Hablar del valor de la abstracción es reconocer que el arte no necesita reproducir la realidad para transmitir armonía, emoción e ideas. La evolución pictórica de Piet Mondrian es un ejemplo perfecto de esta transformación: de los árboles y paisajes iniciales fue avanzando hacia composiciones basadas únicamente en líneas rectas y colores primarios, siempre en busca de lo esencial.
Su proceso no fue una ruptura brusca, sino una depuración gradual. Mondrian perseguía un orden profundo, una estructura invisible que intentaba hacer visible a través de la simplicidad. Por eso sus cuadros no son un ejercicio de reducción, sino una exploración de lo fundamental, de aquello que permanece cuando todo lo accesorio desaparece.
En un tiempo en el que seguimos asociados a la imagen figurativa, Mondrian nos recuerda que el arte también se construye desde la abstracción consciente. No se trata de alejarse del mundo, sino de mirarlo con otros ojos: ver en una línea, en un color o en un espacio vacío una forma diferente de comprensión. Y quizá ese sea su mayor legado: enseñarnos que, incluso sin figuras reconocibles, el arte puede seguir hablándonos con fuerza, claridad y belleza.
Anécdota 1. El estudio como laboratorio de equilibrio y composición
Mondrian era célebre por su sensibilidad extrema al orden visual. En su estudio colocaba pequeños rectángulos de cartón coloreado en las paredes para probar la relación entre tonos y espacios. Si un visitante movía uno, aunque fuera mínimamente, él lo notaba al instante. Aquel espacio funcionaba como un auténtico laboratorio, donde comprobaba cómo una mínima variación podía alterar toda la composición.
Anécdota 2. El rechazo de lo curvo
Mondrian llevaba su búsqueda de pureza a tal extremo que evitaba incluso las curvas en su vida cotidiana. Cuando un amigo quiso regalarle una planta, él aceptó… pero pidió una especie de tallo recto, sin hojas “demasiado informales”. También se cuenta que retiró una silla del estudio porque sus patas tenían una ligera curvatura. Para él, la línea recta no era una manía estética: era la expresión de un orden universal que deseaba mantener incluso en su entorno más cercano.
Anécdota 3. El gusto por los colores primarios y la «manía» al verde
Mondrian consideraba los colores primarios —rojo, azul y amarillo— como los más “puros”, porque no podían descomponerse en otros y representaban para él las fuerzas esenciales de la realidad. Por eso, cuando avanzó hacia el neoplasticismo, decidió limitar su paleta casi exclusivamente a estos colores, al negro, al blanco y a la línea recta. En cambio, evitaba el verde porque lo veía como un color “mezclado”, demasiado ligado a la naturaleza y, por tanto, a lo que él llamaba “lo particular”, lo que distrae de lo esencial. Contaba un discípulo suyo que cuando Mondrian paseaba por parques o avenidas arboladas, decía medio en broma y medio en serio: “Hay demasiado verde, y demasiado fuera de mi control”. Para él, el verde simbolizaba una naturaleza exuberante e irregular de la que estaba tratando precisamente de emanciparse en su pintura. La reducción cromática no era una limitación, sino una forma de alcanzar un lenguaje visual universal, despojado de referencias anecdóticas.
Liebre muerta (1891)
Molino Oostzijdse en la noche (1907-1908)
El árbol rojo (1908-1910)
El árbol gris (1911)
Manzano en flor (1912)
Naturaleza muerta con bote de jengibre (1912)
Naturaleza muerta con bote de jengibre (1912)
Cuadro nº 2 / Composición nº VII (1913)
Composición (1916)
Composición con gris y marrón claro 1 (1918)
Composición n.º 2 en rojo, amarillo, azul, blanco y negro (1921)
Composición con rojo y azul (1933)
Composición C (n.º III) en rojo, amarillo y azul (1935)
Composición en rojo, azul y amarillo (1937-1942)
Broadway Boogie Woogie (1942-1943)
Piet Mondrian comenzó su carrera como pintor paisajista, influido por el simbolismo y por la observación directa de la naturaleza. Sin embargo, a partir de su estancia en París en 1911, el contacto con el cubismo de Picasso y Braque le llevó a una progresiva simplificación de las formas. A esto se unió su interés por la teosofía, que le hizo pensar en el arte como un camino hacia lo esencial y lo universal. Poco a poco fue eliminando detalles, curvas y volúmenes, avanzando hacia un lenguaje cada vez más abstracto, basado en líneas verticales y horizontales, colores primarios y un equilibrio muy pensado entre los elementos.
En este proceso cristalizó el neoplasticismo, movimiento que él mismo impulsó y teorizó. Con esta propuesta buscaba un arte puro, despojado de todo lo anecdótico, capaz de expresar una armonía universal. Esta visión sitúa a Mondrian como una figura fundamental en la historia de la pintura del siglo XX: su depuración extrema del lenguaje visual influyó no solo en la pintura, sino también en la arquitectura, el diseño gráfico, la moda y la estética moderna en general. Su obra marca un punto de inflexión en la abstracción, demostrando que, desde la máxima simplicidad, se puede construir un lenguaje plástico completamente nuevo.
Leer es vivir dos veces: el cerebro convierte la lectura en experiencia
Cuando leemos (fundamentalmente, narraciones de ficción), el cerebro no se limita a descifrar palabras: construye simulaciones mentales vivas que activan redes relacionadas con el movimiento, la percepción, la emoción y la vida social.
La neurociencia más reciente confirma que la ficción funciona como un simulador interno capaz de activar circuitos similares a los que utilizamos para actuar, sentir, recordar o relacionarnos en el mundo real. Por ello, muchas lecturas “se sienten” tan inmersivas: porque el cerebro las experimenta como si fueran, en parte, vividas.
¿Qué le ocurre al cerebro cuando leemos?
La lectura de ficción activa una amplia red de regiones cerebrales: no solo las áreas clásicas del lenguaje, sino también sistemas sensoriomotores, emocionales y sociales.
Mientras seguimos una historia, el cerebro construye un modelo de situación que representa espacios, acciones, intenciones y relaciones entre personajes, actualizado en tiempo real. Esta integración continua entre texto, memoria y simulación neuronal explica por qué leer es tan demandante y tan enriquecedor cognitivamente.
Puntos clave:
Activación simultánea de áreas del lenguaje y de redes sensoriomotoras y emocionales que procesan acción y percepción.
Construcción de un “modelo de situación” que representa quién hace qué, dónde y por qué, igual que cuando interpretamos el mundo real.
