Documentos esenciales ELE

 

Estructuras argumentativas

Este apartado ha sido ampliado y modificado en algunos apartados. Para referencias y citas, la fecha ha de ser 22 de febrero de 2026.

Un texto argumentativo tiene como fin persuadir a los receptores. En el ámbito de la recepción, la argumentación puede ir dirigida a un receptor único o un grupo de receptores específico.

Muchas actividades discursivas tienen presente a la argumentación. La argumentación está presente tanto en una conversación como en una entrevista para buscar trabajo, en un mitin político como en un juicio, en una mesa redonda como en un un artículo de opinión, en una crítica literaria como en un anuncio publicitario.

El carácter persuasivo de la argumentación busca influir en el receptor. Para lograr esta influencia, se establecen unas estrategias que pueden estar orientadas hacia elementos racionales u orientadas a la emoción mediante la apelación a los afectos.

La argumentación tiene que tener, de forma explícita o implícita, los siguientes elementos:

  • Una estructura en la que haya una conclusión derivada de unas premisas o argumentos.
  • Una estructura en la que subyace, de algún modo, una tesis y una antítesis.
  • Un posible causa de desacuerdo, sea real, probable o posible.
  • Un emisor y un receptor (individual o colectivo, mencionado expresamente o no) al que va dirigida la argumentación. Su finalidad, por lo tanto, es básicamente perlocutiva.
  • Unos mecanismos lingüísticos orientados a la persuasión.

Elementos de la argumentación

En esquema:

Los argumentos son los elementos que van a conducir, de forma justificada, a una conclusión.Es necesario que los argumentos posean fuerza argumentativa que tenga cierto peso para justificar la conclusión. La fuerza argumentativa puede estar reflejada en marcadores del discurso de carácter argumentativo, el léxico, la reiteración…

La conclusión es la tesis que intenta defender el emisor. Puede estar implícita. En este caso, los argumentos conducen a sugerir o inferir esta conclusión.

Los tópicos conectan dos hechos o conceptos aceptados y socializados por una determinada comunidad. Permite la relación entre los argumentos para llegar a una conclusión. Es importante señalar que los tópicos pueden ser «universales», pero también propios de un país, una comunidad o un grupo. En la medida en la que pueden abarcar a todos, a veces se hace necesaria una explicación. También pueden producirse tópicos nuevos, fruto del cambio de una realidad determinada. Para contraargumentar, se puede declarar un tópico como no pertinente, relativizar su valor oponiéndolo a un tópico inverso o aceptar el tópico pero rechazar su aplicación a esa argumentación en concreto.

El marco argumentativo es el contexto en el que se interpreta un enunciado para poder ser interpretado de forma adecuada. Puede conocerse y permanecer implícito o, si es necesario, manifestarse de forma explícita.

Funciones argumentativas

Hay funciones argumentativas que sirven para orientarse y coincidir con la conclusión (coorientación), mientras que otras tienen como función rebatir o estar en contra de una determinada conclusión (antiorientación).

Funciones argumentativas en la coorientación
  1. Justificación o prueba. Se explica la razón del enunciado anterior. Es la más frecuente, dado que se aportan las razones que avalan lo que se dice en la conclusión. Puede explicitarse con marcadores (porque) o sin ellos.
  2. Asentimiento o confirmación. Se supone la aceptación de la tesis del interlocutor. El marcador puede ser efectivamente u otros equivalentes. Tras un enunciado de asentimiento o confirmación, puede aparecer otro del mismo sentido que refuerce o pruebe el anterior o, por el contrario, un enunciado que se oponga a él.
  3. Refuerzo del argumento o de la conclusión. Marcadores es decir, o sea, etc. La explicación del enunciado sirve para reforzarlo desde la óptica del hablante. También pueden aparecer los elementos de fuerza argumentativa que reafirmar una conclusión o un argumento de forma intensificada: claro, naturalmente, por supuesto, etc.
Funciones argumentativas en la antiorientación
  1. Objeción. El enunciado intenta invalidar un argumento o conclusión anterior por llevar una dirección opuesta. Marcador: pero. Se puede intentar situar a nuestro interlocutor en una contradicción de sus propias afirmaciones.
  2. Concesión. El enunciador acepta de manera momentánea los argumentos o conclusiones de su interlocutor para pasar luego a oponerse a ellos.
  3. Rectificación. Se hace referencia a lo dicho por otro interlocutor para efectuar una reformulación discursiva que reorienta el argumento final.
  4. Contestación y desacuerdo. Es una forma especial de la objeción. No estoy de acuerdo, no comprendo cómo…
  5. Crítica, acusación, reproche. Sirve para refutar las tesis del interlocutor.

