Lecturas de Rubén Darío
diciembre 18, 2009
SONATINA
La princesa está triste . . . ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro;
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la líbelula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgullosos de las perlas de Ormuz?
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa,
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Esta presa en sus oros, esta presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal,
¡Oh quien fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
–¡Calla, calla, princesa –dice el hada madrina–,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!
ERA UN AIRE SUAVE…
Era un aire suave, de pausados giros;
el hada Harmonía rimaba sus vuelos,
e iban frases vagas y tenues suspiros
entre los sollozos de los violoncelos.
Sobre la terraza, junto a los ramajes,
diríase un trémolo de liras eolias
cuando acariciaban los sedosos trajes,
sobre el tallo erguidas, las blancas magnolias.
La marquesa Eulalia risas y desvíos
daba a un tiempo mismo para dos rivales:
el vizconde rubio de los desafíos
y el abate joven de los madrigales. […]
Al oír las quejas de sus caballeros,
ríe, ríe, ríe la divina Eulalia,
pues son un tesoro las flechas de Eros,
el cinto de Cipria, la rueca de Onfalia.
¡Ay de quien sus mieles y frases recoja!
¡Ay de quien del canto de su amor se fíe!
Con sus ojos lindos y su boca roja,
la divina Eulalia ríe, ríe, ríe.
Tiene azules ojos, es maligna y bella;
cuando mira, vierte viva luz extraña;
se asoma a las húmedas pupilas de estrella
el alma del rubio cristal de Champaña.
El teclado armónico de su risa fina
a la alegre música de un pájaro iguala.
Con los staccati de una bailarina
y las locas fugas de una colegiala.
¡Amoroso pájaro que trinos exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico;
que desdenes rudos lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve del leve abanico!
Cuando a media noche sus notas arranque
y en arpegios áureos gima Filomela,
y el ebúrneo cisne, sobre el quieto estanque,
como blanca góndola imprima su estela,
la marquesa alegre llegará al boscaje,
boscaje que cubre la amable glorieta
donde han de estrecharla los brazos de un paje,
que siendo su paje será su poeta.
Al compás de un canto de artista de Italia
que en la brisa errante la orquesta deslíe,
junto a los rivales, la divina Eulalia
la divina Eulalia ríe, ríe, ríe. […]
¿Fue acaso en el Norte o en el Mediodía?
Yo el tiempo y el día y el país ignoro;
pero sé que Eulalia ríe todavía,
¡y es cruel y eterna su risa de oro!
Yo soy aquél que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.
El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;
y muy siglo diez y ocho, y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.
Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud… ¿fue juventud la mía?
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía…
Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.
En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva. […]
Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa verleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;
todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura…
si hay un alma sincera, ésa es la mía.
La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.
Como la esponja que la sal satura
en el juego del mar, fue el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.
Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.
Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía. […]
Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita;
el Arte puro como Cristo exclama:
Ego sum lux et veritas et vita!
Y la vida es misterio; la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.
Por eso ser sincero es ser potente:
de desnuda que está brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye d’ella.
Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.
Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira;
bruma y tono menor -¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol- ¡toda la lira!
Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.
La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
se triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén… ¡La caravana pasa!
NOCTURNO
Quiero expresar mi angustia en versos que abolida
dirán mi juventud de rosas y de ensueños,
y la desfloración amarga de mi vida
por un vasto dolor y cuidados pequeños.
Y el viaje a un vago Oriente por entrevistos barcos,
y el grano de oraciones que floreció en blasfemia,
y los azoramientos del cisne entre los charcos
y el falso azul nocturno de inquerida bohemia.
Lejano clavicordio que en silencio y olvido
no diste nunca al sueño la sublime sonata,
huérfano esquife, árbol insigne, obscuro nido
que suavizó la noche de dulzura de plata…
Esperanza olorosa a hierbas frescas, trino
del ruiseñor primaveral y matinal,
azucena tronchada por un fatal destino,
rebusca de la dicha, persecución del mal…
El ánfora funesta del divino veneno
que ha de hacer por la vida la tortura interior,
la conciencia espantable de nuestro humano cieno
y el horror de sentirse pasajero, el horror
de ir a tientas, en intermitentes espantos,
hacia lo inevitable, desconocido, y la
pesadilla brutal de este dormir de llantos
¡de la cual no hay más que Ella que nos despertará!
Lecturas de Leopoldo Alas “Clarín”
noviembre 19, 2009
La Regenta
LAS AMBICIONES DE DON FERMÍN DE PAS
Don Fermín, canónigo de la catedral, encarna la ambición, la sed de poder, motivada quizá por su mísera infancia, que en un ambiente minero, del que escapó por la vía de un sacerdocio sin vocación. En él se centra el capítulo I, que comienza con una visión de Vetusta a la hora de la siesta. Don Fermín sube a la torre de la catedral para observar con un catalejo la ciudad, “su presa”.
Uno de los recreos solitarios de don Fermín de Pas consistía en subir a las alturas. Era montañés, y por instinto buscaba las cumbres de los montes y los campanarios de las iglesias. En todos los países que había visitado había subido a la montaña más alta, y si no las había, a la más soberbia torre. No se daba por enterado de cosa que no viese a vista de pájaro, abarcándola por completo y desde arriba. Cuando iba a las aldeas acompañando al Obispo en su visita, siempre había de emprender, a pie o a caballo, como se pudiera, una excursión hacia lo más empingorotado. En la provincia, cuya capital era Vetusta, abundaban por todas partes montes de los que se pierden entre nubes; pues a los más arduos y elevados ascendía el Magistral, dejando atrás al más robusto andarín, al más experto montañés. Cuanto más subía, más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía fiebre que les daba vigor de acero a las piernas y aliento de fragua a los pulmones. Llegar a lo más alto era un triunfo voluptuoso para De Pas. Ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes, imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intentos placeres de su espíritu altanero que De Pas se procuraba siempre que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la catedral [...]. El Magistral [...], paseaba lentamente sus miradas por la ciudad, escudriñando sus rincones, levantando con la imaginación los techos, aplicando su espíritu a aquella inspección minuciosa, como el naturalista estudia con poderoso microscopio las pequeñeces de los cuerpos. No miraba a los campos, no contemplaba la lontananza de montes y nubes; sus miradas no salían de la ciudad.
