Breve guía de recursos para la enseñanza de la Pragmática como LE

Mencionamos aquí algunos recursos muy básicos para el estudio de la Pragmática aplicada a la LE/L2:

El libro de Derrin Pinto y Carlos de Pablo-Ortega contiene explicaciones muy sencillas y aplicaciones breves para interesantes para la enseñanza de la Pragmática en ELE:

Pinto, D., & Pablos-Ortega, C. de. (2014). Seamos pragmáticos. Introducción a la pragmática española. Yale University Press.

El libro de María E. Placencia y Xosé A. Padilla, de publicación muy reciente (2019), también en versión electrónica.

Placencia, M. E., & Padilla, X. A. (2019). Guía práctica de pragmática del español. Routledge.

Dentro de su programa de desarrollo profesional para la enseñanza de lenguas extrajeras, la Universidad de Texas at Austin incluye un módulo dedicado a la pragmática:

Foreign Language Teaching Methods: Pragmatics

La página web de CARLA (Center for Advanced  Research  on  Language  Acquisition), elaborada por la Universidad de Minnesota, incluye una sección específica sobre Pragmática y actos de habla:

Pragmatics and Speech Acts

Félix Brasdefer, de la Universidad de Indiana, Bloomington incluye interesantes recursos sobre Pragmática y lingüística hispánica:

Resources in Pragmatics and Spanish Linguistics

Disponéis, además, de los trabajos citados en la bibliografía de esta web.

Comprender la comunicación humana desde la Pragmática: hacia un nuevo modelo de la comunicación humana

Contenido actualizado el 30 de febrero de 2026. Tómese esta fecha para citas y referencias a este apartado de la web.

Introducción: por qué los modelos tradicionales ya no son suficientes

Como ya hemos dicho en algún otro apartado de esta web, resulta necesario hacer un nuevo planteamiento el modelo de comunicación tradicional, tan extendido y estudiado.

El modelo de comunicación de Jakobson, que tenía su fundamento en el modelo de Shannon y Weaver, es el más conocido y aplicado, pero presenta graves deficiencias que ya estaban en su origen para las comunicaciones entre máquinas y que dificultan en extremo su aplicación a la comunicación humana.

La comunicación humana ha sido descrita habitualmente mediante esquemas lineales de tipo código‑canal‑ruido (Shannon–Weaver) y versiones funcionales como el modelo de Jakobson. Aunque útiles en contextos introductorios, resultan insuficientes para explicar cómo construimos significado en situaciones reales: no captan la inferencia, la multimodalidad ni la negociación del contexto que realizan los interlocutores en tiempo real. La investigación pragmática y, en particular, la Teoría de la Relevancia dentro de la pragmática cognitiva, ha mostrado que la comunicación humana es fundamentalmente ostensivo‑inferencial y se resuelve en la interfase entre sistema lingüístico y procesos cognitivos generales.

Limitaciones críticas de los modelos basados en el código y la codificación-descodificación

1) Más que codificar y descodificar

El hablante no «empaqueta» un significado completo en el mensaje ni el oyente lo «desempaqueta» sin más: además del código, intervienen pistas procedimentales (entonación, conectores, morfología), supuestos compartidos y procesos de inferencia que enriquecen lo que se dice de manera literal.

«Esta habitación parece una leonera».

Literalmente, es una comparación, pero el acto pragmático que se infiere es una petición de ordenar el cuarto.

2) Comprender palabras no es captar intenciones

Podemos entender cada palabra y, aun así, no identificar la intención del hablante; también podemos comprender la intención con mínimos recursos verbales. Esta disociación obliga a distinguir entre el contenido explícito enriquecido que recupera el oyente (explicatura) y lo implicado por el hablante (implicaturas).

—¿Dónde está José Luis?
—Tiene la luz del despacho encendida.
La respuesta guía a inferir «está en su despacho», sin enunciarlo.

No se dice de manera explícita, pero la respuesta guía una inferencia a que José Luis está en su despacho

3) La comunicación es multimodal

Los modelos lineales no integran adecuadamente la prosodia, gestos, miradas, proxémica, silencios y otros recursos que modulan el sentido y orientan la inferencia del oyente. Parte de esta modulación se codifica como significado procedimental (pistas sobre cómo interpretar), distinto del significado conceptual.

