La Pragmática y el contexto

Habitualmente, hablamos de contexto en estos tres sentidos:

Contexto situacional

El contexto situacional  tiene en cuenta lo que los participantes de la comunicación tienen a su alrededor.

Este árbol del jardín tiene unas hojas muy especiales

El uso de este en el enunciado anterior hace referencia concreta a un elemento que solo puede conocerse si tenemos en cuenta la situación en la que se encuentra el emisor del texto.

A mí me gusta el blanco

El uso de la palabra blanco puede hacer referencia a varias cosas (un tipo de chocolate, el color de un jersey…). Solo la situación puede hacer que podamos conocer exactamente ese referente. Por otro lado, el artículo el también nos sugiere una situación de comunicación en el que el hablante puede estar indicando con un gesto el objeto elegido.

Contexto compartido

El contexto compartido tiene en cuenta lo que el hablante y sus receptores conocen uno de otro y su conocimiento compartido del mundo.

Puede ser:

  • Cultural. Es el conocimiento general que la mayor parte de personas posee en una cultura determinada, un lugar determinado o una época determinada. Es un aspecto al que hay que prestar una atención muy especial en la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras.

Hay enunciados bien formados desde el punto de vista sintáctico y semántico, pero anómalos desde un punto de vista pragmático.

Fui a Pekín el año pasado. La Ciudad Prohibida es magnífica.

?Fui a París el año pasado. La Ciudad Prohibida es magnífica.

Pongamos un ejemplo: hace unos años, Citroën empleó el eslogan «Carácter alemán, espíritu francés» para el spot de su modelo C5. En este anuncio, se juega con varios elementos del contexto cultural: Citroën es una marca francesa pero, en el mundo de la automoción, los coches alemanes son especialmente reconocidos por su tecnología. Por lo tanto, interesa especialmente vincular el coche con un «carácter» en el que destaque la tecnología. Por otro lado, lo francés siempre ha sido tenido como algo especialmente refinado, de ahí que interese dotar de un «alma» francesa al vehículo en cuestión.

El «tamaño» de un grupo de conocimiento mutuo es muy variable en tamaño. Puede tratarse de grupos de millones de personas, pero también de grupos con un léxico determinado y mecanismos comunicativos especiales más restringidos.

  • Interpersonal. Es un conocimiento específico y –probablemente privado– que las personas tienen entre sí.

Es un conocimiento interpersonal compartido es el conocimiento adquirido a través de  interacciones verbales previas o actividades y experiencias conjuntas. Incluye el conocimiento personal privilegiado que podamos tener sobre el interlocutor. Alcanza el nivel familiar, el grupo de amigos, etc.

Cotexto

También podemos denominarse contexto de carácter textual. Lo que los hablantes y sus receptores conocen sobre lo enunciado. En este caso, el contexto está conformado por el texto mismo.

Fuimos a la excursión Paula, Sandra, Nacho, Nerea y yo. Somos amigos desde hace varios años.

La primera persona del plural del verbo somos tiene en cuenta los elementos textuales anteriores. Para tener el conocimiento de ese «nosotros» es preciso tener un conocimiento suficiente de lo que se ha dicho en el texto previamente.

Cutting, Joan. Pragmatics. A Resource Book For Students. 3.ª ed. London-New York: Routledge, 2015. Print.

Unos enunciados para la reflexión

Se exponen aquí una serie de enunciados para reflexionar sobre ellos. De momento, no vamos a utilizar ningún tipo de terminología lingüística específica relacionada con la Pragmática.

Enunciados para el presente curso:

1.

—Señora, lo siento, tenemos que comunicarle que hemos perdido a su marido.
—No me engañen, que le estoy viendo los pies por debajo de las sábanas.

2.

¿Qué le dice un espagueti a otro?
El cuerpo me pide… salsa.

3.

A. Ha cometido usted un crimen matemático.
B. Lo asumo.
A. Pues lo arresto.

4.

5.