Vetusta era su pasión y su presa. Mientras los demás le tenían por sabio teólogo, filósofo y jurisconsulto, él estimaba sobre todas su ciencia de Vetusta. La conocía palmo a palmo, por dentro y por fuera, por el alma y por el cuerpo, habían escudriñado los rincones de las conciencias y los rincones de las casas. Lo que sentía en presencia de la heroica ciudad era gula; hacia su anatomía, no como el fisiólogo que sólo quiere estudiar, sino como el gastrónomo que busca los bocados apetitosos; no aplicaba el escalpelo, sino el trinchante. [...]
Don Fermín contemplaba la ciudad. Era una presa que le disputaban, pero que acabaría por devorar él solo. ¡Qué! ¿También aquel mezquino imperio habían de arrancarle? No, era suyo. Lo había ganado de buena lid. ¿Para qué eran necios? También al Magistral se le subía la altura a la cabeza; también él veía a los vetustenses como escarabajos; sus viviendas viejas y negruzcas, aplastadas, las creían los vanidosos ciudadanos palacios, y eran madrigueras, cuevas, montones de tierra, labor de topos… ¿Qué habían hecho los dueños de aquellos palacios viejos y arruinados de la Encimada que él tenía allí a sus pies? ¿Qué habían hecho? Heredar. ¿Y él? ¿Qué había hecho él? Conquistar.
ANA OZORES: RECUERDOS Y SUEÑOS
En el capítulo III se analiza la personalidad de La Regenta. Ana, obligada por Don Fermín a preparar una confesión general, repasa su vida y deja aflorar sus anhelos.
Abrió el lecho. Sin mover los pies, dejóse caer de bruces sobre aquella blandura suave con los brazos tendidos. Apoyaba la mejilla en la sábana y tenía los ojos muy abiertos. La deleitaba aquel placer del tacto que corría desde la cintura a las sienes.
“¡Confesión general!”, estaba pensando. Eso es la historia de toda la vida. Una lágrima asomó a sus ojos, que eran garzos, y corrió hasta mojar la sábana.
Se acordó de que no había conocido a su madre. Tal vez de esta desgracia nacían sus mayores pecados.
“Ni madre ni hijos”.
Esta costumbre de acariciar la sábana con la mejilla la había conservado desde la niñez. Una mujer seca, delgada, fría, ceremoniosa, la obligaba a acostarse todas las noches sin tener sueño. Apagaba la luz y se iba. Anita lloraba sobre la almohada, después saltaba del lecho; pero no se atrevía a andar en la oscuridad, y pegada a la cama seguía llorando, tendida así, de bruces, como ahora, acariciando con el rostro la sábana, que mojaba con lágrimas también. Aquella blandura de los colchones era todo lo maternal con que ella podía contar; no había más suavidad para la pobre niña. Entonces debía de tener, según sus vagos recuerdos, cuatro años. Veintitrés habían pasado y aquel dolor aún la enternecía. Después, casi siempre, había tenido grandes contrariedades en la vida, pero ya despreciaba su memoria; una porción de necios se habían conjurado contra ella; todo aquello le repugnaba recordarlo; pero su pena de niña, la injusticia de acostarla sin sueño, sin cuentos, sin caricias, sin luz, la sublevaba todavía y le inspiraba una dulcísima lástima de sí misma. Como aquel a quien, antes de descansar en su lecho el tiempo que necesita, obligan a levantarse, siente sensación extraña que podría llamarse nostalgia de blandura y del calor de su sueño, así, con parecida sensación, había Ana sentido toda su vida nostalgia del regazo de su madre. Nunca habían oprimido su cabeza de niña contra un seno blando y caliente; y ella, la chiquilla, buscaba algo parecido dondequiera. Recordaba vagamente un perro negro de lanas, noble hermoso; debía de ser un terranova. ¿Qué habría sido de él? El perro se tendía al sol, con la cabeza entre las patas, y ella se acostaba a su lado y apoyaba la mejilla sobre el lomo rizado, ocultando casi todo el rostro en la lana suave y caliente. En los prados se arrojaba de espaldas o de bruces sobre los montones de hierba segada. Como nadie la consolaba al dormirse llorando, acababa por buscar consuelo en sí misma, contándose cuentos llenos de luz y de caricias. Era el caso que ella tenía una mamá que le daba todo lo que quería, que la apretaba contra su pecho y que la dormía cantando cerca de su oído:
Sábado, sábado, morena,
cayó el pajarillo en trena
con grillos y con cadenaaa…
Y este otro:
Estaba la pájara pinta
a la sombra de un verde limón…
Estos cantares los oía en una plaza grande a las mujeres del pueblo que arrullaba a sus hijuelos…
Y así se dormía ella también, figurándose que era la almohada el seno de su madre soñada y que realmente oía aquellas canciones que sonaban dentro de su cerebro. Poco a poco se había acostumbrado a esto, a no tener más placeres puros y tiernos que los de su imaginación.
Ana pasa a evocar ciertos episodios de su niñez, en particular una inocente aventura que –ruinmente interpretada por sus tías, que cuidaban de ella– dejará en su alma la huella indeleble de lo sucio y de la represión malévola. Tras esto, continúan sus divagaciones.
Aquellos recuerdos de la niñez huyeron, pero la cólera que despertaron, a pesar de ser tan lejana, no se desvaneció con ellos.
“¡Qué vida tan estúpida!”, pensó Ana, pasando a reflexiones de otro género.
Aumentaba su mal humor con la conciencia de que estaba pasando un cuarto de hora de rebelión. Creía vivir sacrificada a deberes que se había impuesto; estos deberes algunas veces se los presentaba como poética misión que explicaba el porqué de la vida. Entonces pensaba:
“La monotonía, la insulsez de esta existencia es aparente; mis días están ocupados por grandes cosas; este sacrificio, esta lucha es más grande que cualquier aventura del mundo.”