4) «Ruido» es una noción demasiado simple

Más allá de interferencias físicas, hay obstáculos cognitivos y socioculturales: desconocimiento del tema, competencias asimétricas en otras lenguas, creencias y expectativas distintas o incluso baja orientación cooperativa. Estos factores se tratan mejor como problemas derivados de contextos no compartidos y de la falta de alineación entre los distintos componentes del sistema lingüístico

5) El contexto no es un decorado: se construye dinámicamente

Algunas conclusiones

El modelo que proponemos integra codificación lingüística e inferencia:

  • La comunicación humana es, ante todo, inferencial.
  • El contexto se construye y negocia.
  • La relevancia equilibra esfuerzo y efectos.
  • La intención comunicativa debe ser reconocida y tenida en cuenta.
  • El significado comunicado excede el codificado y depende de interfaces entre gramática, significado y cognición

Para saber más:

  • Ahern, A. K., Amenós‑Pons, J., & Guijarro‑Fuentes, P. (2024). Pragmatics, grammar and meaning in SLA. Cambridge University Press.
  • Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación. Lengua, cognición y sociedad. Madrid: Akal.
  • Pons Bordería, S. (2004). Conceptos y aplicaciones de la teoría de la relevancia. Madrid: Arco Libros.
  • Pons Bordería, S. (2005). La enseñanza de la pragmática en la clase de E/LE. Madrid: Arco Libros.
  • Shively, R. L. (2026). Spanish‑language pragmatics: A guide for teachers. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315526775.

La Pragmática, entre lo cognitivo y lo social

En el estudio de la pragmática se reconocen dos grandes perspectivas que, lejos de oponerse, se completan mutuamente. Por un lado, la dimensión cognitiva, que considera el lenguaje como una capacidad mental que nos permite interpretar lo que otros quieren comunicar; por otro, la dimensión social, que entiende el lenguaje como una actividad situada, siempre inscrita en relaciones, normas y contextos concretos.

Ambas perspectivas muestran que el lenguaje humano no es solo un código, sino una forma de pensar, relacionarnos y actuar conjuntamente. La pragmática revela que comunicarse implica activar procesos mentales complejos y, al mismo tiempo, ajustarse a expectativas sociales que hacen posible la convivencia y la comprensión mutua.

La comprensión adecuada surge cuando la mente integra lo que recibe con lo que ya sabe para ubicarlo dentro de una situación social concreta.

La dimensión cognitiva: cómo hace posible la mente la interpretación

Interpretar no es repetir lo literal, sino construir sentido activando conocimientos previos, expectativas y pistas del contexto (léxicas, prosódicas, gestuales). Por eso entendemos ironías, insinuaciones o sobreentendidos sin que se digan explícitamente.

Ejemplo 1
— ¿Vienes a la reunión?
— Si eso, me paso luego.
La expresión si eso no añade información de contenido, pero orienta la interpretación: compromiso débil y baja probabilidad de asistencia. La mente completa lo no dicho con lo que sabe del hablante y de la situación.

Ejemplo 2
—Luis, no cierres la ventana del despacho, por favor, que luego está muy cargado.
—Vale, Marta.
[Al volver, Marta encuentra la ventana cerrada y la sala cargada]
—Gracias, Luis.

Una simple entonación ascendente en gracias… puede activar una lectura irónica si el contexto apunta a reproche. La señal acústica funciona como pista que guía la inferencia.

En definitiva, la mente realiza hipótesis sobre los significados y los ajusta a la situación comunicativa. Para ello, cuanta con que algunas expresiones dan pistas para integrar todo lo demás. Por lo tanto, la interpretación siempre es dinámica y sensible al contexto.

La dimensión social: el lenguaje como acción y relación

Hablamos siempre en situación: con alguien, en un lugar, por un motivo, bajo normas implícitas. La adecuación depende de quiéncon quiéndónde y para qué.

Ejemplo 3
En un mostrador, Me pones un café, porfa suena natural y eficiente. En una primera toma de contacto por correo con una autoridad, se espera un registro más cuidadoso y enmarcado en fórmulas de cortesía. Lo social orienta qué se percibe apropiado.

Ejemplo 4
El tratamiento tú/usted no solo marca distancia: posiciona a los interlocutores en una relación determinada. Un cambio deliberado de usted puede acercar o tensar la interacción, según el momento y la cultura organizativa.

