Características del concepto de cultura

Rasgos comunes que definen el concepto de cultura:

  • Es arbitraria. Aunque existen elementos universales en todas las culturas, cada cultura tiene su propio modelo de comportamiento cultural.
  • La cultura es un sistema compartido por un grupo de personas.
  • Se compone de categorías que ayudan a sus miembros a clasificar la realidad de una manera determinada.
  • Es un comportamiento adquirido por los miembros de una cultura y por el cual se rigen.
  • Los comportamientos adquiridos tienen una fijación y persistencia especiales que moldean nuestra vida y que están anclados ya en nuestros comportamientos y nuestras costumbres.
  • La cultura es una realidad viva y cambia continuamente.
  • La cultura es opaca. La parte de la cultura que podemos percibir es mucho menor que la parte que no percibimos. La mayor parte de la cultura se ha asimilado de manera implícita y, por lo tanto, a una persona ajena a esta cultura le resulta difícil acceder a algunos elementos claves para comprenderla.

Para saber más:

  • Fernández-Conde Roríguez, M. (2005). La enseñanza de la cultura en la clase de español de los negocios. Madrid: Arco Libros.

Los culturemas y las manifestaciones culturales

Este apartado ha sido modificado, tanto desde el punto de vista de su estructura como de los contenidos. Además, se han añadido aspectos nuevos. Por lo tanto, para citas o referencias, la fecha adecuada es el 22 de enero de 2026.

El estudio del componente sociocultural en la enseñanza del español como lengua extranjera exige herramientas que permitan describir, analizar e interpretar la cultura de manera sistemática, evitando tanto la acumulación de datos anecdóticos como las generalizaciones simplificadoras. En este contexto, el concepto de culturema y su articulación con las distintas manifestaciones culturales ofrecen un marco especialmente eficaz para comprender cómo se organiza, se percibe y se transmite la cultura en interacción.

Este apartado presenta el modelo de los culturemas desarrollado por Fernando Poyatos, que concibe la cultura como un entramado de hábitos, prácticas y significados compartidos, inseparable de los procesos comunicativos. A partir de este enfoque, se propone una progresión analítica que va desde las primeras impresiones culturales —más visibles y accesibles— hasta los niveles más profundos, donde intervienen valores, creencias, percepciones sensoriales e interpretaciones implícitas. Esta progresión resulta particularmente útil en la enseñanza de ELE, ya que se ajusta al modo en que los aprendientes entran en contacto con una cultura distinta y construyen progresivamente su comprensión.

Junto al análisis de los culturemas, el apartado incorpora el concepto de manifestaciones culturales, entendidas como prácticas complejas en las que convergen múltiples culturemas y que permiten observar la cultura “en acción”. La combinación de ambos enfoques facilita una visión integrada del hecho cultural, conectando unidades de análisis más precisas con expresiones culturales amplias y reconocibles.

El objetivo último no es solo describir la cultura, sino dotar al futuro docente de ELE de criterios y herramientas para interpretar comportamientos, explicar diferencias culturales, anticipar posibles malentendidos y diseñar propuestas didácticas fundamentadas. Desde esta perspectiva, los culturemas y las manifestaciones culturales se convierten en instrumentos clave para el desarrollo de la competencia sociocultural e intercultural.

LOS CULTUREMAS

Para Fernando Poyatos, la cultura es el conjunto de hábitos —biológicos y aprendidos— que comparten los miembros de un grupo que vive en un espacio concreto. Esta concepción parte de una idea clave: no hay cultura sin comunicación. Los intercambios comunicativos permiten transmitir creencias, valores, modos de actuar y de interpretar el mundo.

Esta estrecha relación entre cultura y comunicación implica distinguir dos grandes formas de transmisión cultural:

A. Interacción

Corresponde a las formas de comunicación generadas en la relación social directa. Su modalidad más compleja es la comunicación cara a cara, que integra tres ámbitos simultáneos:

  • Comunicación vocal verbal: lenguaje y estructuras lingüísticas.
  • Comunicación vocal no verbal (paralenguaje): entonación, ritmo, volumen, pausas…
  • Comunicación no vocal y no verbal: kinésica, proxémica y otros sistemas corporales.

B. No interacción

Incluye la información transmitida de forma codificada a través de actividades físicas o intelectuales, que pueden dirigirse a uno o varios individuos.

Tiene dos formas destacadas:

  • Comunicación objetual: objetos materiales propios o universales (vestimenta, utensilios, arquitectura), que condicionan o acompañan la interacción.
  • Medio ambiente construido o modificado: calles, viviendas, espacios públicos; todos ellos influyen en la conducta cultural.

El estudio de estos fenómenos revela dos tipos de hábitos:

  • Hábitos heredados o genéticos
  • Hábitos aprendidos o culturales, que constituyen el núcleo dinámico de cada cultura y pueden cambiar, transformarse o desaparecer.

EL CONCEPTO DE CULTUREMA

Poyatos define el culturema como una unidad portadora de significado cultural, perceptible mediante signos sensibles (lo que vemos, oímos, olemos…) o inteligibles (lo que interpretamos). Son fragmentos de actividad —o de no actividad— con valor simbólico, que pueden dividirse en unidades menores o integrarse en unidades mayores.