Integración continua entre texto y memoria autobiográfica del lector, potenciando comprensión y significación personal.
La lectura como simulador de experiencias
Diversos estudios consideran la ficción como un auténtico simulador mental. Leer permite ensayar decisiones, emociones y conflictos sin riesgo físico, activando patrones cerebrales similares a los de la experiencia directa. Cuando un personaje corre, toca un objeto o atraviesa un paisaje, las resonancias magnéticas muestran que el lector activa áreas equivalentes a las que usaría si realizara esa acción. Esta simulación ayuda a entrenar capacidades como la planificación, la inferencia y la comprensión de estados ajenos.
Puntos clave:
La ficción funciona como un simulador seguro para explorar emociones, dilemas y consecuencias.
Descripciones de movimiento o sensaciones activan la corteza somatosensorial igual que en la experiencia física.
Las historias complejas ejercitan la teoría de la mente, la anticipación y la toma de decisiones.
Lenguaje «corporizado» y simulación
La teoría del embodied cognition sostiene que comprender el lenguaje —incluido el metafórico— implica reactivar, al menos parcialmente, los sistemas corporales asociados. Así, el cerebro no interpreta expresiones como “cargar con un problema” o “salir adelante” de forma puramente abstracta, sino simulando patrones motores internos que les dan sentido. Esta corporalidad del lenguaje explica por qué las palabras pueden provocar sensaciones físicas y emocionales intensas durante la lectura.
Puntos clave:
Las metáforas activan sistemas sensorio‑motores que contribuyen a su comprensión emocional.
El cerebro recrea internamente fuerza, dirección o movimiento cuando aparecen en el texto.
La corporalidad del lenguaje intensifica la inmersión en la lectura y su impacto subjetivo.
¿Equivale exactamente a vivirlo?
Aunque leer no reproduce por completo la riqueza sensorial del mundo real —no hay equilibrio, olor, temperatura ni riesgo físico—, sí genera huellas cognitivas y emocionales comparables en la memoria, el aprendizaje y el significado personal. Estudios recientes confirman que la lectura sostenida de ficción incrementa la empatía, mejora la capacidad de interpretar estados mentales ajenos y favorece la cohesión emocional con los personajes.
Puntos clave:
La ficción no replica la experiencia física completa, pero sí, en gran medida, la emocional y social.
Leer deja huellas neuronales persistentes durante días, especialmente tras novelas largas.
La exposición continuada a la ficción se vincula con más empatía y mejores habilidades verbales.
Referencias
Wimmer, L. F., Currie, G., Friend, S., Wittwer, J., & Ferguson, H. J. (2024). Cognitive effects and correlates of reading fiction: Two pre‑registered multilevel meta‑analyses. Journal of Experimental Psychology: General, 153(6), 1464–1488. https://doi.org/10.1037/xge0001583.
Infobae Ciencia. (2025, 3 de junio). La lectura de ficción transforma el cerebro más allá del impacto emocional. https://www.infobae.com
Mente Asombrosa. (2025, 18 de junio). Cómo la ficción transforma tu cerebro más allá de las emociones. https://www.menteasombrosa.com
Subramaniam, A. (2025, 20 de marzo). La ciencia de contar historias: cómo la ficción forma la mente. Psychology Today. https://www.psychologytoday.com
Editors of ScienceNewsToday. (2025, 27 de diciembre). How reading fiction enhances empathy and brain connectivity. https://www.sciencenewstoday.org
Dolan, E. W. (2024, 6 de mayo). People who read a lot of fiction tend to have better cognitive skills, study finds. PsyPost. https://www.psypost.org
Puiu, T. (2024, 7 de mayo). Study reveals the cognitive superpowers of reading fiction: more than just words. ZME Science. https://www.zmescience.com
Al‑Sibai, N. (2024, 10 de mayo). If you read a lot of fiction, scientists have very good news about your brain. Futurism. https://www.futurism.com
Poesía íntima y sincera, nacida de emociones y experiencias personales, que encuentra siempre la empatía con el lector.
Lenguaje claro, sencillo, sin artificios, con honestidad emocional.
Temas como el amor, el desamor, la ausencia, la despedida, el duelo. Los silencios y las soledades que nos deja el amor.
La poesía se acerca al bar, a la rutina, al miedo, al deseo, a la inseguridad.
Y también una batalla interna consigo misma, pero también como autoafirmación y el empoderamiento.
Poemas contradictorios, como nosotros.
Paso del tiempo, nostalgia, pero también la invitación a vivir.
Texto 1
NACÍ EN UNA ISLA Y NO SÉ NADAR (Patricia Benito)
He vivido en tres ciudades, nueve hogares y alguna casa. Me he enamorado una vez. He bajado corriendo de un tren en llamas y he visto explotar una bomba. No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé. Las fresas, con leche condensada. Cada cierto tiempo necesito cambiar cosas de sitio, ya sean muebles, personas o toda mi vida. Si no viajo, no puedo respirar. Tengo incontinencia sentiverbal. Me pierdo en cualquier atardecer, a ser posible con mar. Prequiero demasiado rápido y desquiero demasiado lento. No recuerdo la última vez que me dormí pronto. Mido el tiempo en medias cervezas y no hago planes a más de cerveza y media. Lloro en las manifestaciones cuando oigo a Labordeta. Te necesito cerca, pero no encima. Siempre voy con el más débil. No imagino un mundo sin queso, ni sin chocolate. Casi siempre es mejor dar que recibir, y no estoy hablando de sexo; no solo de sexo. La reina de mi casa es una gata coja que no para de ronronear. La empatía debería mover el mundo, no solo el mío.
Texto 2
TENGO QUE – Fragmento (Patricia Benito)
Vive, joder. Vive. Y si algo no te gusta, cámbialo. Y si algo te da miedo, supéralo. Y si algo te enamora, agárralo.«Tengo que» nunca es un buen comienzo.
No hagas nada que empiece con estas palabras. «Quiero/amo/me flipa/voy/puedo» es la mejor manera de construir tus frases, tus días y toda tu vida.
Texto 3
MENOS MAL – Fragmento (Patricia Benito)
Hoy he madrugado. Y llamo madrugar a cualquier cosa que implique despertador. He desayunado, dos veces. Me han abrazado, tres. He ido en el metro sin mirar el móvil. He observado a la gente y me han sonreído un montón. Hoy estaba Madrid de buen humor. […] Ahora son las once de la noche, estoy oyendo a Sabina sentada en el suelo y no he hecho nada de lo que tenía pensado para hoy.
