Visión comunicativa de la lengua. La competencia pragmática

Este apartado se ha actualizado incorporando nuevos contenidos y organizándolos de manera más adecuada. Para citas y referencias, usar como fecha el 24 de enero de 2026.

La visión comunicativa entiende la lengua como acción situada en un contexto y ajustada a unas situaciones de enunciación concreta: hablar no es solo construir oraciones correctas, sino producir e interpretar enunciados adecuados a una situación, unos interlocutores y unos fines concretos. de ahí que la competencia pragmática sea indisociable de la competencia comunicativa: gobierna qué decimos, cómo lo decimos y para qué lo decimos en cada contexto.

De la competencia lingüística a la competencia pragmática

La transición desde una concepción formalista de la lengua hacia una visión comunicativa se explica por tres hitos complementarios:

a) El reconocimiento de que la corrección gramatical no garantiza por sí sola el éxito comunicativo.

b) La necesidad de normas de uso para decidir qué es apropiado decir, a quién, cómo y cuándo

c) La incorporación de la pragmática como eje que conecta forma, contexto e intención. en este marco, la competencia pragmática deja de ser un “añadido” y pasa a ser constitutiva de la competencia comunicativa. de la competencia lingüística a la comunicativa

Expliquemos brevemente:

    • Chomsky (1965) definía la competencia en términos de formación de oraciones y del conocimiento del sistema. Este enfoque explicaba la gramaticalidad, pero no la adecuación.
    • Hymes (1966/1972) amplía el objeto: para comunicar, los hablantes activan reglas que determinan lo posible, lo factible, lo apropiado y lo realizado en una comunidad. Su propuesta cristaliza en un modelo que tiene en cuenta la situación, los participantes, los fines, los actos, el todo, nos instrumentos, las normas y el género. Por lo tanto, desplaza el análisis hacia la situación comunicativa concreta.

Modelos integradores y papel de la pragmática

    • Canale y Swain (1980) desglosan la competencia comunicativa en gramatical, sociolingüística, discursiva y estratégica. Lo pragmático se inserta, sobre todo, en la sociolingüística (normas y registros) y en la estratégica (resolver problemas de interacción), lo que permite enfocar  la enseñanza hacia objetivos, tareas y evaluación.
    • Bachman (1990); Bachman y Palmer (1996) reubican la pragmática en el corazón del modelo, junto a la organización de la lengua. Distinguen competencia organizativa (gramatical y textual) y competencia pragmática, esta última compuesta por competencia ilocutiva (relación forma‑función: pedir, disculpar, aconsejar) y competencia sociolingüística (registro, cortesía, distancia/poder). Esta arquitectura explica por qué un enunciado formalmente correcto puede ser impropio en un contexto dado.

Giro interaccional: saber actuar con otros
Los enfoques actuales enfatizan el carácter co‑construido de la comunicación:

    • Celce‑Murcia, Dörnyei y Thurrell (1995) incorporan la competencia interaccional para atender a aperturas/cierres, gestión de turnos, cambio de tema y recursos paralingüísticos y no verbales. De esta manera, “saber” no es solo poseer formas, sino sincronizar acciones con el otro. 
    • Faerch y Kasper (1983) distinguen conocimiento declarativo (saber‑qué: reglas, convenciones, géneros) y procedimental (saber‑cómo: seleccionar y combinar en tiempo real), que resulta una distinción clave para el diseño de tareas y rúbricas que evalúan no solo el producto, sino la toma de decisiones del aprendiente. 
    • Ifantidou (2014) añade la progresión conciencia pragmática → metapragmática: primero reconocemos  ironía, descortesía o presuposiciones; para después, explicarlas, justificando elecciones en términos de contexto e intención

 

Implicación directa para ELE

    • Las programaciones han de conectar contenidos formales con usos (funciones, actos de habla, marcadores, registro).
    • La práctica debe simular situaciones prototípicas (encuentros de servicio, tutorías, reuniones) con variables de relación y propósito.
    • La evaluación debe ponderar adecuación (rol, registro, cortesía, coherencia) y no solo corrección, en línea con MCER/PCIC y sus descriptores por niveles. 

Los componentes de la competencia pragmática

Los componentes de la competencia pragmática son, fundamentalmente, los relacionados con la deíxis, los actos de habla, las presuposiciones, los implícitos, las inferencias y los fenómenos de (des)cortesía. Todos ellos intervienen en la interpretación y producción de enunciados adecuados dentro de una comunidad de habla y permiten que el significado vaya más allá del contenido literal.