Es muy importante tener en cuenta que el uso de culturemas se manifiesta en aspectos tan diversos como las unidades fraseológicas, las bromas y el humor, la religión, el folcrore, las prácticas rituales… Es necesario comprender bien estos aspectos para no originar una comunicación fallida, un maltentendido o una interferencia de orden pragmático.

NIVELES O FASES DEL CULTUREMA

Poyatos propone una progresión desde lo más superficial (primeras impresiones) hasta lo más profundo (valores y sentidos). Esta estructura es muy útil para la enseñanza de ELE.

Nivel 1. Culturemas básicos

Son los que proporcionan las primeras impresiones al entrar en contacto con una cultura.

Se organizan en dos ámbitos:

  • Urbano
  • Rural

Cada uno con dos dominios:

  • Exterior: lo visible para cualquier visitante.
  • Interior: lo que se descubre accediendo a espacios privados.

Ejemplos urbanos exteriores:

  • Distribución de calles
  • Carteles, comercios, señales
  • Uso del transporte público
  • Tamaño de coches, ruido ambiental, puestos callejeros

Ejemplo interior:

• Distribución de una vivienda típica, decoración, modo de organización del hogar.

De esta manera, tenemos un ámbito urbano con un dominio interior y otro exterior, y un ámbito rural con un dominio exterior y otro interior.

En este sentido, la manera de estar distribuidas las calles en una ciudad, el modo de viajar en un transporte público, los carteles de las calles y comercios, etc. son aspectos que se refieren a los culturemas urbanos.

Nivel 2. Culturemas primarios

Aquí la percepción cultural es más compleja. Los ámbitos urbano y rural, y los dominios exterior e interior, se dividen en:

  • Ambientales (entornos)
  • Conductuales (comportamientos de las personas)

El aprendiz ya identifica patrones culturales mediante observación sistemática.

Ejemplos:

  • Comportamiento en transporte público (metro, autobús, tren)
  • Funcionamiento de escuelas, parques, bares
  • Modos habituales de utilización del espacio

Estos culturemas son el resultado de haber reconocido unos patrones culturales y haberlos podido experimentar por medio de la observación o del aprendizaje sistémico.

Nivel 3. Culturemas secundarios

Los elementos culturales comienzan a interactuar entre sí, revelando relaciones entre espacios, valores y comportamientos.

Ejemplos:

  • Decoración y uso del espacio en bares y restaurantes
  • Comportamientos en el hogar según el momento del día
  • Usos de la calle en celebraciones o festividades
  • Interacción en la playa, escuela o mercado

Aquí no solo observamos ya elementos aislados, sino su relación global.

Nivel 4. Culturemas terciarios

Profundizan en la dimensión sensorial: permiten identificar sistemas culturales y subculturas según el sentido implicado y nuestra manera de percibir.

Ejemplos:

  • Olfativo (urbano exterior): olor de panaderías, mercados, puestos de comida.
  • Acústico (urbano exterior): sirenas, persianas metálicas, volumen de voz.
  • Visual (rural exterior): arquitectura tradicional, entorno agrícola.
  • Cinestésico (urbano interior): forma de moverse, ceder el paso, gestualidad en interiores.

Este cuarto nivel, el de los culturemas terciarios, profundiza en los sentidos humanos. Permite identificar el sistema cultural y la subcultura de la cultura. 

Niveles derivados

A partir de los culturemas terciarios, es posible subdividir aún más y centrarse en manifestaciones concretas:

  • Proxémica
  • Kinésica
  • Cronémica
  • Objetual
  • Vestimentaria
  • Lingüística

Ejemplos de Fernández-Conde:

  • Comportamiento proxémico de un profesor extranjero en India
  • Kinésica durante comidas en tren
  • Comportamiento kinésico de un occidental en un templo hindú

EL FONDO CONDICIONANTE DE LOS CULTUREMAS

En definitiva, hay todo un conjunto de elementos culturales profundos que condicionan (y, por lo tanto, conforman) los culturemas:

  • El estilo cultural general.
  • Las diferencias regionales, subculturales y dialectales.
  • Las relaciones y actitudes interpersonales.
  • Los valores estéticos.
  • El entorno socioeconómico y educativo.
  • Los valores religiosos y los valores morales.
  • Las normas de etiqueta y los buenos modales.
  • Los códigos verbales y no verbales del grupo…

LOS CULTUREMAS Y LA ENSEÑANZA DE LENGUAS EXTRANJERAS

Los culturemas permiten realizar un análisis de una cultura de manera muy sistemática. Este modelo hace posible realizar un análisis sistemático y progresivo de una cultura enmarcando los elementos en el contexto cultural adecuado.

En el caso de la enseñanza y aprendizaje de lenguas extranjeras, permite un análisis intercultural de la cultura de origen y la cultura meta.

Como hemos visto más arriba, el conocimiento de una cultura se realiza de manera paulatina por fases desde nuestros primeros contactos, más superficiales, hasta un conocimiento más profundo y detallado.

Por ello, el primer acercamiento a una cultura es casi impresionista y muy general. Al llegar a una ciudad, por ejemplo, nos permite ver la actividad en las calles, la manera de vestir, los edificios, los medios de locomoción, los establecimientos de comida. Se trata, en este caso, de un culturema básico urbano exterior que podemos observar y detallar aplicado a cada país y cada ciudad que visitamos. En muchas ocasiones, son elementos que ya «conocíamos» antes de visitar una ciudad.