Texto 4
A TIRO (Patricia Benito)
Alejo mi cuerpo del tuyo, aunque mi alma siga en él. Aunque se adhiera a tu ser, a tu recuerdo, aunque se imante a tus huesos. Intento atraer mi mente hacia otro lugar: más calmado, más iluminado, más alejado de ti. Por inercia te olvidará, no queda otra. Tus rincones no son habitables: son oscuros y húmedos, agrestes y escarpados; en ellos siempre se está a tiro. No hay quien se sienta segura en este amor que abre la ventana solo a ratos, airea la alcoba y la tristeza, y vuelve a expulsarme de allí
Texto 5
ÉRASE UNA VEZ (Patricia Benito)
Para vaciarse es suficiente con una página en blanco. Todos necesitamos un sitio donde poder soltar. No importan los borrones, hasta los borrones sirven. Mejor tachado que arañando dentro. Y nunca nos fue mal poner un poco de orden. ¿Qué me decís? ¿Empezamos cuento nuevo? Érase una vez…
El tiempo está cambiando. Nueva poesía española es una antología que reúne a veintisiete poetas nacidos en la década de 1990, una generación que ha traído a la poesía en nuestra lengua una enorme diversidad de tonos, estéticas y preocupaciones. Estos autores jóvenes demuestran que la poesía de calidad no es patrimonio exclusivo de las generaciones consagradas, sino que se renueva con voces que combinan experimentalismo, rigor métrico, ironía digital, confesión íntima y un compromiso renovado con el mundo contemporáneo. El libro ofrece un mapa representativo de la creación poética española más reciente, entendida como un auténtico «mosaico de intensidades», término empleado por la crítica para describir la variedad expresiva que recoge el libro.
Estos poetas escriben desde un presente marcado por la precariedad, la incertidumbre y la hiperconexión tecnológica, pero también desde una sensibilidad que entrelaza tradición y actualidad: lo íntimo y lo cotidiano, la cultura digital, el humor, la memoria o las tensiones de la vida urbana. Renuevan temas clásicos como el amor, el cuerpo o la identidad desde miradas frescas, valientes y plenamente contemporáneas, y lo hacen con una accesibilidad que conecta con lectores de todas las edades. La crítica ha subrayado que esta generación asume la fugacidad del tiempo sin caer en el nihilismo, y que su escritura es una de las pruebas más claras de que la poesía joven española vive un momento de madurez creativa y de extraordinaria vitalidad.
Texto 1
LA PLANTA MÍNIMA (Juan F. Riberro)
Así, como la planta mínima que entre dos losas halla el espacio para germinar
y se levanta, contraponiendo al gris brutal y frío un solo rayo de ternura verde,
así, con paciencia menuda pero firme,
hemos de hacernos con las grietas de este mundo.
Texto 2
En octubre (Cristóbal Domínguez Durán)
Hay en las hojas de la tarde una luz leve que podría volarse con un poco de viento.
Sé muy bien el largo tiempo que llevo preparándome para verla.
La observamos.
En los ojos se nos quema el verde y de la tarde apenas queda nada sin consumir.
Permanece la luz, como todo lo que no vive.
Te doy la mano para cruzarla juntos, para no arder, absortos, con el verde, sin darnos cuenta.
Texto 3
EL BIEN ES UNA ESTRELLA O UNA ISLA (María Martínez Bautista)
El bien es una estrella o una isla sin puentes con el mal, y el camino es amargo por el mundo dormido.
No va hasta allí la sensación ardiente de que la vida va a ninguna parte, ni la nieve grisácea de las viejas costumbres.
Habrá un desfiladero, un bosque de dudosas decisiones, tantas bifurcaciones como pasos.
Aléjate de aquello que siega la inocencia, y de los perezosos barrizales, y del perno cautivo.
Nunca elijas el mal ni por inercia, ni por placer, ni por las muchedumbres. No ignores la virtud si la conoces.
Cuando llegues al borde del abismo, piensa que la inocencia es el vacío, el lago sin maldad que lleva al bien, la destrucción de toda la miseria. De esta manera aceptarás la muerte.
Texto 4
LA INTIMIDAD PRODUCE SUS LENGUAJES (Claudia González Caparrós)
Creí, por eso hablé Corintios, 2, 4:13
Texto 5
EN EL EXTRANJERO UNA TRANSFERENCIA BANCARIA (Carlos Catena Cózar)
en el extranjero una transferencia bancaria es el único abrazo que mi padre puede darme al usar la tarjeta de crédito lo imagino apagando el despertador aún de noche resentido por las ocho horas diarias que se clavan en la espalda como ocho puñales hace años mi padre me dio esta visa para que fuera yo también un hombre entero tanta benevolencia debería hacerlo santo entonces yo a escondidas y en silencio lleno de vergüenza le rezaría para no ser nunca como él librarme así de la nómina el contrato un horario de cinco martirios: uno por cada día hábil de la semana
Texto 6
NO PRONUNCIAR TU NOMBRE (Aitana Monzón)
Poema escrito a raíz de la toma de Kabul Habibi: morirás fuera de tu lengua; en el instante en que tu verdad no te compita. Morirás seguramente sobre el vuelo del águila, con la tranquilidad de un pasto de eucaliptos, con el claror de un mundo que se hiere.
Habibi: la cal sobre tu rostro no dejará que tu marido te devore. No pronunciar tu nombre. Acaso no decir que existió tu nombre. Acaso no creer que pronunciamos tu nombre en el país en que los nombres de mujer no se pronuncian afuera de los labios.
Habibi: la cal sobre tu cuerpo será cálida. Las flores en tu boca esparcirán semillas sobre el monte con la rapidez que tiene el mundo de olvidarnos.
Texto 7
MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA SALIR DEL NIDO (Rosa Berbel)
1. Hablar más de la cuenta. La calidad sucede en la abundancia. Cuídate del silencio de los otros.
2. Acumular tarjetas de visita como valiosos restos arqueológicos. Nunca sabes qué pueden revelarte.
3. No perdonar jamás a quien olvida tus fechas importantes. No acumules amores sin memoria. (No olvidar este punto).
4. No simular congoja ni tristeza cuando olvides las fechas importantes. No acumules amores rencorosos.
5. Al menos una vez cada dos meses, redescubrir objetos olvidados. ¿Sigue siendo posible, todavía, la ilusión fantasmal de los descubrimientos?
