Alumnos LG 12-13

Una manera curiosa de empezar

Introducción: diez preguntas básicas sobre el lenguaje

El normativismo:

 

El lenguaje políticamente correcto, un uso prescriptivo contrario al carácter científico del estudio lingüístico:

¿Una nueva forma de prescriptivismo?

El lenguaje ‘políticamente correcto’ se está convirtiendo en una forma de prescripción lingüística, que para muchos hablantes va en contra de su uso espontáneo de la lengua, imponiendo modos de expresión casi siempre forzados en aras de un pretendido respeto y de una actitud tolerante: imponer el uso de sintagmas como las niñas y los niños, los profesores y las profesoras, los padres y las madres, o el uso de la arroba, como en niñ@s, para incluir a niñas y niños es totalmente innecesario y refleja el desconocimiento del idioma, ya que el español siempre ha utilizado la forma correspondiente al masculino como género no marcado, es decir, como categoría neutra con relación al sexo, y, por lo tanto, capaz de englobar lingüísticamente a hombres y mujeres. El uso del léxico está también sometido a la vigilancia de los defensores de la ‘corrección política’. La «sanción» por no adecuarse a las pautas que marcan no es de tipo lingüístico, sino de tipo social, y se traduce en ser tachado de intolerante, sexista, o discriminatorio.

El escritor y político Bernat Joan i Mari, miembro de ERC y diputado en el Parlamento Europeo por ‘Europa de los Pueblos’ entre 2004 y 2007, ha llegado a afirmar: «He estado a punto de escribir que ya no sufrimos ninguna Inquisición, pero no hay duda de que lo «políticamente correcto» puede acabar convirtiéndose en un tipo de Inquisición, porque coarta la libertad de decir las cosas, en la misma medida en la que la pueden coartar diversas clases de miedo.»

Aunque el lenguaje ‘políticamente correcto’ suele verse como un fenómeno reciente, fruto del relativismo propio de la posmodernidad, en realidad no es nada nuevo. Lo encontramos ya en el Siglo de Oro, a juzgar por esta frase de Quevedo: «Por hipocresía llaman al negro, moreno; trato, a la usura; a la putería, casa; al barbero, sastre de barbas; y al mozo de muías, gentilhombre del camino».

(M.ª Vitoria Escandell, El lenguaje humano, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2010, pág. 48)

 

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