
- Elige poemas que te emocionen o te inspiren.
- Reserva un momento tranquilo cada día para leer.
- Comparte tus lecturas y sentimientos en grupo, si es posible.
- ¡Lee en voz alta!
No hace falta ser “especialista” para leer poesía. Basta con dejarse acompañar por las palabras, elegir un texto que nos diga algo y concederle unos minutos de atención plena. A partir de ahí, la experiencia poética empieza a hacer su trabajo: aparecen recuerdos, imágenes, preguntas, incluso ganas de escribir.