El uso de la argumentación en ELE

El uso de la argumentación y de las estructuras argumentativas es muy productivo en las clases de ELE. Puede trabajarse desde los primeros niveles y se extiende a producciones orales o escritas más complejas.

Para el trabajo de la argumentación en ELE, es necesario tener muy en cuenta los aspectos que hemos abordado más arriba. Se trabaja con estructuras textuales y elementos lingüísticos, pero también hay que tener en cuenta que entran en juego elementos culturales como el marco argumentativo y los tópicos.

Vinculación con el MCER y el PCIC. Propuestas didácticas y enfoque intercultural

Gradación por niveles (orientativa)

  • A2–B1: expresar opinión simple, dar una razón y un ejemplo; marcadores básicos de adición y contraste (además, pero, en cambio).
  • B1–B2: organizar argumentos en un texto corto con conclusión explícita; introducir concesión y reformulación (aunque, es decir, en otras palabras).
  • B2–C1: sostener una tesis con dos tipos de argumentos y un contraargumento; manejar marcadores consecutivos y de refuerzo (por tanto, de hecho, en realidad).
  • C1–C2: construir una línea argumental con datos y fuentes, gestionar audiencia y registro; integrar falacias como objeto de análisis crítico.

Seis propuestas didácticas listas para clase

  • ¿Estás de acuerdo? (A2‑B1): posicionamiento en una escala de 1 a 5, con una razón y un ejemplo. Versión oral exprés y versión escrita de 90–120 palabras.
  • Debate con roles (B1‑B2): cada equipo defiende una postura asignada; a mitad de sesión, intercambio de roles para ejercitar concesión/refutación.
  • Modelo OREO (B2): Opinión → Razones → Ejemplos → Opinión reforzada. Producción de 150–180 palabras, con al menos un marcador de contraste.
  • Publicidad y tópicos (B2‑C1): análisis de anuncios: identificar topoi, apelaciones emocionales y posibles falacias; reescritura del mensaje para eliminar la falacia.
  • Carta al director / artículo de opinión (C1‑C2): macroestructura completa, citación mínima y ronda de refutaciones entre pares.
  • Cazadores de falacias (transversal): cada estudiante trae un ejemplo real; el grupo etiqueta, explica y corrige la falacia.

Evaluación formativa: en todas las tareas, el alumnado anota qué marcadores ha usado y por qué (función)..

Para saber más:

  • Amossy, R. (2012). L’argumentation dans le discours. Paris: Armand Colin.
  • Calsamiglia, H., & Tusón, A. (2015). Las cosas del decir: manual de análisis del discurso (3.ª ed). Barcelona: Ariel. Páginas 284-296.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide, E. R. (2002). Mecanismos lingüísticos de la persuasión : cómo convencer con palabras. Madrid: Arco Libros.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide Lara, E. R. (2007). La argumentación lingüística y sus medios de expresión. Arco Libros.
  • Urbina Fonturbel, R. (2020). La función del ‘delectare’ en la argumentación publicitaria. El humor como estrategia persuasiva en la publicidad. Language Design : Journal of Theoretical and Experimental Linguistics, Special Issue20.
  • Urbina Fonturbel, R. (2013). Poliacroasis y argumentación emocional. El discurso publicitario y la retórica culturalTonos digital.
  • Urbina Fonturbel, R. (2012). La dimensión publicitaria de la comunicación institucional: la publicidad institucional y la argumentación emocional. En E. del Río Sanz, M. del C. Ruiz de la Cierva, & T. Albaladejo (Eds.), Retórica y política. Los discursos de la construcción de la sociedad (pp. 657-670). Instituto de Estudios Riojanos.
  • Urbina Fonturbel, R. (2018). Los valores emocionales y comunicativos de la publicidad en españolSinoELE17, 1048-1062.

Visión comunicativa de la lengua. La competencia pragmática

Este apartado se ha actualizado incorporando nuevos contenidos y organizándolos de manera más adecuada. Para citas y referencias, usar como fecha el 24 de enero de 2026.

La visión comunicativa entiende la lengua como acción situada en un contexto y ajustada a unas situaciones de enunciación concreta: hablar no es solo construir oraciones correctas, sino producir e interpretar enunciados adecuados a una situación, unos interlocutores y unos fines concretos. de ahí que la competencia pragmática sea indisociable de la competencia comunicativa: gobierna qué decimos, cómo lo decimos y para qué lo decimos en cada contexto.