En otros momentos, como ahora, tascaba el freno la pasión sojuzgada; protestaba el egoísmo, la llamada loca, romántica, necia y decía:
– ¡Qué vida tan estúpida!
Esta conciencia de la rebelión la desesperaba; quería aplacarla y se irritaba. Sentía cardos en el alma. En tales horas no quería a nadie, no compadecía a nadie. En aquel instante deseaba oír música; no podía haber voz más oportuna. Y sin saber cómo, sin querer, se le apreció el Teatro Real de Madrid y vio a don Álvaro Mesía, el presidente del Casino, ni más ni menos, envuelto en una capa de embozos grana, cantando bajo los balcones de Rosina:
Ecco ridente il ciel…
La respiración de la Regenta era fuerte, frecuente; su nariz palpitaba ensanchándose, sus ojos tenían fulgores de fiebre que estaban clavados en la pared, mirando la sombra sinuosa de su cuerpo ceñido por la manta de colores.
Quiso pensar en aquello, en Lindoro, en el Barbero, para suavizar la aspereza de espíritu que la mortificaba.
– ¡Si yo tuviera un hijo!…, ahora…, aquí…, besándole, cantándole…
Huyó la vaga imagen del rorro, y otra vez se presentó esbelto don Álvaro, pero de gabán blanco, entallado, saludándola como saludaba el rey Amadeo.
Mesía, al saludar, humillaba a los ojos, cargados de amor, ante los de ella, imperiosos, impotentes.
Sintió flojedad en el espíritu. La sequedad y tirantez que la mortificaban se fueron convirtiendo en tristeza y desconsuelo…
Ya no era mala, ya sentía como ella quería sentir; y la idea de su sacrificio se le apareció de nuevo; pero grande ahora, sublime, como una corriente de ternura capaz de anegar el mundo. La imagen de don Álvaro también fue desvaneciéndose, cual un cuadro disolvente; ya no se veía más que el gabán blanco, y detrás, como una filtración de luz, iban destacándose una bata escocesa a cuadros, un gorro verde de terciopelo y oro, con borla, un bigote y una perilla blancos, unas cejas grises muy espesas…, y al fin sobre un fondo negro brilló entera la respetable y familiar figura de don Víctor Quintanar con un nimbo de luz en torno. Aquél era el sujeto del sacrificio, como diría don Cayetano. Ana Ozores depositó un casto beso en la frente del caballero.
EL PUEBLO DE VETUSTA. PASEO POR EL BOULEVARD
Una tarde, Ana Ozores ha salido a pasear por el campo con su criada Petra. Al regreso, atraviesan el arrabal obrero.
Cuando llegaban a las primeras casas de Vetusta, oscurecía. La luz amarillenta del gas brillaba de trecho en trecho, cerca de las ramas polvorientas de las raquíticas acacias que adornaban el boulevard, nombre popular de la calle por donde entraban en el pueblo [...]
Al anochecer, hora en que dejaban el trabajo los obreros, se convertía aquella acera en paseo, donde era difícil andar sin pararse cada tres pasos. Costureras, chalequeras, planchadoras, ribeteadoras, cigarreras, fosforeras y armeros, zapateros, sastres, carpinteros y hasta albañiles y canteros, sin contar otras muchas clases de industriales, se daban cita bajo las acacias del triunfo y paseaban allí una hora, arrastrando los pies sobre las piedras con estridente sonsonete [...]
Era la fuerza de los talleres que salía al aire libre; los músculos se movían por su cuenta, a su gusto, libres de la monotonía de la faena rutinaria. Cada cual, además, sin darse cuenta de ello, estaba satisfecho de haber hecho algo útil, de haber trabajado. Las muchachas reían sin motivo, se pellizcaban, tropezaban unas con otras, se amontonaban, y al pasar los grupos de obreros, crecía la algazara; había golpes en la espalda, carcajadas de malicia, gritos de mentida indignación, de falso pudor, no por hipocresía, sino como si se tratara de un paso de comedia. Los remilgos eran fingidos, pero el que se propasaba se exponía a salir con las mejillas ardiendo. Las virtudes que había allí sabían defenderse a bofetadas. En general, se movía aquella multitud con cierto orden. Se paseaba en filas de ida y vuelta. Algunos señoritos se mezclaban con los grupos de obreros [...]
La virtud y el vicio se codeaban sin escrúpulo, iguales por el traje, que era bastante descuidado. Aunque había algunas jóvenes limpias, de aquel montón de hijas del trabajo que hace sudar salía un olor picante, que los habituales transeúntes ni siquiera notaban, pero que era molesto, triste; un olor de miseria perezosa, abandonada. Aquel perfume de harapo lo respiraban muchas mujeres hermosas, unas fuertes, esbeltas, otras delicadas, dulces, pero todas mal vestidas, mal lavadas las más, mal peinadas algunas. El estrépito era infernal; todos hablaban a gritos, todos reían, unos silbaban, otros cantaban. Niñas de catorce años, con rostro de ángel, oían sin turbarse blasfemias y obscenidades que a veces las hacían reír como locas. Todos eran jóvenes. El trabajador viejo no tiene esa alegría. Entre los hombres, acaso ninguno había de treinta años. El obrero pronto se hace taciturno, pronto pierde la alegría expansiva, sin causa. Hay pocos viejos verdes entre los proletarios.
Ana se vio envuelta, sin pensarlo, por aquella multitud. No se podía salir de la acera. Había mucho lodo y pasaban carros y cochos sin cesar; era la hora del correo, y aquél el camino de la estación [...]
Alguna otra vez había pasado la Regenta por allí a tales horas, pero en esta ocasión, con una especie de doble vista, creía ver, sentir allí, en aquel montón de ropa sucia, en el mismo olor picante de la chusma, en la algazara de aquellas turbas, una forma del placer del amor; del amor que era por lo visto una necesidad universal. También había cuchicheos secretos, al oído, entre aquel estrépito; rostros lánguidos, ceños de enamorados celosos, miradas como rayos de pasión… Entre aquel cinismo aparente de los diálogos, de los roces bruscos, de los tropezones insolentes, de la brutalidad jactanciosa, había flores delicadas, verdadero pudor, ilusiones puras, ensueños amorosos que vivían allí sin conciencia de los miasmas de la miseria.
