Estructuras argumentativas

Este apartado ha sido ampliado y modificado en algunos apartados. Para referencias y citas, la fecha ha de ser 22 de febrero de 2026.

Un texto argumentativo tiene como fin persuadir a los receptores. En el ámbito de la recepción, la argumentación puede ir dirigida a un receptor único o un grupo de receptores específico.

Muchas actividades discursivas tienen presente a la argumentación. La argumentación está presente tanto en una conversación como en una entrevista para buscar trabajo, en un mitin político como en un juicio, en una mesa redonda como en un un artículo de opinión, en una crítica literaria como en un anuncio publicitario.

El carácter persuasivo de la argumentación busca influir en el receptor. Para lograr esta influencia, se establecen unas estrategias que pueden estar orientadas hacia elementos racionales u orientadas a la emoción mediante la apelación a los afectos.

La argumentación tiene que tener, de forma explícita o implícita, los siguientes elementos:

  • Una estructura en la que haya una conclusión derivada de unas premisas o argumentos.
  • Una estructura en la que subyace, de algún modo, una tesis y una antítesis.
  • Un posible causa de desacuerdo, sea real, probable o posible.
  • Un emisor y un receptor (individual o colectivo, mencionado expresamente o no) al que va dirigida la argumentación. Su finalidad, por lo tanto, es básicamente perlocutiva.
  • Unos mecanismos lingüísticos orientados a la persuasión.

Elementos de la argumentación

En esquema:

Los argumentos son los elementos que van a conducir, de forma justificada, a una conclusión.Es necesario que los argumentos posean fuerza argumentativa que tenga cierto peso para justificar la conclusión. La fuerza argumentativa puede estar reflejada en marcadores del discurso de carácter argumentativo, el léxico, la reiteración…

La conclusión es la tesis que intenta defender el emisor. Puede estar implícita. En este caso, los argumentos conducen a sugerir o inferir esta conclusión.

Los tópicos conectan dos hechos o conceptos aceptados y socializados por una determinada comunidad. Permite la relación entre los argumentos para llegar a una conclusión. Es importante señalar que los tópicos pueden ser «universales», pero también propios de un país, una comunidad o un grupo. En la medida en la que pueden abarcar a todos, a veces se hace necesaria una explicación. También pueden producirse tópicos nuevos, fruto del cambio de una realidad determinada. Para contraargumentar, se puede declarar un tópico como no pertinente, relativizar su valor oponiéndolo a un tópico inverso o aceptar el tópico pero rechazar su aplicación a esa argumentación en concreto.

El marco argumentativo es el contexto en el que se interpreta un enunciado para poder ser interpretado de forma adecuada. Puede conocerse y permanecer implícito o, si es necesario, manifestarse de forma explícita.

Funciones argumentativas

Hay funciones argumentativas que sirven para orientarse y coincidir con la conclusión (coorientación), mientras que otras tienen como función rebatir o estar en contra de una determinada conclusión (antiorientación).

Funciones argumentativas en la coorientación
  1. Justificación o prueba. Se explica la razón del enunciado anterior. Es la más frecuente, dado que se aportan las razones que avalan lo que se dice en la conclusión. Puede explicitarse con marcadores (porque) o sin ellos.
  2. Asentimiento o confirmación. Se supone la aceptación de la tesis del interlocutor. El marcador puede ser efectivamente u otros equivalentes. Tras un enunciado de asentimiento o confirmación, puede aparecer otro del mismo sentido que refuerce o pruebe el anterior o, por el contrario, un enunciado que se oponga a él.
  3. Refuerzo del argumento o de la conclusión. Marcadores es decir, o sea, etc. La explicación del enunciado sirve para reforzarlo desde la óptica del hablante. También pueden aparecer los elementos de fuerza argumentativa que reafirmar una conclusión o un argumento de forma intensificada: claro, naturalmente, por supuesto, etc.
Funciones argumentativas en la antiorientación
  1. Objeción. El enunciado intenta invalidar un argumento o conclusión anterior por llevar una dirección opuesta. Marcador: pero. Se puede intentar situar a nuestro interlocutor en una contradicción de sus propias afirmaciones.
  2. Concesión. El enunciador acepta de manera momentánea los argumentos o conclusiones de su interlocutor para pasar luego a oponerse a ellos.
  3. Rectificación. Se hace referencia a lo dicho por otro interlocutor para efectuar una reformulación discursiva que reorienta el argumento final.
  4. Contestación y desacuerdo. Es una forma especial de la objeción. No estoy de acuerdo, no comprendo cómo…
  5. Crítica, acusación, reproche. Sirve para refutar las tesis del interlocutor.

El uso de la argumentación en ELE

El uso de la argumentación y de las estructuras argumentativas es muy productivo en las clases de ELE. Puede trabajarse desde los primeros niveles y se extiende a producciones orales o escritas más complejas.

Para el trabajo de la argumentación en ELE, es necesario tener muy en cuenta los aspectos que hemos abordado más arriba. Se trabaja con estructuras textuales y elementos lingüísticos, pero también hay que tener en cuenta que entran en juego elementos culturales como el marco argumentativo y los tópicos.