De la competencia lingüística a la competencia pragmática

La transición desde una concepción formalista de la lengua hacia una visión comunicativa se explica por tres hitos complementarios:

a) El reconocimiento de que la corrección gramatical no garantiza por sí sola el éxito comunicativo.

b) La necesidad de normas de uso para decidir qué es apropiado decir, a quién, cómo y cuándo

c) La incorporación de la pragmática como eje que conecta forma, contexto e intención. en este marco, la competencia pragmática deja de ser un “añadido” y pasa a ser constitutiva de la competencia comunicativa. de la competencia lingüística a la comunicativa

Expliquemos brevemente:

    • Chomsky (1965) definía la competencia en términos de formación de oraciones y del conocimiento del sistema. Este enfoque explicaba la gramaticalidad, pero no la adecuación.
    • Hymes (1966/1972) amplía el objeto: para comunicar, los hablantes activan reglas que determinan lo posible, lo factible, lo apropiado y lo realizado en una comunidad. Su propuesta cristaliza en un modelo que tiene en cuenta la situación, los participantes, los fines, los actos, el todo, nos instrumentos, las normas y el género. Por lo tanto, desplaza el análisis hacia la situación comunicativa concreta.

Modelos integradores y papel de la pragmática

    • Canale y Swain (1980) desglosan la competencia comunicativa en gramatical, sociolingüística, discursiva y estratégica. Lo pragmático se inserta, sobre todo, en la sociolingüística (normas y registros) y en la estratégica (resolver problemas de interacción), lo que permite enfocar  la enseñanza hacia objetivos, tareas y evaluación.
    • Bachman (1990); Bachman y Palmer (1996) reubican la pragmática en el corazón del modelo, junto a la organización de la lengua. Distinguen competencia organizativa (gramatical y textual) y competencia pragmática, esta última compuesta por competencia ilocutiva (relación forma‑función: pedir, disculpar, aconsejar) y competencia sociolingüística (registro, cortesía, distancia/poder). Esta arquitectura explica por qué un enunciado formalmente correcto puede ser impropio en un contexto dado.

Giro interaccional: saber actuar con otros
Los enfoques actuales enfatizan el carácter co‑construido de la comunicación:

    • Celce‑Murcia, Dörnyei y Thurrell (1995) incorporan la competencia interaccional para atender a aperturas/cierres, gestión de turnos, cambio de tema y recursos paralingüísticos y no verbales. De esta manera, “saber” no es solo poseer formas, sino sincronizar acciones con el otro. 
    • Faerch y Kasper (1983) distinguen conocimiento declarativo (saber‑qué: reglas, convenciones, géneros) y procedimental (saber‑cómo: seleccionar y combinar en tiempo real), que resulta una distinción clave para el diseño de tareas y rúbricas que evalúan no solo el producto, sino la toma de decisiones del aprendiente. 
    • Ifantidou (2014) añade la progresión conciencia pragmática → metapragmática: primero reconocemos  ironía, descortesía o presuposiciones; para después, explicarlas, justificando elecciones en términos de contexto e intención

 

Implicación directa para ELE

    • Las programaciones han de conectar contenidos formales con usos (funciones, actos de habla, marcadores, registro).
    • La práctica debe simular situaciones prototípicas (encuentros de servicio, tutorías, reuniones) con variables de relación y propósito.
    • La evaluación debe ponderar adecuación (rol, registro, cortesía, coherencia) y no solo corrección, en línea con MCER/PCIC y sus descriptores por niveles. 

Los componentes de la competencia pragmática

Los componentes de la competencia pragmática son, fundamentalmente, los relacionados con la deíxis, los actos de habla, las presuposiciones, los implícitos, las inferencias y los fenómenos de (des)cortesía. Todos ellos intervienen en la interpretación y producción de enunciados adecuados dentro de una comunidad de habla y permiten que el significado vaya más allá del contenido literal.

En muchas ocasiones, los aprendices de una LE/L2 no comunican de forma eficaz estos componentes pragmáticos, lo que puede dar lugar a malentendidos e incluso a valoraciones negativas por parte de los hablantes nativos. Estos fallos pueden deberse tanto a problemas pragmalingüísticos (uso poco natural o incorrecto de las formas lingüísticas) como sociopragmáticos (desajustes respecto a las normas de uso que rigen la interacción en la comunidad).

También puede ocurrir que un aprendiz sea capaz de comprender determinados aspectos pragmáticos en el discurso de otros, pero no logre expresar sus propias intenciones con precisión debido a la falta de recursos lingüísticos y/o pragmáticos en la lengua meta. Esta asimetría suele estar asociada a la transferencia de patrones propios de la L1, que no siempre encajan con los de la L2.

En la adquisición de la competencia pragmática influyen, además del propio nivel lingüístico, otros factores relevantes: el contacto con hablantes de la lengua meta, la actitud hacia la lengua y su cultura, la motivación, así como la edad de los primeros contactos con la lengua. estos factores se observan con claridad en el caso de los hablantes de herencia, que suelen mostrar combinaciones particulares de fortalezas pragmáticas y lagunas derivadas de su trayectoria lingüística.