Ana participó un momento de aquella voluptuosidad andrajosa. Pensó en sí misma, en su vida consagrada al sacrificio, a una prohibición absoluta del placer, y se tuvo esa lástima profunda del egoísmo excitado ante las propias desdichas. “Yo soy más pobre que todas éstas.”
Guía para de “Para una lectura del Quijote” II
junio 20, 2009
Comienza aquí el índice de lectura de la seguna parte del Quijote de “Para una lectura del Quijote” emprendida por Pedro Ojeda. Para acudir al índice de la primera parte, pinchad aquí.
- Cervantes entre las dos partes del Quijote y noticias de nuestra lectura.
- La obra cervantina entre las dos partes del Quijote.
- Las dos partes del Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Prólogo y Dedicatoria al conde de Lemos.
- A golpes de indignación y mecenazgo (Prólogo y Dedicatoria de la Segunda parte).
- Entre tasas y aprobaciones, un (autor)retrato de Merche Pallarés y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 1. “De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad”.
- Volver donde lo dejamos.
- Diez años y un mes, retrato de Aldraba y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 2. “Que trata de la notable pendencia que Sancho Panza tuvo con la sobrina y ama de don Quijote, con otros sujetos graciosos”
- Afirmación de pareja e inicio de debate narrativo.
- Capítulo II, 3. “Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco”.
- Aparece Sansón Carrasco.
- Una siesta, un retrato de Cornelivs leyendo el Quijote y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 4. “Donde Sancho Panza satisface al bachiller Sansón Carrasco de sus dudas y preguntas, con otros sucesos dignos de saberse y de contarse”.
- Sancho crece.
- Testimonios cervantinos de Béjar y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 5. “De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación”.
- Sancho, apócrifo.
- Lo doméstico y el Sanchico, unos tornillos quijotescos gracias a Marina y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 6.. “De lo que le pasó a don Quijote con su sobrina y con su ama, y es uno de los importantes capítulos de toda la historia”.
- Afirmación del camino personal.
- El Quijote y el sexo, Sanchico se retrata y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 7 . “De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos”.
- El sueldo de Sancho y una elipsis.
- El Quijote en la playa, ex-libris quijotescos y nocias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 8 . “Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote yendo a ver su señora Dulcinea del Toboso”.
- Dos noches y dos días en el camino, una mentira que se enreda y un diálogo sobre la fama.
- Los matices de Sancho, un regalo de Silvia y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 9. “Donde se cuenta lo que en él se verá”.
- El Toboso, de noche.
- Sobre las frases apócrifas del Quijote y la iglesia de El Toboso, con imagen cedida por Kety y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 10. “Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo para encantar a la señora Dulcinea, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos”.
- Yo nací para ejemplo de desdichados o Dulcinea encantada por Sancho.
- Transformación de Dulcinea, retrato playero con Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 11. “De la extraña aventura que le sucedió al valeroso don Quijote con el carro, o carreta, de Las Cortes de la Muerte”.
- La Muerte siempre vence.
- Experiencia y vida, retratos quijotesco-unamunianos en Gredos y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 12. “De la extraña aventura que le sucedió al valero[so] don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos”.
- El Caballero del Bosque.
- El Quijote y la lectura en clase y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 13. “Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pasó entre los dos escuderos”.
- Coloquio entre escuderos.
- Sobre una condesa hideputa, retrato quijotesco de Hernando y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 14. “Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque”.
- Un conflicto de identidades entre parodia y burla.
- Bipolar y don Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 15. “Donde se cuenta y da noticia de quién era el Caballero de los Espejos y su escudero”.
- Cuál es más loco.
- Vuestra generosidad, don Quijote en Almería y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 16. “De lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha”.
- Todo es artificio y traza, hasta un santo a la jineta.
- El otro, el doble y Don Quijote. Un lugar quijotesco en Londres gracias a un ochentero y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 17. “De donde se declaró el último punto y estremo adonde llegó y pudo llegar el inaudito ánimo de don Quijote, con la felicemente acabada aventura de los leones”.
- El Caballero de los Leones.
- Tres planos narrativos, Antonio Aguilera se retrata con Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 18. “De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas extravagantes”.
- Cuatro días de silencio, un examen de locura y un poeta al uso.
- Desacuerdos entre narradores, títeres quijotescos y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 19. “Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos”.
- Una lección de esgrima.
- El matrimonio, las narices de Tomé Cecial y Cornelivs y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 20. “Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre”.
- No hay nada como una olla.
- Una boda es más que una boda, Marina con el Quijote en Béjar y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 21. “Donde se prosiguen las bodas de Camacho, con otros gustosos sucesos”.
- Una boda por industria.
- El español y Cervantes, más fotos bejaranas con un tesoro (El Quijote de Calleja) y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 22. “Donde se da cuenta [de] la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha”.
- El amor con pan, un erudito y una cueva.
- La erudición inútil, un regalo que llega y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 23. “De las admirables cosas que el estremado don Quijote contó que había visto en la profunda cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por apócrifa”.
- La cueva de Montesinos.
- El feísmo, más entregas de Cornelivs y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 24. “Donde se cuentan mil zarandajas tan impertinentes como necesarias al verdadero entendimiento desta grande historia”.
- En el camino, tras la cueva.
- Mecenas y jóvenes que marchan a la guerra, más fotografías bejaranas y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 25. “Donde se apunta la aventura del rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas del mono adivino”.
- De nuevo, una venta, más dos regidores que rebuznan y un mono que habla.
- Dos regidores que rebuznan, ilustrado por Cornelivs y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 26. “ Donde se prosigue la graciosa aventura del titerero, con otras cosas en verdad harto buenas”.
- Un teatrillo de títeres que no acaba nada bien.