6. No olvidar tus orígenes. Escarba, si es preciso, la tierra de los parques con manos de urbanita.
7. Mantener intachables los prejuicios. Las cosas suelen ser, salvo excepciones, igual que parecían.
8. Cuidar la superficie. Líbrate de quien teme las fachadas. El interior real de las cosas reales provoca claustrofobia.
9. No tener nunca ganas de marcharse. Decir adiós es triste y es mentira.
10. Dejar que entre la luz. Deja que entre la luz y te despierte.
Texto 8
SI UN DÍA DESPERTARA SIN PALABRAS (Rocío Acebal Doval )
Si un día despertara sin palabras, moriría de hambre o de tristeza. No tengo nada más: la inútil vocación de pensar y explicar lo que he pensado.
Estos días azules y este sol de la infancia —lo comprenderás tarde— son tu única patria.
Estuvieron ya antes de que te calentaran y seguirán estando cuando te vayas.
Ni banderas ni himnos ni proclamas de una mente forjada en preguntas cansadas.
Un corazón latiendo y una mirada a la que el mundo dota de hambre y alma.
Estos días azules y este sol de la infancia nos defienden del cuento de un borracho lleno de ruido y furia que no significa nada.
Texto 2
«La vida no es más que una sombra… Una historia narrada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa.» William Shakespeare, Macbeth
Tengo 1400 seguidores en Instagram, 1214 en Twitter, 3813 amigos en Facebook y nadie que me acompañe esta madrugada a lanzar ebrio por las calles absurdas proclamas trasnochadas o a gritar que todavía te quiero.
Texto 3
MIENTRAS POR COMPETIR CON TU CABELLO (Góngora)
Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido, el sol relumbra en vano mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello, siguen más ojos que al clavel temprano, y mientras triunfa con desdén lozano del luciente cristal tu gentil cuello;
goza cuello, cabello, labio y frente, antes que lo que fue en tu edad dorada oro, lirio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o víola troncada se vuelva, mas tú y ello, juntamente, en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Texto 4
FÁBULA DE POLIFEMO Y GALATEA – FRAGMENTO (Góngora)
Guarnición tosca de este escollo duro troncos robustos son, a cuya greña menos luz debe, menos aire puro la caverna profunda, que a la peña; caliginoso lecho, el seno obscuro ser de la negra noche nos lo enseña infame turba de nocturnas aves, gimiendo tristes y volando graves.
De este, pues, formidable de la tierra bostezo, el melancólico vacío a Polifemo, horror de aquella sierra, bárbara choza es, albergue umbrío y redil espacioso donde encierra cuanto las cumbres ásperas cabrío, de los montes, esconde: copia bella que un silbo junta y un peñasco sella.
Texto 5
OJALÁ (Silvio Rodríguez)
Ojalá, Silviio Rodríguez
Ojalá, La M.O.D.A.
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan Para que no las puedas convertir en cristal Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo Ojalá que la luna pueda salir sin ti Ojalá que la tierra no te bese los pasos
Ojalá se te acabe la mirada constante La palabra precisa, la sonrisa perfecta Ojalá pase algo que te borre de pronto Una luz cegadora, un disparo de nieve Ojalá por lo menos que me lleve la muerte Para no verte tanto, para no verte siempre En todos los segundos En todas las visiones Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado Ojalá que el deseo se vaya atrás de ti A tu viejo gobierno de difuntos y flores
Ojalá se te acabe la mirada constante La palabra precisa, la sonrisa perfecta Ojalá pase algo que te borre de pronto Una luz cegadora, un disparo de nieve Ojalá por lo menos que me lleve la muerte Para no verte tanto, para no verte siempre En todos los segundos, en todas las visiones Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones Ojalá pase algo que te borre de pronto Una luz cegadora, un disparo de nieve Ojalá por lo menos que me lleve la muerte Para no verte tanto, para no verte siempre En todos los segundos En todas las visiones Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Texto 6
¡AH DE LA VIDA (Quevedo)
¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde? Aquí de los antaños, que he vivido: la fortuna mis tiempos ha mordido, las horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde la salud y la edad se hayan huido! Falta la vida, asiste lo vivido, y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue, Mañana no ha llegado, Hoy se está yendo sin parar un punto; soy un fue y un será y un es cansado.
En el Hoy y Mañana y Ayer junto pañales y mortaja, y he quedado presentes sucesiones de difunto.
Breve intermedio
La pintura como ejemplo para reflexionar
Texto 7 AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (Quevedo)
Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra, que me llevaré el blanco día; y podrá desatar esta alma mía hora, a su afán ansioso linsojera;
mas no de esotra parte en la ribera dejará la memoria en donde ardía; nadar sabe mi llama la agua fría, y perder el respeto a ley severa:
Alma a quien todo un Dios prisión ha sido, venas que humor a tanto fuego han dado, medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejarán, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrán sentido. Polvo serán, mas polvo enamorado.
Texto 8
CANCIÓN DE INVIERNO Y DE VERANO (Ángel González)
Cuando es invierno en el mar del Norte es verano en Valparaíso. Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos, mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico Sur bellas bañistas.
Eso sucede en el mismo tiempo, pero jamás en el mismo día.
Porque cuando es de día en el mar del Norte —brumas y sombras absorbiendo restos de sucia luz— es de noche en Valparaíso —rutilantes estrellas lanzando agudos dardos a las olas dormidas.
Cómo dudar que nos quisimos, que me seguía tu pensamiento y mi voz te buscaba —detrás, muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto: primaveras, veranos, soles, lunas. Pero jamás en el mismo día.
Texto 9
RIMA XIII (Gustavo Adolfo Bécquer)
Tu pupila es azul y, cuando ríes, su claridad süave me recuerda el trémulo fulgor de la mañana que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul y, cuando lloras, las transparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo como un punto de luz radia una idea, me parece en el cielo de la tarde una perdida estrella.
Texto 10
RIMA LIII (Gustavo Adolfo Bécquer)
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquellas que aprendieron nuestros nombres… ¡esas… no volverán!. Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar, y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día… ¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar; tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido…; desengáñate, ¡así… no te querrán!
Texto 11
SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA (Luis Cernuda)
Si el hombre pudiera decir lo que ama, si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo como una nube en la luz; si como muros que se derrumban, para saludar la verdad erguida en medio, pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor, la verdad de sí mismo, que no se llama gloria, fortuna o ambición, sino amor o deseo, yo sería aquel que imaginaba; aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos proclama ante los hombres la verdad ignorada, la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta libremente, con la libertad del amor, la única libertad que me exalta, la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia: si no te conozco, no he vivido; si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.