Vinculación con el MCER y el PCIC. Propuestas didácticas y enfoque intercultural

Gradación por niveles (orientativa)

  • A2–B1: expresar opinión simple, dar una razón y un ejemplo; marcadores básicos de adición y contraste (además, pero, en cambio).
  • B1–B2: organizar argumentos en un texto corto con conclusión explícita; introducir concesión y reformulación (aunque, es decir, en otras palabras).
  • B2–C1: sostener una tesis con dos tipos de argumentos y un contraargumento; manejar marcadores consecutivos y de refuerzo (por tanto, de hecho, en realidad).
  • C1–C2: construir una línea argumental con datos y fuentes, gestionar audiencia y registro; integrar falacias como objeto de análisis crítico.

Seis propuestas didácticas listas para clase

  • ¿Estás de acuerdo? (A2‑B1): posicionamiento en una escala de 1 a 5, con una razón y un ejemplo. Versión oral exprés y versión escrita de 90–120 palabras.
  • Debate con roles (B1‑B2): cada equipo defiende una postura asignada; a mitad de sesión, intercambio de roles para ejercitar concesión/refutación.
  • Modelo OREO (B2): Opinión → Razones → Ejemplos → Opinión reforzada. Producción de 150–180 palabras, con al menos un marcador de contraste.
  • Publicidad y tópicos (B2‑C1): análisis de anuncios: identificar topoi, apelaciones emocionales y posibles falacias; reescritura del mensaje para eliminar la falacia.
  • Carta al director / artículo de opinión (C1‑C2): macroestructura completa, citación mínima y ronda de refutaciones entre pares.
  • Cazadores de falacias (transversal): cada estudiante trae un ejemplo real; el grupo etiqueta, explica y corrige la falacia.

Evaluación formativa: en todas las tareas, el alumnado anota qué marcadores ha usado y por qué (función)..

Para saber más:

  • Amossy, R. (2012). L’argumentation dans le discours. Paris: Armand Colin.
  • Calsamiglia, H., & Tusón, A. (2015). Las cosas del decir: manual de análisis del discurso (3.ª ed). Barcelona: Ariel. Páginas 284-296.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide, E. R. (2002). Mecanismos lingüísticos de la persuasión : cómo convencer con palabras. Madrid: Arco Libros.
  • Fuentes Rodríguez, C., & Alcaide Lara, E. R. (2007). La argumentación lingüística y sus medios de expresión. Arco Libros.
  • Urbina Fonturbel, R. (2020). La función del ‘delectare’ en la argumentación publicitaria. El humor como estrategia persuasiva en la publicidad. Language Design : Journal of Theoretical and Experimental Linguistics, Special Issue20.
  • Urbina Fonturbel, R. (2013). Poliacroasis y argumentación emocional. El discurso publicitario y la retórica culturalTonos digital.
  • Urbina Fonturbel, R. (2012). La dimensión publicitaria de la comunicación institucional: la publicidad institucional y la argumentación emocional. En E. del Río Sanz, M. del C. Ruiz de la Cierva, & T. Albaladejo (Eds.), Retórica y política. Los discursos de la construcción de la sociedad (pp. 657-670). Instituto de Estudios Riojanos.
  • Urbina Fonturbel, R. (2018). Los valores emocionales y comunicativos de la publicidad en españolSinoELE17, 1048-1062.

Estrategias pragmáticas

Este apartado se ha mejorado, reconceptualizado y ampliado brevemente el 13 de febrero de 2026. Para citas y referencias, téngase en cuenta esta fecha.

¿Qué son las tácticas y estrategias pragmáticas?

El Diccionario de términos clave de ELE (Martín Peris, 2008) aborda de forma completa en qué consisten las tácticas y estrategias pragmáticas, que recogemos aquí junto con las aportaciones fundamentales del PCIC, junto con las aportaciones fundamentales del PCIC (PCIC, 20026), así como la investigación reciente en este campoco.

Se trata de recursos verbales y no verbales que utilizan los hablantes de una lengua de forma consciente para construir discursos apropiados, ajustándolos a un contexto determinado, así como para interactuar eficazmente en la comunicación. La Pragmática complementa las funciones de la Gramática aportando la descripción y la explicación de las reglas que siguen los hablantes y de las estrategias que emplean para que los mensajes sean adecuados y eficaces, ajustados a los destinatarios a quienes se dirigen y al contexto en el que tienen lugar.

Estas estrategias pertenecen a la dimensión pragmático-discursiva de la lengua en el ámbito de la competencia comunicativa.


Distinción entre estrategias y tácticas

Es fundamental distinguir entre ambos conceptos:

  • Las estrategias pragmáticas son los procedimientos de decisión por los que el usuario de una lengua satisface un propósito comunicativo determinado. Constituyen planes generales de actuación comunicativa (por ejemplo, atenuar un acto amenazador, intensificar una valoración, mantener el contacto con el interlocutor o controlar el hilo discursivo).
  • Las tácticas pragmáticas see refieren a la selección de un recurso concreto para ejecutar una estrategia en cada situación comunicativa. Son las herramientas lingüísticas específicas (marcadores discursivos, formas de tratamiento, diminutivos, entonación modal, fórmulas rituales, etc.) que activan las inferencias necesarias en el interlocutor.

