Comunicación no verbal y enseñanza de LE/L2

En apartados anteriores, se ha visto de manera razonada la necesidad de incluir la comunicación no verbal en los sistemas de enseñanza y aprendizaje de las lenguas extranjeras.

Es necesario, en primer lugar, realizar inventarios de los signos no verbales, llevar a cabo estudios interculturales para seleccionar los elementos particulares de cada cultura. Una vez tenemos ese inventario y esa selección, podemos ir integrando al currículo y al aula los elementos no verbales de manera progresiva.

Un buen punto de partida es asociar los signos a sus usos principales: signos no verbales con usos sociales, signos no verbales empleados para estructurar el discurso y usos no verbales con usos comunicativos. A continuación, quedaría estudiarlos según su valor o el significado de su equivalente verbal.

Recopilación del material

Ana María Cestero, cuyos planteamientos estamos siguiendo de manera continua en la elaboración de estos apartados, aconseja seguir cuatro procedimientos de recopilación del material empleados de manera sucesiva.

  1. Introspección. El investigador debe ser la primera fuente para recopilar el material no verbal. De este modo, el primer inventario de signos no verbales con su correspondiente descripción se puede obtener partiendo de la observación persona.
  2. Observación directa. A continuación, el investigador observará de manera activa la manera en la que otros miembros de la comunidad emplean los signos recogidos en el repertorio obtenido por introspección.
  3. Realización de encuestas. Como ocurre en los sistemas verbales, los signos de los sistemas de comunicación no verbal varían según las características sociales y el origen geográfico de las personas que lo emplean, así como las situaciones en las que se utilizan. Para verificar estas variaciones y realizar una generalización, se hace necesario realizar encuestas para controlar variables como el sexo, la edad, el nivel de educación, la procedencia de la persona y el contexto de uso. La encuesta debe registrarse usando una metodología multimodal (un texto acompañado de una imagen, una fotografía, un vídeo…).
  4. Programas de televisión y vídeos de internet, prensa, literatura y medios de comunicación generales, redes sociales… La fase final abarca la revisión del uso de estos signos en los medios indicados. Podemos encontrar aquí gran variedad de usos diferentes que resultarán muy útiles para completar los datos recogidos previamente.
  5. Y,4 programas de televisión, prensa, literatura y medios de comunicación en general. La fase final  de la colección de material debe consistir en una revisión del uso de los signos que estamos estudiando en programas de televisión populares, ilustraciones o entrevistas periodísticas, entre paréntesis o notas del autor en obras de literatura, y así sucesivamente, ya que se trata de diferentes medios en los que podemos encontrar una gran variedad de usos y diferentes personas que serán de utilidad para llevar a cabo, una vez más, los datos recogidos previamente.

Análisis del material

El análisis del material se realiza de forma progresiva, tal y como hemos apuntado. Una vez recopilados los datos (o de manera simultánea), es preciso ir realizando una clasificación de los elementos estudiados, de sus usos más habituales, de las variaciones sociales, geográficas y situacionales…

Se aconseja realizar un análisis cuantitativos de los signos no verbales para verificar sus frecuencias, si su uso esta generalizado y poder seleccionar las variantes más representativas.

Presentación de resultados

El resultado se presenta en forma de inventario presentado de una manera clara y sistemática y con las relaciones pertinentes entre dichos elementos.

En los inventarios destinados a la enseñanza de una LE/L2, es conveniente que los signos paralingüísticos, kinésicos, proxémicos y cronémicos aparezcan juntos, dado que se aplicarán en función con las funciones comunicativas básicas y englobados en grupos de signos que tengan la misma función.

En España se han ido realizando ya estudios comparativos con otros países que aportan información muy interesante en lo que respecta a las diferencias en la comunicación verbal entre España y otras culturas. Es buena idea dedicar proyectos de TFG y TFM a este cometido.

En los trabajos de Ana Cestero pueden encontrarse las referencias a algunos de estos estudios.