- Los títeres de Maese Pedro, retrato cervantino enmarcado de Silvia y Antón y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 27. “Donde se da cuenta quiénes eran maese Pedro y su mono, con el mal suceso que don Quijote tuvo en la aventura del rebuzno, que no la acabó como él quisiera y como lo tenía pensado”.
- Ginés de Pasamonte en medio de un prodigioso juego de escritura.
- Maese Pedro y Ginés de Pasamonte, un retrato joya cervantino-picassiana de Hernando y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 28. “De cosas que dice Benengeli que las sabrá quien le leyere, si las lee con atención”.
- El diálogo y el sueldo del escudero.
- La cápsula de tiempo que contenía un Quijote, Miguel Vivanco me remite un Sancho y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 29. “De la famosa aventura del barco encantado”.
- A orillas del Ebro.
- Por tierras de Aragón, derrumbe de un muro cervantino en Béjar y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 30. “De lo que le avino a don Quijote con una bella cazadora”.
- Con los Duques.
- Consciencia del lector, Metis se retrata quijotescamente y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 31. “Que trata de muchas y grandes cosas”.
- Comienza la burla cortesana.
- Sobre la crítica social y la lectura moderna, Merche Pallarés con don Quijote y Sancho en Madrid y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 32. “De la respuesta que dio don Quijote a su reprehensor, con otros graves y graciosos sucesos”.
- En eso hay mucho que decir.
- La risa que esconde, una hucha llena de lápices y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 33. “De la sabrosa plática que la duquesa y sus doncellas pasaron con Sancho Panza, digna de que se lea y de que se note”.
- Cómo obtener información de un simple para pasar un buen rato.
- Asun se incorpora con retrato quijotesco y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 34. “Que cuenta de la noticia que se tuvo de cómo se había de desencantar la sin par Dulcinea del Toboso, que es una de las aventuras más famosas deste libro”.
- Un día de campo para iniciar la burla.
- La creación de ambientes, Silvia y Nazim Hikmet y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 35. “Donde se prosigue la noticia que tuvo don Quijote del desencanto de Dulcinea, con otros admirables sucesos”.
- Receta para desencantar a una dama.
- Don Quijote, spam y sexo. Una moneda de plata y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 36. “Donde se cuenta la estraña y jamás imaginada aventura de la dueña Dolorida, alias de la condesa Trifaldi, con una carta que Sancho Panza escribió a su mujer Teresa Panza”.
- Una carta de Sancho a su mujer.
- Forges y Cervantes, el Banco de imágenes del Quijote y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 37. “Donde se prosigue la famosa aventura de la dueña Dolorida”.
- Intermedio sobre dueñas.
- Cómo celebrar el fin de fiesta y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 38. “Donde se cuenta la que dio de su mala andanza la dueña Dolorida”.
- Todo el mundo es uno y superlativo y una infanta embarazada.
- De ventas y palacios, un mesón cervantino y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 39. “Donde la Trifaldi prosigue su estupenda y memorable historia”.
- Una reina enterrada muerta, una infanta mona, un caballero cocodrilo y unas dueñas barbudas.
- Juegos intertextuales, Anabel en Toledo encuentra el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 40. “De cosas que atañen y tocan a esta aventura y a esta memorable historia”.
- Un caballo de madera para rapar a unas dueñas.
- Disolución cervantina en dos movimientos y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 41. ”De la venida de Clavileño, con el fin desta dilatada aventura”.
- Un caballo de madera para festejar mentiras y risas con una explicación final que lo desvela todo sin matar la ilusión.
- De “cabrón” y “cuernos de la luna”, Pancho y Manolo en un rincón bien quijotesco y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 42 . ”De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas”.
- Consejos para un bueno gobierno.
- Sobre el voseo y otros tratamientos en el Quijote, un rincón cervantino en Béjar y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 43. “De los consejos que le dio don Quijote a Sancho Panza”.
- Más consejos, mil refranes y otra victoria de Sancho.
- Shukran, Don Quijote en el Sáhara y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 44. “Cómo Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la estraña aventura que en el castillo sucedió a don Quijote”.
- Todo al revés.
- El Lazarillo y el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 45. “De cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de su ínsula, y del modo que comenzó a gobernar”.
- Sancho, gobernador de Barataria.
- Del palillo de dientes al don que no corresponde y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 46. “Del temeroso espanto cencerril y gatuno que recibió don Quijote en el discurso de los amores de la enamorada Altisidora”.
- Hasta los Duques se dan cuenta.
- Don Quijote bejarano y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 47. ”Donde se prosigue cómo se portaba Sancho Panza en su gobierno”.
- Sancho pierde la compostura.
- Miguel Vivanco, Azorín y el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 48 “De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna”.
- Azotes y pellizcos con una historia de crítica social escondida.
- Comicidad del Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 49 .”De lo que le sucedió a Sancho Panza rondando su ínsula”.
- Programa de gobierno de Sancho y ronda nocturna por la ínsula.
- Sancho es Sancho y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 50. ”Donde se declara quién fueron los encantadores y verdugos que azotaron a la dueña y pellizcaron y arañaron a don Quijote, con el suceso que tuvo el paje que llevó la carta a Teresa Sancha, mujer de Sancho Panza”.
- La burla se extiende.
- La forma de contrastar dos mundos y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 51. ”Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos”.
- Muchas cosas y anuncio de cambios.
- Las cartas en el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 52. ”Donde se cuenta la aventura de la segunda dueña Dolorida, o Angustiada, llamada por otro nombre doña Rodríguez”.
- Siempre hay quien necesita creer.
- Noticias cotidianas y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 53. ”Del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de Sancho Panza”.
- Un gobernador galápago y un fracaso exitoso.
- Domini Quijoti Manchegui y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo II, 54. ”Que trata de cosas tocantes a esta historia, y no a otra alguna”.
- Ricote y Sancho.
- Una confusión como lector y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 55. ”De cosas sucedidas a Sancho en el camino, y otras que no hay más que ver”.
- El reencuentro.
- La necesidad del reencuentro y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo II, 56. ”De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don Quijote de la Mancha y el lacayo Tosilos, en la defensa de la hija de la dueña doña Rodríguez”.
- Amor a primera vista.