Ejemplo:

Para mitigar la «amenaza» de un imperativo en una petición (estrategia de atenuación del acto amenazador), se utilizan recursos variados por medio de distintas tácticas:

Forma directaTácticas de atenuación
Dame una cervezaQuería una cerveza (desplazamiento temporal)
¿Me pones una cerveza? (interrogativa indirecta)
¿Me traes una cerveza, por favor? (interrogativa + forma ritual)
Una cervecita, ¿no? (diminutivo + controlador del contacto)
¿Podría poner una cerveza? (condicional de cortesía)

Como se observa, una misma estrategia (atenuar la petición) puede ejecutarse mediante múltiples tácticas con distintos grados de atenuación, y el hablante competente selecciona la más adecuada en función del contexto, la relación con el interlocutor y la distancia social.

El Plan Curricular del Instituto Cervantes (PCIC)

Como se afirma en el PCIC:

«Aprender a usar una lengua extranjera supone aprender a categorizar e interpretar las situaciones y las relaciones sociales tal y como las categorizan e interpretan los hablantes nativos; implica también aprender a interactuar de manera adecuada en función del contexto y del interlocutor, de acuerdo con esquemas de actuación y recursos propios de la comunidad de hablantes a la que se accede. Dicho de otro modo, el desarrollo de una competencia pragmática supone necesariamente el conocimiento de los recursos de que dispone la lengua para emitir e interpretar enunciados con una determinada intención comunicativa, así como la interiorización de los procesos que permiten activar tácticas y estrategias para lograr el éxito en la comunicación».

Plan Curricular del Instituto Cervantes (2006)

Organización de las tácticas y estrategias en el PCIC:

El PCIC organiza las tácticas y estrategias pragmáticas en tres apartados:

El PCIC organiza las tácticas y estrategias pragmáticas en tres grandes apartados, cada uno con subapartados específicos:

1. Tácticas y estrategias relacionadas con la construcción e interpretación del discurso

En la construcción del discurso, se incluyen:

  • Mantenimiento del referente y del hilo discursivo: proformas, sustituciones léxicas, elipsis.
  • Marcadores del discurso: conectores (aditivos, consecutivos, contraargumentativos), estructuradores de la información, reformuladores, operadores discursivos (focalizadores) y controladores del contacto (¿no?¿eh?oyemira).
  • Elementos deícticos: deixis personal (yousted), espacial (aquíallí), temporal (ahoraentonces).
  • Tácticas para señalar la información nueva y la compartida: procedimientos de tematización y rematización, desplazamientos en el orden de los elementos oracionales.
  • Procedimientos de cita: estilo directo e indirecto, verbos de comunicación.

En la interpretación del discurso (inferencias e implicaturas):

  • Enunciados interrogativos que no preguntan (¿Puedes cerrar la ventana? como orden).
  • Uso de la negación que no niega (No está mal como elogio).
  • Indicadores de ironía y metáfora.
  • Implicaturas conversacionales.

2. Tácticas y estrategias de modalización

Abarcan los procedimientos que el hablante emplea para mostrar su actitud ante lo dicho y ante el interlocutor:

  • Intensificación de los elementos del discurso: cuantificación de grado (muchonada), exclamaciones (¡Qué bonito!), recursos suprasegmentales (entonación enfática), repeticiones.
  • Atenuación: mecanismos para minimizar la fuerza ilocutiva (impersonalización, condicional de cortesía, justificación con es que…).
  • Expresión del acuerdo o desacuerdo con el interlocutor.
  • Focalización: procedimientos para destacar elementos informativos relevantes.
  • Desplazamientos de la perspectiva temporal: uso del condicional, imperfecto de cortesía (Quería pedirte un favor) o presente histórico con valor pragmático.

3. Tácticas y estrategias de conducta interaccional

Se centran en la gestión de las relaciones interpersonales:

  • Cortesía verbal atenuadora: mecanismos de atenuación del acto amenazador (formas rituales como por favor y gracias, uso de usted, diminutivos, interrogativas indirectas, negación velada como justificación —Es que tengo que estudiar—).
  • Cortesía verbal valorizante: estrategias para reforzar la imagen positiva del interlocutor (cumplidos, halagos, expresiones de acuerdo y solidaridad).

Repertorio y gradación por niveles

Este inventario del PCIC nos ofrece, por lo tanto:

«Un repertorio de recursos lingüísticos y de tácticas y estrategias pragmáticas que utilizan los hablantes de español para construir e interpretar los discursos de forma apropiada al contexto, para modalizar sus enunciados y mostrar, de este modo, su actitud ante lo dicho y ante el interlocutor, y para interactuar con otros de acuerdo con las reglas propias de la cortesía estratégica».

El PCIC establece una gradación progresiva en el inventario de estas tácticas y estrategias de acuerdo con:

  • La complejidad gramatical o de interacción discursiva de los recursos.
  • Su especificidad y fijación léxicas.
  • La exigencia de saberes culturales o implícitos requeridos.

Los contenidos se describen, además, en función de los otros componentes que definen la lengua como comunicación: el componente gramatical, el cultural y el de aprendizaje, de forma adecuada a las necesidades comunicativas de los aprendientes en cada nivel (A1-A2, B1-B2, C1-C2).

Las estrategias pragmáticas en los manuales de ELE

La investigación reciente ha puesto de manifiesto que los manuales de ELE, pese a incluir múltiples recursos lingüísticos con gran potencial pragmático, no les otorgan la importancia que merecen (San-Segundo-Cachero, 2021). Los contenidos pragmáticos suelen estar presentes en los materiales didácticos, pero no se presentan ni se explotan explícitamente como tácticas al servicio de estrategias comunicativas.