Posteriormente, la diferenciación entre los elementos referentes al comportamiento o al entorno, nos van permitiendo entrar en más detalles. Si nos enfocamos en el entorno de la cultura urbana exterior, empezamos a ver ya ciertos patrones culturales. La manera de concebir el tiempo, los horarios de comidas, las formas de tratamiento, algunas peculiaridades en las comidas…

Siguiendo con este proceso, vamos distinguiendo distintos escenarios, que afectan al entorno o al comportamiento. Por ejemplo, el valor de algunas expresiones como «Vale» en España o «Pura vida» en Costa Rica, la manera de comportarse en la calle o en la playa, al llegar el metro a una estación y entrar en un vagón…

En el siguiente nivel, distinguimos muchos elementos sensoriales (lo que oímos, lo que olemos) y los elementos inteligibles (lo que interpretamos como típico, como elegante…). Comprobamos, por ejemplo, cómo están decoradas las viviendas según el nivel social de sus ocupantes, cómo se interrelacionan las personas en un bar desde el punto de vista proxémico o kinésico.

En ese avance, podemos llegar a detalles como la percepción cultural de un bar típico español desde el punto de vista sensocial. Llegaríamos a ver la kinésica durante una comida en una casa, el tipo de bebidas y de comidas, el uso de los cubiertos… Partiendo de los culturemas sensoriales llegaríamos a interpretar de manera correcta o incorrecta los culturemas inteligibles como las creencias religiosas, la actitud ante las personas mayores, las relaciones familiares, el concepto de tiempo… y un largo etcétera.

El modelo de los culturemas nos sirve para realizar un análisis de la cultura de manera sistemática o para realizar trabajos de campo.

Apoyarse en los culturemas evidencia que no es lo mismo aprender español en Argentina, en México o en España. Y, poniendo el ejemplo de nuestro país, que es muy distinto hacerlo en Burgos, en Santiago de Compostela, en Granada, en Toledo o en Lanzarote.

MANIFESTACIONES CULTURALES

Las manifestaciones culturales son expresiones complejas en las que se combinan múltiples culturemas. No son unidades mínimas, sino prácticas culturales completas con valor simbólico.

Pueden ser (estas enumeraciones esquematizadas han de ser entendidas como ejemplos entre muchas otras posibilidades):

1. Materiales

  • Gastronomía
  • Vestimenta
  • Artesanía
  • Arquitectura
  • Espacios públicos

2. Inmateriales

  • Música, danza, teatro
  • Narraciones orales, refranes, mitos
  • Ritos religiosos o festivos
  • Técnicas y saberes tradicionales

3. Sociales

  • Fiestas populares
  • Celebraciones familiares
  • Romerías, procesiones
  • Normas de convivencia
  • Usos del espacio público

Ejemplos breves:

Existen innumerables manifestaciones que permiten conectar lengua, cultura y competencias interculturales en el aula.

Por poner solamente algunos ejemplos:

  • Flamenco: música, gesto, vestimenta, ritual escénico.
  • Sobremesa: conversación prolongada tras la comida.
  • Tapeo: movilidad, horarios, interacción social.
  • Fiestas locales: Semana Santa, Fallas, San Fermines.
  • Dieta mediterránea: alimentación + socialización + ritual.

Para saber más:

El choque cultural

Los contenido de este bloque se han modificado. Además, se han añadido más explicaciones y ejemplos. Por lo tanto, en las referencias y citas ha de figurar como fecha el 19 de febrero de 2026.

Para estudiar el término «choque cultural», es imprescindible partir de los conceptos de transferencia pragmática e interferencia pragmática.

Cuando las personas interactúan en una cultura distinta a la propia, tienden a aplicar —de manera automática e inconsciente— las normas de cortesía, expectativas comunicativas y patrones interpretativos adquiridos en su cultura de origen. De ahí que interpreten los comportamientos ajenos a partir de sus propias experiencias previas.

Este mecanismo de comparación conduce a una lectura parcial o distorsionada de la cultura meta. Además, suele asentarse en la creencia implícita de que la propia cultura es la que responde a criterios lógicos, racionales o “naturales”. Por eso resulta tan relevante aprender a observar las prácticas culturales de otros grupos desde el punto de vista de sus propios miembros y no solo desde nuestra perspectiva.

Mirar otra cultura bajo el prisma de la cultura propia suele estar fundamentado en la creencia de que nuestra cultura es la única que obedece a criterios lógicos y racionales. Por lo tanto, sería muy beneficioso intentar ver las culturas ajenas bajo el prisma de los nativos de esa cultura.

En este proceso de interpretación cruzada surgen inevitablemente los choques culturales. El contacto con una cultura distinta puede generar desorientación y desencadenar reacciones emocionales o conductuales, tanto individuales como colectivas. En muchos casos, estos choques están relacionados con tabúes, expectativas incumplidas y creencias etnocéntricas, junto con un desconocimiento —o falta de aceptación— de formas diferentes de vivir, pensar o comunicarse.

Los hablantes interpretan su cultura partiendo de sus propias experiencias. Esto les conduce a buscar comparaciones que expliquen los nuevos fenómenos de la cultura meta a partir de los aspectos conocidos y aceptados en la cultura de origen.