Cómo conseguir buenos resultados en el desarrollo de la competencia pragmática

Un aspecto clave para favorecer el desarrollo de la competencia pragmática es reflexionar sobre cómo enseñarla y con qué recursos.

En primer lugar, el instructor debe poseer un conocimiento sólido del funcionamiento del componente pragmático, algo que no siempre se garantiza en los programas de formación de profesores. Persisten lagunas tanto en el conocimiento global de la pragmática como en el conocimiento específico de la pragmática de la L2.

En segundo lugar, se necesitan materiales didácticos adecuados. Muchos manuales todavía no integran de manera suficiente los contenidos pragmáticos ni incluyen explicaciones metapragmáticas claras, aunque en los últimos años se aprecia una incorporación progresiva de estos aspectos de manera creciente y significativa.

Por ello, es necesario complementar los materiales tradicionales con recursos que presenten contextos ricos y modelos de interacción real entre interlocutores, algo difícil de reproducir únicamente a través del trabajo en el aula sin apoyos externos.

Otro elemento clave es el aprendizaje mediante la observación y la interacción con hablantes nativos en contextos reales. No obstante, esta vía solo es eficaz si se combina con instrucción explícita que ayude al aprendiz a interpretar y sistematizar lo observado.

Por último, son especialmente útiles los programas de inmersión, las plataformas que conectan a estudiantes con hablantes nativos y las fórmulas de interacción digital (chats, redes sociales, juegos en línea), que permiten una exposición variada y contextualizada a los usos pragmáticos de la lengua.

 

Para saber más

  1. Competencia lingüística, competencia pragmática y competencia comunicativa.
  2. Lectura obligatoria: Escandell Vidal, M. V. (2004). Aportaciones de la Pragmática. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE)(pp. 179–198). Madrid: SGEL.
  3. Lectura optativa: Cenoz Iragui, J. (2004). El concepto de competencia comunicativa. En Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua/lengua extranjera (pp. 449-465). Madrid: SGEL.
  4. Lectura optativa: Gutiérrez Ordóñez, S. (2006): Ejercitarás la competencia pragmática. En La competencia pragmática y la enseñanza del español como lengua extranjera (pp. 25-44).
  5. Lectura optativa: Koike, D., & Pearson, L. (2021). La adquisición de la competencia pragmática en L2. En M. V. Escandell Vidal, J. Amenós Pons, & A. Ahern (Eds.), Pragmática (pp. 729-741). Akal.

Otras referencias útiles:

  1. Celce-Murcia, M., Dörnyei, Z., & Thurrell, S. (1995). Communicative competence: A pedagogically motivated model with content specifications. Issues in Applied Linguistics, 6(2), 5–35. Texto completo: https://escholarship.org/uc/item/2928w4zj
  2. Ifantidou, E. (2014). Pragmatic Competence and Relevance. Oxford University Press. https://doi.org/10.1075/pbns.245
  3. Færch, C., & Kasper, G. (Eds.). (1983). Strategies in interlanguage communication. Longman. 

 

 

 

Breve guía de recursos para la enseñanza de la Pragmática como LE

Mencionamos aquí algunos recursos muy básicos para el estudio de la Pragmática aplicada a la LE/L2:

El libro de Derrin Pinto y Carlos de Pablo-Ortega contiene explicaciones muy sencillas y aplicaciones breves para interesantes para la enseñanza de la Pragmática en ELE:

Pinto, D., & Pablos-Ortega, C. de. (2014). Seamos pragmáticos. Introducción a la pragmática española. Yale University Press.

El libro de María E. Placencia y Xosé A. Padilla, de publicación muy reciente (2019), también en versión electrónica.

Placencia, M. E., & Padilla, X. A. (2019). Guía práctica de pragmática del español. Routledge.

Dentro de su programa de desarrollo profesional para la enseñanza de lenguas extrajeras, la Universidad de Texas at Austin incluye un módulo dedicado a la pragmática:

Foreign Language Teaching Methods: Pragmatics

La página web de CARLA (Center for Advanced  Research  on  Language  Acquisition), elaborada por la Universidad de Minnesota, incluye una sección específica sobre Pragmática y actos de habla:

Pragmatics and Speech Acts

Félix Brasdefer, de la Universidad de Indiana, Bloomington incluye interesantes recursos sobre Pragmática y lingüística hispánica:

Resources in Pragmatics and Spanish Linguistics

Disponéis, además, de los trabajos citados en la bibliografía de esta web.