- Capítulo II, 57. “Que trata de cómo don Quijote se despidió del duque, y de lo que le sucedió con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa”.
- La salida de don Quijote y Sancho de la casa de los Duques.
- Capítulo II, 58. “Que trata de cómo menudearon sobre don Quijote aventuras tantas, que no se daban vagar unas a otras”.
- La libertad y sus consecuencias, con subrayado pastoril y toros
- Capítulo II, 59. “Donde se cuenta del extraordinario suceso, que se puede tener por aventura, que le sucedió a don Quijote”.
- Capítulo II, 60. ”De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona”.
- Capítulo II, 61. ”De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de Barcelona, con otras [cosas] que tienen más de lo verdadero que de lo discreto”.
- Capítulo II, 62. ”Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse”.
- Capítulo II, 63. ”De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca”.
- Capítulo II, 64. ”Que trata de la aventura que más pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le habían sucedido”.
- Capítulo II, 65. ”Donde se da noticia quién era el de la Blanca Luna, con la libertad de Don Gregorio, y de otros sucesos”.
- Capítulo II, 66. ”Que trata de lo que verá el que lo leyere, o lo oirá el que lo escuchare leer”.
- Capítulo II, 67. ”De la resolución que tomó don Quijote de hacerse pastor y seguir la vida del campo, en tanto que se pasaba el año de su promesa, con otros sucesos en verdad gustosos y buenos”.
- Capítulo II, 68. ”De la cerdosa aventura que le aconteció a don Quijote”.
- Capítulo II, 69. ”Del más raro y más nuevo suceso que en todo el discurso desta grande historia avino a don Quijote”.
- Capítulo II, 70. ”Que sigue al de sesenta y nueve, y trata de cosas no escusadas para la claridad desta historia”.
- Capítulo II, 71. ”De lo que a don Quijote le sucedió con su escudero Sancho yendo a su aldea”.
- Capítulo II, 72. ”De cómo don Quijote y Sancho llegaron a su aldea”.
- Capítulo II, 73. ”De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia”.
- Capítulo II, 74. ”De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte”.
URBINAVOLANT y Facebook
noviembre 22, 2008
He creado unos grupos de trabajo en Facebook para poder continuar en la senda del intercambio sencillo de información. En esta Red Social podremos intercambiar de manera muy simple vídeos, enlaces interesantes o noticias que complementen a las prácticas, apuntes e informaciones que aparecen en URBINAVOLANT. Aunque en un principio estos grupos sólo estarán operativos para los alumnos de cada asignatura, también podrán solicitar su ingreso aquellos que tengan una especial inquietud por los temas que se puedan debatir en otro grupo distinto.
En la UBU, los grupos de trabajo que estarán operativos inicialmente serán:
- UBU – Medios de comunicación y sociedad.
- UBU – Análisis del lenguaje publicitario.
- UBU – Retórica de la publicidad (curso de doctorado).
En secundaria, el grupo colectivo será:
Fragmentos para una teoría del caos
noviembre 2, 2008
Fragmentos para una teoría del caos es un proyecto que llevo a cabo en mi blog Verba volant. Como aparecerá con el orden de entradas inverso, ofrezco aquí una guía-índice que acoplará y reordenará -si es necesario- la secuencia de lectura. Como todo fragmento que se precie, tiene todo el derecho a ser parte o porción de una cosa quebrada o partida, pero también trozo de obra o parte conservada de un libro o escrito. Como teoría, puede ser algo especulativo no puesto nunca en práctica, leyes seriadas que relacionan un orden determinado de los fenómenos, o algunas cosas más. El caos puede ser confusión o desorden, estado amorfo o indefinido previo a la ordenación del cosmos, o un comportamiento aparentemente errático de algunos sistemas dinámicos.
- Ana escucha.
- Sheyla ríe.
- Nacho baila.
- Alberto escribe a Mónica.
- Dos personajes hablarán.
- En una sala de espera.
- Alberto y Mónica. De nuevo.
- Ana y el foulard.
- Contestadores y buzón de voz.
- Mónica piensa en las palabras.
- El narrador tiene algo que contar.
- Alberto y el exhibicionismo.
- Raúl (en crisis).
- Indigente. Acera.
- Cara a cara.
- Un vaso y Ana.
- Alberto y el vacío.
- En un tris.
- Dónde.
- Teresa.
Guía de “Para una lectura del Quijote” I
octubre 21, 2008
Como ya comenté, nos vamos a servir de la magnífica serie de Pedro Ojeda titulada “Para una lectura del Quijote”. Como dije también, las entradas se recuperan, como en todos los blogs, en sentido inverso. Lo que iré haciendo aquí es facilitaros la tarea y daros “mascadito” el orden. En esta página, podéis encontrar el índice de la primera parte. Para la segunda parte, haced clic aquí.
- Invitación a leer el Quijote.
- Para acceder a un estudio teórico de Cervantes y el Quijote.
- Primera capa de la cebolla: Cervantes se presenta y nos engaña con la realidad.
- Prólogo al lector.
- Desocupado lector. (La construcción de una novela o cómo Cervantes nos engaña mostrándonos el truco.)
- No os han de cortar la mano. (Sobre los poemas preliminares de la Primera parte de El Quijote.)
- Capítulo I, 1. “Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha”
- La creación de un héroe en un mundo de antihéroes.
- Javier se suma al Quijote.
- El deseo libre. (Correo de Irina.)
- Capítulo I, 2.”Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote”
- Don Quijote se echa al camino.
- Noticias sobre nuestra lectura colectiva de El Quijote.
- Euphorbia me tira de las orejas, y con razón: duelos y quebrantos del bloguero precipitado.
- Capítulo I, 3. “Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero”.
- Don Quijote, armado caballero.
- Noticias del Quijote y algunas cosas más.
- Capítulo I, 4. “De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta”.
- Del gozo de ser caballero: primeras aventuras de don Quijote.
- Capítulo I, 5. “Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero”
- Noticias de El Quijote.
- Primer regreso a casa.
- El entremés de los romances, más noticias sobre El Quijote y reseña del Discurso de ingreso en la Real Academia de Darío Villanueva.