San-Segundo-Cachero (2021) demuestra, por ejemplo, que un manual de nivel A1 elaborado desde el enfoque comunicativo contiene hasta 43 estrategias y tácticas pragmáticas identificables, frente a las apenas 7 que se explicitan en el propio manual. Entre los recursos con potencial pragmático que suelen pasar inadvertidos se encuentran:

  • Los cuantificadores de grado para intensificar (No me gusta nada) o atenuar (Es un poco egoísta).
  • Los diminutivos como táctica de atenuación en peticiones (¿Una cervecita?) o mandatos (Estate quietecito).
  • Los imperativos lexicalizados como controladores del contacto (Mira, oye, disculpa).
  • El uso de pero tras una negación para ofrecer alternativas y atenuar el rechazo (Hoy no puedo, pero mañana sí).
  • El marcador discursivo bueno para expresar concesión o aceptación con reservas.

Esta situación invita al docente de ELE a analizar los materiales que utiliza desde una perspectiva pragmática y a hacer conscientes a los estudiantes de la función comunicativa de estos recursos gramaticales.

Para saber más:

Visión comunicativa de la lengua. La competencia pragmática

Este apartado se ha actualizado incorporando nuevos contenidos y organizándolos de manera más adecuada. Para citas y referencias, usar como fecha el 24 de enero de 2026.

La visión comunicativa entiende la lengua como acción situada en un contexto y ajustada a unas situaciones de enunciación concreta: hablar no es solo construir oraciones correctas, sino producir e interpretar enunciados adecuados a una situación, unos interlocutores y unos fines concretos. de ahí que la competencia pragmática sea indisociable de la competencia comunicativa: gobierna qué decimos, cómo lo decimos y para qué lo decimos en cada contexto.

De la competencia lingüística a la competencia pragmática

La transición desde una concepción formalista de la lengua hacia una visión comunicativa se explica por tres hitos complementarios:

a) El reconocimiento de que la corrección gramatical no garantiza por sí sola el éxito comunicativo.

b) La necesidad de normas de uso para decidir qué es apropiado decir, a quién, cómo y cuándo

c) La incorporación de la pragmática como eje que conecta forma, contexto e intención. en este marco, la competencia pragmática deja de ser un “añadido” y pasa a ser constitutiva de la competencia comunicativa. de la competencia lingüística a la comunicativa

Expliquemos brevemente:

    • Chomsky (1965) definía la competencia en términos de formación de oraciones y del conocimiento del sistema. Este enfoque explicaba la gramaticalidad, pero no la adecuación.
    • Hymes (1966/1972) amplía el objeto: para comunicar, los hablantes activan reglas que determinan lo posible, lo factible, lo apropiado y lo realizado en una comunidad. Su propuesta cristaliza en un modelo que tiene en cuenta la situación, los participantes, los fines, los actos, el todo, nos instrumentos, las normas y el género. Por lo tanto, desplaza el análisis hacia la situación comunicativa concreta.

Modelos integradores y papel de la pragmática

    • Canale y Swain (1980) desglosan la competencia comunicativa en gramatical, sociolingüística, discursiva y estratégica. Lo pragmático se inserta, sobre todo, en la sociolingüística (normas y registros) y en la estratégica (resolver problemas de interacción), lo que permite enfocar  la enseñanza hacia objetivos, tareas y evaluación.
    • Bachman (1990); Bachman y Palmer (1996) reubican la pragmática en el corazón del modelo, junto a la organización de la lengua. Distinguen competencia organizativa (gramatical y textual) y competencia pragmática, esta última compuesta por competencia ilocutiva (relación forma‑función: pedir, disculpar, aconsejar) y competencia sociolingüística (registro, cortesía, distancia/poder). Esta arquitectura explica por qué un enunciado formalmente correcto puede ser impropio en un contexto dado.

Giro interaccional: saber actuar con otros
Los enfoques actuales enfatizan el carácter co‑construido de la comunicación:

    • Celce‑Murcia, Dörnyei y Thurrell (1995) incorporan la competencia interaccional para atender a aperturas/cierres, gestión de turnos, cambio de tema y recursos paralingüísticos y no verbales. De esta manera, “saber” no es solo poseer formas, sino sincronizar acciones con el otro. 
    • Faerch y Kasper (1983) distinguen conocimiento declarativo (saber‑qué: reglas, convenciones, géneros) y procedimental (saber‑cómo: seleccionar y combinar en tiempo real), que resulta una distinción clave para el diseño de tareas y rúbricas que evalúan no solo el producto, sino la toma de decisiones del aprendiente. 
    • Ifantidou (2014) añade la progresión conciencia pragmática → metapragmática: primero reconocemos  ironía, descortesía o presuposiciones; para después, explicarlas, justificando elecciones en términos de contexto e intención

 

Implicación directa para ELE

    • Las programaciones han de conectar contenidos formales con usos (funciones, actos de habla, marcadores, registro).
    • La práctica debe simular situaciones prototípicas (encuentros de servicio, tutorías, reuniones) con variables de relación y propósito.
    • La evaluación debe ponderar adecuación (rol, registro, cortesía, coherencia) y no solo corrección, en línea con MCER/PCIC y sus descriptores por niveles. 