Texto 12
NANAS DE LA CEBOLLA (Miguel Hernández)
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre escarchaba de azúcar, cebolla y hambre.
Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma, al oírte, bata el espacio.
Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol, porvenir de mis huesos y de mi amor.
La carne aleteante, súbito el párpado, y el niño como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.
Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.
Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
Texto 13
ME BASTA ASÍ (Ángel González)
Si yo fuese Dios y tuviese el secreto, haría un ser exacto a ti; lo probaría (a la manera de los panaderos cuando prueban el pan, es decir: con la boca), y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor, y tu manera de sonreír, y de guardar silencio, y de estrechar mi mano estrictamente, y de besarnos sin hacernos daño -de esto sí estoy seguro: pongo tanta atención cuando te beso-; entonces,
si yo fuese Dios, podría repetirte y repetirte, siempre la misma y siempre diferente, sin cansarme jamás del juego idéntico, sin desdeñar tampoco la que fuiste por la que ibas a ser dentro de nada; ya no sé si me explico, pero quiero aclarar si yo fuese Dios, haría lo posible por ser Ángel González para quererte tal como te quiero, para aguardar con calma a que te crees tú misma cada día, a que sorprendas todas las mañanas la luz recién nacida con tu propia luz, y corras la cortina impalpable que separa el sueño de la vida, resucitándome con tu palabra, Lázaro alegre, yo, mojado todavía de sombras y pereza, sorprendido y absorto en la contemplación de todo aquello que, en unión de mí mismo, recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado cuando -luego- callas… (Escucho tu silencio. Oigo constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta.)
Hola, mi amor, yo soy el lobo. Quiero tenerte cerca para oírte mejor. Hola, mi amor, soy yo, tu lobo. Quiero tenerte cerca para verte mejor.
Si con tus garras me quisieras tú abrazar, si con tus dientes me quisieras tú besar…
Hola, mi amor, yo soy el lobo. Quiero tenerte cerca para hablarte mejor. Hola, mi amor, soy yo, tu lobo. Quiero tenerte cerca para olerte mejor.
Yo lo que quiero es tu cuerpo tan brutal, y lo que adoro es tu fuerza de animal.
Si con tus garras me quisieras tú abrazar, si con tus dientes me quisieras tú besar…
Hola, mi amor, yo soy el lobo. Te he comprado un anillo, un pastel y un yoyo. Hola, mi amor, soy yo, tu lobo. Quiero bailar contigo un lindo rock & roll.
Yo solo quiero una noche sin final, en la que ambos nos podamos devorar.
Texto 2
HAGAMOS UN TRATO (Mario Benedetti)
Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo
si alguna vez advierte que a los ojos la miro y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense que deliro
a pesar de esa veta de amor desprevenido usted sabe que puede contar conmigo
pero hagamos un trato nada definitivo yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo
quiero decir contar hasta dos hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio
sino para saber y así quedar tranquilo que usted sabe que puede contar conmigo
Texto 3
SONETO VIII (Garcilaso de la Vega)
De aquella vista pura y excelente salen espirtus vivos y encendidos, y siendo por mis ojos recebidos, me pasan hasta donde el mal se siente.
Encuéntranse al camino fácilmente, con los míos, que de tal calor movidos salen fuera de mí como perdidos, llamados de aquel bien que está presente.
Ausente, en la memoria la imagino; mis espirtus, pensando que la vían, se mueven y se encienden sin medida;
mas no hallando fácil el camino, que los suyos entrando derretían, revientan por salir do no hay salida.
SONETO X Garcilaso de la Vega) ¡Oh dulces prendas por mi mal halladas, dulces y alegres cuando Dios quería, juntas estáis en la memoria mía y con ella en mi muerte conjuradas!
¿Quién me dijera, cuando las pasadas horas qu’en tanto bien por vos me vía, que me habiades de ser en algún día con tan grave dolor representadas?
Pues en una hora junto me llevastes todo el bien que por términos me distes, lleváme junto el mal que me dejastes;
si no, sospecharé que me pusistes en tantos bienes porque deseastes verme morir entre memorias tristes.
SONETO XXIII (Garcilaso de la Vega) En tanto que de rosa y azucena se muestra la color en vuestro gesto, y que vuestro mirar ardiente, honesto, enciende el corazón y lo refrena,
y en tanto que el cabello, que en la vena del oro se escogió, con vuelo presto, por el hermoso cuello blanco, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena,
coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto, antes que el tiempo airado cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el tiempo helado, todo lo mudará la edad ligera por no hacer mudanza en su costumbre.
Texto 4
ESTANCIA V (Sergio Gaspar)
Me lo repetiré nuevamente, aceptando que no lograré aprenderlo. Nuestra tarea —si tenemos alguna—no consiste en completar con acierto el crucigrama del día vacío, sentados en un bar o viajando en un tren de cercanías —aunque sea ésta también nuestra tarea, quizá la principal, si lo pienso despacio—, intentar no aburrirnos con las cosas. Nuestra tarea es levantar un hogar que se derrumba —lo llamaremos identidad— con fragmentos de recuerdos no necesariamente vividos. Nuestra tarea es recordar algunos rostros, ciertas fechas de nacimientos y de muertes, el camino para volver a casa, y el partido al que votamos, y el nombre de nuestro perro. No parece gran cosa —y no lo es, en efecto—, hasta que llega la hora en que alguien que te enseñó tu nombre lo olvida.
Texto 5
ODA A LA VIDA RETIRADA (Fray Luis de León)
¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruïdo, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido;
Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio Moro, en jaspe sustentado!
No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado; si, en busca deste viento, ando desalentado con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río,! ¡Oh secreto seguro, deleitoso! Roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera, por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera de bella flor cubierto ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa por ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo y con diversas flores va esparciendo. El aire del huerto orea y ofrece mil olores al sentido; los árboles menea con un manso ruïdo que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro los que de un falso leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla mesa de amable paz bien abastada me basta, y la vajilla, de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable- mente se están los otros abrazando con sed insacïable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido, de hiedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado.
A FRANCISCO SALINAS (Fray Luis de León) El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música estremada, por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino el alma, que en olvido está sumida, torna a cobrar el tino y memoria perdida de su origen primera esclarecida.
Y como se conoce, en suerte y pensamientos se mejora; el oro desconoce, que el vulgo vil adora, la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todo hasta llegar a la más alta esfera, y oye allí otro modo de no perecedera música, que es la fuente y la primera.