CONSECUENCIAS DEL CHOQUE INTERCULTURAL

Impactos negativos:

    • Un cierto nivel de incertidumbre es positivo: despierta curiosidad, predispone a la exploración cultural y motiva al aprendiz a conocer la cultura meta.
    • Sin embargo, cuando la incertidumbre se vuelve excesiva, aparece la ansiedad, que reduce la capacidad interpretativa y provoca que recurramos a generalizaciones o estereotipos.
    • Más graves son los síntomas emocionales o físicos: nostalgia intensa, irritabilidad, cambios en los hábitos alimenticios, desarrollo de prejuicios hacia la cultura de acogida…
  •  

Un conocimiento adecuado —y progresivo— de la cultura meta contribuye a rebajar la ansiedad y favorece una actitud más flexible. Paradójicamente, los choques interculturales bien gestionados pueden tener un efecto positivo: pueden convertirse en oportunidades para desarrollar una disposición abierta hacia otras culturas.

El papel del docente es clave para guiar este proceso y fomentar la competencia sociocultural e intercultural del alumnado.

 

TIPOS DE CHOQUES CULTURALES

Obviamente, no todos los choques culturales son del mismo signo, sino que podemos distinguir diferentes grados.

A. Choques culturales por malentendidos

Son los más frecuentes y suelen deberse a diferencias menores en normas comunicativas, prácticas sociales o expectativas. Suelen resolverse con el contacto, la observación y el aprendizaje de la cultura meta.

B. Choques culturales profundos

Aparecen cuando existen diferencias sustanciales en los valores, creencias o visiones del mundo. Estos choques están vinculados a posturas culturales muy distantes y requieren mayor tiempo de comprensión y reajuste.

C. Tropiezos culturales

Son choques menores, pero significativos, que ocurren cuando falla la comunicación entre personas de distinto trasfondo cultural. También pueden aparecer en textos o discursos donde se incluyen referencias culturales específicas que dificultan la interpretación por parte del aprendiz.

4. Etiqueta

En este ámbito se incluyen los códigos de comportamiento social que regulan cómo actuar en determinados contextos, grupos o clases sociales. La etiqueta permite comprender qué es apropiado en cada situación y facilita la adaptación en la cultura meta.

Para saber más…

El término ‘cultura’ y características del concepto

Esta sección ha sido revisada, ampliada y reestructurada el día 18 de enero de 2026. Para citarla, pues, es necesario hacer referencia de esta fecha.

Al aprender una lengua no solo incorporamos palabras y reglas, sino también formas de mirar el mundo. La cultura explica por qué ciertas prácticas comunicativas tienen sentido: por qué hay sobremesa, cómo se negocian los turnos de palabra, qué implica decir mañanaen distintos contextos.

En la didáctica de ELE, la cultura no es un “extra” decorativo, sino una competencia esencial que orienta el comportamiento comunicativo y evita malentendidos.

EL TÉRMINO CULTURA

Dada la dificultad para definir de forma adecuada el término cultura, se hace necesario realizar un recorrido por las principales definiciones del término desde diferentes perspectivas.

La cultura tiene unos efectos y consecuencias indudables en la enseñanza de una LE/L2.

Existen tantas definiciones de cultura como disciplinas que estudian a los seres humanos. Aunque podamos manejar tantas definiciones de cultura como disciplinas que estudian la especie humana, la mayoría coinciden en considerarla como una serie de habilidades y conocimientos de carácter colectivo, compartidos y organizados con unas reglas comunes.

Nos podemos acercar al término cultura desde tres perspectivas:

Desde el punto de vista etimológico:

La cultura, en su origen, tiene que ver con la labranza de la tierra y luego, por extensión, con el cultivo de la mente y del espíritu.

Desde el punto de vista normativo:

El DLE define el término cultura de la manera que sigue:

  1. Cultivo.
  2. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico.
  3. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.

Y define «cultura popular» como: «Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo».

En consecuencia, según esta definición, podemos deducir que existen, al menos, tres tipos de culturas: una cultura de carácter erudito e individual, una cultura con una vertiente más social y una tercera cultura que aúna el carácter social con el carácter tradicional.

Desde el punto de vista de disciplinas como la antropología, la sociología o la traducción:

Desde un ángulo antropológico, la cultura comprende una serie de símbolos y signos que se aprenden y transmiten socialmente. Desde un ángulo sociológico, la cultura es una construcción del ser humano, un mapa mental con significados y una guía de comportamiento por la que es posible entender nuestro mundo. Al nacer, nuestra comunidad nos proporciona los mecanismos para interpretar la realidad. en este sentido, la cultura define nuestras relaciones con los demás miembros de la sociedad.

Definiciones de cultura de sociológos y antropólogos:

  • Taylor, en 1871: la cultura sería «aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres, y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre».
  • Goodenough, en 1957: «La cultura de una sociedad consiste en todo aquello que es necesario conocer o creer para actuar de una manera aceptable para sus miembros. La cultura no es un fenómeno material; no consiste en cosas, personas, comportamientos o emociones. Es, más bien, una organización de estas cosas. Son las formas que las cosas adoptan en la mente de las personas, sus modelos para percibir, relacionar e interpretar de otro modo estas cosas».
  • Geertz (1973): la cultura como red de significados. Geertz entiende la cultura como un sistema simbólico: un conjunto de significados compartidos que permite a las personas interpretar su experiencia y orientar su conducta. No se trata solo de observar comportamientos, sino de comprender qué significan para quienes los realizan. Para ello propone la descripción densa, es decir, analizar no solo lo que se hace, sino el sentido que ese acto tiene dentro de una comunidad. Un ejemplo típico es el guiño: no basta describir el movimiento del párpado; su significado depende del contexto y puede expresar complicidad, ironía o coqueteo. Entenderlo implica conocer el código cultural.
  • La cultura tiene que ver, por lo tanto, con un sistema de ideas, creencias y formas de desarrollo que se crean y transmiten dentro de una sociedad. Conocer los elementos que forman parte de un sistema cultural facilita de manera evidente la comunicación entre dos interlocutores.