Los componentes de la competencia pragmática

Los componentes de la competencia pragmática son, fundamentalmente, los relacionados con la deíxis, los actos de habla, las presuposiciones, los implícitos, las inferencias y los fenómenos de (des)cortesía. Todos ellos intervienen en la interpretación y producción de enunciados adecuados dentro de una comunidad de habla y permiten que el significado vaya más allá del contenido literal.

En muchas ocasiones, los aprendices de una LE/L2 no comunican de forma eficaz estos componentes pragmáticos, lo que puede dar lugar a malentendidos e incluso a valoraciones negativas por parte de los hablantes nativos. Estos fallos pueden deberse tanto a problemas pragmalingüísticos (uso poco natural o incorrecto de las formas lingüísticas) como sociopragmáticos (desajustes respecto a las normas de uso que rigen la interacción en la comunidad).

También puede ocurrir que un aprendiz sea capaz de comprender determinados aspectos pragmáticos en el discurso de otros, pero no logre expresar sus propias intenciones con precisión debido a la falta de recursos lingüísticos y/o pragmáticos en la lengua meta. Esta asimetría suele estar asociada a la transferencia de patrones propios de la L1, que no siempre encajan con los de la L2.

En la adquisición de la competencia pragmática influyen, además del propio nivel lingüístico, otros factores relevantes: el contacto con hablantes de la lengua meta, la actitud hacia la lengua y su cultura, la motivación, así como la edad de los primeros contactos con la lengua. estos factores se observan con claridad en el caso de los hablantes de herencia, que suelen mostrar combinaciones particulares de fortalezas pragmáticas y lagunas derivadas de su trayectoria lingüística.

Cómo conseguir buenos resultados en el desarrollo de la competencia pragmática

Un aspecto clave para favorecer el desarrollo de la competencia pragmática es reflexionar sobre cómo enseñarla y con qué recursos.

En primer lugar, el instructor debe poseer un conocimiento sólido del funcionamiento del componente pragmático, algo que no siempre se garantiza en los programas de formación de profesores. Persisten lagunas tanto en el conocimiento global de la pragmática como en el conocimiento específico de la pragmática de la L2.

En segundo lugar, se necesitan materiales didácticos adecuados. Muchos manuales todavía no integran de manera suficiente los contenidos pragmáticos ni incluyen explicaciones metapragmáticas claras, aunque en los últimos años se aprecia una incorporación progresiva de estos aspectos de manera creciente y significativa.

Por ello, es necesario complementar los materiales tradicionales con recursos que presenten contextos ricos y modelos de interacción real entre interlocutores, algo difícil de reproducir únicamente a través del trabajo en el aula sin apoyos externos.

Otro elemento clave es el aprendizaje mediante la observación y la interacción con hablantes nativos en contextos reales. No obstante, esta vía solo es eficaz si se combina con instrucción explícita que ayude al aprendiz a interpretar y sistematizar lo observado.

Por último, son especialmente útiles los programas de inmersión, las plataformas que conectan a estudiantes con hablantes nativos y las fórmulas de interacción digital (chats, redes sociales, juegos en línea), que permiten una exposición variada y contextualizada a los usos pragmáticos de la lengua.

 

Para saber más

  1. Competencia lingüística, competencia pragmática y competencia comunicativa.
  2. Lectura obligatoria: Escandell Vidal, M. V. (2004). Aportaciones de la Pragmática. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE)(pp. 179–198). Madrid: SGEL.
  3. Lectura optativa: Cenoz Iragui, J. (2004). El concepto de competencia comunicativa. En Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua/lengua extranjera (pp. 449-465). Madrid: SGEL.
  4. Lectura optativa: Gutiérrez Ordóñez, S. (2006): Ejercitarás la competencia pragmática. En La competencia pragmática y la enseñanza del español como lengua extranjera (pp. 25-44).
  5. Lectura optativa: Koike, D., & Pearson, L. (2021). La adquisición de la competencia pragmática en L2. En M. V. Escandell Vidal, J. Amenós Pons, & A. Ahern (Eds.), Pragmática (pp. 729-741). Akal.

Otras referencias útiles:

  1. Celce-Murcia, M., Dörnyei, Z., & Thurrell, S. (1995). Communicative competence: A pedagogically motivated model with content specifications. Issues in Applied Linguistics, 6(2), 5–35. Texto completo: https://escholarship.org/uc/item/2928w4zj
  2. Ifantidou, E. (2014). Pragmatic Competence and Relevance. Oxford University Press. https://doi.org/10.1075/pbns.245
  3. Færch, C., & Kasper, G. (Eds.). (1983). Strategies in interlanguage communication. Longman. 

 

 

 

Breve guía de recursos para la enseñanza de la Pragmática como LE

Mencionamos aquí algunos recursos muy básicos para el estudio de la Pragmática aplicada a la LE/L2:

El libro de Derrin Pinto y Carlos de Pablo-Ortega contiene explicaciones muy sencillas y aplicaciones breves para interesantes para la enseñanza de la Pragmática en ELE:

Pinto, D., & Pablos-Ortega, C. de. (2014). Seamos pragmáticos. Introducción a la pragmática española. Yale University Press.

El libro de María E. Placencia y Xosé A. Padilla, de publicación muy reciente (2019), también en versión electrónica.

Placencia, M. E., & Padilla, X. A. (2019). Guía práctica de pragmática del español. Routledge.