Ve cómo el gran maestro, aquesta inmensa cítara aplicado, con movimiento diestro produce el son sagrado, con que este eterno templo es sustentado.
Y como está compuesta de números concordes, luego envía consonante respuesta; y entrambas a porfía se mezcla una dulcísima armonía.
Aquí la alma navega por un mar de dulzura, y finalmente en él ansí se anega que ningún accidente estraño y peregrino oye o siente.
¡Oh, desmayo dichoso! ¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido! ¡Durase en tu reposo, sin ser restituido jamás a aqueste bajo y vil sentido!
A este bien os llamo, gloria del apolíneo sacro coro, amigos a quien amo sobre todo tesoro; que todo lo visible es triste lloro.
¡Oh, suene de contino, Salinas, vuestro son en mis oídos, por quien al bien divino despiertan los sentidos quedando a lo demás amortecidos!
Texto 6
ROMANCE SONÁMBULO (Federico García Lorca)
Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas le están mirando y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde. Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba. La higuera frota su viento con la lija de sus ramas, y el monte, gato garduño, eriza sus pitas agrias. ¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…? Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de Cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Compadre, quiero morir decentemente en mi cama. De acero, si puede ser, con las sábanas de holanda. ¿No ves la herida que tengo desde el pecho a la garganta? Trescientas rosas morenas lleva tu pechera blanca. Tu sangre rezuma y huele alrededor de tu faja. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa. Dejadme subir al menos hasta las altas barandas, dejadme subir, dejadme, hasta las verdes barandas. Barandales de la luna por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres hacia las altas barandas. Dejando un rastro de sangre. Dejando un rastro de lágrimas. Temblaban en los tejados farolillos de hojalata. Mil panderos de cristal, herían la madrugada.
Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron. El largo viento, dejaba en la boca un raro gusto de hiel, de menta y de albahaca. ¡Compadre! ¿Dónde está, dime? ¿Dónde está mi niña amarga? ¡Cuántas veces te esperó! ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo, en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe se mecía la gitana. Verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Un carámbano de luna la sostiene sobre el agua. La noche su puso íntima como una pequeña plaza. Guardias civiles borrachos, en la puerta golpeaban. Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar. Y el caballo en la montaña.
ASESINADO POR EL CIELO (Federico García Lorca) Asesinado por el cielo. Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal, dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta y el niño con el blanco rostro de huevo. Con los animalitos de cabeza rota y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo y mariposa ahogada en el tintero. Tropezando con mi rostro distinto de cada día. ¡Asesinado por el cielo!
Señores pasajeros, buenas tardes y Nueva York al fondo todavía, delicadas las torres de Manhattan con la luz sumergida de una muchacha triste, buenas tardes, señores pasajeros, mantendremos en vuelo doce mil pies de altura, altos como su cuerpo en el pasillo de la Universidad, una pregunta, podría repetirme el título del libro, cumpliendo normas internacionales, las cuatro ventanillas de emergencia, pero habrá que cenar, tal vez alguna copa, casi vivir sin vínculo y sin límites, modos de ver la noche y estar en los cristales del alba, regresando, y muchas otras noches regresando bajo edificios de temblor acuático, a una velocidad de novecientos kilómetros, te dije que nunca resistí las despedidas, al aeropuerto no, prefiero tu recuerdo por mi casa, apoyado en el piano del Bar Andalucía, bajo el cielo violeta de los amaneceres en Manhattan, igual que dos desnudos en la penumbra con Nueva York al fondo, todavía al aeropuerto no, rogamos hagan uso del cinturón, no fumen hasta que despeguemos, cuiden que estén derechos los respaldos, me tienes que llamar, de sus asientos.
Texto 8
SOLEDAD (Diario de un poeta recién casado, Juan Ramón Jiménez)
En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, siempre, de ti mismo! Abierto en mil heridas, cada instante, cual mi frente, tus olas van, como mis pensamientos, y vienen, van y vienen, besándose, apartándose, con un eterno conocerse, mar, y desconocerse. Eres tú, y no lo sabes, tu corazón te late y no lo sientes… ¡Qué plenitud de soledad, mar solo!.
Texto 9
SEPTIEMBRE (Karmelo Iribarren)
Tú en la playa —recogiendo— y el mar desesperado.
Texto 10
VESTIR A MI MADRE (Begoña Abad)
Un día sucede, sin aviso, que te agachas definitivamente, a ras de suelo, que tocas sus pies, los descalzas, que comienzas a mirarla desde abajo, sin verle los ojos, comienzas a vestirla y ella se deja apoyando sus manos en tus hombros. Y no sucede nada más y sin embargo tú percibes su derrota y comienzas a amarla de otro modo, vencida tú también, ambas vencidas y el tiempo comienza la cuenta atrás.
TEXTO 11
PERDONA LA PRIMAVERA (Elvira Sastre)
Hay quinientos pájaros ladrando en la orilla de un charco: el de hoy ha sido un despertar distinto. Ajeno, como la misma vida si no se encuentra despertando a tu lado. Incoherente, como mi mano si no encuentra tu mano para escribir el sentido de las cosas que no lo piden. Ininteligible, como mi cara si tachas los poemas que aún no te he escrito. Aquel día me besaste y mi boca se volvió loca y ametralló tu cara con un millar de amapolas. Perdona la primavera. Aquel día supe que jamás terminaría de quererte, que nunca se acabaría este impulso animal de quererte, que de ningún modo dejaría olvidada en ningún sitio este ansia de quererte. No. Si no estás, no tengo otra cosa que no sea esta soledad compartida, este agravio a quien me mira y no te encuentra y me reclama una atención que yo llamo ruido. Si no estás, se me quedan vacías las palmas de las manos: no puedes sostenerme y en otro lugar alguien que no soy yo aprende a volar. Si no estás, este cuerpo me queda demasiado grande y confundo los recuerdos con heridas. Si no estás, no hay veleta que me encuentre ni sudor que me desgaste ni alegría que me importe. Hay quinientos pájaros ladrando en la orilla de un charco mientras yo duermo. Si no estás, no me sobra nada: me falta todo.
Texto 12
EL PRESTIGIO DEL LLANTO (Diciembre y nos besamos, de Paula Bozalongo)
Él sabe que lo intento, procuro no llorar, quiero levantar diques dentro de mis pupilas y detener el llanto delator de los días más tristes detrás de una muralla, delante de mis ojos. Si sigue la tormenta, que no me vean llorar.