Autor

Idea clave

Implicación para ELE

Tylor (1871)

La cultura es un conjunto de prácticas visibles

Ayuda a decidir qué elementos culturales enseñar (fiestas, horarios, costumbres)

Goodenough (1957)

La cultura son las reglas para comportarse

Permite enseñar cómo actuar (tú/usted, cortesía, interacción)

Geertz (1973)

La cultura es una red de significados

Ayuda a explicar por qué ciertas prácticas tienen sentido (sobremesa, horarios)

Pilares básicos del concepto de cultura:

El concepto de cultura se entiende mejor si se organiza en tres pilares que conectan lo visible con lo profundo y con la práctica cotidiana.

1. Productos

Son las manifestaciones externas que una comunidad crea y reconoce.

  • Qué incluye: literatura, cine, música, folclore, arte, arquitectura, gastronomía, celebraciones públicas.
  • Para ELE: aportan contexto y referentes que facilitan la comprensión de textos y conversaciones.
  • Ejemplos: Don Quijote, cine de Almodóvar, tapas, fallas de Valencia.

2. Valores

Son las creencias e ideas que sostienen la vida social y dan sentido a lo que se hace.

  • Qué incluye: concepciones sobre familia, trabajo, tiempo, autoridad; instituciones y normas colectivas.
  • Para ELE: explican por qué ciertas prácticas son adecuadas y otras no, y permiten anticipar malentendidos interculturales.
  • Ejemplos: importancia de la sobremesa, visión flexible del tiempo social, valor de la cercanía en el trato.

3. Comportamientos

Son las acciones habituales que expresan valores en la vida diaria.

  • Qué incluye: saludos, tratamiento de tú/usted, horarios, rituales sociales, vestimenta, proxémica, hábitos alimentarios
  • Para ELE: guían cómo actuar en situaciones reales y evitan choques pragmáticos
  • ejemplos: dos besos en el saludo, cenar tarde, mantener poca distancia interpersonal entre amigos

En resumen, los productos muestran la cultura, los valores la justifican y los comportamientos la ponen en práctica. Trabajar estos tres planos en ELE ayuda a pasar de “saber sobre” la cultura a saber actuar e interpretar en contextos reales.

Características del concepto de cultura

Rasgos comunes que definen el concepto de cultura:

A) Naturaleza

  • Simbólica: se expresa mediante símbolos y significados compartidos.
    Ejemplos: banderas y himnos; gestos como el pulgar arriba; expresiones idiomáticas (vale¡qué va!).
  • Arbitraria: las normas no son “naturales”, sino convencionales y varían entre comunidades.
    Ejemplos: horarios de comidas tardíos en España frente a otros países; costumbre de besos en saludos; normas sobre calzado dentro de casa.
  • Sistémica: sus partes están interrelacionadas; cambiar una afecta a las demás.
    Ejemplos: Incorporación masiva de la mujer al trabajo → ajuste de horarios, cuidado compartido, nuevas formas de ocio.

B) Transmisión

  • Compartida: ss un sistema común que identifica a un grupo.
    Ejemplos: calendarios festivos; referencias mediáticas comunes; rutinas escolares.
  • Aprendida: Se adquiere por socialización, no por herencia biológica.
    Ejemplos: fórmulas de cortesía, turnos de palabra, cuándo usar tú/usted.

C) Funcionamiento

  • Categoriza la realidad: orienta cómo clasificamos y entendemos el mundo.
    Ejemplos: conceptos de “puntualidad”, “espacio personal” o “éxito” según contextos culturales.
  • Opaca para los Propios miembros: muchas reglas son implícitas y pasan inadvertidas.
    Ejemplos: interpretar la ironía; saber cuándo “no hace falta” decir gracias; leer el tono de un ya te llamaré.
  • Selectiva: unos rasgos se transmiten con fuerza y otros se pierden.
    Ejemplos: desuso de ciertas fórmulas de tratamiento; permanencia de la sobremesa; adaptación de recetas tradicionales.

D) Dinámica

  • Cambia con el tiempo: es una realidad viva que se transforma con lo social y lo tecnológico.
    Ejemplos: digitalización de trámites; nuevas formas de cortesía en chats; cambios en ocio juvenil.
  • Persistente: a la vez, algunos elementos se fijan y perduran.
    Ejemplos: Rituales familiares; celebraciones locales; patrimonios culinarios.

E) Diversidad

  • Heterogénea: no es monolítica; existen variaciones regionales, generacionales y sociales.
    Ejemplos: diferencias entre España e Hispanoamérica; registros juveniles vs. formales; usos locales de léxico (coche/auto/carro).