(Denver, en La Casa de papel):
Tokio es un Maserati.

6.

(En un documental:) Le preguntan a George Harrison si Ringo Star es el mejor batería del mundo y George dice que es el mejor batería… de los Beatles.

7.

8.

https://twitter.com/PutoMikel/status/1170268825549529088?s=20

9.

(En la gala de los Oscar:)

10.

11.

12.

13.

14.

—¿Qué tal ha ido el análisis?
—Bien, ha sido positivo.

15.

—¿Qué tal ha ido el análisis?
—Fatal, ha sido positivo.

16.

Enunciados de cursos anteriores:

1

a. ¿Me invitas? Me he quedado sin dinero.

a. Me he quedado sin dinero.
b. Yo te presto.

a. Vaya, me he quedado sin dinero…
b. A la vuelta tienes un cajero.

2

Pásame la sal.
¿No había sal por ahí?
¿Puedes pasarme la sal?
Este pollo está un poco soso…

3

(Karlos Arguiñano a su hijo, cuando hace años volvió a casa con siete suspensos)
Saca una botella de champán. En esta familia, todos los récords se celebran. Enhorabuena.

4

¿Por qué no salimos de excursión?
¿No salimos de excursión, no?

5

(Una señora vuelve de la peluquería y su marido le dice)
¿Estaba la peluquería cerrada?

6 (necesariamente en un contexto oral)

[‘poʎo a la θer’βeθa]

[oraŋgu’tan al ‘βino]

7 (necesariamente en un contexto oral)

[‘poʎo al ‘βino]

 ?[oraŋgu’tan a la θer’βeθa]

8. (se puede jugar con el contexto oral o el escrito)

En España, pollo a la cerveza.

En Uganda, orangután al vino.

9. (en una óptica)

—¿Me da unas gafas para leer?

—¡Pero si ayer se llevó ya unas!

—Sí, pero ya me las he leído.

10.

(En una clase de levitación)

–Profesor, ¿qué tal me ha salido el examen de levitación?

–Enhorabuena, está usted suspendida.

11.

El logopeda me ha dicho que tengo lisdalia.

12.

(Un estudiante de un grado relacionado con las Humanidades).

he decidido matricularme en este grado para enriquecerme.

13.

a. ¿De dónde es usted?

b. De Río.

a. Coño, como los cangrejos.

14.

a. Niños, a la de tres tenéis que decir un color.

b. ¡Un color!

15.

A los zombis no les gusta la comida rápida.

16. Tuit de @pamitontero.

a. ¿Cuándo conoció usted a su pareja?
b. Durante el proceso de divorcio

17.

 

https://twitter.com/jaimeberenguer/status/1096344831012540416?s=20

18.

 

19.

(En la visita del dentista)
—Oiga, doctor, ¿qué me recomienda para los dientes amarillos?
—Una corbata marrón, sin duda.

La (des)cortesía comunicativa

Algunas expectativas que tienen los hablantes no tienen que ver con la transmisión de información, sino con el modo de transmitir la información para mantener buenas relaciones entre los interlocutores.

Aunque pueda parecer extraño, decir la verdad puede resultar descortés en determinadas circunstancias: para ello, existen procedimientos lingüísticos de atenuación.

Cortesía social y cortesía lingüística

La cortesía social tiene que ver con la “educación” y las “buenas maneras”. La cortesía comunicativa se basa en elementos lingüísticos para conseguir una comunicación eficaz en la relación entre emisores y receptores.

Por lo tanto, cuando hablamos en Pragmática de cortesía no nos referimos a las reglas sociales de comportamiento (limpiarse la boca con la servilleta en vez de hacerlo con la mano, dejar sentarse a una persona mayor en el autobús), sino que nos referimos a las elecciones que realizamos en el ámbito comunicativo.

El hablante quiere ser valorado positivamente (imagen positiva) y que no invadan su territorio (cortesía negativa). Además, también se preocupa de que su interlocutor se sienta apreciado y no sea tratado de forma negativa.