- Capítulo I, 6. “Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo”.
- Proceso a los libros de don Quijote.
- Los seis primeros capítulos y la novela perdida, con más noticias de nuestro Quijote y un final con un hallazgo fundamental.
- Capítulo I, 7. “De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha”.
- Entre la primera y la segunda salida.
- De la creación de Sancho Panza, con algunas gotas de narratología, y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 8. “Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación”.
- De cómo Cervantes, de un plumazo, pasa de escribir una obra maestra a la mejor novela de todos los tiempos.
- Cervantes y la narración en tiempo presente, con noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 9. “Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron”.
- El autor del Quijote, un traductor y el personaje Cervantes, mientras don Quijote pierde parte de su oreja y gana una batalla.
- El Quijote como parodia de libro (sobre las dos segundas partes) y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 10. “De lo que más le avino a don Quijote con el vizcaíno, y del peligro en que se vio con una turba de yangüeses”.
- El diálogo, de camino.
- La violencia en el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 11. “De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros”.
- Un caballero andante entre pastores o el desnivel paródico como excelencia narrativa.
- El verano y el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 12. “De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote”.
- El relato de la historia de Grisóstomo y Marcela.
- Cuestión de gustos (sobre las historias intercaladas) y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 13. “Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros sucesos”.
- Hacia el entierro de Grisóstomo.
- Encuesta sobre las lecturas intercaladas del Quijote.
- A los lectores de La Acequia les gustan las historias intercaladas. Contiene también las noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 14. “Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor, con otros no esperados sucesos”.
- Una mujer que quiere ser libre a la que sólo hace caso un loco.
- El divertido caso del entendido que desprecia el Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 15. “Donde se cuenta la desgraciada aventura que se topó don Quijote en topar con unos desalmados yangüeses”.
- Del amor poético al impulso sexual sin adornos o cómo la realidad se impone a golpes.
- El Quijote como constancia y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 16. “De lo que aconteció al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo”.
- Una noche de sexo frustrado en la venta.
- El Quijote, fascículos y principio de curso. Con las noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 17. “Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que, por su mal, pensó que era castillo”.
- Efectos secundarios (El bálsamo de Fierabrás y Sancho manteado).
- Mortadelo, Filemón y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 18: “Donde se cuentan las razones que pasó Sancho Panza con su señor Don Quijote, con otras aventuras dignas de ser contadas”.
- Las razones de la locura.
- Una tapa de yogur, las frases de Cervantes y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 19: “De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo, y de la aventura que le sucedió con un cuerpo muerto, con otros acontecimientos famosos”.
- Un misterio nocturno.
- El busto de Cervantes y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 20: “De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la que acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”.
- De fantasmas a batanes, con Sancho desatado.
- El verdadero rostro de Cervantes es el de Johnny Depp y noticias del Quijote.
- Capítulo I, 21: “Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero”.
- De la obtención del yelmo de Mambrino y del soñar despierto.
- ¿Existen castores hoy en España? Con la información de cómo Google se apunta a nuestra lectura, el precio de un Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 22: “De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir”.
- Don Quijote apedreado por confundirse de género literario.
- Aparece Ginés de Pasamonte y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 23: “De lo que le aconteció al famoso don Quijote en Sierra Morena, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia se cuentan”.
- Un lío de imprenta del tamaño de un asno y un loco encuentra a otro loco.
- Cómo incorporarse a la locura de los jueves y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 24: “Donde se prosigue la aventura de Sierra Morena”.
- Diálogo entre locos.
- Algunos cervantistas odian a Cervantes y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 25: “Que trata de las estrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha, y de la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros”.
- De todo un poco, con Amadís al fondo.
- Un regalo de Raúl y noticias de nuestro Quijote.
- Nuestra lectura del Quijote en Facebook.
- Capítulo I, 26: “Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don Quijote en Sierra Morena”.
- La historia comienza a girar hacia su final: culminación de la penitencia de don Quijote y reaparición del cura y el barbero.
- Los versos de Cervantes, un autorretrato y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 27: “De cómo salieron con su intención el cura y el barbero, con otras cosas dignas de que se cuenten en esta grande historia”.
- El amante indeciso o el relato de la desesperación de Cardenio.
- A cada personaje su voz, Euphorbia se autorretrata con bacía y Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 28: “Que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y barbero sucedió en la mesma sierra”.
- Dorotea o el cambio de voz narrativa altera y complica el producto.
- El lector de novelas, un autorretrato de El Ente y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 29: “Que trata de la discreción de la hermosa Dorotea, con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo”.
- Una ficción para salvar la ficción.
- La lectora de novela, un autorretro de Javier García Riobó y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 30: “Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había puesto”.
- La princesa que no sabía geografía pero sí literatura y el burro que reaparece pero no vemos.
- De nuevo sobre el rucio, un autorretrato de Dianna, que envidiaría la misma Dorotea y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 31: “De los sabrosos razonamientos que pasaron entre don Quijote y Sancho Panza, su escudero, con otros sucesos”.
- Un encuentro que no existió y un joven que aprende y va para pícaro.
- Cómo componer un personaje con matices y lección de narrativa, autorretrato de Carmensabes, que se funde con don Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 32: “Que trata de lo que sucedió en la venta a toda la cuadrilla de don Quijote”.
- De nuevo en la venta del Zurdo.
- Elogio de los lectores, autorretrato quijotesco de Fernando Portillo, lector con fondo de cuadros y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 33: “Donde se cuenta la novela del Curioso impertinente”.
- Inicio de El curioso impertinente y primera demostración de que un trío nunca funciona.
- Capítulo I, 34. “Donde se prosigue la novela de El curioso impertinente”.
- El debut teatral de Camila.
- Cómo girar un género y un personaje, un experimento tuccitano con autorretrato sorpresa y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 35. “Donde se da fin a la novela del Curioso impertinente“.
- El final de la novela del Curioso impertinente.