En suma, cultura es un sistema simbólico, compartido y aprendido, que organiza la realidad con reglas en gran parte implícitas; cambia con el tiempo, mantiene elementos persistentes y presenta diversidad interna. Estos rasgos explican por qué, en ELE, no basta con conocer datos: hay que interpretar significados, saber actuar en contextos reales y mediar entre culturas.

Universalismo y relativismo cultural aplicados a ELE


El componente sociocultural en ELE implica no solo presentar información sobre la cultura meta, sino también ayudar al alumnado a comprender cómo interpretamos las prácticas culturales y qué modelos utilizamos para explicar la diversidad humana. En este debate, dos enfoques teóricos han marcado la reflexión sobre la cultura: el universalismo y el relativismo cultural. Ambos resultan útiles para el docente, siempre que se integren de forma equilibrada y crítica.

Universalismo cultural: lo común como base para la comprensión

El universalismo sostiene que, más allá de la diversidad de manifestaciones culturales, existen principios, necesidades y funciones humanas compartidas. Estas estructuras comunes permiten establecer puentes de comprensión entre distintas comunidades y facilitan que el aprendiz pueda relacionar sus propios esquemas culturales con los de la lengua meta.

En el ámbito de ELE, este enfoque ayuda a:

  • Identificar funciones comunicativas presentes en todas las culturas (por ejemplo, saludar, despedirse, expresar agradecimiento o gestionar el desacuerdo) y utilizarlas como punto de entrada.
  • Mostrar que la cultura meta no es radicalmente ajena, sino una variación sobre patrones humanos universales.
  • Reducir visiones esencialistas que conciben las culturas como entidades fijas, totalmente diferenciadas y sin espacios de contacto.

En definitiva, el universalismo facilita una primera aproximación que da seguridad al aprendiz y le permite reconocer continuidades entre su experiencia y las prácticas de la comunidad hispanohablante.

Relativismo cultural: comprender desde el marco interno

El relativismo cultural parte de una premisa complementaria: cada práctica, norma o valor solo puede entenderse plenamente desde los significados y lógicas internas de la cultura que los genera. Lo que desde fuera puede parecer extraño o incluso inapropiado adquiere coherencia cuando se interpreta desde los criterios propios de esa comunidad.

Aplicado a ELE, este enfoque recuerda que:

  • Las categorías de “correcto” o “incorrecto” carecen de sentido fuera de un contexto cultural específico; lo relevante es la adecuación a la situación comunicativa.
  • Dimensiones como la cortesía, el uso del humor, los gestos, la distancia interpersonal o la gestión del silencio varían de manera significativa entre culturas.
  • El docente debe evitar lecturas etnocéntricas y fomentar explicaciones contextualizadas, que permitan al alumnado comprender por qué una comunidad actúa y comunica de determinadas maneras.

El relativismo favorece una actitud abierta, atenta a la diversidad y capaz de descentrarse para interpretar prácticas que no coinciden con el propio marco cultural.

Hacia una articulación equilibrada en el aula de ELE

La enseñanza sociocultural eficaz requiere integrar ambos enfoques. Ni el universalismo ni el relativismo, tomados de forma aislada, bastan para comprender la complejidad cultural. La práctica docente se beneficia de una posición intermedia, que combina:

  • Punto de partida compartido: los elementos universales ayudan a activar conocimientos previos y a disminuir la sensación de extrañeza.
  • Profundización contextualizada: las particularidades culturales se analizan a la luz de los valores, normas y prácticas propias de la comunidad hispanohablante.
  • Desarrollo de una actitud intercultural: el alumnado aprende a comparar, a empatizar y a mantener una distancia crítica que le permita interpretar y actuar en situaciones reales.

El objetivo final es que los estudiantes construyan una competencia intercultural robusta, capaz de conciliar la identificación de afinidades humanas con la valoración informada de la diversidad cultural. En ese equilibrio se sitúa el verdadero aprendizaje sociocultural en ELE.

Para saber más…

  • Cruz Pérez, M. A., Ortiz Erazo, M. D., Yantalema Morocho, F., & Orozco Barreno, P. C. (2018). Relativismo cultural, etnocentrismo e interculturalidad en la educación y la sociedad en generalAcademo: Revista de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, 5(2), julio-diciembre.
  • https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6566331.pdf
  • Jiménez-Ramírez, J. (2018). La enseñanza de cultura. Madrid: Arco Libros.
  • Jiménez-Ramírez, J. (2019). Cultura e interculturalidad (Culture and intercultural commnucation). En J. Muñoz-Basols, E. Gironzetti, & M. Lacorte (Eds.), The Routledge Handbook of Spanish Language Teaching (pp. 243–257). Abingdon, Oxon: Routledge.
  • Martínez-Atienza de Dios, M., & Zamorano Aguilar, A. (Eds.). (2018). Teoría y metodología para la enseñanza de ELE. 3: Programación y diseño de unidades didácticas. Madrid: enClave-ELE.