Clasificación

El material existente y el que se genere a partir de las iniciativas que estamos comentando será la base para la inclusión sistemática de la comunicación no verbal en el currículo de las LE/L2.

Siempre es necesario ordenar los elementos en niveles, de acuerdo a su mayor a menor funcionalidad, su mayor o menor frecuencia y, por último la dificultad que su producción lleva aparejada.

  • Noveles A1 y A2. Hay que incluir los signos que se pueden utilizar con signos légicos en lugar de ciertas construcciones lingüísticas simples de usos frecuentes, así como los correspondientes a construcciones no verbales de algunas expresiones y conectores deícticos y aquellos sonidos fisiológicos o emocionales (risas, llanto, tos, carraspeo, etc.).
  • Niveles B1 y B2. El repertorio básico anterior se ampliará para trabajar con frases con marcadores frecuentes. También se pueden incluir cualidades y modificadores fónicos, más sonidos fisiológicos y emocionales.
  • Niveles C1 y C2. El repertorio se amplía con repertorio de expresiones globales, marcadores, cualidades, modificadores fonéticos, sonidos fisiológicos.

Integración en el aula

Tomando en consideración todo lo anterior, comprobamos que la incorporación de los signos no verbales al aula no sería problemática, puesto que puede ir acompañada de la información lingüística, pragmática y conversacional.

Por ejemplo, puede comprobarse lo fácil que resulta acompañar todos los elementos en las fórmulas de saludo: besos, apretones de manos, abrazos… También e la organización del discurso.

Los pasos para su integración podrían ser:

  1. Presentación explícita o implícita de los signos no verbales. Esta presentación ha de ser clara y precisa. Los aprendices tienen que haber aprendido su utilidad y han de ser capaces de reproducir estos signos.
  2. Llevar a cabo actividades encaminadas al aprendizaje de estos signos no verbales de manera individual o en pequeños grupos.
  3. Reforzar el aprendizaje de los signos no verbales en parejas y grupos pequeños.
  4. Adquisición de signos no verbales partiendo de actividades abiertas para que los aprendices practiquen lo aprendido en interacciones lo más naturales y espontáneas posible.

Es importante volver a subrayar que estas actividades pueden integrarse con contenidos léxicos y gramaticales, sobre todo en los pasos 3 y 4.

El docente puede producirlos, pero también puede emplearse material audiovisual, en el que los elementos quedan perfectamente contextualizados.

En cuanto a las actividades, el juego de roles, la conversación, los discursos no verbales, la invención de historias, la creación de ilustraciones pueden ser también muy útiles. También pueden aportar muchos aspectos interesantes la realización de juegos.

Comunicación no verbal e interacción cultural aplicada a la enseñanza de lenguas extranjeras

Como hemos ido viendo en apartados anteriores, la inclusión de la comunicación no verbal tiene gran rendimiento y productividad en la enseñanza de una LE/L2.

A todas las razones apuntadas, siguiendo lo apuntado en otro apartado, la comunicación no verbal tiene una importancia vital en el fondo básico condicionante de la comunicación (comunicación verbal — paralenguaje — kinésica). Los componentes no verbales son esenciales para desarrollar la fluidez comunicativa de los aprendices y, además, para desarrollar la fluidez cultural. De esta manera, es necesario conseguir de manera complementaria las competencias verbales y no verbales con las competencias culturales.

Aunque hay signos no verbales comunes a todas las culturas, muchos de ellos son específicos de una cultura y una comunidad, por lo que es necesario conocerlos para no caer en errores o interferencias comunicativas.

La incorporación del estudio de los signos no verbales no puede basarse en una enseñanza dispersa, desestructurada y ocasional, sino que ha de programarse de manera específica y pautada.

Sabemos, además, que la adquisición de los signos no verbales no se produce de la misma manera en el aprendizaje de una segunda lengua que en la adquisición de la lengua materna. Los aprendices, al no partir de cero, tienen a transferir los signos de su cultura y la adquisición de los elementos específicos se convierte en una tarea muy complicada.