Dentro de su programa de desarrollo profesional para la enseñanza de lenguas extrajeras, la Universidad de Texas at Austin incluye un módulo dedicado a la pragmática:

Foreign Language Teaching Methods: Pragmatics

La página web de CARLA (Center for Advanced  Research  on  Language  Acquisition), elaborada por la Universidad de Minnesota, incluye una sección específica sobre Pragmática y actos de habla:

Pragmatics and Speech Acts

Félix Brasdefer, de la Universidad de Indiana, Bloomington incluye interesantes recursos sobre Pragmática y lingüística hispánica:

Resources in Pragmatics and Spanish Linguistics

Disponéis, además, de los trabajos citados en la bibliografía de esta web.

Comprender la comunicación humana desde la Pragmática: hacia un nuevo modelo de la comunicación humana

Contenido actualizado el 30 de febrero de 2026. Tómese esta fecha para citas y referencias a este apartado de la web.

Introducción: por qué los modelos tradicionales ya no son suficientes

Como ya hemos dicho en algún otro apartado de esta web, resulta necesario hacer un nuevo planteamiento el modelo de comunicación tradicional, tan extendido y estudiado.

El modelo de comunicación de Jakobson, que tenía su fundamento en el modelo de Shannon y Weaver, es el más conocido y aplicado, pero presenta graves deficiencias que ya estaban en su origen para las comunicaciones entre máquinas y que dificultan en extremo su aplicación a la comunicación humana.

La comunicación humana ha sido descrita habitualmente mediante esquemas lineales de tipo código‑canal‑ruido (Shannon–Weaver) y versiones funcionales como el modelo de Jakobson. Aunque útiles en contextos introductorios, resultan insuficientes para explicar cómo construimos significado en situaciones reales: no captan la inferencia, la multimodalidad ni la negociación del contexto que realizan los interlocutores en tiempo real. La investigación pragmática y, en particular, la Teoría de la Relevancia dentro de la pragmática cognitiva, ha mostrado que la comunicación humana es fundamentalmente ostensivo‑inferencial y se resuelve en la interfase entre sistema lingüístico y procesos cognitivos generales.

Limitaciones críticas de los modelos basados en el código y la codificación-descodificación

1) Más que codificar y descodificar

El hablante no «empaqueta» un significado completo en el mensaje ni el oyente lo «desempaqueta» sin más: además del código, intervienen pistas procedimentales (entonación, conectores, morfología), supuestos compartidos y procesos de inferencia que enriquecen lo que se dice de manera literal.

«Esta habitación parece una leonera».

Literalmente, es una comparación, pero el acto pragmático que se infiere es una petición de ordenar el cuarto.

2) Comprender palabras no es captar intenciones

Podemos entender cada palabra y, aun así, no identificar la intención del hablante; también podemos comprender la intención con mínimos recursos verbales. Esta disociación obliga a distinguir entre el contenido explícito enriquecido que recupera el oyente (explicatura) y lo implicado por el hablante (implicaturas).

—¿Dónde está José Luis?
—Tiene la luz del despacho encendida.
La respuesta guía a inferir «está en su despacho», sin enunciarlo.

No se dice de manera explícita, pero la respuesta guía una inferencia a que José Luis está en su despacho

3) La comunicación es multimodal

Los modelos lineales no integran adecuadamente la prosodia, gestos, miradas, proxémica, silencios y otros recursos que modulan el sentido y orientan la inferencia del oyente. Parte de esta modulación se codifica como significado procedimental (pistas sobre cómo interpretar), distinto del significado conceptual.

4) «Ruido» es una noción demasiado simple

Más allá de interferencias físicas, hay obstáculos cognitivos y socioculturales: desconocimiento del tema, competencias asimétricas en otras lenguas, creencias y expectativas distintas o incluso baja orientación cooperativa. Estos factores se tratan mejor como problemas derivados de contextos no compartidos y de la falta de alineación entre los distintos componentes del sistema lingüístico

5) El contexto no es un decorado: se construye dinámicamente

Algunas conclusiones

El modelo que proponemos integra codificación lingüística e inferencia:

  • La comunicación humana es, ante todo, inferencial.
  • El contexto se construye y negocia.
  • La relevancia equilibra esfuerzo y efectos.
  • La intención comunicativa debe ser reconocida y tenida en cuenta.
  • El significado comunicado excede el codificado y depende de interfaces entre gramática, significado y cognición

Para saber más:

  • Ahern, A. K., Amenós‑Pons, J., & Guijarro‑Fuentes, P. (2024). Pragmatics, grammar and meaning in SLA. Cambridge University Press.
  • Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación. Lengua, cognición y sociedad. Madrid: Akal.
  • Pons Bordería, S. (2004). Conceptos y aplicaciones de la teoría de la relevancia. Madrid: Arco Libros.
  • Pons Bordería, S. (2005). La enseñanza de la pragmática en la clase de E/LE. Madrid: Arco Libros.
  • Shively, R. L. (2026). Spanish‑language pragmatics: A guide for teachers. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315526775.

La Pragmática, entre lo cognitivo y lo social

En el estudio de la pragmática se reconocen dos grandes perspectivas que, lejos de oponerse, se completan mutuamente. Por un lado, la dimensión cognitiva, que considera el lenguaje como una capacidad mental que nos permite interpretar lo que otros quieren comunicar; por otro, la dimensión social, que entiende el lenguaje como una actividad situada, siempre inscrita en relaciones, normas y contextos concretos.