Por lo tanto, existen normas de cortesía y roles comunicativos que condicionan la forma y el tono de nuestra comunicación. La cultura nos sirve para moldear qué se considera directo, amable o descortés.

Un enfoque integrador: pensar en sociedad, relacionarse con mente

Obviamente, lo cognitivo y lo social no son compartimentos estancos. La mente interpreta dentro de marcos sociales y las normas sociales que solo operan porque la mente infiere intenciones, expectativas y límites. De esta articulación nace la competencia para ajustar registro, anticipar malentendidos y mantener la cooperación.

Para concluir

  1. La dimensión cognitiva muestra cómo entendemos más allá de lo literal.
  2. La dimensión social muestra por qué ciertas formas son adecuadas en cada contexto.
  3. La pragmática integra ambas para explicar la comunicación como actividad mental, social y contextual.
  4. eE lenguaje no solo transmite información: coordina acciones, expresa emociones, construye relaciones y da sentido al mundo compartido.

Implicación para la teoría y la práctica

El reconocimiento de las dimensiones cognitiva y social tiene importantes consecuencias teóricas:

  • Interdisciplinariedad: la pragmática debe dialogar tanto con las ciencias cognitivas (psicología, neurociencia) como con las ciencias sociales (sociología, antropología, sociolingüística).
  • Modelos integrativos: las teorías pragmáticas más completas son aquellas que logran articular principios cognitivos universales con mecanismos de variación sociocultural.
  • Metodología plural: el estudio de la pragmática requiere tanto métodos experimentales (para explorar procesos cognitivos) como métodos etnográficos y discursivos (para captar la variación social).

Para saber más

  • Ahern, A. K., Amenós-Pons, J., & Guijarro-Fuentes, P. (2024). Pragmatics, grammar and meaning in SLA. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009026888
  • Escandell Vidal, M. V. (2014). La comunicación: lengua, cognición y sociedad. Akal.
  • Escandell Vidal, M. V. (2020). Léxico, gramática y procesos cognitivos en la comunicación lingüística. En Pragmática (pp. 39–59). Akal.
  • Shively, R. L. (2026). Spanish-language pragmatics: a guide for teachers. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315526775

 

 

 

 

 

 

 

Presuposiciones

Las presuposiciones son tipos de inferencias pragmáticas por las que el emisor de un enunciado transmite un tipo determinado de información implícita en el que es indispensable que exista unos conocimientos compartidos entre el emisor y el receptor de este enunciado.

Dicho de otro modo, las presuposiciones son significados adicionales que están implícitos en ciertas expresiones, y que cuentan para evaluar la verdad de la oración (esto último las diferencia de las implicaturas convencionales). De manera informal, podríamos definir la presuposición como una información o una proposición cuya verdad se da por sentada en el enunciado mismo de una oración.

Una de las características fundamentales de las presuposiciones es que la información implícita debe ser verdadera. Por lo tanto, tienen un valor de verdad.

(1) Los habitantes de Burgos son mexicanos.
(2) Los habitantes de Venus son ciudadanos españoles.
(3) En mi familia hemos dejado de comer carne.
(4) En mi familia hemos dejado de comer rocas lunares.

Para que estos cuatro enunciados tengan valor de verdad, es necesario, por ejemplo:

(a)  Que los habitantes de Burgos existan.
(a') Que Burgos esté en México.
(b) Que existan habitantes en Venus.
(c) Que en mi familia comiésemos antes carne.
(d) Que en mi familia antes comiésemos rocas lunares.

Por lo tanto, teniendo en cuenta lo anterior, solo son aceptables los enunciados (1) y (3).

En el caso de (1), además, es necesario el conocimiento compartido de que, además del Burgos que se encuentra en España, existe también un municipio mexicano llamado Burgos. De lo contrario, los receptores tenderían a pensar que el enunciado (1) tampoco es verdadero.

Se trata, por lo tanto, de informaciones explícitas pero entendidas por los interlocutores y que son indispensables para la correcta interpretación de un enunciado.

Otra característica importante de las presuposiciones es que siguen manteniéndose bajo la negación.