La cortesía supone un equilibrio en el empleo de los mecanismos comunicativos para conseguir lo que deseamos sin forzar en exceso al destinatario de nuestro mensaje. Hablar supone, pues, actuar sobre el interlocutor.

La utilidad de la cortesía comunicativa

Hablar es hacer y esto supone, a veces, entrar en el territorio del otro.

La cortesía sirve para combatir o anular las defensas que pueda tener nuestro interlocutor a entrar en su “territorio”. La descortesía intenta, por el contrario, levantar un muro para que no se invada o el territorio o atacar directamente al que se considera “enemigo”.

Cortesía ritual y cortesía estratégica

  • La cortesía ritual está fijada socialmente: los saludos, los agradecimientos, las felicitaciones, los cumplidos, etc.
  • La cortesía estratégica depende de la propia voluntad del hablante, que busca, la colaboración del interlocutor, su buena disposición a escucharle, a atenderle, a prepararle para posibles recriminaciones, etc.

El papel del emisor y del receptor en la teoría de la relevancia

Tanto el productor del enunciado como el receptor tienen un papel más activo que en la teoría de comunicación por descodificación.

En el caso del receptor, la misión del oyente es intentar:

  • Descubrir sus intenciones comunicativas e informativas.
  • Llegar a lo que el hablante ha querido comunicar.

Un hombre con cara de ladrillo pegaba puñetazos en cierta cosa
de color café que resultó ser un piano (E. Jardiel Poncela, Amar se escribe sin hache)

El lector no se limitará a descodificar, sino que intentará descubrir el significado irónico propuesto por el autor pero que no se ha trasmitido de forma explícita.

El entorno cognitivo compartido

Entornos cognitivos

Cuando dos personas se comunican, cada una intenta entender a la otra desde su entorno cognitivo y ambas crean un espacio común en el que existen ideas poseídas por ambos. Este espacio es el entorno cognitivo compartido.

Pero, como cada uno de nosotros posee un entorno cognitivo propio, la coincidencia entre ambos entornos cognitivos nunca es total, lo que da pie a los problemas en la co­municación. Estos fallos forman parte del sistema y, por ello, la comunicación es una cuestión de grado.

A: No haces nada nunca en casa ¡Eres un egoísta!
B: Sí, yo también te quiero

Lo que B quiere decir no es la suma del significado de las palabras que pronuncia. Entre lo que B ha dicho y lo que ha querido decir existe un diferencial de significado que el oyente tiene que recuperar. Para ello, es necesario que A active un tipo de razonamiento similar a este:

  • B ha dicho que me quiere.
  • Dado el desarrollo de la conversación, sé que esto no es lo que me quiere decir
  • Si B ha emitido un enunciado que no refleja lo que me quiere decir, puede ser porque me quiere comunicar algo más de lo que me ha dicho
  • Mi enunciado previo era un reproche También indica reciprocidad. La respuesta de B es un reproche bajo la forma de un halago

 

La importancia de la inferencia

Para la teoría de la relevancia, la pragmática es la teoría de la interpretación de los enunciados. En esta interpretación, la inferencia juega un papel esencial.

Entender un significado tiene dos aspectos:

  • Descodificación de los signos lingüísticos.
  • Inferencia, por la que se salta de lo dicho a lo implicado.

Si Grice dio el primer paso para la explicación de la comunicación humana como proceso de inferencia, Sperber y Wilson piensan que el principio explicativo de la relevancia puede ser considerado universal. Teniendo en cuenta este principio universal, el resto de máximas del principio de cooperación resultan superfluas.

El principio de relevancia, además, no admite ser seguido o violado, ya que se aplica a todos los actos de comunicación intencional.

Es importante señalar que hay inferencias lógicas e inferencias pragmáticas. Las inferencias lógicas funcionan por un mecanismo deductivo, mientras que las inferencias pragmáticas se establecen mediante las implicaturas.