Por lo tanto, es necesario prestar atención, también, a los sistemas no verbales en el aprendizaje de lenguas extranjeras.

El sistema cronémico

El tiempo y la manera de concebirlo supone también un elemento importante en la comunicación. Ofrece, de manera pasiva, información cultural y, de manera activa, modifica o refuerza el significado de otros elementos comunicativos.

Puede definirse la cronémica como la manera de concebir el tiempo de un ser humano, así como la estructuración y el uso del mismo.

Como ocurría con la proxémica, se distinguen tres categorías dentro de la cronémica:

Cronémica conceptual

Se refiere a al comportamiento y las creencias de las diferentes culturas en relación al concepto de tiempo, cómo lo valoran, como lo utilizan como concepto concreto o abstracto, material o intangible.

Además, tiene que ver con las creencias sobre la distribución del tiempo en diferentes comunidades y qué influencia tienen en el comportamiento humano, como la manera de planificar el tiempo, cómo se distribuyen las tareas desde el punto de vista temporal…

Por último, conceptos como la puntualidad o impuntualidad, la tardanza, la concepción de un momento, mucho tiempo o una eternidad, o la actividad y la inactividad son todos ellos conceptos cronémico que están reflejados también en el sistema lingüístico y que muestran gran variación intercultural.

Cronémica social

El tiempo social, determinado directamente por el tiempo conceptual, está constituido por los signos culturales que muestran cómo se maneja el tiempo en las relaciones sociales.

Se ocupa de aspectos como la duración de encuentros sociales en las reuniones, en las entrevistas de trabajo o en las visitas, en cómo se estructuran actividades como desayunar, almorzar, merendar, cenar o tomar el te, o la elección de las horas adecuadas para ciertas actividades sociales.

Cronémica interactiva

El tiempo interactivo se refiere a la duración de los signos de otros sistemas comunicativos. Tiene un valor informativo o sirve para reforzar el significado de sus elementos porque especifica o cambia su significado. Cuando mayor o menor sea la longitud de sonidos, palabras, enunciados, gestos o pausas o la velocidad mayor o menor en la enunciación, unido todo ello a las connotaciones que tienen, derivan también en signos cronémicos.

 

El sistema proxémico

Tal y como hemos dicho en otro apartado, el sistema proxémico es un sistema secundario o cultural en la comunicación no verbal. Está compuesto por los hábitos de comportamiento en consonancia con la cultura y las creencias de una comunidad respecto al espacio en el que se mueven los seres humanos, su uso y su distribución.

Las distancias y el espacio personal

Las distancias tienen una importancia decisiva de cara a la comunicación. Si uno está muy cerca, no podemos ver su silueta de modo completo, pero sí sus rasgos faciales, sus emociones, la intimidad de su voz, incluso existe la posibilidad del tacto. Si la distancia aumenta, parece que su contemplación se hace más objetiva, la relación se enfría.

Los seres humanos hacemos un uso del espacio (nuestro espacio y el de otros) que influye de forma importante en procesos comunicativos. Tenemos un territorio que consideramos «nuestro» y cada cultura lo configura de una manera distinta. Puede decirse que vivimos en una burbuja cuyas dimensiones proceden de circunstancias culturales, sociales y personales.

  Es ya clásica la distinción de cuatro distancias que determinó Hall y que tiene en cuenta que hay culturas más «próximas» y otras más «lejanas»:

  • Distancia íntima. Fase cercana, hasta 15 cm. Fase lejana, 15-45 cm. Es el espacio que consideramos más privado, en el que solamente se permite la «entrada» a los que están muy cerca emocionalmente. En la fase cercana, hay un contacto directo entre diferentes partes del cuerpo y tiene lugar en el contacto amoroso, pero también en una pelea. En su fase lejano, ya no existe un contacto directo (aunque puede producirse también con la mano). En la distancia íntima, puede no haber comunicación verbal o esta puede manifestarse en susurros o en voz muy baja.
  • Distancia personal. Fase cercana, 45-75 cm. Fase lejana, 75-120 cm. En la fase cercana, se pierde el contacto directo y la vista adquiere un papel importante, puesto que se perciben los detalles expresivos de nuestro interlocutor. En la fase lejana, seguimos «al alcance de la mano». Mantenemos esta distancia con algunos compañeros de escuela o de trabajo y con las amistades.
  • Distancia social. Fase cercana, 1-2 m. Fase lejana, 2-3,5 m. Es una distancia que nos separa de las personas «extrañas», con las que no hemos mantenido contacto directo o a las que no conocemos bien. El contacto visual sigue siendo muy importante ya que no percibimos por sentidos como el tacto o el olfato.
  • Distancia pública. Fase cercana, 3,5-7,5 m. Fase lejana, desde 7,5 metros. Es la distancia más cómoda cuando nos dirigimos a un grupo de personas. Por ello, es la que existe en los actos públicos como mítines, ruedas de prensa, conciertos. En algunos casos, no tiene por qué existir una comunicación bidireccional.

Invasión y defensa

Esta necesidad de un espacio personal conduce a la defensa de nuestro espacio y a la reacción cuando alguien invade el espacio personal.

En la comunicación, entra en juego las tácticas y estrategias para jugar con esa defensa e invasión de espacios: una amenaza o un interrogatorio violento comenzarán con un acercamiento que rompa la burbuja en la que el interlocutor pudiera sentirse cómodo.

Cuando alguien se sienta demasiado cerca, o un coche se acerca demasiado, o alguien ocupa «nuestro asiento», o alguien entra con nosotros en un ascensor, tenemos esa sensación de invasión. Podemos reaccionar intentando apartarnos y empezaremos a emitir, a veces de manera involuntaria, señales de tensión. Dentro de esta ruptura de espacios, hay grados:

  • Violación del espacio. Implica un uso poco respetuoso con el espacio de los demás. Puede realizarse con la vista (mirando fijamente a alguien) o con el cuerpo (acaparar el brazo del asiento en el cine, abrir demasiado las piernas en el metro…).
  • Invasión. Se produce un intento de apoderarse del territorio ajeno. Ocurre, naturalmente, en acciones militares, pero también al cambiar la funcionalidad de una habitación en el hogar.
  • Contaminación. Tiene lugar cuando «profanamos» el territorio ajeno no solo con nuestra presencia, sino dejando algo nuestro en el espacio de otros.

Para defender el territorio, tenemos la estrategia de prevención y la de reacción.

  • Prevención. Marcamos el territorio o pedimos a otra persona que lo vigile. Poner una sombrilla en la playa, una toalla en una tumbona o un mantel en una mesa de merendero pueden ser casos «preventivos».
  • Reacción. Cuando alguien invade nuestro territorio, experimentamos una serie de sensaciones que, en algunas ocasiones, son involuntarias. Pueden producirse alteraciones somáticas como el aumento del ritmo cardíaco, aumento de la sudación o de la frecuencia de la respiración. Una reacción típica es el intento de restablecer la distancia «adecuada».

Tres categorías dentro de la proxémica:

Proxémica conceptual

Proxémica conceptual. Se refiere al estudio y al tratamiento didáctico de:

  • Los hábitos y creencias comportamentales y ambientales relacionados con el concepto de espacio de una determinada comunidad o cultura (si el espacio se considera concreto o abstracto, material o intangible…).
  • La distribución del espacio (disposición de las ciudades, pueblos, viviendas, muebles, partes, diferentes tipos de locales, etc.).
  • La influencia que tiene todo lo anterior en el comportamiento humano: el orden o el desorden, los espacios prohibidos o privados, el sistema de espera en una fila…
  • Los valores de conceptos como cerca o lejos, entrada y salida, aquí y ahí, ir y venir, etc., que tienen una gran variación cultural.

Proxémica social

Abarca los signos culturales referidos al uso del espacio en las relaciones sociales (por ejemplo, el uso del espacio exterior o interior), así como las acciones y reacciones de las personas ante las «invasiones» de su territorio.