En muchas ocasiones, los aprendices de una LE/L2 no comunican de forma eficaz estos componentes pragmáticos, lo que puede dar lugar a malentendidos e incluso a valoraciones negativas por parte de los hablantes nativos. Estos fallos pueden deberse tanto a problemas pragmalingüísticos (uso poco natural o incorrecto de las formas lingüísticas) como sociopragmáticos (desajustes respecto a las normas de uso que rigen la interacción en la comunidad).

También puede ocurrir que un aprendiz sea capaz de comprender determinados aspectos pragmáticos en el discurso de otros, pero no logre expresar sus propias intenciones con precisión debido a la falta de recursos lingüísticos y/o pragmáticos en la lengua meta. Esta asimetría suele estar asociada a la transferencia de patrones propios de la L1, que no siempre encajan con los de la L2.

En la adquisición de la competencia pragmática influyen, además del propio nivel lingüístico, otros factores relevantes: el contacto con hablantes de la lengua meta, la actitud hacia la lengua y su cultura, la motivación, así como la edad de los primeros contactos con la lengua. estos factores se observan con claridad en el caso de los hablantes de herencia, que suelen mostrar combinaciones particulares de fortalezas pragmáticas y lagunas derivadas de su trayectoria lingüística.

Cómo conseguir buenos resultados en el desarrollo de la competencia pragmática

Un aspecto clave para favorecer el desarrollo de la competencia pragmática es reflexionar sobre cómo enseñarla y con qué recursos.

En primer lugar, el instructor debe poseer un conocimiento sólido del funcionamiento del componente pragmático, algo que no siempre se garantiza en los programas de formación de profesores. Persisten lagunas tanto en el conocimiento global de la pragmática como en el conocimiento específico de la pragmática de la L2.

En segundo lugar, se necesitan materiales didácticos adecuados. Muchos manuales todavía no integran de manera suficiente los contenidos pragmáticos ni incluyen explicaciones metapragmáticas claras, aunque en los últimos años se aprecia una incorporación progresiva de estos aspectos de manera creciente y significativa.

Por ello, es necesario complementar los materiales tradicionales con recursos que presenten contextos ricos y modelos de interacción real entre interlocutores, algo difícil de reproducir únicamente a través del trabajo en el aula sin apoyos externos.

Otro elemento clave es el aprendizaje mediante la observación y la interacción con hablantes nativos en contextos reales. No obstante, esta vía solo es eficaz si se combina con instrucción explícita que ayude al aprendiz a interpretar y sistematizar lo observado.

Por último, son especialmente útiles los programas de inmersión, las plataformas que conectan a estudiantes con hablantes nativos y las fórmulas de interacción digital (chats, redes sociales, juegos en línea), que permiten una exposición variada y contextualizada a los usos pragmáticos de la lengua.

 

Para saber más

  1. Competencia lingüística, competencia pragmática y competencia comunicativa.
  2. Lectura obligatoria: Escandell Vidal, M. V. (2004). Aportaciones de la Pragmática. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE)(pp. 179–198). Madrid: SGEL.
  3. Lectura optativa: Cenoz Iragui, J. (2004). El concepto de competencia comunicativa. En Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua/lengua extranjera (pp. 449-465). Madrid: SGEL.
  4. Lectura optativa: Gutiérrez Ordóñez, S. (2006): Ejercitarás la competencia pragmática. En La competencia pragmática y la enseñanza del español como lengua extranjera (pp. 25-44).
  5. Lectura optativa: Koike, D., & Pearson, L. (2021). La adquisición de la competencia pragmática en L2. En M. V. Escandell Vidal, J. Amenós Pons, & A. Ahern (Eds.), Pragmática (pp. 729-741). Akal.

Otras referencias útiles:

  1. Celce-Murcia, M., Dörnyei, Z., & Thurrell, S. (1995). Communicative competence: A pedagogically motivated model with content specifications. Issues in Applied Linguistics, 6(2), 5–35. Texto completo: https://escholarship.org/uc/item/2928w4zj
  2. Ifantidou, E. (2014). Pragmatic Competence and Relevance. Oxford University Press. https://doi.org/10.1075/pbns.245
  3. Færch, C., & Kasper, G. (Eds.). (1983). Strategies in interlanguage communication. Longman. 

 

 

 

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