(1) Carlos es burgalés.
(2) Carlos no es burgalés.
(a) Carlos existe.
(3) Luis dejó de fumar.
(4) Luis no dejó de fumar.
(b) Luis fumaba.
(5) Luis dejó de respirar.
(c) Luis respiraba (presuposición). Luis está muerto (implicatura, puesto que dejar de respirar no es posible).

La tercera característica de las presuposiciones es que están activadas por determinadas formas lingüísticas. La presuposición se genera mediante el uso de un determinado léxico y/o determinadas construcciones lingüísticas que ejercen como desencadenantes.

Por ejemplo, los nombres propios o formas lingüísticas como mi casa, el padre de Julia, mis libros, etc., activan presuposiciones de existencia: Julia tiene un padre, yo tengo libros, etc.

En la expresión (4) En mi familia hemos dejado de tomar carne, el activador está en el verbo dejar, que tiene un significado de ‘ya no’.

Ejemplos de activadores:

Frases nominales definidas:
(1) La primera ministra de Gran Bretaña pronunció un discurso.
(La primera ministra de Gran Bretaña existe).
(2) Vino con el alcalde de Burgos
(El alcalde de Burgos existe = Burgos tiene alcalde).
Construcciones escindidas:
(3) Fue la familia de la novia la que pagó la fiesta.
(Alguien pagó la fiesta).
(4) No fui yo quien lo dijo
(Alguien lo dijo).
Verbos que indican cambio de estado:
(5) Carolina ya no sigue ganando premios
(Carolina ganaba premios antes).
(6) Los perdedores del premio empezaron a llorar
(Antes no lloraban).
Verbos factivos:
(7) Ellos sabían que esas setas son venenosas
(Esas setas son venenosas).
(8) Lamento que sean tan imprudente
(Es imprudente).
Negación interna:
(9) No bebió ginebra
(Bebió algo).
Verbos y adverbios iterativos:
(10) El equipo volvió a ganar
(El equipo ganaba antes).
Cláusulas temporales:
(11) Julio se echaba colonia antes de dar clase
(Julio daba clase).
(12) Ahora empieza a molestar
(Antes no molestaba).
(13) Dejaron de decirlo hace tres años
(Hace tres años lo decían).
Preguntas parciales:
(14) ¿Quién lo dijo?
(Alguien lo dijo).
Cuantificadores:
(15a) La comisión entrevistó a todos los candidatos preseleccionados para el cargo.
(15b) La comisión no entrevistó a todos los candidatos preseleccionados para el cargo.
(Hubo candidados).
Factores epistémicos o cognitivos:
(16a) Chema sabe que Antonio Meucci inventó el teléfono.
(16b) Chema no sabe que Antonio Meucci inventó el teléfono.
(Antonio Meucci inventó el teléfono).

La presencia de activadores es muy útil para diferenciar las presuposiciones de otro tipo de inferencias pragmáticas.

Veamos la diferencia entre una presuposición y una implicatura:

(1) Eugenia se arrepiente de haber estudiado Filología.
(2) Maite: Mi gata ha tenido una cría. ¿Quieres un gatito?
Lucía: Mi novio se niega a tener animales en casa.

En el primer caso, el verbo lamentar activa activa la presuposición de que Eugenia estudió Filología, pero en el segundo no hay ninguna expresión que active esa inferencia.

Es importante tener en cuenta que la existencia de activadores confiere a las presuposiciones un marcado carácter semántico. Sin embargo, las presuposiciones también tienen elementos pragmáticos, dado que algunos datos del contexto o de la estructura del enunciado pueden invalidar (cancelar) las presuposiciones. Parece que hay un consenso para considerar la presuposición no como un fenómeno único con una explicación unitaria, sino más bien un dominio de cuestiones relacionadas que involucran la interacción de varios aspectos semánticos y los principios pragmáticos, y por lo tanto las teorías de la presuposición no son exclusivamente semánticas ni exclusivamente pragmáticas, sino que requieren la integración de ambos tipos de información.

Lo dicho en el párrafo anterior conviene matizarlo para no confundirnos con las implicaturas (sobre todo las implicaturas conversacionales particularizadas, que veremos más adelante): mientras en las presuposiciones el contexto es necesario para determinar el valor de veracidad del enunciado, en las implicaturas el contexto nos ayuda a inferir de forma adecuado lo que queremos comunicar con un enunciado.