Proxémica de la interacción

Referida al establecimiento de las distancias con las que las personas llevan a cabo diferentes interacciones comunicativas, como el caso de consolar, aconsejar, regañar, entrevistar, enseñar…

Existe una gran variación intercultural. La proxémica de la interacción es mucho más cercana en la cultura mediterránea, árabe y africana, que se consideras culturas de contacto porque favorecen el contacto del cuerpo como regulador de algunas interacciones, como la conversación.

La proxémica de la interacción también atañe a las funciones que desempeñan algunas señales no verbales que contribuyen a la construcción de signos que pertenecen a otros sistemas de comunicación o que alternan con estos signos. Por ejemplo, la panera de acercarse una persona para indicar la intención de acompañarla o para mostrar un acuerdo.

La proxémica de la interacción tiene un gran interés para la enseñanza de una lengua extranjera.

El sistema kinésico

Como ya hemos apuntado, el sistema paralingüístico y el sistema kinésico forman parte del sistema básico de la comunicación no verbal.

El sistema kinésico se compone de los movimientos y posturas corporales que comunican, especifican y matizan el significado de los signos comunicativos o actos de comunicación.

Algunos movimientos y posturas incluyen aspectos relevantes, como el comportamiento ocular de las miradas o el contacto corporal, que están situados a mitad de camino entre la kinésica y la proxémica.

Suelen considerarse tres categorías básicas dentro del sistema kinésico: gestos y movimientos faciales y corporales, forman convencionales de realizar acciones y movimientos o posturas comunicativas estáticas.

Gestos y movimientos

Gestos y movimientos. Los gestos son movimientos psicomusculares que poseen un valor comunicativo convencional, dado que se utilizan de acuerdo a unas convenciones socioculturales para producir un acto comunicativo. Aunque el cuerpo permite un elevadísimo número de posibilidades de movimiento, se suelen diferenciar dos tipos básicos:

  • Gestos y expresiones faciales. Realizados con los ojos, las cejas, el ceño, la frente, las mejillas, la nariz, los labios, la boca y la barbilla.
  • Gestos corporales. Realizados con la cabeza de manera global, los hombros, los brazos, las manos, los dedos, las caderas, las piernas y los pies.

El sistema kinésico de los gestos faciales y corporales es el que ha tenido mayor desarrollo en la enseñanza de una LE/L2, puesto que los repertorios de gestos y movimientos de las diferentes culturas es relativamente fácil de observar. Son muy productivos en la enseñanza de lenguas, puesto que, en muchas ocasiones, son definitorios de una cultura o tienen un valor muy diferente entre una cultura u otra.

Maneras o «modales»

Son las formas de hacer movimientos, adoptar posturas y, de manera general, llevar a cabo actos de comunicación no verbales. Se refieren, por un lado, a las formas en que normalmente producimos gestos y posturas y, por otro, a ciertos hábitos de comportamiento cultural.

Se distinguen dos tipos básicos de maneras:

  • Maneras gestuales y posturales les que han de ser identificadas junto al gesto o postura correspondiente, puesto que forman parte de su producción.
  • Formas de ejecutar hábitos de comportamiento cultural (la forma de sentarse, la forma de comer…).

Posturas

Son posiciones estáticas que adopta el cuerpo humano y que comunican de manera activa o pasiva. Como ocurre con las maneras o «modales», son signos verbales que forman parte de un gesto (el significado puede variar dependiendo de la postura adoptada por los componentes afectados) y, por otra lado, funcionan como señales comunicativas independientes (la postura sentada con las piernas cruzadas o la postura donde las piernas están ligeramente dobladas).

Actitudes en los gestos, posturas y otros movimientos corporales

A modo de ejemplo, insertamos el cuadro de Henley que figura en la obra de Knapp:

El sistema paralingüístico

Como estableció hace tiempo Fernando Poyatos en sus obras fundacionales sobre la comunicación no verbal, el sistema paralingüistico está formado por cualidades y modificadores fónicos, indicadores acústicos de reacciones fisiológicas y emocionales, elementos cuasi-léxicos, y pausas y silencios. Todos elementos, con el significado que aportan o con los componentes que se infieren de los mismos, sirven para comunicar o para especificar o matizar signos que pueden pertenecer a otro tipo de actos comunicativos.

