Tipología de usos de las expresiones deícticas

Deixis ad oculos

  • En la deixis ad oculos, el enunciador y los objetos señalados se encuentran presentes en la situación comunicativa.
  • Es posible acompañar las enunciaciones de los deícticos con gestos visuales y acústicos.
  • La significación indicial de estos deícticos depende de la situación extralingüística del codificador.
  • El enunciador es el centro de orientación y determinará a su interlocutor por la dirección de los sonidos o por la línea de su mirada:

dame ese bolígrafo.

Deixis am Phantasma

  • Se refiere también a unos objetos relacionados, pero no posee el mismo centro de orientación.
  • No es posible identificar los objetos relacionados a través de gestos acústicos o visuales.
  • Siempre se aplicarán en contextos de nombres abstractos o de objetos que no existen:

cuéntame esa historia.

Representacional

  • Carece de centro de orientación y de objetos relacionados.
  • El enunciador elimina su centro real de orientación y se imagina localizado dentro de un espacio imaginado o un espacio de la memoria.
  • ¡Establece un centro de orientación con el que relaciona los objetos del espacio imaginado.
  • Los casos de la deixis ad oculos pueden utilizarse aquí, con la diferencia de que, en este caso, el contexto situacional es imaginado.
  • Pongamos un ejemplo con el presente histórico:

«…fui al cine, y estaba tan tranquilo cuando a mitad de película noto que me llaman y veo a una señorita que, con una extraña sonrisa, me pregunta: «¿Está libre este asiento?»…».

Discursiva o textual

  • El centro de orientación difiere de los tipos anteriores, ya que falta la correspondencia con una situación externa del codificador, sea real o reconstruida.
  • Corresponde a la situación momentánea, temporal o local, dentro del desarrollo del texto.
  • Es muy común la utilización de términos como «arriba», «abajo», etc., para la localización de segmentos discursivos relativos al punto de orientación.

«…y me pregunta: «¿Está libre este asiento?». Aquí se para unos segundos mirando…»

Deixis analógica

  • Solo se utiliza la dimensión local.
  • El centro de orientación está representado por un objeto concreto que funciona como análogo (la orientación dentro del espacio reconstruido es posible por analogía).
  • ¡Un mapa puede funcionar como análogo a una ciudad, indicando la posición del interlocutor al decir: «Tú estás aquí», siendo «aquí» acompañado por un gesto que indica cierto lugar del mapa.
  • En muchos casos, un simple parecido es suficiente para una correspondencia y por tanto para la deixis analógica. Si alguien señala a su costado derecho y dice «El coche le golpeó aquí», es la correspondiente parte del cuerpo de la persona la referida

Deixis no egocéntrica

  • Es posible que ciertos deícticos tengan un uso intrínseco o inherente.
  • En estos casos, se sustituye el punto de orientación egocéntrico de la significación egocéntrica por un punto no egocéntrico.
  • La orientación entre hablante y oyente no juega ningún papel: solo es importante como punto de referencia la dimensión del objeto localizante.
  • Si yo digo «la niña está detrás del árbol», es una perspectiva egocéntrica la utilizada, pues es necesaria la reconstrucción de un imaginario encaramiento entre el árbol y el hablante para saber cuál es el detrás del árbol. Aquí se utiliza la perspectiva egocéntrica del hablante.
  • Sin embargo, si digo «la niña está detrás del coche», aunque la distancia entre el coche y el hablante sea la misma que la existente entre el árbol y el hablante, la niña no está en la misma posición que en el ejemplo anterior, y ello es así porque el «delante» que sirve como referencia, en este caso, no es el «delante» del hablante (perspectiva egocéntrica), sino el «delante» del coche (perspectiva no egocéntrica), porque, en nuestra cultura, los coches tienen un delante, pero no los árboles.
  • Los objetos pueden tener «delante-detrás», o «izquierda-derecha» propios (es decir, no egocéntricos), a partir de la manera culturalmente aceptada en que nos interaccionamos con ellos, siendo nosotros mismos los que culturalmente hemos trasladado a dichos objetos tales dimensiones (un árbol o una farola no lo tienen, pero un coche o una silla sí. Una mesa de comedor no, pero sí una mesa de despacho).

Anáfora y catáfora

Juan vino ayer, y le dije que en otra ocasión avisara antes.

  • La relación entre Juan y le es anafórica.
  • En la anáfora, se establece una referencia extratextual que se ha establecido mediante una referencia al cotexto.
  • La función esencial de la anáfora es expresar la correferencia entre un deíctico y una expresión lingüística descriptiva o simbólica.
  • La anáfora es un mecanismo textual que sustituye los gestos extralingüísticos aplicados a la identificación de los deícticos por una indicación sintáctica.
  • La catáfora ejerce la misma función, pero hacia un elemento subsiguiente del cotexto.

(Deixis social)

  • No es exactamente un tipo distinto de deixis, sino una manera de codificar las identidades sociales de los participantes de un acto de habla o de las relaciones entre ellos.

¡Tú, vos, usted, su majestad, etc.

  • Estos elementos se cargan de valor “social” que afecta a la relación social, pero no a los sujetos de las deixis.
  • Dependen de la situación enunciativa o de las competencias culturales e ideológicas del usuario.

 

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