Texto 13
EL FONDO DE TUS OJOS (Diciembre y nos besamos, de Paula Bozalongo)
Aunque el futuro arda apostando el pasado que te acoge no es un infierno el fondo de mis ojos. Yo también tengo miedo de haberte conocido, yo también siento rabia de no haberlo hecho antes.
TEXTO 14
NO QUISIERA QUE LLOVIERA (Cristina Peri Rossi)
No quisiera que lloviera te lo juro que lloviera en esta ciudad sin ti y escuchar los ruidos del agua al bajar y pensar que allí donde estás viviendo sin mí llueve sobre la misma ciudad Quizá tengas el cabello mojado el teléfono a mano que no usas para llamarme para decirme esta noche te amo me inundan los recuerdos de ti discúlpame, la literatura me mató pero te le parecías tanto.
Estas fases no son necesariamente lineales: a menudo, se entrelazan y retroalimentan durante la creación poética.
Tener algo que decir… LA INSPIRACIÓN
El punto de partida de todo poema es la existencia de una idea, emoción o experiencia significativa que el autor desea compartir.
La inspiración puede surgir de vivencias, recuerdos, imágenes o sentimientos, lecturas, etc.
Motivaciones posibles:
Expresar sentimientos profundos (amor, dolor, alegría, nostalgia). Compartir una visión del mundo, una crítica social o una inquietud existencial. Retratar una escena, un paisaje, una persona o un recuerdo importante.
Importancia de la autenticidad: la poesía conecta con el lector cuando surge de una verdad interior del autor. No se trata solo de escribir por escribir, sino de tener un mensaje, aunque sea íntimo o aparentemente sencillo.
Todo poema nace de una experiencia o de una emoción que merece ser contada. A veces es un recuerdo, otras una alegría, un miedo, una preocupación social o una simple escena cotidiana que se nos queda grabada. Lo importante es que detrás del poema haya una verdad interior, por pequeña que sea
Tener imaginación para decirlo
La creatividad permite encontrar formas originales y sugerentes de expresar lo que se siente o piensa.
No basta con la idea: el poeta debe encontrar una forma original y creativa de expresarla.
La imaginación es el puente entre la idea y el poema. Permite transformar lo cotidiano en algo extraordinario, dotando al mensaje de fuerza y belleza.
•Perspectiva original: la imaginación ayuda a evitar los recursos«fáciles» y a buscar una voz propia, única y reconocible.
La creatividad consiste en buscar una mirada propia sobre lo que queremos contar. La imaginación nos permite transformar lo cotidiano en algo sorprendente y sugerente, alejarnos de las frases hechas y encontrar imágenes que llamen la atención del lector. Gracias a ella, una simple lavadora, un billete de avión o un perfil en redes sociales pueden convertirse en materia poética.
Tener técnica para decirlo de la manera más perfecta posible
La técnica abarca el dominio de todos los recursos que tiene la poesía: la métrica, la rima, el ritmo, los recursos literarios expresivos…
El dominio del lenguaje poético y de las herramientas formales permite al autor transformar su inspiración en un poema efectivo y conmovedor.
Gracias a la inspiración, la imaginación y la técnica la poesía consigue expresar emociones profundas y vivencias compartidas que lo conectan con los lectores.
La técnica es el conjunto de herramientas y conocimientos que permiten al poeta dar forma precisa a su mensaje.
Dominar la técnica no significa limitar la creatividad, sino potenciarla, permitiendo que la emoción y la idea lleguen al lector de manera clara, bella y eficaz.
La técnica reúne todo aquello que hace que un poema “suene bien”: ritmo, pausas, repeticiones, elección de palabras, figuras expresivas. Dominar estos recursos no es una cárcel, sino una ayuda para que la emoción llegue de forma clara y bella al lector. Inspiración, imaginación y técnica se entrelazan y se corrigen entre sí durante el proceso de escritura.
Comparte tus lecturas y sentimientos en grupo, si es posible.
¡Lee en voz alta!
No hace falta ser “especialista” para leer poesía. Basta con dejarse acompañar por las palabras, elegir un texto que nos diga algo y concederle unos minutos de atención plena. A partir de ahí, la experiencia poética empieza a hacer su trabajo: aparecen recuerdos, imágenes, preguntas, incluso ganas de escribir.
La poesía puede funcionar como una medicina para el alma. Leer despacio un poema, sobre todo si nos toca de cerca, nos ayuda a ordenar emociones, a poner nombre a lo que sentimos y a sentirnos menos solos. En el curso trabajaremos poemas que hablan de heridas, pérdidas y esperanzas, y veremos cómo la lectura compartida abre espacios de consuelo y de comprensión mutua.
La lectura nos ayuda a sentirnos mejor.
Leer poesía conecta con nuestras emociones y nos da esperanza.
El mismo Federico, el cuatro ojos al que cortábamos el pelo en el recreo y pintábamos las uñas de rosa, el mismo al que encerrábamos desnudo en los vestuarios y molíamos a patadas en las excursiones, el gordo al que escupíamos desde el aula de dibujo y que veíamos lloriquear en silencio, el que se rompió el brazo cuando lo empujamos por las escaleras del gimnasio, Federico Santos del Valle, Fede, Obélix, el Ballena, Carapán. Aquí está, treinta años después, mirándome a la cara con una bata blanca y agarrando mi mano con cierta ternura. Me dice que cierre los ojos y que intente estar tranquilo, que hará todo lo posible por salvarme el hígado.
Texto 2
AUTORRETRATO (Víctor Peña Dacosta)
Tengo 1400 seguidores en Instagram, 1214 en Twitter, 3813 amigos en Facebook y nadie que me acompañe esta madrugada a lanzar ebrio por las calles absurdas proclamas trasnochadas o a gritar que todavía te quiero.
Texto 3
COROLARIO (Víctor Peña Dacosta)
Te quise desde el principio; no me di cuenta hasta el final.
Texto 4
DIXÁN (Pablo García Casado)
por qué se secará tan lenta la ropa por qué persisten las manchas de grasa de fruta y de tus labios si dixán borra las manchas de una vez por todas
por qué la aspereza de las prendas la sequedad de su tacto si pienso en tus manos en tu modo de mirarme de decirme que por culpa del amor habrá que lavar las sábanas de nuevo
preguntas tristes tristes como todos los anuncios de detergente y es que no encuentro mejor suavizante que tus manos en esos bares supermercados desnudos de la noche
Texto 5
ECO (Pablo García Casado)
No pides mucho a la vida, solo que sea benévola con ella. Verla cómo crece, día a día, verla caminar sola hacia el colegio. Y después, su propio móvil, las llaves de casa. Sus primeros secretos, tú es que no lo entiendes, piercings, tatuajes. Las fiestas y la noche, mamá, solo es un amigo, los fantasmas. Cuando la veas llegar derrotada y sola. Abrazarla y decirle yo estaré aquí, siempre a tu lado. Y que crees en ella, en esta mancha gris de ecografía. Que ahora tiembla entre tus manos.