  • Cualidades físicas del sonido. Son el tono, la cantidad o la sonoridad. Se ejecutan mediante los modificadores fónicos.
  • Modificadores fónicos. Son los tipos de voz que proporcionan las expresiones lingüísticas y paralingüísticas que suelen aportar la información con la que el hablante aporta o matiza el contenido de un acto comunicativo. Dependiendo del tono, el volumen y la longitud de algunos sonidos, determinado enunciado, modificado de una manera u otra, puede transmitir alegría, desprecio, felicidad, angustia expresado a través de un grito, un susurro, etc.
  • Reacciones físicas y emocionales. Son señales acústicas que pueden emitirse intencionada o inconscientemente. El llanto, la risa, la tos, el suspiro, el bostezo, el jadeo, el estornudo, el hipo, etc. producen sonidos con componentes comunicativos que se infieren y que varían entre diferentes culturas. Un elemento como la risa puede tener diferentes manifestaciones: alegría miedo, nerviosismo. Algunas de estas reacciones sirven también para marcar acciones conversacionales (marcar el principio o el final de una conversación, participar o interrumpir una interacción comunicativa…). Como acabamos de indicar, tiene una interpretación diferente según la cultura en la que estemos.
  • Elementos cuasi léxicos. Son «vocalizaciones» con poco contenido léxico, pero con un importante valor funcional. Forman parte de este grupo las interjecciones, las onomatopeyas, emisiones acústicas del tipo chistar, sisear, etc., así como otros sonidos que no tienen ni denominaciones precisas ni ortografía consolidada, pero se utilizan habitualmente con valores comunicativos similares al de señales lingüísticas o kinésicas (uff, hummm, puafff). Tienen gran valor productivo desde el punto de vista comunicativo, pero no existen inventarios detallado que faciliten su incorporación a la enseñanza. Pese a ello, su inclusión en la enseñanza es muy necesaria, puesto que muestran una gran variación intercultural.
  • Pausas. Tienen un gran valor comunicativo. Además de provenir, en algunas ocasiones, de necesidades fisiológicas, las pausas se utilizan para la alternancia de turnos de conversación, para presentaciones comunicativas en enunciados interrogativos, las narraciones, solicitudes de apoyo…
  • Silencios. En cuanto al silencio: puede tener valor de confirmación respecto a expresiones anteriores; puede estar causado por fallos en los mecanismos interactivos (cambios de emisor, correcciones a una pregunta, una respuesta, rupturas en reflexiones, dudas o vacilaciones). Sirve, además, para presentar preguntas o narraciones, para enfatizar el contenido de elementos expresados con anterioridad o que se van a emitir con posterioridad. Las funciones de los silencios varían mucho de una cultura a otra. El español, por ejemplo, es una lengua con pocas pausas o silencios en los turnos de conversación, lo que motiva que sea difícil para un aprendiz comenzar a hablar o intervenir en una conversación.

El sistema de comunicación no verbal

Como hemos dicho en el bloque introductorio, existe en la comunicación no verbal:

  • Sistemas primarios:
    • Paralenguaje. Con fundamento en el sonido.
    • Kinésica. Con fundamento en lo corporal.

Se consideran primarios o básicos por el impacto directo en cualquier acto comunicativo. Se activan al mismo tiempo que el sistema verbal.

  • Sistemas secundarios:
    • Proxémica.
    • Cronémica.

Se consideran secundarios o culturales porque, generalmente, actúan modificando o reforzando el significado del sistema básico o de forma independiente.

La importancia de la comunicación no verbal

(En todos los apartados referidos a la comunicación no verbal hemos seguido los trabajos de Fernando Poyatos y Ana María Cestero indicados en la bibliografía).