Bibliografía

Bibliografía de la asignatura «El componente sociocultural en la enseñanza del español como lengua extranjera»:

Documentos esenciales para ELE

Bibliografía básica

  • Alonso Belmonte, I., y Fernández Agüero, M. (2013). Enseñar la competencia intercultural. En L. Ruiz de Zarobe & Y. Ruiz de Zarobe (Eds.), Enseñar hoy una lengua extranjera (pp. 184-225). Portal Editions.
  • Cestero, A. M. (2015). La comunicación no verbal. Propuestas metodológicas para su estudioLinred: Lingüística En La Red, (13), 7.
  • Cestero, A. M. (2014). Comunicación no verbal y comunicación eficazEstudios de Lingüística, (28), 125–150.
  • Cestero, A. M. (1999). Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas extranjeras. Madrid: Arco Libros.
  • Cestero, A. M. (2018). Nonverbal Communication in L2 Spanish Teaching. In D. Dumitrescu & P. L. Andueza (Eds.), L2 Spanish Pragmatics. From Research to Teaching. London-New York: Routledge.
  • Corti, A. (2019). La construcción de la cultura en el español como lengua extranjera (ELE). Waxman.
  • Fernández-Conde Roríguez, M. (2005). La enseñanza de la cultura en la clase de español de los negocios. Madrid: Arco Libros.
  • Guillén Díaz, C. (2004). Los contenidos culturales. En J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (Eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE) (pp. 835–851). Madrid: SGEL.
  • Iglesias Casal, I., & Ramos Méndez, C. (2020). Intercultural communicative competence in L2 Spanish: theory, practice and teacher training / La competencia comunicativa intercultural en español LE/L2: teoría, práctica y formación del profesorado. Journal of Spanish Language Teaching7(2).
  • Jiménez-Ramírez, J. (2018). La enseñanza de cultura. Madrid: Arco Libros.
  • Jiménez-Ramírez, J. (2019). Cultura e interculturalidad (Culture and intercultural commnucation). En J. Muñoz-Basols, E. Gironzetti, & M. Lacorte (Eds.), The Routledge Handbook of Spanish Language Teaching (pp. 243–257). Abingdon, Oxon: Routledge.
  • Luque Nadal, L. (2009). Los culturemas : ¿unidades lingüísticas, ideológicas o culturales? Language Design : Journal of Theoretical and Experimental Linguistics, Special Issue11, 93–12.
  • Martínez-Atianza de Dios, M., & Zamorano Aguilar, A. (Eds.). (2018). Teoría y metodología para la enseñanza de ELE. 3: Programación y diseño de unidades didácticas. Madrid: enClave-ELE.
  • Meyer, E. (2022). El mapa cultural. Las 8 escalas de nuestras barreras culturales y cómo sortearlas. Península.
  • Miquel, L. (2004). La subcompetencia sociocultural. In J. Sánchez Lobato & I. Santos Gargallo (eds.), Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/ lengua extranjera (LE) (pp. 511–531). Madrid.
  • Miquel López, L., & Sans, N. (2004). El componente cultural : un ingrediente más en las clases de lenguaRedELE : Revista Electrónica de Didáctica Español Lengua Extranjera0, 1–13.
  • Negueruela-Azarola, E., García, P., & Escandón, A. (2024). Teoría sociocultural y español LE/L2. Routledge.
  • Pérez Escudero, M. (2019). La comunicación no verbal en la interacción digital y su aplicación a la enseñanza de español como lengua extranjera (ELE)ELE En Red. Serie de Monografías y Materiales Para La Enseñanza de ELE. La Comunicación No Verbal En La Interacción Digital y Su Aplicación a La Enseñanza de ELE13.
  • Poyatos, F. (2017). La comunicación no verbal en la enseñanza integral del español como lengua extranjeraE-Eleando1 (monográ. Retrieved from
  • Santamaría Martínez, R. (2010). La competencia sociocultural en el aula de español L2/LE: una propuesta didáctica. Madrid: ASELE (Colección Monografías). Retrieved from https://sede.educacion.gob.es/publiventa/PdfServlet?pdf=VP15141.pdf&area=E

Bibliografía adicional

  • Galindo Merino, M. del M. (2005). La importancia de la competencia sociocultural en el aprendizaje de segundas lenguas. Interlingüística16(1), 431–441.
  • León Abío, P., & Gil Bürmann, M. (1998). El componente cultural en los manuales de E/LE. REALE: Revista de Estudios de Adquisición de La Lengua Española, (9), 87–106. Retrieved from https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=178594&orden=412099&info=link
  • González Plasencia, Y. (2019). Comunicación intercultural en la enseñanza de lenguas extranjeras. Bern, Switzerland: Peter Lang.
  • Martínez-Atianza de Dios, M., & Zamorano Aguilar, A. (Eds.). (2018). Teoría y metodología para la enseñanza de ELE. 3: Programación y diseño de unidades didácticas. Madrid: enClave-ELE.
  • Poyatos, F. (2003). La comunicación no verbal algunas de sus perspectivas de estudio e investigación. Revista de Investigación Lingüística6(2), 67–84. Retrieved from https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=933825&orden=29581&info=link
  • Poyatos, F. (2013). La comunicación no verbal como asignatura en Filologías Clásicas y Modernas. Didáctica ( Lengua y Literatura ), (25), 231–257. Retrieved from http://revistas.ucm.es/index.php/DIDA/article/view/42244/40218
  • Valle Revuelta, S. del. (2015). Desarrollo de las competencias sociocultural y pragmática en español a través de programas televisivos. Estudios Humanísticos. Filología37, 125–136. Retrieved from https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5290428.pdf.

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Tutorías – Curso 2020-2021

Salvavidas, by Fernando Álvarez del Vayo

La tutorías son un elemento fundamental del proceso de enseñanza-aprendizaje. ¡Aprovéchalas!

