Sesión 1

Texto 1

CUENTAS PENDIENTES (Alfredo Pérez Berciano)

El mismo Federico, el cuatro ojos al que cortábamos el pelo en el recreo y pintábamos las uñas de rosa, el mismo al que encerrábamos desnudo en los vestuarios y molíamos a patadas en las excursiones, el gordo al que escupíamos desde el aula de dibujo y que veíamos lloriquear en silencio, el que se rompió el brazo cuando lo empujamos por las escaleras del gimnasio, Federico Santos del Valle, Fede, Obélix, el Ballena, Carapán. Aquí está, treinta años después, mirándome a la cara con una bata blanca y agarrando mi mano con cierta ternura.
Me dice que cierre los ojos y que intente estar tranquilo, que hará todo lo posible por salvarme el hígado.

Texto 2

AUTORRETRATO (Víctor Peña Dacosta)

Tengo 1400 seguidores
en Instagram, 1214
en Twitter, 3813
amigos en Facebook y nadie
que me acompañe esta madrugada
a lanzar ebrio por las calles
absurdas proclamas trasnochadas
o a gritar que todavía te quiero.

Texto 3

COROLARIO (Víctor Peña Dacosta)

Te quise desde el principio;
no me di cuenta hasta el final.

Texto 4

DIXÁN (Pablo García Casado)

por qué se secará tan lenta la ropa
por qué persisten
las manchas de grasa de fruta y de tus labios
si dixán borra las manchas de una vez por todas

por qué la aspereza de las prendas la sequedad de su tacto
si pienso en tus manos en tu modo de mirarme de decirme
que por culpa del amor habrá que lavar las sábanas de nuevo

preguntas tristes tristes como todos los anuncios de detergente
y es que no encuentro mejor suavizante que tus manos
en esos bares supermercados desnudos de la noche

Texto 5

ECO (Pablo García Casado)

No pides mucho a la vida, solo que sea benévola con ella. Verla cómo crece, día a día, verla caminar sola hacia el colegio. Y después, su propio móvil, las llaves de casa. Sus primeros secretos, tú es que no lo entiendes, piercings, tatuajes. Las fiestas y la noche, mamá, solo es un amigo, los fantasmas. Cuando la veas llegar derrotada y sola. Abrazarla y decirle yo estaré aquí, siempre a tu lado. Y que crees en ella, en esta mancha gris de ecografía. Que ahora tiembla entre tus manos.

Texto 6

QUIEN LO HA VIVIDO LO SABE (Anuncio de la Comunitat Valenciana)

Breve intermedio

Leer para sanar

Empieza tu viaje poético

Fases del proceso creativo

Texto 7

CANTAR DE MIO CID (fragmento)

De los sos ojos tan fuertemientre llorando,
tornaba la cabeça i estábalos catando.
Vio puertas abiertas e uços sin cañados,
alcándaras vazias sin pielles e sin mantos
e sin falcones e sin adtores mudados.
Sospiró mio Cid, ca mucho habié grandes cuidados.
Fabló mio Cid bien e tan mesurado:
—«¡Grado a ti, Señor Padre, que estás en alto!
Esto me han vuelto mios enemigos malos.»

CANTAR DE MIO CID (fragmento)

Se ponen los escudos   ante sus corazones,
y bajan las lanzas   envueltas en pendones,
inclinan las caras   encima de los arzones,
y cabalgan a herirlos   con fuertes corazones.

A grandes voces grita   el que en buena hora nació:
—«¡Heridlos, caballeros,   por amor del Criador!
¡Yo soy Ruiz Díaz, el Cid,   de Vivar Campeador!» […]

Allí vierais tantas lanzas   hundirse y alzar,
tantas adargas   hundir y traspasar,
tanta loriga   abollar y desmallar,
tantos pendones blancos   de roja sangre brillar,
tantos buenos caballos   sin sus dueños andar.
Gritan los moros: «¡Mahoma!»   «¡Santiago!» la cristiandad. […]

A Minaya Alvar Fáñez   matáronle el caballo,
pero bien le socorren   mesnadas de cristianos.
Tiene rota la lanza,   mete a la espada mano,
y, aunque a pie,   buenos golpes va dando.

Viólo mio Cid Ruy Díaz   el Castellano,
se fijó en un visir   que iba en buen caballo,
y dándole un mandoble,   con su potente brazo,
partióle por la cintura,   y en dos cayó al campo.

A Minaya Alvar Fáñez   le entregó aquel caballo:
—«Cabalgad, Minaya:   vos sois mi diestro brazo.»

Texto 8

EL MENDIGO (Karmelo Iribarren)

Parecía
mirarme
desde muy lejos,

pero estábamos a un metro
escaso
de distancia;
yo de pie.

Texto 9

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE – Fragmento (Jorge Manrique)

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

cuán presto se va el placer,
cómo después de acordado
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE – Fragmento (Jorge Manrique)

Así, con tal entender
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer,
de sus hijos y hermanos
y criados,

dio el alma a quien se la dio,
el cual la ponga en el cielo
en su gloria,
y aunque la vida murió,
nos dejó harto consuelo
su memoria.

Texto 10

TODO ASUSTA (Gloria Fuertes)

Hago versos señores, hago versos,
pero no me gusta que me llamen poetisa,
me gusta el vino como a los albañiles
y tengo una asistenta que habla sola.

Este mundo resulta divertido,
pasan cosas señores que no expongo,
se dan casos, aunque nunca se dan casas
a los pobres que no pueden dar traspaso.

Sigue habiendo solteras con su perro,
sigue habiendo casados con querida,
a los déspotas duros nadie les dice nada,
y leemos que hay muertos y pasamos la hoja,
y nos pisan el cuello y nadie se levanta,
y nos odia la gente y decimos: ¡la vida!

Esto pasa, señores, y yo debo decirlo.

Texto 11

EL DESAYUNO (Luis Alberto de Cuenca)

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.

Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.

Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Texto 12


PLATERO Y YO – Prosa número 10 (Juan Ramón Jiménez)

Mira, Platero, qué de rosas caen por todas partes: rosas azules, rosas blancas, sin color… Diríase que el cielo se deshace en rosas. Mira cómo se me llenan de rosas la frente, los hombros, las manos… ¿Qué haré yo con tantas rosas?

¿Sabes tú, quizás, de dónde es esta blanda flora, que yo no sé de dónde es, que enternece, cada día, el paisaje, y lo deja dulcemente rosado, blanco y celeste –más rosas, más rosas–, como un cuadro de Fray Angélico, el que pintaba la gloria de rodillas?

De las siete galerías del Paraíso se creyera que tiran rosas a la tierra. Cual en una nevada tibia y vagamente colorida, se quedan las rosas en la torre, en el tejado, en los árboles. Mira: todo lo fuerte se hace, con su adorno, delicado. Más rosas, más rosas, más rosas…

Parece, Platero, mientras suena el Ángelus, que esta vida nuestra pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, más altiva, más constante y más pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas, que se encienden ya entre las rosas… Más rosas… Tus ojos, que tú no ves, Platero, y que alzas mansamente al cielo, son dos bellas rosas.

Texto 13

LIFE VEST UNDER YOUR SEAT (Luis García Montero)

Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida de una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres en Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva York al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.

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