(1) Diego no se arrepiente de haber sido espía, si alguna vez lo fue.
(2) La tía Marta llamó a sus hijos antes de hacer testamento.
(3) Todos los estudiantes españoles saben que Graham Bell fue el inventor del teléfono.

En (1), el significado de arrepentirse queda anulado (cancelado) por la cláusula condicional posterior.

En (2), se entiende que la tía Marta hizo testamento, dado que nuestro conocimiento del mundo no nos permite presuponer como información verdadera que una persona muerta pueda hacer testamento.

En (3), la información presupuesta resulta inaceptable cuando se sabe que no fue Graham Bell el inventor del teléfono, sino Antonio Meucci. En este caso, un receptor, por ignorancia o por otros motivos, podría tomar por verdadero algo que es falso. Esto tiene un valor comunicativo muy importante, ya que, en algunas ocasiones, el emisor puede utilizar estas proposiciones de modo intencional para evocar, sin afirmarlo, algo que no es cierto y conduciendo al receptor a poder aceptarlo como verdadero.

Tabla de diferencias entre las presupposicones y las implicaturas convencionales:


Este apartado sobre las presuposiciones está basado en las obras de Graciela Reyes (hay algunos ejemplos literales, otros adaptados y alguno más de invención propia) y, especialmente, en:

Fragmento de ‘Rayuela’ de Cortázar

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, ensalvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un primado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arcillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dajado caer unas Mulas de cariaconcia. Y, sin embargo, era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavamente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayustaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumílica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volpsados en la cresta del marcho, se sentían balparanar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, sevencían las marioplumas, y todo ello se resolviraba en un profundo pínice, en nilamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

(J. Cortázar, Rayuela, capítulo 68).

Fragmento de ‘El avaro’ de Molière

ESCENA XI

HARPAGÓN, MARIANA, CLEANTO, ELISA, VALERIO, FROSINA y MIAJAVENA

HARPAGÓN. Aquí está también mi hijo, que viene a cumplimentaros. 

MARIANA. (Bajo, a Frosina.) ¡Ah, Frosina, qué encuentro! Es precisamente el joven de quien te hablé. 

FROSINA. (A Mariana.) La aventura es maravillosa. 

HARPAGÓN. Veo que os extraña ver que tengo unos hijos tan mayores; mas dentro de poco me desharé de ambos. 

CLEANTO. (A Mariana.)Señora, a deciros verdad, es ésta una aventura que no me esperaba, sin duda, y mi padre me ha sorprendido bastante al decirme hace un rato el propósito que había forjado. 

MARIANA. Yo puedo decir lo mismo. Es un encuentro imprevisto que me asombra tanto como a vos, y no estaba preparada para semejante aventura.

CLEANTO. Cierto es, señora, que mi padre no puede hacer mejor elección y que representa para mí una gran alegría sensible el veros; mas, con todo, no os aseguro que me regocije el deseo que podéis sentir de convertiros en mi madrastra. El parabién, os lo confieso, resulta harto difícil para mí, y es un título, con vuestra licencia, que no os deseo en modo alguno. Este discurso parecerá brutal a los ojos de ciertas personas; mas estoy seguro de que vos lo tomaréis como es debido; éste es un casamiento, señora, que, como os imaginaréis, me causa aversión; no ignoráis, sabiendo lo que soy, que ofende mis intereses; y tendré, en fin, que deciros, con permiso de mi padre, que, si las cosas dependiesen de mí, este himeneo no se celebraría. 

HARPAGÓN. ¡Vaya un cumplido impertinente! ¡Linda confesión le hacéis! 

MARIANA. Y yo, para contestaros, debo deciros que las cosas son muy semejantes y que, si os causa aversión considerarme como vuestra madrastra, no la sentiré yo menor, sin duda, considerándoos como hijastro mío. No creáis, os lo ruego, que soy yo quien intenta produciros esa inquietud. Me disgustaría grandemente causaros enojo, y, de no yerme obligada a ello por una fuerza irresistible, os doy mi palabra que no accederé en modo alguno al casamiento que os apesadumbra. 

HARPAGÓN. Tiene razón. A cumplido necio debe darse una respuesta a tono. Os pido perdón, encanto mío, por la impertinencia de mi hijo; es un joven necio que no conoce todavía el alcance de las palabras que pronuncia. 

