En el estudio de la pragmática se reconocen dos grandes perspectivas que, lejos de oponerse, se completan mutuamente. Por un lado, la dimensión cognitiva, que considera el lenguaje como una capacidad mental que nos permite interpretar lo que otros quieren comunicar; por otro, la dimensión social, que entiende el lenguaje como una actividad situada, siempre inscrita en relaciones, normas y contextos concretos.
Ambas perspectivas muestran que el lenguaje humano no es solo un código, sino una forma de pensar, relacionarnos y actuar conjuntamente. La pragmática revela que comunicarse implica activar procesos mentales complejos y, al mismo tiempo, ajustarse a expectativas sociales que hacen posible la convivencia y la comprensión mutua.
La comprensión adecuada surge cuando la mente integra lo que recibe con lo que ya sabe para ubicarlo dentro de una situación social concreta.
La dimensión cognitiva: cómo hace posible la mente la interpretación
Interpretar no es repetir lo literal, sino construir sentido activando conocimientos previos, expectativas y pistas del contexto (léxicas, prosódicas, gestuales). Por eso entendemos ironías, insinuaciones o sobreentendidos sin que se digan explícitamente.
Ejemplo 1
— ¿Vienes a la reunión?
— Si eso, me paso luego.
La expresión si eso no añade información de contenido, pero orienta la interpretación: compromiso débil y baja probabilidad de asistencia. La mente completa lo no dicho con lo que sabe del hablante y de la situación.
Ejemplo 2
—Luis, no cierres la ventana del despacho, por favor, que luego está muy cargado.
—Vale, Marta.
[Al volver, Marta encuentra la ventana cerrada y la sala cargada]
—Gracias, Luis.
Una simple entonación ascendente en gracias… puede activar una lectura irónica si el contexto apunta a reproche. La señal acústica funciona como pista que guía la inferencia.
En definitiva, la mente realiza hipótesis sobre los significados y los ajusta a la situación comunicativa. Para ello, cuanta con que algunas expresiones dan pistas para integrar todo lo demás. Por lo tanto, la interpretación siempre es dinámica y sensible al contexto.
La dimensión social: el lenguaje como acción y relación
Hablamos siempre en situación: con alguien, en un lugar, por un motivo, bajo normas implícitas. La adecuación depende de quién, con quién, dónde y para qué.
Ejemplo 3
En un mostrador, Me pones un café, porfa suena natural y eficiente. En una primera toma de contacto por correo con una autoridad, se espera un registro más cuidadoso y enmarcado en fórmulas de cortesía. Lo social orienta qué se percibe apropiado.
Ejemplo 4
El tratamiento tú/usted no solo marca distancia: posiciona a los interlocutores en una relación determinada. Un cambio deliberado de usted a tú puede acercar o tensar la interacción, según el momento y la cultura organizativa.
Por lo tanto, existen normas de cortesía y roles comunicativos que condicionan la forma y el tono de nuestra comunicación. La cultura nos sirve para moldear qué se considera directo, amable o descortés.
Un enfoque integrador: pensar en sociedad, relacionarse con mente
Obviamente, lo cognitivo y lo social no son compartimentos estancos. La mente interpreta dentro de marcos sociales y las normas sociales que solo operan porque la mente infiere intenciones, expectativas y límites. De esta articulación nace la competencia para ajustar registro, anticipar malentendidos y mantener la cooperación.
Para concluir
- La dimensión cognitiva muestra cómo entendemos más allá de lo literal.
- La dimensión social muestra por qué ciertas formas son adecuadas en cada contexto.
- La pragmática integra ambas para explicar la comunicación como actividad mental, social y contextual.
- eE lenguaje no solo transmite información: coordina acciones, expresa emociones, construye relaciones y da sentido al mundo compartido.
Implicación para la teoría y la práctica
El reconocimiento de las dimensiones cognitiva y social tiene importantes consecuencias teóricas:
- Interdisciplinariedad: la pragmática debe dialogar tanto con las ciencias cognitivas (psicología, neurociencia) como con las ciencias sociales (sociología, antropología, sociolingüística).
- Modelos integrativos: las teorías pragmáticas más completas son aquellas que logran articular principios cognitivos universales con mecanismos de variación sociocultural.
- Metodología plural: el estudio de la pragmática requiere tanto métodos experimentales (para explorar procesos cognitivos) como métodos etnográficos y discursivos (para captar la variación social).
Para saber más
- Ahern, A. K., Amenós-Pons, J., & Guijarro-Fuentes, P. (2024). Pragmatics, grammar and meaning in SLA. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009026888
- Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación: lengua, cognición y sociedad. Akal.
- Escandell Vidal, M. V. (2020). Léxico, gramática y procesos cognitivos en la comunicación lingüística. En Pragmática (pp. 39–59). Akal.
- Shively, R. L. (2026). Spanish-language pragmatics: a guide for teachers. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315526775