Desde el momento en el que en la enseñanza de lenguas extranjeras se prestó atención a la competencia comunicativa, es evidente que es fundamental aprenderse a comunicarse e interactuar de manera adecuada y eficaz. Para ello, hemos de adquirir el sistema lingüístico, la competencia pragmática y, por supuesto, el dominio de los signos de la comunicación no verbal.

El uso adecuado de la comunicación no verbal forma parte indispensable del conocimiento de la comunicación humana y, por lo tanto, del aprendizaje de lenguas extranjeras.

¿Qué es la comunicación no verbal?

La comunicación no verbal abarca todos los signos y sistemas que aportan elementos informativos y comunicativos, pero que no forman parte de elementos lingüísticos. En muchas ocasiones, se trata de hábitos culturales y costumbres que configuran un sistema.

Pueden distinguirse:

  • Signos y sistemas culturales. Se trata de un la comunicación de hábitos y creencias basadas en la conducta y el entorno de una comunidad. Suelen estudiarse dentro del componente cultural e intercultural.
  • Sistemas de comunicación no verbales. Se trata del conjunto de signos que constituyen los sistemas básicos de comunicación no verbal, que abarca, de modo primario, al paralenguaje y a la kinésica y, de modo secundario, a la proxémica y a la cronémica.

En ambos casos, hay elementos universales junto a otros que son específicos de cada cultura y, que, en consecuencia, requieren una enseñanza más específica.

Para saber más…

Los contenidos socioculturales en el aula de ele

Aunque ya prácticamente nadie duda de que la lengua y cultura son aspectos indisociables que deben ir en paralelo en la enseñanza de una lengua, en muchas ocasiones este principio se acepta desde el punto de vista teórico, pero no se implementa con coherencia. De hecho, en muchas ocasiones se enseñan de forma separada.

La cultura ha de integrarse en la enseñanza de una clase de lengua, al menos, en tres dimensiones.

  • La lengua no se aprende de una manera aislada, sino de manera contextual. Desde el primer momento, los estudiantes se ven envueltos en un juego de simulación de la cultura de la lengua meta, ya que aprende a relacionarse con otras personas en esa lengua.
  • Desde el punto de vista sociológico, es necesario adquirir estrategias para relacionarse con otras culturas. Los aprendices de lenguas de lenguas extranjeras han de ser conscientes que las personas de otros países piensan y se comportan de manera diferente a la suya.
  • La enseñanza de la cultura no puede reducirse al estudio monográfico de determinados aspectos en los que los estudiantes asumen estos de manera pasiva. Al contrario, es necesario que la enseñanza de la cultura se convierta en un proceso interactivo e interpersonales para adquirir una nueva realidad social.

Los alumnos no pueden analizar ni interpretar las situaciones de una cultura partiendo exclusivamente de las pautas de comportamiento de su propia cultura. Esto conduciría a choques culturas, malentendidos, estrés o aislamiento. Una mala asimilación de una nueva cultura puede conducir a un rechazo afectivo. Por ello, es necesario introducir la enseñanza de los elementos culturales de manera pautada, progresiva y adaptada, claro está, al nivel de competencia comunicativa del aprendiz.

De este modo, los aprendices pueden implicándose en la nueva cultura partiendo de su propia realidad y, de este modo, sentar las bases para un aprendizaje sociocultural más sistemáticos en los niveles superiores.

Se trata de ir abordando los aspectos socioculturales, muchas veces incluso de manera implícita, en las situaciones cotidianas. De ahí, se pueden ver las implicaciones interculturales de estas situaciones y, después, analizar de forma sistemática esas estructuras sociales y los fenómenos culturales.

En este sentido, es necesario tener en cuenta el inventario temático del PCIC en los apartados que conciernen a la lengua, la cultura y la sociedad. En el primer nivel, se introducen temas de la vida cotidiana (usos sociales, hábitat, servicios de transportes). En un segundo nivel, se introducen aspectos de la organización territorial, política y administrativa de España y del mundo hispánico. En un tercer nivel, se proponen temas más abstractos que implican el desarrollo de la sensibilidad hacia la cultura meta.