Tutorías presenciales

En el despacho 1028 de la Facultad de Humanidades y Comunicación (Hospital Militar), en el siguiente horario:

Segundo semestre
Martes 11.30 a 12.30

Es recomendable que solicites cita previamente. De esta manera, no tendrás que esperar y evitamos que tu visita coincida con alguna reunión o cualquier otro imprevisto.

Para ello, puedes solicitar la hora en cualquier momento en el que nos veamos personalmente, a través del correo electrónico (rurbina@ubu.es), o a través del formulario de esta web.

Tutorías virtuales

Hay momentos en los que quizás necesites resolver dudas, pero las tutorías presenciales no se ajustan bien a tus horarios. Obviamente, estas son indispensables en los alumnos que estudian el grado en su modalidad virtual.

Para dudas que requieran una explicación detallada, puedes mandarme un correo electrónico: rurbina@ubu.es.

También puedes ponerte en contacto conmigo, previa cita, en la aplicación de Skype Empresarial que tenemos en la plataforma de la UBU. Es parecido a Skype, pero tiene muchas ventajas de las que podemos aprovecharnos. Si no lo has instalado o no lo has utilizado nunca, puedes seguir este tutorial (las capturas de pantalla son de la versión para Mac, pero puedes seguir el proceso en un PC de manera sencilla).

(Es conveniente que sepas que, además de atender gustosamente tus dudas, tengo que comer, dormir, así como atender a otro tipo de necesidades básicas. Por lo tanto, no podré estar pendiente de tus dudas las 24 horas del día, los 7 días de la semana, durante los 365 –o 366– días del año. Espero que lo comprendas. Eso sí, lo más probable es que obtengas una respuesta antes de 48 horas).

Pragmática – Página de descargas

TRABAJOS GENERALES SOBRE PRAGMÁTICA

  • Graciela Reyes: El abecé de la pragmática, Madrid, Arco, 2003.
  • Graciela Reyes, Elisa Baena y Eduardo Urios: Ejercicios de pragmática I y II, Madrid, Arco, 2005.
  • M.ª Victoria Escandell:  Introducción a la Pragmática, Barcelona, Ariel, 2006 (2.ª ed.).
  • Stephen C. Levinson: Pragmática, Barcelona, Teide, 1989.
  • Salvador Gutiérrez Ordóñez: De pragmática y semántica, Madrid, Arco, 2002.
  • M.ª Teresa Julio y Ricardo Muñoz (comps.): Textos clásicos de pragmática, Madrid, Arco, 1998.
  • José Portolés: Pragmática para hispanistas, Madrid, Síntesis, 2005.

A. LA PRAGMÁTICA. ORIGEN HISTÓRICO Y DESARROLLO

B. FUNDAMENTOS DE PRAGMÁTICA

1. Competencia lingüística, competencia pragmática y competencia comunicativa
2. Los valores pragmáticos de los deícticos y las interrogaciones
3. Enunciados constativos y performativos
4. La teoría de los actos de habla
5. Principio de cooperación, presuposiciones e implicaturas
  • Presentación de clase.
  • H. P. Grice: «Presuposición e implicatura conversacional», en M.ª Teresa Julio y Ricardo Muñoz (comps.), Textos clásicos de pragmática, Madrid, Arco, 1998, pp. 105-124.
  • Francisco Yus Ramos: Cooperación y relevancia. Dos aproximaciones pragmáticas a la interpretación, Alicante, Universidad de Alicante, 2003.
  • Stephen C. Levinson: «Implicatura conversacional», en Pragmática, Barcelona, Teide, 1989,  pp. 89-157.
  • Stephen C. Levinson: «La presuposición», en Pragmática, Barcelona, Teide, 1989,  pp. 159-215.
  • Francisco José Sánchez Gracia: Pragmática de los titulares políticos. Las estrategias implícitas de persuasión ideológica, Madrid, Visor Libros, 2010.
6. El principio de relevancia
7. La (des)cortesía verbal
  • Presentación de clase.
  • Carolina Fuentes Rodríguez: La gramática de la cortesía en español/LE, Madrid, Arco, 2010.
  • Henk Haverkate: La cortesía verbal. Estudio pragmalingüístico, Madrid, Gredos, 1994.
  • Dolores Bravo y Antonio Briz (eds.): Pragmática sociocultural: estudios sobre el discurso de cortesía en español, Barcelona, Ariel, 2004.
  • Catalina Fuentes Rodríguez y Esperanza Alcaide Lara: (Des)cortesía, agresividad y violencia verbal en la sociedad actual, Universidad Internacional de Andalucía, 2008.
  • Marta Albelda Marco y M.ª Jesús Barros García: La cortesía en la comunicación, Madrid, Arco, 2013.
  • Catalina Fuentes Rodríguez y Ester Brenes Peña: Comentarios de textos corteses y descorteses, Madrid, Arco, 2013.
8. Pragmática y argumentación
  • Presentación de clase.
  • Chaïm Perelman y Lucie Olbrechts-Tyteca: Tratado de la argumentación. La nueva retórica, Gredos, Madrid, 1989.

C. Desarrollos y aplicaciones de la pragmática

1. Pragmática de la ironía y del humor

2. Pragmática de los textos periodísticos

3. Pragmática de la publicidad