Las inferencias y el contexto

La inferencia es un proceso de razonamiento deductivo (se parte de unas premisas para llegar a una conclusión). Lo interesante es cómo seleccionamos las premisas en nuestro trabajo interpretativo buscando la relevancia.

Veamos un ejemplo:

A. ¿Vas a comprar el diccionario?

B. Gasté todo el dinero que tenía.

Para interpretar la respuesta de B es necesario que A construya un contexto (basado en ciertos conocimientos y creencias) que es el que B esperaba que construyera:

  • Se necesita cierta cantidad de dinero para comprar un diccionario.
  • B no tiene dinero.
  • De estas premisas B saca la implicatura «B no va a comprar el diccionario».

El contexto constituido por las premisas es un subconjunto de las creencias y conocimientos de toda índole que probablemente posee A.

A solo selecciona el conjunto de conocimientos necesarios para interpretar lo que dice B.

La diferencia entre frase y enunciado

H. P. Grice aporta al estudio del lenguaje la distinción entre frase y enunciado.

  • La frase es un conjunto ordenado y coherente de palabras que no varía en función de las circunstancias en las que se ha pronunciado. La frase se caracteriza por su estructura sintáctica y por su valor semántico (esto es, por lo que «dice») y es producto de la significación de las palabras que la componen. Para Grice, el estudio de la frase corresponde a la lingüística.
  • El enunciado es el resultado de la enunciación de una frase (es decir, el acto de proferirla) y varía en función de las circunstancias en las que es se pronuncia. El enunciado articula lo que el locutor quiere comunicar (que, frecuentemente, es más de lo que dice). Grice piensa que el estudio del enunciado es objeto de la pragmática y tiene que ver no con la significación, sino con el sentido. En definitiva, en la comunicación los locutores no intercambian frases, sino enunciados.

Esta distinción entre frase y enunciado sustentará uno de los desarrollos ulteriores de la pragmática: la pragmática cognitiva de Sperber y Wilson, para los que la pragmática es un conjunto de conocimientos y de capacidades para utilizar la lengua en una situación determinada.

 

La confianza en el interlocutor: el principio de cooperación

Los intercambios verbales tienden a funcional mejor cuando los participantes siguen ciertas convenciones sociales. Para que la comunicación tenga efecto es necesario contar con la confianza en el interlocutor.

  • En circunstancias normales, cualquier desconocido va a prestarnos atención si le dirigimos la palabra, y probablemente va a contestarnos.
  • Además sabemos que nuestro interlocutor, conocido o desconocido, amigo o enemigo, va a tratar, por lo general, de entender lo que intentamos comunicarle.

Este acuerdo previo y tácito de colaboración en la comunicación es lo que Grice denominó “principio de cooperación” en 1967.

Veamos un ejemplo de Grice para explicarlo:

(A y B están hablando de C, un amigo común que trabaja en un banco)

A: ¿Qué tal le va a C en su trabajo?

B: Bien, creo; le gusta trabajar allí, y todavía no lo han metido en la cárcel.

Lo que B quiere decir (implica, sugiere) con sus palabras es diferente de lo que dice literalmente por medio del significado convencional de las palabras.

Este significado adicional, una implicatura de lo dicho, es que C es el tipo de persona al que le tienta demasiado el dinero.

 

El proceso de comunicación inferencial

Comentábamos al principio de curso que uno de los errores más comunes en el estudio de la comunicación es atribuir la elaboración y la comprensión de un enunciado a la mera asociación con un código. Si este proceso consistiese en que el productor de un texto lo codifica y el receptor lo descodifica, bastaría con el conocimiento del código para que la comunicación se realizase con éxito. Sin embargo, sabemos que hay otros elementos que influyen en el mecanismo comunicativo.  Por lo tanto, es necesario replantearse la concepción tradicional de la comunicación: lo codificado es solo una parte de lo comunicado.