Ambas perspectivas muestran que el lenguaje humano no es solo un código, sino una forma de pensar, relacionarnos y actuar conjuntamente. La pragmática revela que comunicarse implica activar procesos mentales complejos y, al mismo tiempo, ajustarse a expectativas sociales que hacen posible la convivencia y la comprensión mutua.

La comprensión adecuada surge cuando la mente integra lo que recibe con lo que ya sabe para ubicarlo dentro de una situación social concreta.

La dimensión cognitiva: cómo hace posible la mente la interpretación

Interpretar no es repetir lo literal, sino construir sentido activando conocimientos previos, expectativas y pistas del contexto (léxicas, prosódicas, gestuales). Por eso entendemos ironías, insinuaciones o sobreentendidos sin que se digan explícitamente.

Ejemplo 1
— ¿Vienes a la reunión?
— Si eso, me paso luego.
La expresión si eso no añade información de contenido, pero orienta la interpretación: compromiso débil y baja probabilidad de asistencia. La mente completa lo no dicho con lo que sabe del hablante y de la situación.

Ejemplo 2
—Luis, no cierres la ventana del despacho, por favor, que luego está muy cargado.
—Vale, Marta.
[Al volver, Marta encuentra la ventana cerrada y la sala cargada]
—Gracias, Luis.

Una simple entonación ascendente en gracias… puede activar una lectura irónica si el contexto apunta a reproche. La señal acústica funciona como pista que guía la inferencia.

En definitiva, la mente realiza hipótesis sobre los significados y los ajusta a la situación comunicativa. Para ello, cuanta con que algunas expresiones dan pistas para integrar todo lo demás. Por lo tanto, la interpretación siempre es dinámica y sensible al contexto.

La dimensión social: el lenguaje como acción y relación

Hablamos siempre en situación: con alguien, en un lugar, por un motivo, bajo normas implícitas. La adecuación depende de quiéncon quiéndónde y para qué.

Ejemplo 3
En un mostrador, Me pones un café, porfa suena natural y eficiente. En una primera toma de contacto por correo con una autoridad, se espera un registro más cuidadoso y enmarcado en fórmulas de cortesía. Lo social orienta qué se percibe apropiado.

Ejemplo 4
El tratamiento tú/usted no solo marca distancia: posiciona a los interlocutores en una relación determinada. Un cambio deliberado de usted puede acercar o tensar la interacción, según el momento y la cultura organizativa.

Por lo tanto, existen normas de cortesía y roles comunicativos que condicionan la forma y el tono de nuestra comunicación. La cultura nos sirve para moldear qué se considera directo, amable o descortés.

Un enfoque integrador: pensar en sociedad, relacionarse con mente

Obviamente, lo cognitivo y lo social no son compartimentos estancos. La mente interpreta dentro de marcos sociales y las normas sociales que solo operan porque la mente infiere intenciones, expectativas y límites. De esta articulación nace la competencia para ajustar registro, anticipar malentendidos y mantener la cooperación.

Para concluir

  1. La dimensión cognitiva muestra cómo entendemos más allá de lo literal.
  2. La dimensión social muestra por qué ciertas formas son adecuadas en cada contexto.
  3. La pragmática integra ambas para explicar la comunicación como actividad mental, social y contextual.
  4. eE lenguaje no solo transmite información: coordina acciones, expresa emociones, construye relaciones y da sentido al mundo compartido.

Implicación para la teoría y la práctica

El reconocimiento de las dimensiones cognitiva y social tiene importantes consecuencias teóricas:

  • Interdisciplinariedad: la pragmática debe dialogar tanto con las ciencias cognitivas (psicología, neurociencia) como con las ciencias sociales (sociología, antropología, sociolingüística).
  • Modelos integrativos: las teorías pragmáticas más completas son aquellas que logran articular principios cognitivos universales con mecanismos de variación sociocultural.
  • Metodología plural: el estudio de la pragmática requiere tanto métodos experimentales (para explorar procesos cognitivos) como métodos etnográficos y discursivos (para captar la variación social).

Para saber más

  • Ahern, A. K., Amenós-Pons, J., & Guijarro-Fuentes, P. (2024). Pragmatics, grammar and meaning in SLA. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009026888
  • Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación: lengua, cognición y sociedad. Akal.
  • Escandell Vidal, M. V. (2020). Léxico, gramática y procesos cognitivos en la comunicación lingüística. En Pragmática (pp. 39–59). Akal.
  • Shively, R. L. (2026). Spanish-language pragmatics: a guide for teachers. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315526775

 

 

 

 

 

 

 

Tema y rema

En el enunciado informativo, se recurre a una construcción textual que simula a la del emisor dando respuesta a una pregunta (real o hipotética) que le formulan desde el ámbito de la recepción.

En esta “pregunta”, se distinguen los dos elementos de toda estructura informativa:

  • Tema o soporte. Lo que “el que pregunta” declara saber. Es la información conocida, supuesta o supuestamente conocida.
  • Rema o aporte. Lo que “el que pregunta” declara no saber y pregunta. Es la información nueva, novedosa o supuestamente desconocida por el receptor.
INFORMACIÓN NUEVAINFORMACIÓN CONOCIDA
¿Quiéndirigió Blade Runner en 1982?
¿Quédirigió Ridley Scott en 1982?
¿Cuándodirigió Ridley Scott Blade Runner?