Texto 6
QUIEN LO HA VIVIDO LO SABE (Anuncio de la Comunitat Valenciana)
De los sos ojos tan fuertemientre llorando, tornaba la cabeça i estábalos catando. Vio puertas abiertas e uços sin cañados, alcándaras vazias sin pielles e sin mantos e sin falcones e sin adtores mudados. Sospiró mio Cid, ca mucho habié grandes cuidados. Fabló mio Cid bien e tan mesurado: —«¡Grado a ti, Señor Padre, que estás en alto! Esto me han vuelto mios enemigos malos.»
CANTAR DE MIO CID (fragmento)
Se ponen los escudos ante sus corazones, y bajan las lanzas envueltas en pendones, inclinan las caras encima de los arzones, y cabalgan a herirlos con fuertes corazones.
A grandes voces grita el que en buena hora nació: —«¡Heridlos, caballeros, por amor del Criador! ¡Yo soy Ruiz Díaz, el Cid, de Vivar Campeador!» […]
Allí vierais tantas lanzas hundirse y alzar, tantas adargas hundir y traspasar, tanta loriga abollar y desmallar, tantos pendones blancos de roja sangre brillar, tantos buenos caballos sin sus dueños andar. Gritan los moros: «¡Mahoma!» «¡Santiago!» la cristiandad. […]
A Minaya Alvar Fáñez matáronle el caballo, pero bien le socorren mesnadas de cristianos. Tiene rota la lanza, mete a la espada mano, y, aunque a pie, buenos golpes va dando.
Viólo mio Cid Ruy Díaz el Castellano, se fijó en un visir que iba en buen caballo, y dándole un mandoble, con su potente brazo, partióle por la cintura, y en dos cayó al campo.
A Minaya Alvar Fáñez le entregó aquel caballo: —«Cabalgad, Minaya: vos sois mi diestro brazo.»
Texto 8
EL MENDIGO (Karmelo Iribarren)
Parecía mirarme desde muy lejos,
pero estábamos a un metro escaso de distancia; yo de pie.
Texto 9
COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE – Fragmento (Jorge Manrique)
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando;
cuán presto se va el placer, cómo después de acordado da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor.
COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE – Fragmento (Jorge Manrique)
Así, con tal entender todos sentidos humanos conservados, cercado de su mujer, de sus hijos y hermanos y criados,
dio el alma a quien se la dio, el cual la ponga en el cielo en su gloria, y aunque la vida murió, nos dejó harto consuelo su memoria.
Texto 10
TODO ASUSTA (Gloria Fuertes)
Hago versos señores, hago versos, pero no me gusta que me llamen poetisa, me gusta el vino como a los albañiles y tengo una asistenta que habla sola.
Este mundo resulta divertido, pasan cosas señores que no expongo, se dan casos, aunque nunca se dan casas a los pobres que no pueden dar traspaso.
Sigue habiendo solteras con su perro, sigue habiendo casados con querida, a los déspotas duros nadie les dice nada, y leemos que hay muertos y pasamos la hoja, y nos pisan el cuello y nadie se levanta, y nos odia la gente y decimos: ¡la vida!
Esto pasa, señores, y yo debo decirlo.
Texto 11
EL DESAYUNO (Luis Alberto de Cuenca)
Me gustas cuando dices tonterías, cuando metes la pata, cuando mientes, cuando te vas de compras con tu madre y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños y me cubres de besos y de tartas, o cuando eres feliz y se te nota, o cuando eres genial con una frase que lo resume todo, o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno), o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustas, cuando, llena de vida, te despiertas y lo primero que haces es decirme: «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno».
Texto 12
PLATERO Y YO – Prosa número 10 (Juan Ramón Jiménez)
Mira, Platero, qué de rosas caen por todas partes: rosas azules, rosas blancas, sin color… Diríase que el cielo se deshace en rosas. Mira cómo se me llenan de rosas la frente, los hombros, las manos… ¿Qué haré yo con tantas rosas?
¿Sabes tú, quizás, de dónde es esta blanda flora, que yo no sé de dónde es, que enternece, cada día, el paisaje, y lo deja dulcemente rosado, blanco y celeste –más rosas, más rosas–, como un cuadro de Fray Angélico, el que pintaba la gloria de rodillas?
De las siete galerías del Paraíso se creyera que tiran rosas a la tierra. Cual en una nevada tibia y vagamente colorida, se quedan las rosas en la torre, en el tejado, en los árboles. Mira: todo lo fuerte se hace, con su adorno, delicado. Más rosas, más rosas, más rosas…
Parece, Platero, mientras suena el Ángelus, que esta vida nuestra pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, más altiva, más constante y más pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas, que se encienden ya entre las rosas… Más rosas… Tus ojos, que tú no ves, Platero, y que alzas mansamente al cielo, son dos bellas rosas.
Texto 13
LIFE VEST UNDER YOUR SEAT (Luis García Montero)
Señores pasajeros buenas tardes y Nueva York al fondo todavía, delicadas las torres de Manhattan con la luz sumergida de una muchacha triste, buenas tardes señores pasajeros, mantendremos en vuelo doce mil pies de altura, altos como su cuerpo en el pasillo de la Universidad, una pregunta, podría repetirme el título del libro, cumpliendo normas internacionales, las cuatro ventanillas de emergencia, pero habrá que cenar, tal vez alguna copa, casi vivir sin vínculo y sin límites, modos de ver la noche y estar en los cristales del alba, regresando, y muchas otras noches regresando bajo edificios de temblor acuático, a una velocidad de novecientos kilómetros, te dije que nunca resistí las despedidas, al aeropuerto no, prefiero tu recuerdo por mi casa, apoyado en el piano del Bar Andalucía, bajo el cielo violeta de los amaneceres en Manhattan, igual que dos desnudos en penumbra con Nueva York al fondo, todavía al aeropuerto no, rogamos hagan uso del cinturón, no fumen hasta que despeguemos, cuiden que estén derechos los respaldos, me tienes que llamar, de sus asientos.