Grice demostró que la comunicación no se limita a descodificar mensajes, sino que sigue un proceso inferencias. Para ello, es necesaria la existencia de implicaturas y de un contexto.

En un contexto determinado y a partir de un mismo enunciado casi todos llegamos a inferencias parecidas.

Pongamos algunos ejemplos para comprobarlo.

Lo dicho Contexto Lo comunicado
Tengo frío La ventanilla está bajada ‘Sube la ventanilla’
Tengo frío Funciona el aire acondicionado ‘Apaga el aire acondicionado’
Tengo frío Es invierno y no está puesta la calefacción ‘Pon la calefacción’
Lo dicho Lo comunicado
ANA: A estas horas la panadería está cerrada.

BEATRIZ: Acabo de ver pasar una señora con una barra

‘La panadería está abierta’
ANA: Tengo hambre.

BEATRIZ: Hay una pastelería en la esquina.

‘Cómprate algo en la pastelería’
ANA: ¿Tú crees que María tiene novio?

BEATRIZ: Últimamente no llama a las amigas.

‘María tiene novio’

La filosofía del lenguaje en el siglo XX

ludwinwittgenstein

Para hablar de las teorías de John L. Austin, empezaremos por delinear de forma breve algunas cuestiones importantes sobre la filosofía del lenguaje en el siglo XX.

Una parte muy significativa de la Filosofía del pasado siglo XX tuvo un fuerte componente lingüístico. Las dos grandes líneas de investigación fueron: el neopositivismo y la tendencia a estudiar el lenguaje como uso.

El neopositivismo

La característica básica de los filósofos neopositivistas es que intentaban que no interfirieran los valores semánticos en la investigación filosófica. Defendían un cientificismo basado en el empirismo de Hume como reacción a los planteamientos excesivamente metafísicos a los que estaba acostumbrada la filosofía de su época. Privando al lenguaje de los valores semánticos, intentaban reducir el lenguaje a su estructura lógica, que lo hacía más fácil de analizar desde un punto de vista lógico-matemático.

Los grandes precursores del Neopositivismo fueron Whitehead, Bertrand Russell y el Wittgenstein del Tractatus. En esta corriente neopositivista, podemos englobar a los integrantes del Círculo de Viena (Rudolf Carnap, Otto Neurath, Hans Hahn) y a los del Círculo de Berlín (Hans Reichenbach, Kurt Grelling, etc.).

El tránsito de Wittgenstein

Ludwig Wittgenstein ha sido considerado como el motor de toda la filosofía del lenguaje del siglo XX en sus dos líneas principales, con una etapa de transición.

  • El “primer Wittgenstein” (Tractatus Logico-Philosophicus) afirmaba que el lenguaje ordinario era imperfecto para fines filosóficos, y propugnaba que fuera sustituido por otro perfecto (la lógica).
  • Su pensamiento irá inclinándose paulatinamente hacia el uso del lenguaje. Los Cuadernos azul y marrón supusieron una época de transición, donde surge su teoría de los “juegos del lenguaje”. Wittgenstein hace hincapié en que una palabra no adquiere una significación plena si no se tiene en cuenta su uso en un contexto.
  • El “segundo Wittgenstein” (Investigaciones filosóficas) defenderá que el auténtico valor del lenguaje se produce en su uso.

El lenguaje como uso

 

Está escrito: «En el principio era el Verbo«. Heme ya parado. ¿Quién me ayudará a proseguir? No; no debo dar tanta importancia al Verbo. Debo traducirlo de otra manera si me ayuda la inspiración. Está escrito: «En el principio era el Espíritu.» Reflexiona bien sobre esta primera línea y no dejes correr la pluma con precipitación. ¿Es el espíritu el que ha creado y el que lo ha puesto en orden todo? Debiera decir: «En el principio era la Fuerza.» Y, no obstante, algo me está diciendo interiormente que no debo darle esta interpretación. Por fin me siento iluminado y comienzo a ver con claridad; escribo resueltamente: «En el principio era la Acción

(Johann Wolfgang Goethe: Fausto)

Los dos grandes promotores de la noción del lenguaje como uso fueron Ludwig Wittgenstein, al que acabamos de ver, y John L. Austin, perteneciente a la “Escuela de Oxford”.

