{"id":5934,"date":"2016-09-18T19:33:50","date_gmt":"2016-09-18T17:33:50","guid":{"rendered":"http:\/\/urbinavolant.com\/scripta\/?p=5934"},"modified":"2016-11-20T20:25:05","modified_gmt":"2016-11-20T19:25:05","slug":"si-quieres-triunfar-en-una-discusion-da-la-razon-a-tu-adversario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/urbinavolant.com\/scripta\/si-quieres-triunfar-en-una-discusion-da-la-razon-a-tu-adversario\/","title":{"rendered":"Si quieres triunfar en una discusi\u00f3n, da la raz\u00f3n a tu adversario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/ifBSf4\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5936\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/urbinavolant.com\/scripta\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/11323493935_9757089602_z.jpg?resize=625%2C414&#038;ssl=1\" alt=\"Respect, by Eric Langley\" width=\"625\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/urbinavolant.com\/scripta\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/11323493935_9757089602_z.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/urbinavolant.com\/scripta\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/11323493935_9757089602_z.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/urbinavolant.com\/scripta\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/11323493935_9757089602_z.jpg?resize=207%2C136&amp;ssl=1 207w, https:\/\/i0.wp.com\/urbinavolant.com\/scripta\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/11323493935_9757089602_z.jpg?resize=140%2C94&amp;ssl=1 140w\" sizes=\"auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A menudo, pensamos que dejar noqueado a nuestro \u00abadversario\u00bb en un combate dial\u00e9ctico nos hace ganar\u00a0la partida. Puede que en algunos casos sea as\u00ed, pero quiz\u00e1s las heridas cicatricen con el b\u00e1lsamo de la venganza y la sangre se limpie con un pa\u00f1o de rencor. Por eso, cuando argumentamos \u00a0no siempre tenemos que sentirnos ganadores implacables. No es buena elecci\u00f3n desde un punta de vista humano (pero ya sabemos que es frecuente que el campo de la comunicaci\u00f3n humana no sea un campo lleno de margaritas y que, a veces, hay que tener en cuenta otras cosas). La argumentaci\u00f3n tiene una parte de \u00abverdad\u00bb, que la emparenta con la l\u00f3gica, pero tambi\u00e9n posee otra parte decisiva de \u00abestrategia\u00bb, que procede de la ret\u00f3rica. A fin de cuenta, nuestra comunicaci\u00f3n habitual no es ni totalmente verdadera ni falsa por completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta es: <strong>\u00bfse puede ganar haciendo part\u00edcipe a tu contrincante de la victoria? La respuesta\u00a0es: no solo se puede, sino que se debe. Aqu\u00ed explicaremos c\u00f3mo:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuando alguien objeta algo a una idea que hemos planteado, es muy frecuente que nos defendamos intentando echar por<\/strong> tierra su contraaragumentaci\u00f3n. Mala idea. Como hemos apuntado, se sentir\u00e1 hundido y ofendido, y eso \u00a0siempre y cuando hayamos rebatido de una forma convincente. Podr\u00eda ocurrir que hubi\u00e9semos dejado lugar a las\u00a0entre nuestro\u00a0auditorio. Podr\u00eda ocurrir que nuestra ganas de herir hagan que todos se pongan de parte del \u00abd\u00e9bil\u00bb. Mucho riesgo para poca ganancia. Y, encima, mala conciencia, que a veces procede de matar moscas a ca\u00f1onazos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n podemos darle la raz\u00f3n. No esa raz\u00f3n con la que contestamos: \u00abPara ti la perra gorda\u00bb. Tampoco esa en la que decimos: \u00abQue s\u00ed, majo\u00bb, d\u00e1ndole la raz\u00f3n como los tontos, ya que volver\u00edamos a dejar ese poco amargo del p\u00e1rrafo anterior, con el plus de una prepotencia totalmente impotente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfHemos pensado alguna vez en darle la raz\u00f3n? S\u00ed, fulanito (o fulanita, claro), tienes raz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 maravilla, no? En primer lugar, porque nadie suele esperar esa reacci\u00f3n en un debate dial\u00e9ctico por parte de su contrincante. En segundo lugar (y fundamentalmente), porque esa ser\u00e1 una baza casi segura para triunfar. Todav\u00eda recuerdo a un exministro en una conferencia en mi ciudad. En el turno de preguntas, el t\u00edpico pesado se explay\u00f3 hablando de lo divino y lo humano, con una opini\u00f3n de lo m\u00e1s peregrina. Entre el auditorio se mezclaban las risas condescendientes, los gritos de protesta, el sentimiento de desasosiego por el trago que ten\u00eda que estar pasando el conferenciante. Cuando la persona que preguntaba acab\u00f3, todos esper\u00e1bamos una respuesta agria, una chanza maligna o una negaci\u00f3n contundente, pero no. La respuesta fue: \u00abTiene usted raz\u00f3n\u00bb. Al <em>protestante<\/em> lo dej\u00f3 planchado y a nosotros estupefactos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya sabemos que ahora todos pensar\u00e9is que claro, eso es dejar que la victoria caiga del lado contrario, pero no. La ret\u00f3rica cl\u00e1sica ten\u00eda un recurso expresivo llamado\u00a0<strong><i>concessio<\/i><\/strong>, que el gran te\u00f3rico Heinrich Lausberg catalogaba dentro de las figuras frente al asunto como una figura dial\u00e9ctica. <strong>La <em>concessio<\/em> no es un recurso para perder o para dejar ganar, sino para sacar ventaja psicol\u00f3gica y contraatacar de forma efectiva<\/strong>. Volvamos al caso de nuestro conferenciante, que no se qued\u00f3 solo en el \u00abTiene usted raz\u00f3n\u00bb. Dej\u00f3 pasar tres segundos \u2013sublimes para crear intriga\u2013 para, partiendo de esa concesi\u00f3n, matizar su afirmaci\u00f3n con otros datos. En el fondo, tras todo lo que dijo, hab\u00eda demolido gran parte de los argumentos de la persona que preguntaba, pero esa persona no se qued\u00f3 con esa sensaci\u00f3n y el p\u00fablico tampoco. La impresi\u00f3n que dio fue la de una persona cort\u00e9s, educada y que sab\u00eda <strong>escuchar de forma constructiva<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que pensemos: <strong>si utilizamos la <em>concessio<\/em>, ninguno pierde y uno gana<\/strong>. As\u00ed, sin sangre. Combate limpio ganado a los puntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imagen de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/ifBSf4\">Eric Langley<\/a>. A diferencia de la mayor parte de las entradas de este blog, las entradas sobre argumentaci\u00f3n, como todas las de este sitio web, est\u00e1n protegidas por derechos de autor.\u00a0Si quieres utilizarlas, lo mejor es que te pongas\u00a0en contacto conmigo en el formulario de contacto de la web.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A menudo, pensamos que dejar noqueado a nuestro \u00abadversario\u00bb en un combate dial\u00e9ctico nos hace ganar\u00a0la partida. 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