El emisor tiene en mente esta “pregunta” y se hace una idea de lo que el destinatario sabe o ignora. De este modo, realiza una segmentación paralela a la de la “pregunta”:

INFORMACIÓN CONOCIDAINFORMACIÓN NUEVA
Blade Runner la dirigió en 1982Ridley Scott
Ridley Scott en 1982 dirigióBlade Runner
Ridley Scott dirigió Blade Runneren 1982

Veamos otro ejemplo:

Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato presidencial

INFORMACIÓN NUEVAINFORMACIÓN CONOCIDA
¿Quiénfirmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato?
¿Cuándofirmó Trumpo 18 órdenes ejecutivas?
¿Quéfirmo Trump la primera semana de su mandato?
¿Quéhizo Trump la primera semana de su mandato?
¿Quéha ocurrido?
INFORMACIÓN CONOCIDAINFORMACIÓN NUEVA
Firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandatoDonald Trump
Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivasla primera semana de su mandato
Trump, la primera semana de su mandato, firmó18 órdenes ejecutivas
La primera semana de su mandatofirmó 18 órdenes ejecutivas
La semana pasadaTrumpo firmó 18 órdenes ejecutivas
(Que)Trump firmó la pasada semana 18 órdenes ejecutivas

Lo habitual es que la información temática aparezca en primer lugar y la remática en segundo lugar. Un cambio de posición modifica también un cambio en la estructura de la información:

¿Quién dirigió Blade Runner en 1982?
#En 1982 Ridley Scott dirigió Blade Runner. Ridley Scott dirigió Blade Runner en 1982.

¿Qué presidente firmó 18 órdenes ejecutivas la primera semana de su mandato presidencial?

#En su primera semana de mandato presidencial Donald Trump firmó 18 órdenes ejecutivas.

¿Qué conclusión podemos sacar? Que la función informativa se organiza de la misma manera en sus funciones semánticas y sintácticas, pero se distingue en su forma de disponer el contenido desde un criterio analítico-discursivo.

PREGUNTARESPUESTA
rematematemarema
¿cuándodirigió Ridley Scott Blade Runner?Blade Runner la dirigió Ridley Scotten 1982
¿quiéndirigió Blade Runner en 1982?Blade Runner la dirigió en 1982Ridley Scott

 

 

 

 

Dos cuestiones importantes:

  • Una observación: solo la información nueva puede ser objeto de una negación adversativa «No A sino B»:
  • No a Marc sino a Pau lo han elegido como “All Star” en 2016. o A Rafa Nadal no lo ganó Federer en París sino en Australia.

• La organización informativa del discurso es binaria. Aunque haya elipsis, la información conocida sigue funcionando.

 

Tema

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Rema
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¿Qué sucede?

Juan toca el piano

¿Qué hace Juan?

Juan

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toca el piano

¿Qué toca Juan?

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Juan toca

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el piano

¿Cómo diferenciar y delimitar la función informativa cuando no hay una pregunta explícita?

Negación. Solo el elemento conformado como información remática permite la negación adversativa «no A sino B»:

  •  ¿Qué hizo Pepe?
  •  *No Pepe sino Juan escribió un cuento.
  • Pepe no escribió un cuento, sino que pintó un cuadro.

Orden. El orden de palabras en español no obedece a la función representativa. El orden no depende, normalmente de las funciones sintácticas ni de las funciones semánticas, sino de las funciones informativas.

o El orden «natural» existe, pero no es absoluto, sino que depende del orden impuesto por la pregunta inicial (a no ser que haya algún otro factor que intervenga).

• Elipsis. El tema puede ser elidido si el hablante lo considera necesario, pero la información nueva jamás admite la supresión.

Pregunta

Orden natural

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Orden distorsionado

¿Qué hace Juan?

Juan toca el piano

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#El piano lo toca Juan

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Pregunta

Respuesta correcta

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Respuesta incorrecta

¿Quién eres?

(Yo) soy el delegado

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*El delegado soy yo

¿Quién es el delegado?

(El delegado) soy yo

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(Soy yo) el delegado

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Para saber más:

  • Gutiérrez Ordóñez, S. (2000). Temas, remas, focos, tópicos y comentarios (2nd ed.). Madrid: Arco Libros.

La función informativa

En los enunciados no solo aplicamos reglas y unidades de código, sino que entran en funcionamiento otros factores que configuran su esquema comunicativo: intencionalidad, conocimientos y sentimientos del receptor, el lugar y el momento del acto del acto comunicativo, los conocimientos compartidos entre emisor y receptor y las relaciones sociales que mantienen.

En la comunicación informativa el hablante tiene como función básica que el receptor recuerde, actualice o aumente sus conocimientos.

La función representativa ha de adaptarse a las necesidades del acto comunicativo y a las necesidades cognoscitivas del interlocutor.

Hay tres procedimientos para adaptar y canalizar esas necesidades informativas:

  • Separando lo que conoce de lo que desconoce (tema o soporte / rema o aporte).

  • Resaltando un elemento (foco o focalización).

  • Marcando límites referenciales y/o veritativos (tópico / comentario).

    El acto comunicativo de tipo informativo supone que el productor textual modifique el estado de conocimientos del receptor transmitiéndole datos que supone que son nuevos.