Si afirmamos que el valor auténtico del lenguaje es el uso que hacemos de él, estamos subordinando la semántica y la sintaxis a un elemento que está por encima de ellos: la pragmática.

Podemos resumir así las principales tesis de la teoría del lenguaje ordinario (o corriente):

  • Tratar los problemas filosóficos evitando la jerga especializada mediante un lenguaje comprensible.
  • Liberar a la filosofía de problemas artificiales planteados por sacar fuera de su uso y contexto al lenguaje ordinario.
  • No buscar en la filosofía los cálculos, sino poner en claro conceptos que ya poseen las palabras en su empleo normal.
  • Comprobar que el lenguaje ordinario atesora la experiencia secular de la humanidad.
  • Partir del lenguaje ordinario antes de utilizar el lenguaje técnico, ya que es aquel y no este el que es capaz auténticamente de solucionar los problemas.

La necesidad de la Pragmática

La Pragmática tiene una presencia relativamente reciente en los planes de estudio de las universidades españolas.

Esta disciplina es necesaria porque indaga en cuatro grandes interrogantes que no han podido resolver el resto de disciplinas lingüísticas:

  1. ¿Por que no coincide lo que decimos y lo que queremos decir?
  2. ¿Por qué, a pesar de lo anterior, nos seguimos entendiendo?
  3. ¿Qué parte de lo que entendemos depende del significado de las palabras y qué parte depende de otra cosa?
  4. ¿De qué otra cosa dependen?

Naturalmente, las explicaciones de la Pragmática no son excluyentes, sino que permanecen integradas y coordinadas de modo complementario con el resto de disciplinas lingüísticas.

La presencia de la Pragmática está más que justificada en el estudio lingüístico.

Por ejemplo, la Pragmática ayuda, en primer lugar, a solventar situaciones de indeterminación como las siguientes:

a) ¡Tú y tú, pero no tú, poneos de pie!

Tenemos, en este caso, empleos de expresiones deícticas que solo pueden solucionarse mediante un conocimiento directo de la situación de comunicación por medio de algún tipo de gesto o contacto visual.

b) Los huevos fritos deben cocinarse adecuadamente y, si hay personas débiles o ancianas en casa, es preferible que sean cocidos.

[Consejo dado por el gobierno británico durante un brote de salmonella].

Todos entendemos adecuadamente que es preferible los huevos que se den a las personas con salud frágil o a los ancianos estén cocidos (mejor que fritos). Pero no hay ningún elemento lingüístico convencional que nos diga que sean los huevos y no las personas con salud frágil y los ancianos los que deban ser cocidos. Obviamente, nuestro conocimiento del mundo real y el conocimiento de lo que es probable que en el mundo real hierva nos ayuda a solucionar de forma inmediata este problema.

En segundo lugar, la Pragmática nos ayuda a realizar explicaciones sencillas de problemas que, vistos desde una perspectiva únicamente semántica o sintáctica, pueden ser algo más complicados. De este modo, en vez de perdernos en problemas teóricos, solucionamos cuestiones reales de capacidad lingüística.

Pongamos un ejemplo que afecta a la Semántica:

c) Juan ha tenido nueve novias.

Desde un punto de vista semántico, este ejemplo puede tener dos interpretaciones: ‘Juan ha tenido al menos nueve novias’ y ‘Juan ha tenido exactamente nueve novias’. Desde el punto de vista pragmático, esto se soluciona, como veremos, con lo que se denomina implicatura conversacional.

 

Para saber más:

Escandell Vidal, M. V. (2013). Introducción a la pragmática (3ª ed.). Barcelona: Ariel.

Huang, Y (2015). Pragmatics (2.ª ed.). Oxford: Oxford University Press.