MARIANA. Os aseguro que lo que me ha dicho no me ha ofendido en absoluto; al contrario, me complace que me explique así sus verdaderos sentimientos. Me agrada en él semejante confesión, y si hubiese hablado de otro modo, le estimaría mucho menos. 

HARPAGÓN. Es harta bondad en vos querer disculpar así sus faltas. El tiempo le hará más cuerdo, y ya veréis cómo cambia de sentimientos. 

CLEANTO. No, padre mío; no soy capaz de cambiar, y ruego encarecidamente a esta señora que me crea. 

HARPAGÓN. ¿Hasevisto semejante extravagancia? (Eleva aún más el tono.)

CLEANTO. ¿Queréis que traicione mi corazón? 

HARPAGÓN. ¡Y dale! ¿Vais a cambiar de una vez de discurso? 

CLEANTO. ¡Pues bien! Ya que deseáis que hable de otra manera, permitid, señora, que me coloque en el lugar de mi padre y que os confiese que no he visto nada en el mundo tan encantador como vos; que no concibo nada igual a la dicha de agradaros, y que el título de esposo vuestro es una gloria, una felicidad que yo preferiría al destino de los más grandes príncipes de la Tierra… Sí, señora; la aventura de poseeros es, a mis ojos, la más bella de todas las fortunas; en ella cifro toda mi ambición. Nada hay que no sea capaz de hacer por tan preciada conquista; y los más poderosos obstáculos… 

HARPAGÓN. Poco a poco, hijo mío, por favor. 

CLEANTO. Es un cumplido que hago a esta señora en nombre vuestro. 

Fragmento de ‘Julio César’, de Shakespeare

Amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención. Vengo a sepultar a César, no a ensalzarle El mal que los hombres hacen les sobrevive; el bien es a menudo enterrado con sus huesos. Sea también así con César. El noble Bruto os ha dicho que César era un ambicioso. Si tal ha sido, su falta fue muy grave, y la habrá pagado terriblemente. Ahora, con permiso de Bruto y los demás, porque Bruto es un hombre honorable, y honorables son todos aquellos, todos, vengo a hablar en el funeral de César. Amigo mío era, leal, justo para mí, pero Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honorable. Muchos cautivos trajo a Roma y con sus rescates llenó las arcas públicas. ¿Pareció esto ambicioso en César? Las lágrimas de los pobres hacían llorar a César, y la ambición debería ser de índole más dura. Si embargo, Bruto dice que era ambicioso, y Bruto es un hombre honorable. Todos habéis visto cómo en las fiesta lupercaliale presenté tres veces una corona real, y cómo la rechazó tres veces. ¿Era esto ambición? Sin embargo, Bruto dice que era ambicioso, y por cierto que él es un hombre honorable. No hablo para reprobar lo que habló Bruto, pero estoy aquí para decir lo que sé.

(Shakespeare,Julio César)

El macroacto de habla

Teun van Dijk propone ampliar el estudio de la teoría de los actos de habla al ámbito textual. Con su noción de macroacto de habla, van Dijk hace que la secuencia de actos de habla pueda englobarse en un acto de habla superior, que es el llamado macroacto de habla (van Dijk, 1988):

  • “Como las oraciones, los actos de habla rara vez ocurren aisladamente: es más frecuente que realicemos secuencias completas de actos de habla”.
  • “puede que ciertos actos de habla no sean adecuados por separado, sino únicamente en relación a la adecuación de otros actos de habla de la secuencia o del ‘macroacto de habla’”.
  • “un macroacto de habla es un acto de habla que resulta de la realización de una secuencia de actos de habla lineal­mente conectados”.

Objeciones a la teoría de los actos de habla

Se han puesto algunas objeciones a la teoría de los actos de habla:

  • En su estado original, la teoría de los actos de habla estaba centrada exclusivamente en el nivel oracional sin atender al nivel textual.
  • Los actos de habla tenían en cuenta únicamente un tipo de comunicación acústica y momentánea.
  • No abordaban una teoría de la interacción comunicativa ni daban cuenta de la realidad total de la comunicación lingüística al ceñirse a un determinado tipo de expresiones.
  • Se aplicaban a contextos verbales demasiado simples.
  • Había una tendencia a la fragmentación excesiva de la realidad lingüística: «La teoría de los actos de habla no debe inducir a la lingüística a empaquetar la realidad en cajitas.» (Weinrich, 1981).