- Por qué pudo afirmar Cervantes que fue el primero que noveló en español, un autorretrato de Kety y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 36: “Que trata de la brava y descomunal batalla que don Quijote tuvo con unos cueros de vino tinto, con otros raros sucesos que en la venta le sucedieron”.
- Tres enamorados, un noble altanero y un público de lágrima fácil.
- El lío de los títulos de algunos capítulos, un autorretrato de abejita lectora y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 37. “Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona, con otras graciosas aventuras”.
- Un poco de todo.
- La leyenda de la mora cristiana, un autorretrato con Cerdito y Quijote y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 38. “Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de las armas y las letras”.
- Discurso sobre las armas y las letras.
- La realidad del soldado, autorretrato cervantino de una mano que acaricia el libro y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 39. “Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos”.
- Veintidós años para ser vividos.
- Los años de ausencia, un autorretrato quijotesco de Jan Puerta en la pared y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 40. “Donde se prosigue la historia del cautivo”.
- Una caña que blandea.
- Cervantes en Argel, un autorretrato quijotesco de Pancho, un video de Blogófago y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 41: “Donde todavía prosigue el cautivo su suceso”.
- La fuga de Argel.
- Una historia mediterránea, primer balance de los autorretratos y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 42: “Que trata de lo que más sucedió en la venta y de otras muchas cosas dignas de saberse”.
- El cautivo, en familia.
- Primer balance de nuestra lectura y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 43: ” Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas, con otros estraños acaecimientos en la venta sucedidos”.
- Una doncella y dos semidoncellas: celosías y agujeros.
- El amor y el sexo en el Quijote, imágenes cervantinas en Argentina y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 44: “Donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta”.
- Mucho barullo y un baciyelmo.
- Más sobre el baciyelmo o la realidad problemática, nuevas imágenes cervantinas y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 45: “Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda, y otras aventuras sucedidas, con toda verdad”.
- Locura y justicia.
- Hacia el final de la primera parte, otro regalo desde Argentina y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 46: “De la notable aventura de los cuadrilleros, y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don Quijote”.
- La trastienda de la justicia y una jaula para un loco.
- Psicología y Quijote, otro teatro cervantino y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 47: “Del extraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha, con otros famosos sucesos”.
- De vuelta a casa, con lección de teoría literaria.
- Rinconete y Cortadillo en el Quijote, otra fotografía quijotesca desde Argentina y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 48: “Donde prosigue el canónigo la materia de los libros de caballerías, con otras cosas dignas de su ingenio”.
- Continúa la lección de teoría literaria, con toques de polémica y una caída en la realidad más cruda.
- La teoría literaria cervantina en el Quijote, imágenes que completan la publicada el sábado anterior y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 49: “Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote”.
- Un alivio y un debate entre lectores.
- La censura, más imágenes argentinas y noticias de nuestro Quijote.
- Capítulo I, 50: “De las discretas altercaciones que don Quijote y el canónigo tuvieron, con otros sucesos”.
- Debate abierto y otro cabrero.
- Esta aventura cumple un año. Con un anticipo del calendario de las próximas semanas y las noticias sobre nuestro Quijote.
- Capítulo I, 51: “Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban a don Quijote”.
- El cuento del cabrero y la moza burlada.
- Don Quijote espacial, un gigante en un bar y noticias de nuestra lectura.
- Capítulo I, 52: “De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los deceplinantes, a quien dio felice fin a costa de su sudor”.
- Cómo terminar una buena historia.
- La no muerte de don Quijote, estatua cervantina en Valladolid y noticias de nuestra lectura.
- Final.
- Final de la primera parte, una biblioteca muy cervantina y noticias de nuestro Quijote.
- Balance e nuestra lectura de la primera parte del Quijote.
Para continuar con la guía de la segunda parte, haced clic aquí.
El universo, los dioses, los hombres
octubre 8, 2008
El tema ha salido hoy en Literatura Universal, pero merece la pena extenderlo a muchas más clases y asignaturas. Jean-Pierre Vernant fue (murió el año pasado) uno de los mejores historiadores y expertos en filosofía y mitos griegos. Escribió algunos de los más densos y profundos libros sobre el paso e intersección entre los mitos griegos y el pensamiento racional. Hemos tenido la suerte de que él fuese contando cada noche a su nieto un relato basado en la mitología. Fruto de esta experiencia, escribió un libro que merece la pena leer que se titula El universo, los dioses, los hombres. En él va contando de manera muy didáctica, entretenida y narrativa ( a fin de cuentas, los mitos son grandes narraciones con grandes aventuras) las historias míticas más importantes. Seguro que lo vais a pasar muy bien. Y seguro que también os va a sorprender.
¿Nos atrevemos con el Quijote?
octubre 4, 2008
Decíamos el otro día en clase que algo tiene que tener el Quijote cuando se habla tan bien de él. Os aseguro que a los profesores no nos paga ningún patrocinador para afirmar que es, quizá, la mejor novela que se ha escrito. Decíamos también que puede ser explicable que a uno le dé pereza leerla: es bastante extensa y puede que cause un poquito de miedo leer una obra “tan importante”. Andrés Amorós decía que para leer el Quijote hay que merecérselo. Como vosotros sin duda os lo merecéis, os voy a comentar el instrumento perfecto para conseguirlo: Pedro Ojeda, compañero en la UBU y amigo, ha tenido la genial idea de ir planteando la lectura de la novela sin complejos, sin miedos y con la osadía del que sabe bien lo que se tiene entre manos. Su planteamiento empezó ya hace unos meses y es bien sencillo: leer un capítulo semanal de la obra y realizar un comentario posterior que nos ilumina y ayuda a comprender mucho mejor lo que se dice. El proyecto ha tenido tanto éxito que son muchos ya los que han empezado el camino y se animan con aportaciones personales y comentarios. ¿Os atrevéis vosotros a empezar? Pensadlo bien: unas poquitas páginas al día, que valen para toda la semana y para toda una vida.
Como La acequia es un blog, el proyecto Para una lectura del Quijote tiene las entradas más recientes primero. Vosotros, que empezáis, tenéis que ir a las entradas anteriores. Para que no os perdáis, empezad desde aquí.










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