en que los enunciados interrogativos no tienen un valor de pregunta, sino que tienen un valor interaccional de invitación. En algunos casos, ocasiona lo que se denomina «choque cultural».

Puede haber dos tipos de interferencias pragmáticas (o «errores» pragmáticos):

  • Interferencia pragmalingüística. Se produce cuando se emplea en una lengua una fórmula propia de otra lengua y cuyo significado no coincide. Es frecuente en los elementos más ritualizados de las relaciones interpersonales, como los saludos, las despedidas o las felicitaciones. De esta manera, conocer y emplear de manera adecuada las fórmulas propias de una comunidad lingüística y cultural se erige en uno de los objetivos esenciales a la hora de aprender una lengua extranjera.
  • Interferencia sociopragmática. Se produce cuando se trasladan de una lengua a otra percepciones sociales y comportamientos propios de otra cultura. En estos casos, lo que se produce es un cambio en la interpretación del enunciado y en la valoración social que recibe. Por ejemplo, si alguien elogia nuestra chaqueta: Qué chaqueta tan bonita llevas hoy, en la cultura hispana el destinatario del cumplido tiende a mitigarlo de alguna manera (Pues me ha costado muy barata / La tengo hace muchos años / La compré en las rebajas), mientras que la cultura anglosajona se agradecerá el cumplido sin más (Gracias / Sí, lo sé), lo que para la cultura hsipana podría parecer descortés.

En este sentido, la enseñanza de la pragmática y del componente sociocultural en la adquisición de la lengua extranjera supone un hito esencial para comprender la manera que cumplen las normas sociales y culturales en la selección de las formas lingüísticas.

Es necesario tener en cuenta que los hablantes nativos suelen ser benevolentes con los errores lingüísticos, pero suelen ser mucho menos comprensivos con esos «errores» de ámbito sociocultural (probablemente, porque contemplan el mundo desde los esquemas mentales que comparten y no son conscientes de que, en los aprendientes de lenguas, se producen también esos procesos de transferencia negativa de corte sociopragmático).

Para saber más: